miniaturadeimagen|196x196px|El patio del Theo, 2008 miniaturadeimagen|196x196px|La Madonna del Theodorianum El Gymnasium Theodorianum es un gymnasium (tipo de instituto de educación secundaria) de Paderborn, Alemania, destacado por su papel en algunos de los acontecimientos históricos de la región de Westfalia. Su fecha de fundación suele fijarse en 799, año en que habría sido creado como escuela catedralicia (); de ser el caso, sería la segunda institución educativa más antigua de Alemania que aún opera como escuela en la actualidad (y de los países de habla alemana en general), y una de las más antiguas del mundo. Los orígenes del Theodorianum, conocido coloquialmente como das Theo (‘el Theo’), remontan a la campaña evangelizadora de Carlomagno tras el éxito de las guerras sajonas (722), y con el paso de los siglos llegó a conocerse como Escuela Catedralicia de Paderborn (nombre usado durante la mayor parte de la Edad Media) y Gymnasium Salentinianum (principalmente en el siglo y comienzos del ).
Además de su antigüedad institucional, el actual edificio del gymnasium data originalmente de 1614 (comenzadas las obras en 1612, y restaurado en gran medida en los años 1950), siendo desde 1983 monumento arquitectónico registrado de Renania del Norte-Westfalia (bajo el nombre «edificio Theodorianum»). Está ubicado en el centro de la ciudad, cerca de su Ayuntamiento. También la vieja capilla gótica en sus jardines, renovada en 1644, está registrada como monumento propio desde 1986, lo mismo que la estatua de la Madonna en su patio. Aunque la fundación de la escuela se remonta a finales del , sus aniversarios se han celebrado de acuerdo con la fecha de inauguración del edificio del .
Historia Se desconoce el año de fundación exacto del Theodorianum, si bien su creación seguramente estuvo ligada a la recién construida catedral de Paderborn (el edificio original, inaugurado en 777), a la que se sabe que se adjuntó un monasterio que a partir de 780 servía como centro misionero. Se ha considerado al año 799 como el momento de su fundación, coincidiendo con la creación de la arquidiócesis de Paderborn bajo los auspicios de Carlomagno. La llegada del papa León III a la catedral para el acto de iniciación fue acompañada como de costumbre por una donación al monasterio por parte del todavía rey de los francos (y futuro sacro emperador romano), que muy probable incluía, como también de costumbre, una escuela catedralicia (Carlomagno había ordenado establecer escuelas en todas las catedrales de los territorios ganados a los sajones, vistas por él como necesarias para la divulgación de la fe). Sobre la ubicación de la escuela se sabe que a mediados del , bajo el obispado de Badurado (segundo obispo de Paderborn), se encontraba algo al norte del antiguo Karlsburg (Urbs Karoli), y más tarde (como mínimo desde comienzos del II milenio), ya durante el obispado de Meinwerk, al oeste de la misma (en todo caso queda patente que se encontraba en las inmediaciones de dicha residencia imperial ya desde sus inicios).
En esa época el instituto tuvo entre su profesorado a algunos personajes destacados en la historia de la región. Su primer director en la época del obispo Meinwerk fue Altmano de Passau, quien más tarde destacaría como obispo de Passau y preboste de Aquisgrán, localmente venerado como santo. Unas décadas más tarde, a principios del , la escuela alcanzaría especial relevancia debido al trabajo del deán catedralicio y computista Reinher de Paderborn (magister scholarum en el instituto y luego su rector; praefectus scholae), con la publicación en 1171 del Computus emendatus, obra que más allá de presentar una mejora en el cálculo de la fecha de la Pascua, fue la primera en utilizar el sistema decimal indo-árabe en Europa Occidental. Gran parte de su trabajo, que en su día le valió las calificaciones de «el reformador del calendario» y «maestro de la aritmética moderna», lo realizó en su despacho en la escuela catedralicia de Paderborn. Casualmente, la publicación de la obra coincidió con el nacimiento de otro futuro rector del instituto, Óliver de Paderborn, quien un siglo más tarde sería obispo de la diócesis y luego cardenal obispo de Sabina, famoso por sus viajes y por su papel de predicador, combatiente y prolífero cronista durante las Cruzadas.
