miniaturadeimagen|Imagen de revista semanal masónico (holandés), volumen 1, 1852, N ° 1 19 de enero de 1852. La historia de la francmasonería abarca los orígenes, la evolución y los eventos definitorios de la organización fraternal conocida como francmasonería. Las dos dificultades que enfrentan los historiadores son la escasez de material escrito, incluso hasta el , y la desinformación generada por los masones y no masones por igual desde los primeros años.

Orígenes Historiografía El tema de la masonería quedó durante mucho tiempo librado a aproximaciones poco rigurosas, incluso a la fantasía de diletantes y fue abandonado por los sociólogos e historiadores profesionales. La masonería sólo se constituyó como objeto de investigaciones científicas a partir de 1950 hasta 1960 en Francia. Desde 1970 hasta 1980, académicos españoles, portugueses, británicos, holandeses y estadounidenses —entre otros— han reforzado esta dinámica. A partir de los años 2000, las influencias francesas y españolas convergieron hacia América Latina, generando por primera vez publicaciones científicas y congresos internacionales.Mollès, Dévrig. “Masonería, historia y memoria: la cuestión de los orígenes”. História da Historiografia 20 (2016): 139-156. En línea: https://historiadahistoriografia.com.br/revista/article/viewFile/940/625

Un debate central Uno de los principales debates sobre la francmasonería se relaciona con la cuestión de sus orígenes. Ha generado muchas leyendas apócrifas y una suerte de “folklore” que obstaculiza el conocimiento de la verdad y que oculta, en muchos casos, la carencia de formación científica o la voluntad de manipulación ideológica de los impulsores de tales relatos. Estos mitos remiten a una invención de la “tradición” o neotradiciones que, más que del pasado, hablan de la época o las circunstancias en que fueron inventados, a la vez que cumplen distintas funciones. Por ejemplo, el nacionalismo, entendido a partir de las “comunidades imaginadas” de Benedict Anderson,Anderson, Benedict. Imagined Communities. Reflexions of the Origin and Spread of Nationalism. Londres: Verso; Smith, A. D. (1991). “The Nation: Invented, imagined, Reconstructed” en Millenium. Journal of International Studies. Londres: SAGE, 20 (3) 353-359. En línea: http://mil.sagepub.com/content/20/3.toc es uno de esos casos: todas las naciones modernas se autoconstituyeron a partir de experiencias fundadoras como la Revolución Inglesa (1688-89), la Revolución Francesa (1789) y las independencias latinoamericanas del .

Fuera de los mitos fundadores y leyendas apócrifas, esta cuestión es susceptible de análisis utilizando los métodos de la historia social y de la sociología histórica. Actualmente, los especialistas de la cuestión sostienen la "teoría de la invención": el surgimiento de la francmasonería fue consecuencia del fervor asociativo y del espacio público independiente de la Corona y de la Iglesia que se fue generando en Europa desde el advenimiento de la era de la Ilustración, con la consiguiente revolución científica y revolución asociativa.

Fue, al mismo tiempo, la primera expresión de una “sociedad civil internacional”, según señala el autor Dévrig Mollès, quien analiza en un trabajo en español cómo se desarrollaron los distintos acontecimientos que condujeron a la “invención” de la masonería, cuáles fueron esos mitos y qué funciones cumplieron estas neotradiciones. Fundamentalmente, el autor explora la relación entre la creación de la masonería y la revolución cultural del , el Siglo de las Luces, de la ciencia y de la razón.Molles, Dévrig (2013). La invención de la masonería: revolución cultural: religión, ciencia y exilios. La Plata: EDULP, pp. 79-81. http://www.editorial.unlp.edu.ar/articulo/2015/5/22/molles

