La llamada originariamente Compañía de los ducientos ballesteros del Señor Santiago fue posiblemente la primera cofradía religiosa, además de militar, que se instauró en Andalucía;García de Lara: p. 380; además, según transcripción de Fernando de Cózar (1884) el rey Felipe V, en documento fechado en Aranjuez el 11 de noviembre de 1711, habría declarado a la compañía la más antigua de cuantas me sirven. formada casi exclusivamente por hidalgos, fue fundada en Baeza por Fernando III de Castilla y León en 1234,Sánchez Lozano, M. José: “Compañía de los Doscientos Ballesteros del Señor Santiago de Baeza”, La senda de los huertos, no. 11, Jaén 1988 con la aprobación de la Santa Sede, bien en la iglesia de Santa María del Alcázar,Cózar Martínez: p. 189 bien en la de San Juan Bautista.García de Lara: p. 379 Como unidad militar, únicamente el rey podía convocarla, siendo su función la defensa de la ciudad y su término contra los ataques de los moros; aunque con el avance de la Reconquista su aportación fue decisiva para la ayuda a la conquista del reino de Granada.García de Lara: p. 381 Unos hechos de guerra que ganaron a la ciudad de Baeza el mote de Nido real de gavilanes. Más tarde, durante los siglos XVI, XVII y primera mitad del s. XVIII, participó en los principales hechos de armas sucedidos en Andalucía y el reino de Murcia. Fue extinguida, reinando Fernando VI, en 1757.
Devociones corporativas Aparte del apóstol Santiago, la cofradía tenía otras devociones: san Sebastián,García de Lara: p. 398 san Andrés y san Isidoro.Cózar: p. 189 Las dos últimas provienen de sendas leyendas que fijan: la primera, en el día de Santiago (25 de julio) de 1148 la visión milagrosa que animó a Alfonso VII, el emperador, a realizar la primera toma castellana de Baeza (leyenda que, a su vez, originó el Pendón de Baeza); y, la segunda, en el día de S. Andrés (30 de noviembre) de 1226, la visión milagrosa (representada en el escudo de la ciudad) que animó a las tropas castellanas a regresar al interior del alcázar, de manera que la ciudad pasó definitivamente a ser controlada por Fernando III. Asimismo, como institución religiosa, la cofradía (sujeta a la jurisdicción de la diócesis de Jaén que visaba sus cuentas anualmente) no solo sufragaba gastos de beneficencia sino, sobre todo, las celebraciones litúrgicas propias de sus devociones; además de acompañar con cera los funerales de los cofrades y sus esposas.García de Lara: pp. 398-9
Símbolos representativos
Cózar Martínez menciona tres:Cózar: p. 190 la Cruz de Santiago al pecho de los soldados de la compañía; el pendón de guerra, que encerraba la misma cruz con el mote Nemini cedo neque inimicorum parco («ni cedo ante nadie ni perdono a los enemigos»); y la bandera de formación o de alardes: es de seda blanca, de unos 2 m. en cuadro y, en él, ocupándolo todo de pico a pico, el aspa de San Andrés, figurada por otra tela de seda color carmesí fuerte, pespunteada a la primera. En el centro del aspa hay formado un escudo ovalado, fondo blanco, y en medio la Cruz de Santiago.
Por su parte, García de LaraGarcía de Lara: p. 407 encuentra en la documentación de la institución dos referencias a símbolos propios usados en 1569, durante la participación de la cofradía en la Rebelión de las Alpujarras: bandas de tafetán rojas como uniformidad de los cofrades; la bandera de Santiago, confeccionada para la ocasión: la qual dicha vandera [sic] es de tafetán amarillo y negro con las insignias de Señor Santiago (pintadas por un tal Mansilla) con su bara [sic] e borlas e todos los demás adereços… Además, un emblema referido a la compañía forma parte de la iluminación que decora la portada de un privilegio otorgado por Felipe II:Archivo Histórico Municipal de Baeza; véase el blog Baeza, fotografía e historia
Historia Ya en la Edad Moderna, los aspirantes a ingresar en la compañía (donde prestaban un servicio militar de 20 años) debían acreditar su status de cristianos viejos. El ingreso más fácil se producía como primogénito de un ballestero, y para formalizar el mismo era necesario realizar un ceremonial según el cual el aspirante, armado como ballestero y arrodillado ante la cruz de la Plaza de la Leña (o del Mercado), prestaba juramento al rey y al apóstol Santiago.
