Michelle Marie Martinko (Cedar Rapids, Iowa; 6 de octubre de 1961–ibid., 19 de diciembre de 1979) fue una joven estadounidense asesinada cuyo caso no pudo resolverse hasta cuatro décadas después. En 2019 se logró identificar gracias al ADN familiar al autor del homicidio, quien fue acusado, juzgado y condenado por su asesinato.
En 2006, un investigador de casos sin resolver descubrió sangre sin identificar, presumiblemente perteneciente al asesino, mientras revisaba los archivos del caso. A partir de esa prueba se elaboró un perfil de ADN que se introdujo en el Sistema Combinado de Índice de ADN (CoDIS), pero no se encontraron coincidencias. En 2017, se contrató a una empresa especializada en fenotipado de ADN para que elaborara una nueva aproximación del aspecto del asesino basándose únicamente en la muestra de ADN. En 2018, la empresa introdujo los datos de ADN del caso en el sitio web público de genealogía GEDmatch, donde encontró una coincidencia de ADN familiar.
En octubre de 2018, se recogió de forma encubierta ADN de un hombre de Iowa, Jerry Lynn Burns, y se descubrió que coincidía con la muestra encontrada en la ropa de Martinko. Burns fue detenido y, el 24 de febrero de 2020, fue declarado culpable de asesinato en primer grado por la muerte de Martinko. El 7 de agosto de ese año fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Partes Michelle Martinko Michelle Marie Martinko (6 de octubre de 1961–19 de diciembre de 1979) nació en Cedar Rapids (Iowa). Era la menor de las dos hijas de Albert F. Martinko y Janet Martinko (de soltera, Zillig). Asistió a la escuela secundaria Cedar Rapids Kennedy High School, donde era una estudiante por encima de la media y muy apreciada por los responsables del centro.
También era una intérprete con talento, se unió al equipo de twirling (batonistas) en su segundo año y actuó en coros y producciones teatrales. No tenía un círculo grande de amistades cercanas, lo que se especuló que se debía a los celos de otras alumnas por su belleza y su ropa elegante o a un conflicto por un chico con el que había salido. Martinko, que estaba en el último año de secundaria cuando fue asesinada, tenía planes de asistir a la Universidad Estatal de Iowa para estudiar diseño de interiores.
Jerry Lynn Burns Jerry Lynn Burns (nacido el 23 de diciembre de 1953) tenía 25 años cuando asesinó a Michelle Martinko en diciembre de 1979. Creció en Mánchester (Iowa) y se graduó en la West Delaware High School en 1972. En el momento de su detención en 2018, vivía en Mánchester y era propietario de un negocio de recubrimiento en polvo en la ciudad. Había trabajado para John Deere y era copropietario de una parada de camiones. Burns había estado casado con Patricia Burns, quien murió en 2008 por suicidio. El primo de Burns, Brian Burns, desapareció en el aniversario del asesinato de Michelle (19 de diciembre de 2013), y sus restos fueron encontrados en noviembre de 2023. Aunque la detención de Burns en el caso Martinko suscitó preguntas sobre los dos incidentes, la policía no cree que Burns estuviera involucrado en ninguno de ellos.
Asesinato e investigación thumb|right|250px|Un Buick Electra de 1972 similar al coche en el que Martinko fue encontrada asesinada. La noche del 19 de diciembre de 1979, Martinko asistió a un banquete del Coro Kennedy en el Sheraton Inn de Cedar Rapids. Llevaba un vestido negro de jersey y un pañuelo negro, medias negras y zapatos de tacón, y una chaqueta de piel de conejo blanca y marrón que le llegaba hasta la cintura, y llevaba un bolso de cuero marrón. Después del evento, le preguntó a su amiga y compañera del equipo de twirling si quería acompañarla a ir de compras al centro comercial Westdale Mall, que acababa de abrir y donde Martinko trabajaba. Su amiga se negó. Martinko le pidió entonces a otra conocida que la acompañara al centro comercial; esa amiga aceptó al principio, pero luego cambió de opinión. Martinko fue entonces sola al centro comercial, llevando 180 dólares y con la intención de finalizar la compra de un nuevo abrigo de invierno que tenía reservado.
Una vez allí, exploró las tiendas y habló con amigos y otras personas que conocía y que trabajaban allí. Fue vista por última vez casi a las 9 de la noche fuera de una joyería del centro comercial. A las 2 de la madrugada, como Martinko aún no había regresado a casa, su padre denunció su desaparición. Él comenzó a buscarla, al igual que la policía. A las 4 de la madrugada, la policía encontró el Buick Electra de 1972, de color beige y verde, de la familia en la esquina noreste del estacionamiento del centro comercial, junto a una tienda J. C. Penney. Martinko fue encontrada dentro del vehículo, desplomada sobre el asiento del pasajero y apuñalada hasta la muerte.
Martinko había recibido 29 puñaladas en la cara, el cuello y el pecho. Sus manos presentaban heridas defensivas, lo que, según la policía, indicaba que se había defendido de su asesino. La policía determinó, por la ausencia de sangre fuera del vehículo, que había sido asesinada en su interior, y el forense estimó posteriormente que había fallecido entre las 8 y las 10 de la noche. El arma homicida era «afilada», pero no se trataba necesariamente de un cuchillo, y no se pudo determinar su tamaño. El asesino no dejó huellas dactilares, lo que llevó a la policía a creer que llevaba guantes.