La primera neotradición: los orígenes antiguos El texto fundador de la masonería, The Constitutions of Freemasons (Constituciones de Anderson) fue redactado por el pastor presbiteriano escocés James Anderson y el exiliado protestante francés Jean Théophile Désaguliers. La edición inglesa de 1723 fue modificada e impresa cuatro veces entre 1723 y 1784. En Pensilvania, Benjamin Franklin imprimió y difundió el texto por primera vez en 1734. El texto se fue acrecentando, evidenciando progresivamente cierto imaginario social, en su primera versión tenía 110 páginas, pero en la última alcanzaba las 484.Paillard, M. (ed.) (1952). Reproduction of the “Constitutions of the Free-Masons or Anderson’s Constitutions” of 1723 in English and French. Londres: M. Paillard. Consulta: Bibliothèque Nationale de France, Department Philosophie, Historie, Sciences de l’homme, 4-H-898,Ligou, D. (ed) (1998). Dictionnaire de la franc-maçonnerie (4ta. ed), Paris: Presses Universitaires de France, p. 303. En línea: http://www.puf.com/Quadrige_dicos_poche:Dictionnaire_de_la_franc-maçonnerie

La masonería nació entre historia y memoria. El texto fundacional de 1723 procuraba una identidad y legitimidad para la reciente cofradía. En la introducción de las Constitutions, el editor —un exiliado francés protestante que a la vez era el vice gran maestre de la Grand Lodge of London and Westminster— aseguraba que presentaba “una relación fiel y exacta de la masonería desde el comienzo del mundo”. A través de un relato, la joven masonería se presentaba como heredera de una tradición inmemorial que hundía su raíces en el mito de la época de “la creación del mundo” —derivado del relato bíblico— fijado en el año 4003 a.C.Ligou, D. (ed.) (1998). Dictionnaire de la franc-maçonnerie (4ta. ed), Paris: Presses Universitaires de France. En línea: www.puf.com/Quadrige_dicos_poche:Dictionnaire_de_la_franc-maçonnerie El relato mítico atravesaba decenas de siglos e iba de Oriente a Occidente, pasando de África y Asiria a Egipto y Jerusalén y luego seguía por Grecia, Sicilia y Roma. La antigua cofradía, de acuerdo a este “relato”, desembarcaba posteriormente en Francia y luego en Inglaterra y Escocia, atada a la historia de la arquitectura, los grandes monumentos y los reyes antiguos.

La segunda neotradición: los orígenes medievales El relato neomedieval se generó a partir de un católico escocés emigrado a Francia, Andrew Michael Ramsay, quien habló de “nuestros ancestros los cruzados”.Mollier, P. (2014). “Freemasonry and Templarism,” en Snoek, J, A. M. y Bogdan, H. (eds.) Handbook of Freemasonry, Brill Handbooks on Contemporary Religion (pp. 82-99). Leiden: Brill. En línea: http://booksandjournals.brillonline.com/content/books/b9789004273122s007 . Consultado el 5 de diciembre de 2014. Este giro narrativo puede explicarse por su adecuación al gusto literario francés del y . Ramsay se desempeñaba como comerciante de libros y era sensible a la pasión que en los reducidos círculos de lectores de entonces despertaban las novelas de caballería. Asimismo, seguía la corriente cristiano-mística del quietismo, muy difundida en esos siglos, aunque condenada por la Iglesia Católica.Mollès, Dévrig (2013). La invención de la masonería: revolución cultural: religión, ciencia y exilios. La Plata: EDULP. pp. 41, 42. En línea: http://www.editorial.unlp.edu.ar/articulo/2015/5/22/molles

Mientras las logias comenzaban a desarrollarse en Francia, Ramsay presentó su discurso ante un ministro del rey Luis XIV, quien luego prohibió estas reuniones presuntamente por considerarlas amenazadoras del orden político. Un pedido de Ramsay para que se levantara la medida fue desestimado, aun cuando indicó que la cofradía deseaba servir a la religión, al Estado y a las letras. Posiblemente el relato caballeresco y cristiano lo dotaba de cierta legitimidad aristocrática y católica. Lo cierto es que Ramsay se retiró definitivamente de la masonería y desde esferas oficiales se hicieron publicaciones para desacreditarla.

