El vaciado del embalse de Alcollarín de 2025 fue una operación realizada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) de España con el objetivo de reducir la población de la especie invasora Pseudorasbora parva del embalse de Alcollarín, en la provincia de Cáceres. La intervención, necesaria para utilizar con normalidad el embalse para los usos previstos (riego, actividades recreativas…), implicó vaciar temporalmente el embalse, destinando el agua desembalsada para riego. La actuación, pionera en el control de especies exóticas invasoras en aguas artificialmente embalsadas en Europa, generó polémica al ser calificada por vecinos, tertulianos y medios de comunicación como un desastre ecológico y haber sido objeto de numerosos bulos y desinformación. thumb|Ejemplares de pez chino, una especie invasora en España procedente de Asia; común en la cuenca hidrográfica del río Guadiana.

Antecedentes El embalse, construido entre 2008 y 2010 ha sido objeto de polémica y quejas vecinales desde su planteamiento en 1997.

En 2010, antes de que se finalizara la construcción de la presa, técnicos del MITECO detectaron la presencia de Pseudorasbora parva (también conocido como pez chino ), un ciprínido originario de Asia catalogado como especie exótica invasora en España y la Unión Europea. Esta especie se caracteriza por su rápida reproducción, depredación de huevos de otras especies y transmisión del parásito Sphaerothecum destruens, que inhibe la reproducción de los peces autóctonos.

Desde entonces, la especie se ha extendido por el río Guadiana hasta la frontera con Portugal. Sin embargo, es en el embalse de Alcollarín donde se detectó la mayor concentración de esta especie. De hecho, se estima que antes del vaciado, esta especie invasora representaba el 95 % de los peces presentes en el embalse, siendo el mayor reservorio de Pseudorasbora parva conocido de toda Europa. Las especies autóctonas presentes en el embalse antes del vaciado apenas alcanzaban el 2% de la población total.

El MITECO ha intentado desde 2010 erradicar esta especie de la cuenca del embalse mediante diferentes ensayos y la realización de despesques con redes y pesca eléctrica, sin conseguirse su eliminación. Así, siguiendo las recomendaciones transnacionales, se optó por intentar al menos reducir su población con el siguiente método más selectivo y eficaz disponible: la desecación de su principal reservorio, acompañada de un despesque selectivo para rescate de peces autóctonos.

El MITECO informó que si no se llevaba a cabo este proyecto, sería imposible utilizar con normalidad el embalse para los usos previstos (riego, actividades recreativas…) conforme a la legislación vigente.

El embalse de Alcollarín constituye un enclave de importancia para la biodiversidad y el turismo rural, albergando especies autóctonas de peces y aves acuáticas. No obstante, el embalse y su entorno no constan por el momento como un áreas protegida por la Directiva AVES ni por la Directiva HABITAT.

Plan de actuación La Secretaría de Estado de Medioambiente del MITECO, a través de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, adjudicó en junio de 2024 un contrato por un importe de 1.015.891,96 Euros (I.V.A. incluido) con el objeto "Actuaciones para el control de la especie invasora «Pseudorasbora parva» en el embalse de Alcollarín, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR)". El plan incluía, entre otros, la reducción drástica del nivel del embalse, la instalación de redes de contención y la pesca selectiva para el rescate de peces autóctonos, con un plazo inicial de ejecución de 30 meses.

Ejecución de los trabajos Como informó el propio organismo responsable de los trabajos, antes del vaciado, se realizaron una serie de despesques intensivos con barcos especializados durante varios meses. En estos despesques se rescató gran parte de las especies autóctonas presentes en el vaso principal del embalse y se trasladaron a un azud lateral del embalse previamente recuperado y que el MITECO construyó años atrás con fines medioambientales para dar refugio a aves y otra fauna acuática.

Así, en el verano de 2025 se procedió al vaciado de aproximadamente 19 hectómetros cúbicos de agua del embalse, que había alcanzado en mayo el 36% de su capacidad, reduciendo su capacidad hasta alcanzar el 1% el 15 de julio. Durante el vaciado, según testigos y medios locales, las redes de retención no fueron del todo eficaces y ejemplares de Pseudorasbora parva acabaron en el río aguas abajo de la presa, tramo que, por otro lado, ya había sido colonizado previamente por la especie.