Edad Moderna: Escuela universitaria
A comienzos de la Edad Moderna, la expansión de las universidades en Europa (una institución surgida ya durante el Renacimiento del ) supuso el comienzo de la decadencia de las escuelas cardenalicias, que afectó también a la escuela de Paderborn. Si bien, como otras instituciones de su estatus, logró renovarse a principios del adaptándose a la corriente humanística de la época, combinando los estudios clásicos con un currículo moderno. Es cuando Salentín de Isemburgo, príncipe-obispo de Paderborn (soberano electo del principado episcopal homónimo), establece nuevos estándares pedagógicos para la institución bajo dirección de Hermann Kerssenbroich (luego Hermann von Kerssenbrock), quien sería más conocido por su rectoría del Gymnasium Carolinum, en Osnabrück. En su época, las operaciones del instituto, que pasó a nombrarse Gymnasium Salentinianum a nombre de su benefactor, se agilizaron y modernizaron en gran medida. Los últimos años de la década de 1570 fueron teológicamente significantes en esa región por la difusión del protestantismo. Debido a las sensibilidades religiosas y algunas acusaciones en su contra, en 1577 Salentín renunció a sus cargos de príncipe-obispo de Paderborn y príncipe elector de Colonia, quedando como conde de Isemburgo-Grenzau (título hereditario en una región cuya inmediación imperial él mismo había propugnado años atrás). Su sucesor, Enrique de Sajonia-Lauenburgo, se convertiría al luteranismo, al igual que toda la comunidad de Paderborn (incluyendo al profesorado de la escuela y su dirección, posterior a Kerssenbrock, quien ya se encontraba en Osnabrück). miniaturadeimagen|El Theodorianum en 1670. Los textos en latín rezan: Gymnasium Academiea Theodorianae Paderbornensis y Collegium Theodorianum Societatis Jesu Paderbornae. Sin embargo, la contrarreforma, presente en Paderborn desde 1580, tuvo un impacto sobre el gymnasium ya desde sus comienzos de la mano de los jesuitas, impulsados por Pedro Canisio (posteriormente santificado), quien entendía el papel de las instituciones de enseñanza mayor en la difusión de una doctrina en la sociedad. Los jesuitas westfalianos (que aún estaban obligados a vestir el hábito secular, aunque ya se les permitía la divulgación de textos católicos) irían ejerciendo una influencia cada vez mayor en la «recatolización» del instituto, introduciendo gradualmente elementos pedagógicos de contenido y fondo católico reformista. El 1 de mayo de 1585 asumieron plenamente la dirección del Salentinianum, el cual, de acuerdo con fuentes contemporáneas, pese a la hostilidad de la ciudadanía anticatólica de Paderborn, experimentó un notable crecimiento en los años siguientes, pasando de 140 a más de 400 alumnos solo en el primer año. Llevando a la práctica la teoría de Canisio, aquello supuso el comienzo de la contrarreforma en la capital diocesana. Tras la elección del implacable Teodoro de Fürstenberg () como príncipe-obispo con el nombre Teodoro IV, este puso en práctica una agresiva política dirigida a la erradicación del protestantismo en Paderborn, proceso que culminaría en 1604 tras algunos episodios violentos entre ambas confesiones.
En 1595 comenzó el proceso de separación del gymnasium del recinto de la catedral. A tal fin se construyó un nuevo edificio jesuita en los terrenos de un cercano monasterio de franciscanos conventuales, inaugurado en 1609, al que se trasladaron la mayoría de las clases. Un aula permaneció en el claustro de la catedral, que serviría como escuela catedralicia por dos siglos más (hasta 1804). El 31 de julio de 1612, Teodoro, ahora de los príncipes-obispos alemanes más incluyentes, colocó la primera piedra del edificio de estudios, que sigue existiendo activo hasta la actualidad (siendo actualmente el ala transversal unido a la torre del edificio). A la hora de su construcción, el elemento arquitectónico más destacado era su torre occidental (una torre adicional, en el ala oriental, sería añadida solo en el ). En 1614, la escuela, ahora llamada Akademisches Gymnasium (‘gimnasio académico’) o Theodorianisches Gymnasium, en honor a Teodoro (cuyo nombre sigue llevando en la actualidad), se trasladó al nuevo edificio, que aún sirve al instituto a día de hoy (tras una amplia reconstrucción en la década de 1950). Encima de la entrada principal se conserva la inscripción , una referencia al pasado jesuita de la escuela. La inauguración de la nueva instalación se considera también el momento de fundación de la primera universidad westfaliana, la Academia Theodoriana (conocida también como la Universidad Jesuita) —actual Facultad de Teología de Paderborn—, que compartía el mismo complejo de edificios. La emblemática escalinata de la facultad fue donada por el preboste de la catedral, Walther von Brabeck, y su deán, Arnold von Horst, ese mismo año. miniaturadeimagen|Estatua de Friedrich Spee a las afueras del Theodorianum. miniaturadeimagen|Marktkirche, la iglesia de origen jesuita adyacente al ala oeste del Theodorianum. La devastadora guerra de los Treinta Años dejó una huella en la ciudad, sobre todo tras el arrasador ataque en 1646 por tropas hesianas y suecas al mando de Carl Gustaf Wrangel (recién nombrado mariscal de campo), en la que se tiene constancia del uso del recinto del gymnasium a fines militares, probablemente como lugar de acopio de armas y provisiones del bando católico. En esta época, el poeta jesuita Friedrich Spee, objetor de los juicios de brujería, enseñaba teología en el edificio (en el marco de la Universidad Jesuita). Acabada la guerra —y manteniéndose el catolicismo en el pequeño Estado imperial de Paderborn—, el instituto, al igual que toda la región, experimentó un período de florecimiento barroco que aumentó su prestigio, llegando a ser de los mayores centros de enseñanza de la región, con un número de alumnos que en ocasiones rozaba el millar. Su área de influencia no se limitaba al obispado de Paderborn, sino que se extendía también a los vecinos ducado de Westfalia y obispado de Münster. Gracias a los planes de estudios jesuitas, ahora unificados, fue de los principales integrantes de una red educativa católica europea, fomentada por el Sacro Imperio Romano. En ese tiempo se produce otro importante cambio debido a la influencia jesuita: la apertura de la escuela a las clases medias y bajas, que en un punto llegarían a representar cerca del 70 % del alumnado (en una época en la que los estudios académicos aún se reservaban principalmente a las clases altas). En esa época, el mayor impulsor y benefactor del gymnasium fue el príncipe-obispo Fernando II de Paderborn, quien mandó construir la iglesia universitaria barroca que, formando actualmente parte del conjunto monumental de la plaza del Ayuntamiento (conocida como la iglesia del Mercado, Marktkirche), sigue siendo a día de hoy lugar de congregación de los alumnos y profesorado del instituto. izquierda|miniaturadeimagen|Dibujo de 1892, en el que la torre del gymnasium se presenta como torre de reloj.