A partir de 1566 la compañía experimentó la modernización de su armamento: las ballestas fueron sustituidas por arcabuces de mecha; y de su estructura: que pasa a reorganizarse en ocho escuadras, compuestas por veinticinco soldados cada una, al mando de un cabo.
La compañía financiaba a su costa las campañas militares en las que participaba, de ahí que muchos de sus cofrades llegaran a arruinarse, y que la mayoría de ellos se vieran en la necesidad de trabajar en oficios manuales para poder hacer frente a los costes que les suponía el servicio a la Corona.
Durante la Guerra de Sucesión la Compañía se transformó temporalmente (hasta 1707) en regimiento, incrementando sus efectivos hasta los 500 soldados. Ya bajo el reinado de Felipe V la compañía se reformó: estableciéndose el rango de edad para sus cofrades entre los 18 y los 60 años, ordenándose el cese de los enfermos que no pudieran portar armas, prohibiéndose el nombramiento de sustitutos para la guerra sin causa justificada, y estableciéndose nuevas condiciones de acceso: edad comprendida entre los 18 y 40 años, no haber sido castigado por la Justicia ni por la Inquisición, y no haber desempeñado oficios viles como verdugo, pregonero o carnicero; haber pagado una cuota de ingreso de 400 reales de vellón (incrementada de los 200 originales).
Finalmente, durante el reinado de Fernando VI, el 12 de diciembre de 1757 el ministro de la Guerra, Sebastián de Eslava, informó a la ciudad de Baeza de la real decisión de extinguir el servicio a la Corona, como tal, de esta compañía al incorporarla como coronela del Regimiento de Milicias de Jaén.
Principales hechos de armas Solo hay constancia detallada de su historial de combate a partir del S. XVI; de intervenciones anteriores apenas queda alguna referencia hecha en años posteriores.García de Lara: p. 405 Durante la Edad Media los combates más destacados de la compañía se acumularían en torno a la Guerra de Granada: conquistas de Huelma (1438), de Bélmez de la Moraleda (1448), y de Alicún de Ortega (1486).V. privilegio de Enrique IV (1446) y documentación de Felipe II (1565); García de Lara: pp. 405-6 Desaparecido el Reino Nazarí (1492), la compañía llevó su campo de actuación a la defensa costera de Andalucía, del reino de Granada y del reino de Murcia, al tiempo que quedaba prohibida su participación en hechos de armas extrapeninsulares. Durante la Guerra de las Comunidades los ballesteros se mantuvieron fieles al emperador Carlos a pesar de que parte de la ciudad apoyó esta revuelta; así, los Ballesteros no sólo apoyaron a la autoridad real en Baeza, además de tomar parte en el mantenimiento del orden, sino que participaron activamente en el desenlace de la guerra al formar parte de la Junta de la Provincia de Andalucía o Liga de la Rambla, reunida en apoyo del Emperador.García de Lara: pp. 406-7 Finalmente, su actuación también parece haber sido decisiva en la Batalla de Villalar, donde (según Fernando de Cózar)p. 207 fueron quienes hicieron prisioneros a los cabecillas de la Revuelta. En cuanto a la Rebelión de las Alpujarras, la compañía prestó su servicio hasta en tres ocasiones: la primera, a las órdenes del marqués de Mondéjar, y las otras dos bajo Don Juan de Austria; participando decisivamente en la toma de la Puente Tablate, considerada puerta de la Alpujarra, así como en la entrada de la villa de Galera (1569). Precisamente el documento del tercer llamamiento (agosto de 1570) pone de manifiesto la valía y eficacia con que los Ballesteros habían servido en las dos jornadas anteriores, lo cual habían hecho a costa de muchas vidas y de gran parte de sus haciendas.V. García de Lara: pp. 407-9; ... en la entrada de la villa de Galera donde llevando esta compañía la vanguardia murieron el capitán D. Baltasar de Aranda y 85 soldados (AHMB: Sección de Propios, no. 68, 1777); Cózar (1884, p. 202): repite el mismo número de bajas añadiendo la cantidad de 127 como número total de efectivos de la Compañía presentes en el combate. También combatió contra los ingleses participando en el Socorro de Cádiz (1596). De nuevo entró en combate en el Socorro de Gibraltar durante la Guerra Anglo-Española de 1625. Asimismo, tomó parte en la Guerra de Sucesión. Su último servicio a la Corona ocurrió en 1728, durante las fases finales del Sitio de Gibraltar (1727).
