Las regiones de América del Sur son divisiones geográficas e históricas que componen el subcontinente. La Guayana, definida por el Escudo Guayanés, incluye a la Guayana Francesa, Surinam y Guyana, compartiendo geología con el oriente venezolano y el norte brasileño. La Cordillera de los Andes inicia con los Andes Septentrionales (Venezuela, Colombia, Ecuador y el norte de Perú) que se caracterizan por sus páramos, por formar parte del Chocó biogeográfico al occidente, delimitar los Llanos al oriente. Continúa con los Andes Centrales (principalmente Perú y Bolivia, con extensiones al noroeste argentino y norte chileno) que se caracterizan por las Punas, en la meseta del Collao y limitar al occidente con el desierto de Sechura y Atacama. Por su parte, Brasil debido a su geografía dominada por las llanuras amazónicas y la Ecorregión del Cerrado, su historia de colonización portuguesa, su pasado imperial, y la preponderancia del idioma portugués, se considera una región en sí misma. Finalmente, el Cono Sur, «geopolíticamente, región de América del Sur que comprende Chile, la Argentina y Uruguay, y a veces el Paraguay», por su conexión con la Cuenca del Plata, se distingue por su forma triangular en el extremo meridional del continente, una historia común y accidentes geográficos como la Pampa, el Chaco, y los glaciares patagónicos.
Definición La Guayana definida geográficamente a partir del Escudo Guayanés, abarca Guayana, Surinam, y la Guayana Francesa. Esta antigua formación geológica también es compartida con el Oriente de Venezuela y el norte de Brasil, lo que se refleja en su ecología y características geográficas. Sin embargo por razones históricas, las Guayanas desarrollaron una cultura e idioma distinto debido al proceso de colonización que se llevó a cabo por los Países Bajos, Francia e Inglaterra en esta region, lo que ha llevado a que esta región sea conocida como la "Guayana". La parte central de la Guayana tiene una historia distinta al resto de Sudamérica, ya que fue colonizada por países europeos ubicados fuera de la península ibérica. Por esta razón, esta región se ha aproximado más a la comunidad de países caribeños. izquierda|miniaturadeimagen|División de la Cordillera de los Andes El norte de Sudamérica se identifica a partir de los Andes Septentrionales comprenden principalmente Venezuela Colombia, Ecuador. Formalmente incluye el norte del Perú ya que la Depresión de Huancabamba, marca el inicio de esta región y el fin de los Andes Centrales. Esta región ha sido objeto de estudios arqueológicos y etnohistóricos específicos, refiriéndose a sus poblaciones indígenas como indígenas de los Andes del Norte o "Northern Andean Indian" en inglés. Estos países, también llamados "norteandinos" forman una unidad geográfica cohesionada por el sector final de la cadena andina, que se extiende del Nudo de Loja y el Golfo de Guayaquil hasta el Mar Caribe. Las cuencas de los ríos Orinoco y Magdalena contribuyen a esta unidad, conectando el interior del continente con el océano. Esta región actúa como un nexo entre las costas que la delimitan.
Por otro lado, la distinción de Brasil como una región propia dentro de América del Sur es fundamentada por un conjunto de características geográficas, históricas y lingüísticas que lo diferencian del resto del continente. Geográficamente, a diferencia de la prominencia andina en gran parte de América del Sur, el relieve brasileño está dominado por vastas llanuras amazónicas y el Cerrado. Históricamente, mientras la mayoría de los países sudamericanos fueron colonias del Imperio Español y lograron su independencia a través de procesos bélicos que resultaron en fragmentación política, Brasil fue una colonia del Imperio Portugués y obtuvo su independencia de manera relativamente pacífica, manteniendo su unidad territorial bajo una monarquía. Lingüísticamente, la preponderancia del portugués, una lengua romance distinta del español que domina el resto de la región, confiere a Brasil una identidad cultural, que ha influido en su conexión con el mundo lusófono.
Asimismo, los Andes Centrales constituyen una región geográfica y cultural de América del Sur, abarcando principalmente los territorios de Perú y Bolivia, y extendiéndose hacia el noroeste de Argentina y el norte de Chile. Esta región se distingue por características geográficas particulares, como la presencia de "punas", altiplano andino de altura. La Depresión de Huancabamba, en el norte de Perú, es comúnmente aceptada como el límite geográfico que marca la transición de los Andes Septentrionales a los Centrales, evidenciando una diferenciación topográfica y ecológica. Cultural e históricamente, los Andes Centrales albergaron a algunas de las sociedades prehispánicas más importantes de América, como fueron la cultura Tiahuanaco, el imperio Wari y posteriormente el imperio Inca. La distinción de esta región se refuerza por la existencia de proyectos políticos independientes a lo largo de la historia, como la Confederación Perú-Boliviana en el .
Por último, el Cono Sur es una región distintiva de América del Sur que incluye a Argentina, Chile y Uruguay. Esta área comparte una historia común y es un foco de estudios geopolíticos, particularmente en relación con la Antártida. Paraguay, si bien en ocasiones es excluido en definiciones estrictas, es frecuentemente integrado en esta región debido a su pertenencia a la Cuenca del Plata. Geográficamente, el Cono Sur se define por su forma triangular en la porción meridional de América, con el Cabo de Hornos como su vértice austral. Sus límites se extienden a lo largo de las costas atlántica y pacífica, marcadas por puntos de inflexión costeros: la Curva de Arica en el Pacífico y la Bahía de Paranaguá en el Atlántico, con una línea que atraviesa longitudinalmente Paraguay formando su límite norte. La región exhibe una geomorfología de contrastes extremos, destacándose la Cordillera de los Andes con las mayores altitudes del hemisferio occidental, junto a las planicies del Chaco y la Pampa. También presenta la aridez del Desierto de Atacama y la vastedad de la meseta patagónica, incluyendo el archipiélago fueguino. Elementos hidrográficos prominentes, como el estuario del Río de la Plata y la extensa Cuenca del Plata con sus caudalosos ríos (Paraná, Paraguay, Uruguay, Iguazú), son complementados por la extensa plataforma submarina del Mar Argentino y los notables campos de hielo patagónicos con sus glaciares activos.
Norte de Sudamérica
Geografía miniaturadeimagen|320x320px|Mapa climático del Norte de Sudamérica, de acuerdo con el sistema de Köppen-Geiger. El norte de Sudamérica, que incluye Ecuador, Colombia y Venezuela, y a veces Panamá y las Guyanas, se caracteriza por una geografía de contrastes. La Cordillera de los Andes se ramifica en estas naciones, creando valles interandinos fértiles y altiplanos elevados que contrastan con las vastas llanuras orientales, como Los Llanos y la cuenca amazónica. Esta diversidad orográfica genera una amplia gama de climas y ecosistemas, desde nieves perpetuas en los picos andinos hasta selvas tropicales. La región también cuenta con extensas costas en el mar Caribe (Colombia y Venezuela) y el océano Pacífico (Ecuador y Colombia), lo que, combinado con su relieve, resulta en una extraordinaria biodiversidad.
La región presenta una variedad climática notable según la clasificación de Köppen, reflejo de su compleja geografía. Las tierras bajas y costeras están dominadas por climas tropicales (Grupo A), principalmente ecuatoriales (Af) con altas temperaturas y lluvias constantes, o monzónicos (Am) y de sabana (Aw) con estaciones secas. A medida que aumenta la altitud en los Andes, las temperaturas disminuyen drásticamente, dando lugar a climas templados (Grupo C) en zonas interandinas y valles elevados, e incluso climas fríos (Grupo E) como tundra (ET) y hielo (EF) en las cumbres más altas. Finalmente, algunas áreas costeras y valles internos con menor humedad exhiben climas secos (Grupo B), desde semiáridos cálidos (BSh) hasta desérticos cálidos (BWh).
La hidrografía del norte de Sudamérica es fundamental para la vida, la economía y la biodiversidad, destacándose tres sistemas fluviales principales. El Río Orinoco, el tercer río más caudaloso del mundo, es compartido por Venezuela y Colombia, siendo un eje vital para el transporte, la agricultura y la biodiversidad, con un gran potencial hidroeléctrico. En Colombia, el Río Magdalena es la arteria fluvial más importante, conectando el interior con el Caribe y albergando a la mayor parte de la población y actividad económica del país. Finalmente, en Ecuador, el sistema del Río Guayas es crucial para la costa pacífica, impulsando la agricultura y las exportaciones, y sirviendo como centro de comunicación y comercio.
Las montañas y tepuyes son reguladores climáticos cruciales en esta región tropical, permitiendo el desarrollo de ecosistemas diversos y asentamientos humanos en altitudes elevadas donde las temperaturas son más frescas. La Cordillera de los Andes domina los relieves de Ecuador, Colombia y Venezuela, dividiéndose en ramales y albergando cumbres como el Chimborazo y la Sierra Nevada de Santa Marta. Además, Venezuela cuenta con el Escudo Guayanés y sus icónicos tepuyes, como el Roraima. La región insular es igualmente significativa, con las Islas Galápagos en Ecuador (Patrimonio de la Humanidad por su biodiversidad), el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina en Colombia (destino turístico y estratégico), y el estado Nueva Esparta en Venezuela (incluyendo la Isla de Margarita) y sus Dependencias Federales. Finalmente, la región es un centro de megadiversidad, con los Andes Tropicales como un "hotspot" global de biodiversidad, que ha favorecido la especiación y el endemismo de miles de especies.
Historia izquierda|miniaturadeimagen|Mapa del virreinato de Nueva Granada para 1800 La historia de esta región inicia en 1539, cuando la Sabana de Bogotá fue el escenario de un encuentro entre tres conquistadores españoles: Sebastián de Belalcázar, Gonzalo Jiménez de Quesada y Nikolaus Federmann. Belalcázar llegó desde el sur, explorando nuevas tierras tras participar en la conquista de Perú y Quito. Jiménez de Quesada, desde Santa Marta, había remontado el río Magdalena y sometido a los Muiscas, fundando Santafé de Bogotá en 1538. Por su parte, Federmann, un alemán al servicio de los Welser, había cruzado los llanos orientales desde Coro, Venezuela. La convergencia de estas tres expediciones, cada una con sus propias reclamaciones territoriales, generó un conflicto de intereses. miniaturadeimagen|Mapa de la Gran Colombia, país que existiría entre 1819 hasta 1830, teniendo como presidente a Simón Bolívar y a Santander como presidente interino Para evitar una guerra interna entre sus tropas, los conquistadores optaron por la negociación. Aunque ninguno obtuvo plenamente los beneficios territoriales deseados, este encuentro fue crucial para consolidar la conquista del corazón de lo que hoy es Colombia, sentando las bases del Virreinato de Nueva Granada. Este virreinato fue creado por la Corona española en 1717 (restablecido definitivamente en 1739), con capital en Santa Fe de Bogotá, unificando los territorios de las actuales Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá. Las razones principales fueron la creciente producción de oro y la ubicación estratégica de la región para combatir el contrabando y la piratería. La creación del Virreinato centralizó la administración, que antes estaba fragmentada en el Nuevo Reino de Granada, la Real Audiencia de Quito y la Capitanía General de Venezuela.