miniaturadeimagen|La profesión del arquitecto se suele usar como ejemplo de "trabajo complejo" frente al "trabajo simple" del obrero. El trabajo simple y trabajo complejo son dos conceptos económicos utilizados para diferenciar el coste y la productividad entre la mano de obra calificada (trabajo complejo o compuesto) y no calificada (trabajo simple). Ambos términos se usaron en la economía política clásica, principalmente en los y , y más tarde fueron desarrollados por Karl Marx en su crítica de la economía política.

Marx sostuvo que los diversos trabajos concretos en el mercado puede reducirse a un trabajo abstracto humano indiferenciado. Este último puede "ser simple", es decir, no requiere ninguna destreza o conocimiento especial; o "complejo", que requiere un aprendizaje o práctica especial. Luego, una cantidad de trabajo complejo equivale a una cantidad de trabajo simple mayor. Para Marx la relación entre el trabajo simple y el complejo depende en gran medida de la costumbre (tradiciones) que, a su vez, se forma mediante un proceso que se desarrolla a espaldas de los productores.

Ambos términos se refieren al valor del trabajo humano, pero con una distinción clave en cuanto a la cualificación y productividad del trabajador. Estos términos sobreviven hoy en día hasta cierto punto en las discusiones modernas de sociología económica, análisis económico marxista y en el debate sobre el cálculo económico en el socialismo.

Los críticos de la teoría del valor-trabajo han señalado la ausencia de un procedimiento claro para igualar los diversos tipos de trabajos concretos a una sustancia o magnitud de trabajo abstracto "homogénea" que permita medirlos. "El trabajo concreto puede medirse con el cronómetro, el trabajo abstracto no." Según Heinz D. Kurz, Marx "pide al lector que ignore tanto la heterogeneidad de las mercancías como la del trabajo. No se da ninguna razón convincente en apoyo de estos mandamientos." Jon Elster escribió en su libro Understanding Marx (1985): “la presencia de trabajo genuina e irreduciblemente heterogéneo es un gran obstáculo para la economía marxista. Si se toma en serio, impide que la teoría del valor trabajo siquiera despegue, ya que los conceptos básicos no se pueden definir”. Esto se le denomina como "problema de la homogenización".

Explicación

Trabajo simple En el los economistas ingleses habían llegado a la concepción de trabajo simple como "mano de obra no cualificada" (unskilled labour). Marx define el trabajo simple en El capital como "trabajo abstracto" humano indiferenciado "que puede efectuar cualquier individuo medio de una sociedad dada”, considerado como gasto de “músculo, nervio, cerebro humano”. El este del trabajo simple promedio varía" según los diversos países y épocas culturales". Marx puso de ejemplo el alto rendimiento de los obreros en fábricas inglesas frente a las alemanas, a pesar de tener jornadas más prolongadas en las últimas.

Trabajo complejo Por otro lado, el trabajo complejo equivale a una cantidad de trabajo simple mayor. La mano de obra calificada cuesta más producir que la mano de obra no calificada, y puede ser más productiva.Anders Ekeland, Labour Content and Skills: Social Justice or Statistical Pragmatism? Working paper, Oslo, NIFUSTEP 2008. Dentro de la teoría del valor-trabajo, "el trabajo más complejo es igual sólo a trabajo simple potenciado o más bien multiplicado" dado que produce más valor y requiere más valor para su reproducción. Así, por ejemplo: "La jornada nacional de trabajo más intensa y más productiva, pues, en términos generales se representa en el mercado mundial en una expresión dineraria más alta que la jornada nacional de trabajo menos intensa o productiva".

Valorización del trabajo simple y complejo Dado que las mercancías como valores de cambio son "meramente expresiones cuantitativamente diferentes del trabajo social” se relacionan de todas ellas mediante ese trabajo social. Esto implica que, por ejemplo, si una levita cuesta tres veces más que un lienzo entonces el trabajo del sastre es tres veces mayor que el trabajo del hilador. El valor en Marx es pues "una relación entre personas, una relación social, pero bajo el capitalismo aparece en una "forma fantástica" como una relación entre cosas" (véase Fetichismo de la mercancía).

Marx no explicó cómo se produce esta igualación de trabajos simples y complejos en el mercado, sino que se limita a señalar como un proceso social real que la "experiencia" demuestra. David Harvey comentó, "Marx nunca explica qué 'experiencia' tiene en mente", lo que hace que "este pasaje sea muy controvertido". Slavoj Žižek considera que esta "experiencia" como "una referencia a una situación histórica específica" y "no una característica universal de la productividad humana". Marx, de hecho, analiza la reducción de diversos trabajos concretos a trabajo simple abstracto como un producto histórico de la superación del complejo trabajo del artesanado gremial mediante la industrialización y la división del trabajo. Así "algunas manufacturas, para ejecutar ciertas operaciones que pese a su sencillez constituían secretos industriales, preferían emplear obreros medio idiotas."