Un portavoz de la policía dijo que «el instinto de todo el mundo es decir que fue un hombre», pero no estaban seguros del sexo del asesino. Basándose en el dinero encontrado en el bolso de Martinko, la policía concluyó que no había sido robada. Estaba completamente vestida y el forense determinó que no había sido agredida sexualmente. La policía consideró que el asesinato era «de naturaleza personal» basándose en el número y la ubicación de las puñaladas.
Comienzo de la investigación Con pocas pistas sobre el escenario, la policía pidió la colaboración ciudadana para tratar de ampliar miras en el caso. Un portavoz del cuerpo dijo que, en la semana después del asesinato de Martinko, más de 200 personas respondieron a los pedidos de los detectives en las noticias para aportar informaciones. La policía interrogó a numerosas personas y varias fueron descartadas como sospechosas mediante el uso del polígrafo. Una menor que llevaba un cuchillo fue interrogada y descartada como sospechosa del asesinato, al igual que un empleado del centro comercial que había dicho a la policía que le gustaba seguir a las mujeres y mirar con lascivia a los maniquíes de las tiendas. Comenzaron a circular rumores sobre el crimen. Algunos pensaban que Martinko había recibido llamadas acosadoras antes de su muerte, pero la policía afirmó que no creía que fuera así."New plea for murder clues", noticia publicada en The Gazette el 28 de diciembre de 1979. Surgió otro rumor de que se había producido un segundo apuñalamiento en los días siguientes y que la policía lo estaba manteniendo en secreto, algo que la policía negó."Year after C.R. slaying: No motive or clue", noticia publicada en The Gazette el 19 de diciembre de 1980.
Durante algún tiempo, el principal sospechoso del asesinato de Martinko fue un hombre que, el mes anterior, había irrumpido en una casa de Cedar Rapids, violado a una mujer a punta de navaja y amenazado con matar a sus hijos. Nunca fue acusado del asesinato de Martinko, negó las acusaciones y las pruebas de ADN, encontradas más tarde, no coincidían con su ADN. En 2012, mientras cumplía una condena de cadena perpetua por un ataque no relacionado, el hombre murió en prisión de cáncer de colon.
La controversia surgió cinco meses después del asesinato, cuando una mujer que pasaba en coche por el aparcamiento del centro comercial en la madrugada del 20 de diciembre aportó información. Había mirado hacia el aparcamiento mientras pasaba para ver si estaba el coche de su hija, ya que esta trabajaba en el centro comercial y solía tener problemas con el coche. Afirmó haber visto dos coches en el aparcamiento, uno de los cuales era el de Martinko, y a un hombre de pie junto a la puerta abierta del lado del conductor del coche de la joven. No estaba segura de que su información fuera de alguna utilidad, ya que había leído que el asesinato se produjo entre las 10 de la noche y la medianoche, y eran las 2 de la madrugada cuando pasó por allí. La mujer comunicó su información a la hija del secretario del Comisionado de Seguridad Pública y creyó que se transmitiría a la policía si era importante. La policía nunca recibió la información y la mujer no se puso en contacto con la policía hasta meses después, cuando volvieron a solicitar cualquier información relacionada con el asesinato. Los detectives consideraron acusar al Comisionado por no transmitir la información a la policía, pero no se presentaron cargos."Furor erupts in Martinko death probe", noticia publicada en The Gazette el 3 de octubre de 1981.
El 19 de junio de 1980, la policía publicó un retrato robot del hombre que se creía que había matado a Martinko, elaborado a partir de las descripciones proporcionadas por dos testigos bajo hipnosis."Hypnosis aids Martinko probe", noticia publicada en The Gazette el 19 de junio de 1980. Describieron a un hombre blanco de entre 18 y 25 años, de aproximadamente 1,80 m de altura y entre 75 y 80 kg de peso, con ojos marrones y pelo castaño rizado. Al año siguiente del asesinato, el número de personas interrogadas por la policía ascendió a cientos, y hasta 30 personas fueron interrogadas bajo hipnosis. A medida que la investigación se estancaba, se ofreció una recompensa de 10 000 dólares por cualquier información que condujera a la policía hasta el asesino."$10,000 Martinko reward", noticia publicada en The Gazette el 21 de abril de 1980. También se consultó a videntes al principio de la investigación.
Enfriamiento del caso Con el paso del tiempo, el caso quedó en suspenso. A mediados de la década de 1980, el padre de Martinko presentó una demanda contra los propietarios del centro comercial Westdale Mall y alegó negligencia por no proporcionar «seguridad razonable» la noche del asesinato. El caso fue apelado y finalmente resuelto por el Tribunal Supremo de Iowa a favor de los propietarios del centro comercial.
En el apartado personal de la familia de la víctima, el padre de Martinko, Albert, falleció en 1995; su madre, Janet, murió en 1998.
Reanudación de la investigación En 2006, 27 años después del asesinato de Martinko, un nuevo investigador de casos sin resolver que trabajaba para el Departamento de Policía de Cedar Rapids recibió una pista relacionada con el caso. Aunque esta no condujo a ningún sospechoso, descubrió lo que creía que era la sangre del asesino mientras revisaba los archivos del caso. A partir de ahí, la policía pudo construir un perfil de ADN parcial. Los documentos concluyeron que menos de una de cada 100 000 millones de personas coincidiría con el perfil de ADN. Los resultados se introdujeron en el Sistema Combinado de Índice de ADN (CoDIS), pero no se encontraron coincidencias. Finalmente, se tomó una muestra de ADN de más de 125 personas y se comparó con las muestras tomadas en la escena del crimen. De los más de 80 sospechosos potenciales que se habían identificado a lo largo de los años, más de 60 personas fueron sometidas a pruebas y quedaron descartadas como sospechosas.