La Oficina Estatal de Investigación (State Research Bureau, SRB), inicialmente llamada Centro Estatal de Investigación (State Research Centre, SRC), fue un servicio de inteligencia ugandés que, desde 1971 hasta 1979, sirvió como una policía secreta del régimen de Idi Amin y, entre sus principales responsabilidades, recopilar información militar y llevar a cabo actividades de contrainteligencia.
Antecedentes
El 25 de enero de 1971, Idi Amin, comandante del Ejército de Uganda, tomó el poder en dicho pais tras un golpe de Estado que derrocó al gobierno del presidente Milton Obote. Sus asesores le sugirieron que intentara diferenciarse de Obote mediante la disolución de la Unidad de Servicios Generales (GSU), la agencia de inteligencia de Obote, que era muy impopular entre la población en general.
Historia
En febrero de 1971, Amin disolvió la GSU y, mediante un decreto, creó el Centro Estatal de Investigación, nombrando al mayor Amin Ibrahim Onzi como director y solicitando asistencia técnica a Israel para su formación, estos fueron expulsados en 1972 y, por ende, cambiando el nombre de la organización por Oficina Estatal de Investigación. Además, trajo a agentes de la Unión Soviética para sustituirlos e instruir al personal de la SRB en los métodos del KGB. Muchos del personal de la SRB fueron enviados a la Unión Soviética para recibir formación especializada, mientras que otros recibieron formación militar y policial en Estados Unidos y Reino Unido.
El SRB reclutó a un número considerable de inmigrantes ruandeses, entre estas a atractivas mujeres tutsis como agentes encubiertas, destinandolas a aeropuertos, bancos, hoteles, restaurantes, oficinas gubernamentales, hospitales y lugares cercanos a las fronteras con Uganda y, amparado por un amplio decreto en febrero de 1971 que otorgaba a los agentes estatales amplia libertad de acción, el SRB torturó y ejecutó a muchos presuntos opositores del régimen, lo que provocó indignación a nivel internacional. Los agentes secuestraban con frecuencia a personas obligándolas a subir al maletero de un coche y alejándose con ellas.
Por su papel en la represión y los asesinatos perpetrados por el Estado, la SRB llegó a ser conocida despectivamente entre la población ugandesa como la «Carnicería Estatal de Investigación». Un relato contemporáneo sostenía que la SRB rara vez recopilaba información de inteligencia veridica y que, en cambio, sus miembros utilizaban sus facultades para incriminar a personas con las que tenían cuentas pendientes.
A pesar de su mala reputación, el SRB logró ocasionalmente descubrir complots destinados a derrocar a Amin. En 1977, descubrió que los exiliados ugandeses en Kenia planeaban invadir Uganda. El SRB advirtió al presidente y el ejército ugandés repelió con éxito la invasión. Con el tiempo, el SRB se fue desintegrando aún más. A finales de 1978, los agentes habían formado bandas criminales que luchaban entre sí y, en un caso, los miembros del SRB robaron un banco en Kampala.
Guerra de Tanzania y Uganda de 1979 En la guerra tanzano-ugandesa de 1979, el SRB intentó sin éxito frenar la propagación de los disturbios civiles y los ataques guerrilleros contra el gobierno de Amin, lo que causó mayores disputas internas, debido a que algunos miembros se negaban a unirse a los combates en el frente y fueron posteriormente arrestados por sus colegas. En abril de 1979, la mayoría de los agentes del SRB huyeron de Kampala cuando la ciudad cayó en manos de las fuerzas rebeldes tanzanas y ugandesas. En medio de la confusión, varios prisioneros lograron escapar de las celdas menos seguras de la sede del SRB. Poco antes de que los últimos agentes se marcharan, lanzaron granadas a las celdas de la sede del SRB, matando a unos 100 detenidos. Los tanzanos liberaron a 13 supervivientes y el nuevo gobierno ugandés disolvió el SRB.
Algunos periodistas visitaron la sede de la SRB tras la caída del régimen de Amin, descubriendo que pocos documentos habían sido destruidos, extraídos o puestos a salvo en el lugar, y que muchos estaban esparcidos por todas partes. Dichos documentos incluían numerosas pruebas de torturas y asesinatos cometidos por agentes del SRB. El corresponsal de guerra Al J Venter declaró que estaba horrorizado por lo que vio en la sede y escribió: «En 20 años cubriendo la actualidad militar africana, nunca había visto nada parecido. Ni siquiera en Biafra».
Organización y métodos de tortura En 1979, la oficina empleaba a unos 3000 hombres y mujeres como agentes, muchos de ellos nubios y inmigrantes ruandeses y que el investigador Andrew Rice describía como «flagrantes y bastante incompetentes». Los agentes masculinos del SRB solían llevar gafas de sol oscuras, trajes kaunda, camisas con estampados florales y pantalones acampanados, además de conducir vehículos de último modelo con matrículas especiales. La mayoría del personal trabajaba durante un año en la SRB antes de ser reasignado a otros puestos gubernamentales. Además, mantenía una amplia red de espías e informantes que recopilaban información sobre oposición política y delitos económicos. Los agentes del SRB vigilaban de cerca a todos los extranjeros conocidos en Uganda y fueron responsables del secuestro y asesinato de muchos civiles con sospechas de actividades disidentes, obligándolos a entrar en el maletero de un coche y alejándose con ellas. Al leer los documentos de la SRB tras la guerra entre Uganda y Tanzania, Venter afirmó que el enfoque de la agencia con resecto al papeleo tenía una «inconfundible huella colonial británica» y estaba bastante bien organizado. En sus últimos años, la SRB utilizó al menos una computadora. La sede de la SRB se encontraba en un edificio situado en la colina de Nakasero, en Kampala, junto al anexo del State Lodge y a la embajada francesa. Su edificio principal estaba pintado de color rosa brillante y tenía tres pisos, además de una «enorme cámara subterránea» donde se encontraban las celdas de máxima seguridad y haciéndose famosa por los abusos contra los derechos humanos que se cometían dentro de sus muros. Venter la describió como «un viaje sin retorno al infierno». El exrebelde Paul Oryema Opobo la calificó de «lugar sin retorno». Los prisioneros eran «desollados, golpeados, asfixiados, torturados o electrocutados durante horas» antes de ser ejecutados.
Métodos de tortura Venter mencionó a un prisionero al que «le sacaron los ojos con un destornillador y le extirparon los genitales con unas tijeras de podar». Además, aseguró que los prisioneros muertos eran arrojados en su mayoría a un bosque cercano a Kampala. Dado que tras la caída de Amin se encontró una gran cantidad de marihuana en la sede, los periodistas occidentales asumieron que los agentes del SRB habían consumido drogas para «fortalecerse» mentalmente durante las sesiones de tortura.
Legado Los agentes del SRB fueron perseguidos tras la caída de Amin y muchos de ellos fueron asesinados extrajudicialmente por turbas civiles. Como resultado de la presencia de miembros ruandeses en el SRB, los ruandeses se ganaron la reputación de ser violentos y despiadados en Uganda. Tras el derrocamiento de Amin, esta reputación se utilizó para justificar la violencia y la represión contra los ruandeses en los años siguientes.
En la cultura popular
Existe una película de 2011 con el mismo nombre, que abarca las atrocidades de dicho organismo.
Referencias
Categoría:Servicios de inteligencia Categoría:Política de Uganda