División del trabajo y trabajo colectivo Dado el aumento de la división del trabajo en la producción, sostiene Marx, las desigualdades de cada trabajador en su labor realizada quedan compensadas para la sociedad en su conjunto. Marx cita de ejemplo a Edmund Burke en sus experiencias con la contratación de distintos jornaleros: "[E]stoy completamente seguro de que cinco hombres cualesquiera, en su conjunto, proporcionan una cantidad de trabajo igual a la de otros cinco cualesquiera". Los trabajos complejos se dividen en tareas de trabajo colectivo más simple. Esta cooperación crea un “obrero colectivo” cuyas partes deben funcionar al ritmo del conjunto. Entonces:

Este "determinado mínimo de eficiencia laboral" diverge del promedio estadístico, y es establecido por la concentración masiva de trabajadores empleados por el capital. Ese promedio no existe en el artesanado, donde cada productor trabaja aislado. El capitalismo en la figura del capataz y del gerente supervisa y asegura así el rendimiento.

Salarios y fuerza de trabajo Marx sostuvo que esta igualación de diferentes tipos de trabajos es inconsciente. Asumió que, independientemente del precio al que se venda, la fuerza de trabajo calificada tenía un valor más alto (cuesta más producirla, en dinero, tiempo, energía y recursos), y que el trabajo calificado podía producir un producto con un valor más alto en la misma cantidad de tiempo, en comparación con el trabajo no calificado.Jim Devine, "What Is 'Simple Labor": the Value-Creating Capacity of Skilled Labor", in: Capital & Class, #39 Winter 1989. Esto se refleja en una jerarquía de habilidades y una jerarquía de niveles salariales. En este sentido, Friedrich Engels comenta en Anti-Dühring:

Tanto Marx como Engels matizan que el valor del trabajo simple o complejo se refiere al valor de la mercancía que en la jornada laboral se objetiva, lo cual es distinto al nivel salarial o el "valor que percibe el obrero por una jornada laboral" debido a que, según la teoría de la explotación marxiana, el valor que se produce en una jornada laboral es menor que el valor de la manutención del trabajador (véase: Fuerza de trabajo y Plusvalor).

Marx analizó que el nivel salarial depende en gran medida de las circunstancias socioculturales, especialmente de la lucha de clases, tanto entre obreros contra capitalistas e incluso otros obreros. Así, por ejemplo: "encontraremos que el jornal inferior de una nación expresa un precio más elevado del trabajo, y el jornal más elevado de otra nación un precio menor del mismo" (véase: Aristocracia obrera).

Además, "el proceso de valorización es por entero indiferente que el trabajo apropiado por el capitalista sea trabajo social medio, simple o trabajo complejo [...] Por lo demás, en todo proceso de formación de valor siempre es necesario reducir el trabajo calificado a trabajo social medio". Problema de la homogenización

Tanto Adam Smith como Karl Marx, explica Duncan K. Foley, parten de que el trabajo humano abstracto es homogéneo porque este potencial laboral, al ser fungible y capaz de "adaptarse a la particular división del trabajo en cualquier época y generacionalmente a las demandas cambiantes". Sin embargo, los críticos de la teoría del valor-trabajo han señalado la ausencia de un procedimiento clara para poder igualar todos los diversos tipos de trabajos a una sustancia o magnitud de trabajo homogéneo que permita medirlo. "El trabajo concreto puede medirse con el cronómetro, el trabajo abstracto no."

Estas críticas ya surgieron en la obra Capital e interés del economista austriaco Eugen von Böhm-Bawerk, donse señaló que no hay modo claro de calcular cuánto trabajo hay en una jornada laboral del trabajo complejo frente al trabajo simple, lo que contradice la ley del valor objetivado en mercancías.

Su alumno y seguidor escuela austriaca de la Ludwig von Mises en su obra Socialismo: un análisis económico y sociológico (1922) también acusó dentro del debate sobre el cálculo económico en el socialismo a Marx de “no tener en cuenta a las diferentes calidades del trabajo” y rechazó la “posibilidad de reducir a denominador común los trabajos de carácter diferente”.

Este problema de la homogenización puede remontarse hasta Aristóteles, quien por una parte sostenía la necesidad de un único estándar universal de medición para un intercambio recíproco, pero al mismo tiempo lo rechazaba porque "no puede suceder que cosas tan diferentes sean conmensurables entre sí". Según Marx, el análisis de Aristóteles carecía del "concepto de valor" del trabajo humano como "un algo igual" porque "la sociedad griega se fundaba en el trabajo esclavo y por consiguiente su base natural era la desigualdad de los hombres y de sus fuerzas de trabajo".

Respuestas al problema y sus críticas

Soluciones basadas en salarios Dado que el valor no es directamente observable, un punto de partida para poder "medir" sería usar el dinero como "la única forma tangible de valor". Los economistas clásicos Adam Smith y David Ricardo tomaron los ingresos relativos como una variable proxy "razonablemente buena para reducir todas las variedades de trabajo especializado a trabajo no especializado". Por ello Smith y Ricardo usaron el mercado como índice de cualificación, pero consideraron que "la relación entre los diferentes niveles de trabajo especializado era una propiedad material y presocial del trabajo como factor natural de producción".

Böhm-Bawerk criticó que en este procedimiento de reducción "no se determina en qué proporción se ha de traducir el trabajo calificado en términos de trabajo simple", sino que "está determinado únicamente por las propias relaciones de intercambio". Entonces se "está argumentando en un círculo" porque se trata de explicar las relaciones de intercambio de las mercancías apelando al intercambio mismo. Andras Brody defendió que no es el mercado sino la división social del trabajo lo que Marx y Engels entendían por «proceso social». Así, "todos los productos poseen un valor definido antes de entrar en el mercado".