La pérdida de agua ocasionó la muerte de unos centenares de peces, incluidos ejemplares autóctonos, así como la desaparición temporal de aves acuáticas. También se reportaron malos olores en el núcleo urbano de Alcollarín debido a la descomposición de la fauna en el lecho seco. Las actividades de pesca y turismo ornitológico quedaron paralizadas durante el desarrollo de los trabajos, con un impacto en la economía local que todavía no se ha valorado.

Reacciones y bulos Vecinos, asociaciones ecologistas y tertulianos con experiencia en gestión ambiental criticaron la operación, considerándola precipitada y contraproducente.

El Ayuntamiento de Alcollarín consideró el proyecto un duro golpe ya que esperaban un gran verano con llegada de turistas. Algo que con esta situación, que comenzó a mediados de mayo, no pudo ser.

La Confederación Hidrográfica del Guadiana argumentó, por el contrario, que los trabajos habían superado todos los trámites y autorizaciones medioambientales y estaban siendo desarrollado por un equipo multidisciplinar de biólogos, ambientólogos e ingenieros altamente cualificados.

Ecologista en Acción afirmó que, a pesar de ser una medida drástica, a largo plazo será beneficiosa. También reconocieron el impacto que siempre supone ver un embalse vacío y si bien consideraron que el estado en que se encontraba la zona era algo «previsible» a tenor del plan de trabajo elaborado por la Confederación Hidrográfica del Guadiana, sí mostraron su preocupación por la muerte de peces autóctonos y exigieron una mayor transparencia y explicaciones.

Durante su ejecución, el vaciado de embalse de Alcollarín de 2025 ha sido objeto de numerosos bulos y desinformaciones:

El vaciado fue progresivo como recoge el sistema de información automatizado del embalse y no drástico o precipitado, como recogieron algunos medios. No se desaguaron 50.000 millones de litros de agua (50 hectómetros cúbicos) como recogieron algunos medios. y un experto, sino 19 hectómetros cúbicos. El embalse estaba al 36 % de su capacidad y no al 100 % cuando se iniciaron los trabajos El agua desembalsada no se despilfarró o tiró como recogieron algunos medios, sino que se destinó íntegramente al regadío de Vegas Bajas a través de la presa de Montijo. El vaciado no supuso una nueva invasión de la especie aguas abajo de la presa como recogió algún medio, porque la especie ya estaba presente en esos tramos con anterioridad. La avifauna ictiófaga no fue una alternativa viable para el control de la especie como señaló un experto, porque ya había abundante avifauna en la zona y la población de pez chino no paró de aumentar desde su introducción en 2010. La mortandad de peces autóctonos no fue masiva o un desastre ambiental. Tampoco fue inesperada ni evitable al 100 % como recogieron algunos medios. Se realizaron despesques nocturnos y rescates durante meses para minimizarla, con lo que fueron más los peces rescatados que los muertos. El despesque total resultó técnicamente inviable. El vaciado no impidió a hidroaviones de incendios recargar agua para sus labores de extinción como recogieron algunos medios. No hubo ningún incendio de gran magnitud en la zona y había suficientes puntos de agua alternativos si hubiesen sido necesarios como el embalse de Sierra Brava. No se destruyó el ecosistema como han afirmado algunos medios. La actuación fue temporal y cumplió con todos los requisitos medioambientales para minimizar el impacto a medio y largo plazo sobre el ecosistema.

Debate y consecuencias a largo plazo El proyecto ha reabierto el debate sobre las mejores prácticas para el control de especies exóticas invasoras en ecosistemas fluviales. Organizaciones ecologistas y expertos han señalado la necesidad de métodos menos destructivos y de una mayor evaluación de impacto antes de ejecutar intervenciones de gran escala. La actuación ha contribuido a reducir la biomasa de la especie en el embalse pero no conseguirá erradicarla de la cuenca. El MITECO ha defendido la intervención como parte de una estrategia para cumplir la normativa europea y nacional de control de especies invasoras, recordando que el vaciado del embalse fue una actuación temporal y que se volvería a llenar de agua y a repoblar con peces autóctonos en colaboración con la Junta de Extremadura.

Referencias

Categoría:Embalses de Extremadura Categoría:Especies exóticas invasoras en España