El discurso de Ramsay, pese a su fracaso, estaría destinado a popularizar en el tiempo la idea según la cual la masonería no era una fraternidad civil sino una orden de caballería. La creencia se propagó en los países que mantenían relaciones con las logias francesas: Alemania, Italia, Suecia y Rusia.

Las variantes de este discurso proliferaron en numerosos microcosmos imaginarios. El principal fue el de los caballeros templarios. La orden del Temple había sido destruida en el , ya que tanto el papa como el monarca francés la condenaron por hereje. Sus integrantes se habrían refugiado en el reino de Escocia, donde habrían sobrevivido por 400 años, con logias masónicas que los habrían cobijado y el apoyo de la dinastía reinante.

Es “una linda historia”, manifiesta el historiador Pierre Mollier, “pero no existe un sólo hecho histórico para sustentarla”. No hay un solo documento, indicio o evidencia que corrobore este hecho. En la propia Escocia, afirma, el tema templario ha tocado muy tarde a la masonería. Algo parecido señala David Stevenson, el principal especialista mundial de la masonería en EscociaStevenson, D. (2014). “The Origins of Freemasonry: Scotland”. En Snoek, J. A. M. y Bogdan, H (eds.) Handbook of Freemasonry, Brill Handbooks on Contemporary Religion (pp. 50-62). Leiden: Brill. En línea http://booksandjournals.brillonline.com/content/books/b9789004273122s005 Consultado el 5 de diciembre de 2014.

La tercera neotradición: la teoría de la transición La teoría de la transición, nacida a fines del , deriva de la primera neotradición. Afirma que con la evolución de la sociedad, algunas logias y gremios de la "masonería operativa" dejaron poco a poco de ejecutar obras materiales, pero subsistieron como organizaciones fraternales, mientras otras continuaron como organizaciones de trabajadores, conservando sus usos y costumbres tradicionales, entre los que destacan sus reuniones rituales que permitían la libre especulación y la interpretación ética o moral de los utensilios de la construcción ("masonería especulativa"). Para este relato, que ofrece múltiples variantes, las logias de la masonería operativa, más que incorporar miembros aceptados, subsistieron gracias a la transmisión del oficio, generalmente de padres a hijos, o capacitando aprendices. Se sostenía que habían sido aceptados en los gremios gentlemen e intelectuales, quienes aportaron sus inclinaciones sobre hermetismo místico, matemáticas y geografía. Un nuevo espíritu filosófico --prosigue esta teoría-- se fue apoderando de estas estructuras y, entre tradición y modernidad, pasaron de ser talleres profesionales a grupos filosóficos.Molles, Dévrig (2013). La invención de la masonería: revolución cultural: religión, ciencia y exilios. La Plata: EDULP, passim.http://www.editorial.unlp.edu.ar/articulo/2015/5/22/molles

Hoy la investigación científica demostró que no hay relación sustancial entre estas corporaciones de oficio y la masonería actual, la que como asociación civil nació a fines del . La historiadora especializada en masonería e Ilustración Cecile Révauger afirma que las corporaciones medievales y las logias modernas fueron “dos fenómenos distintos”, que pese a algunas similitudes no guardan continuidad. Es insostenible que una red secreta de logias iniciáticas haya sobrevivido durante siglos en “perfecta continuidad” sin ser detectadas por historiadores profesionales.Révauger, Cecile (2001), “De la franc-maçonnerie opérative à la franc-maçonnerie spéculative: ruptures, continuité, evolutions en Anglaterre et en Ecosse”. En Bulletin de la Société d’Etudes Anglo-Americaines des XVIIe et XVIIe siècles. (52), 21-34. En línea: http://www.persee.fr/web/revues/prescript/article/xvii_02391-3798_2001_num_52_1558.