Campo de tiro A raíz de su transformación en unidad de arcabuces por orden de Felipe II en 1590, la compañía se vio obligada a hacer ejercicios de tiro con ellos, para lo cual adquirió y acondicionó un terreno en Santo Domingo, al parecer cerca de la puerta baja de dicho convento o de un sitio que llamaban de Cisneros, en el Balhondillo.García de Lara: p. 401 Hoy en día nada queda de aquellas instalaciones, ni siquiera otros testimonios más precisos de su emplazamiento. No obstante, su ubicación se aproximaría a la de la actual Academia de Guardias de la Guardia Civil.
Legado histórico en Baeza Parte de la documentación que produjo la institución (actas de cabildos y libros de cuentas) o que le fue dirigida (reales privilegios, etc.) conservada en el Archivo histórico municipal de Baeza. Arco de Villalar: construido como arco de triunfo ojival contiguo a la Puerta de la Azacaya, fue erigido para conmemorar la participación de los ballesteros en la batalla homónima, a la vez que sirvió para desdibujar el pasado comunero de la ciudad.Web turística municipal Palacio o cuartel de la Compañía:37°59'26.0"N 3°27'57.7"W solo subsisten (muy alterados) los muros oeste y sur, habiendo sido trasladada (sobre 1930) la ventana gótico-mudéjar de su portada a lo que fue convento de san Buenaventura en las afueras de la ciudad.Lechuga Salazar: p. 306Web RedJaén miniatura|Monumento a la Compañía de los doscientos ballesteros del señor Santiago, Antonio Pérez Almohano, Baeza 1998 Cruz de los Ballesteros o del Cañuelo: ante ella juraban fidelidad los nuevos ballesteros;Web Baeza fotografía e historiaanteriormente ubicada en la plaza de la Leña, hoy se encuentra en el cementerio municipal. Callejón de Ochoa:37°59'26.0"N 3°27'57.3"W delimita el cuartel por el sur; su título corresponde a un linaje históricamente ligado a la compañía, cuyos miembros habitaron en este mismo lugar;Orzáez Fernández: p. 249 y Lechuga Salazar: p. 310 llamado hasta 1814 Callejón del Conde de los Ballesteros de Santiago.Orzáez Fernández: p. 249 Calle Ballesteros:37°59'30.1"N 3°27'57.9"W une la Puerta de Úbeda con la Plaza de Santa Clara; al final de la misma se encontraba el palacio o cuartel de los ballesteros. No obstante, desde el s. XIX, el tramo que se extiende a partir de su primer recodo ha pasado a denominarse General Marchesis.Orzáez Fernández: p. 54 Monumento a los Ballesteros:Monumento a los ballesteros en Wikipedia Commons escultura en bronce de Antonio Pérez Almohano (1998).Web MonumentalNet Casas de ballesteros: todavía subsisten viviendas pertenecientes a miembros de la compañía identificadas por los relieves simbólicos de sus portadas. Molina Hipólito localizó cuatro: