thumb|alt=Calculadora y formularios |Elementos para el cálculo de los impuestos que se deben pagar. A la hora de pagar impuestos es importante tener en cuenta los créditos fiscales a los que se puede tener derecho.
En una visión anglosajona, un crédito fiscal es un incentivo fiscal que permite a ciertos contribuyentes restar el importe de este crédito del total que deben al Estado. De forma más simple, un crédito fiscal es el dinero que una persona física o jurídica puede ahorrarse a la hora de pagar sus impuestos. En el Diccionario panhispánico del español jurídico, la Real Academia Española lo define como «incentivo fiscal consistente en bonificaciones o deducciones que minoran directamente la cuantía de la cuota a satisfacer por el tributo de que se trate». Conceptos relacionados son la deducción de impuestos, el beneficio fiscal (que incluye la desgravación) y la exención fiscal.
Reembolsable o no reembolsable Un crédito fiscal reembolsable es aquel en el que, si el crédito excede los impuestos adeudados, el Estado devuelve al contribuyente la diferencia. En otras palabras, posibilita que, a la hora de pagar impuestos, en realidad se cobre dinero. Por ejemplo, si un contribuyente, en un período determinado, estaría obligado a pagar 100 dólares (̩$), pero, por las razones establecidas en la normativa tributaria aplicable (pérdidas de inversiones, fusiones, etc.), dispone de un crédito fiscal de 300$ aplicable a ese período, entonces, si el contribuyente lo declara correctamente, el Estado le tiene que devolver 200$.
Con un crédito fiscal no reembolsable, si el crédito excede los impuestos adeudados, el contribuyente no paga nada, pero no recibe la diferencia. En el caso anterior, si el crédito fiscal fuera no reembolsable, y por importe de 300$, el contribuyente, obligado inicialmente a pagar 100$, terminaría pagando 0$. Dependiendo del país y de la normativa aplicable, podría reservar el sobrante de 200$ como crédito fiscal para ejercicios (en su sentido de año fiscal) futuros.
Diferencias entre un crédito normal y un crédito fiscal El crédito normal, préstamo o empréstito lo solicita un cliente a su banco. El banco estudia la solicitud y puede aceptarla o rechazarla. Si la acepta, da el dinero al cliente, y este debe devolverlo, con intereses, en el plazo acordado. En cambio, cuando un contribuyente, por considerar que cumple determinadas condiciones establecidas en la normativa, solicita al Estado un crédito fiscal, el Estado debe concederlo (es decir, no tiene libertad para concederlo o denegarlo según considere; solo puede denegarlo si dictamina motivadamente que, en realidad, el solicitante no cumple las condiciones establecidas). Cuando el Estado concede a un contribuyente un crédito fiscal, el contribuyente no tiene que devolverlo ni pagar intereses por él; solo tendría que devolverlo si se demostrara que no cumplía las condiciones establecidas, afrontando, además, una posible sanción.
Crédito para pagos Muchos sistemas se refieren a los impuestos pagados indirectamente, como los impuestos retenidos a los trabajadores por sus empresas (retenciones) —e ingresados por esas empresas en Hacienda—, como créditos en lugar de pagos anticipados. En tales casos, el crédito fiscal es invariablemente reembolsable (si se ha retenido de más, siempre se devuelve al contribuyente). Las formas más comunes de dichos montos son la retención de impuestos sobre la renta en la nómina o PAYE (siglas en inglés de Pay As You Earn), la retención de impuestos en la fuente sobre pagos a no residentes y los créditos de entrada para el impuesto al valor agregado. Como se verá, puede ser una cuestión de nomenclatura. Países que utilizan el mismo idioma llaman al mismo concepto fiscal de forma diferente. Por ejemplo, lo que en Argentina es la Dirección General Impositiva, en España es la Agencia Estatal de Administración Tributaria. Asimismo, la normativa tributaria y los conceptos fiscales de diferentes países que usan el mismo idioma pueden ser bastante dispares. En el caso de que los países empleen idiomas distintos, las diferencias pueden acentuarse. Un concepto en un idioma, por ejemplo value added tax en inglés, puede traducirse a otro de varias formasː en español, impuesto sobre el valor añadido o impuesto sobre el valor agregado. Alguien que no lo sepa puede pensar que se trata de conceptos diferentes.
Créditos fiscales sobre la renta de las personas físicas Los sistemas de impuesto sobre la renta a menudo otorgan diferentes créditos fiscales a las personas. Pueden ser para todos los contribuyentes, como el mínimo personal y familiar en España (que estrictamente no es un crédito fiscal, sino la parte de la renta exenta de tributación), o para determinados grupos de ellos, como las familias numerosas.
Subsidios para bajos ingresos Varios sistemas de impuestos sobre la renta proporcionan subsidios a las personas con ingresos más bajos. Generalmente en español esto no se denominará "crédito fiscal", sino impuesto negativo sobre la renta. En otros países, como España, los contribuyentes de bajos ingresos no tienen obligación de hacer la declaración de la renta y además, dependiendo de sus circunstancias, pueden tener derecho al ingreso mínimo vital. En otros países este concepto se denomina renta mínima de inserción, salario social, etc.
Reino Unido En el Reino Unido, los "créditos fiscales" (tax credits) eran una forma de pago de apoyo sujeto a prueba de los recursos de los que dispone el contribuyente. No tienen ninguna relación con la cantidad de impuestos que abona el receptor, e incluso podían pagarse a quienes no abonan ningún impuesto. El Crédito Tributario por Hijos (en español suele designarse este concepto como "ayuda por hijos" o "deducción por hijos"; un ejemplo famoso fue el cheque bebé) y el Crédito Tributario por Trabajo se pagaban directamente en la cuenta bancaria del solicitante. En circunstancias excepcionales, se podían pagar mediante un cheque. Sin embargo, los pagos podían detenerse si no se proporcionan los detalles de la cuenta.
Se paga un nivel mínimo de créditos fiscales por hijo a todas las personas o parejas con hijos, hasta un determinado límite de ingresos. La cantidad real de ayudas fiscales por hijos que una persona puede recibir depende de estos factores: el nivel de sus ingresos, la cantidad de hijos que tiene, si los hijos reciben el Subsidio por Incapacidad para la Vida Diaria y el estado educativo de los hijos mayores de dieciséis años. Desde 2018, el Crédito Tributario por Hijos ha sido reemplazado en el Reino Unido por el Crédito Universal para la mayoría de las personas.
El Crédito Fiscal al Trabajo se paga a las personas solteras con bajos ingresos, con o sin hijos, que tengan 25 años o más y trabajen más de 30 horas por semana, y también a las parejas sin hijos, al menos uno de los cuales tenga más de 25 años, siempre que al menos uno de ellos trabaje 30 horas por semana. Si el solicitante tiene hijos, podría solicitar el Crédito Fiscal por Trabajo a partir de los dieciséis años, siempre que trabaje al menos dieciséis horas por semana. Está siendo reemplazado por el Crédito Universal.
El Reino Unido decidió limitar (topar) estos mecanismos que llamaba tax credits, lo que según muchas fuentes afectó desproporcionadamente a las familias más pobres. Una encuesta realizada por la organización End Child Poverty (Terminar con la Pobreza Infantil) estimó que aproximadamente 1,5 millones de padres habían reducido el gasto en productos básicos como alimentos y combustible. Según Gavin Kelly, de la Resolution Foundation, los créditos fiscales ayudaban a mejorar el nivel de vida de los trabajadores mal pagados. Escribió en el New Statesman : «Quizás el mayor error sea la idea de moda de que, si se recortan los créditos fiscales, los empleadores, de alguna manera decidirán ofrecer aumentos salariales para compensar. Esta es una economía de bar defendida por algunos tanto de la izquierda como de la derecha».
El 15 de septiembre de 2015, la Cámara de los Comunes votó a favor de reducir los umbrales de los créditos fiscales, una ley que entró en vigor el 6 de abril de 2016. Los opositores afirmaron que perjudicaría a quienes tienen bajos ingresos. Simon Hopkins, director ejecutivo de la organización benéfica Turn2us, comentó: «La votación de hoy en la Cámara de los Comunes significará una cosa para muchas de las familias trabajadoras más pobres del Reino Unido: se empobrecerán aún más. Los créditos fiscales son una fuente vital de ingresos para quienes tienen salarios bajos y, para muchos, representan una parte sustancial de sus ingresos mensuales».
El Instituto de Estudios Fiscales (IFS) británico (no confundir con el Instituto de Estudios Fiscales español, IEF) apoyó la opinión de la oposición de que los efectos de los cambios reducirían desproporcionadamente los ingresos de las familias pobres, incluso teniendo en cuenta las reducciones en el impuesto a la renta y un aumento del salario mínimo nacional. El gobierno respondió que el sistema de créditos fiscales se había utilizado durante demasiado tiempo para subsidiar los salarios bajos y que los cambios harían que el gasto total en créditos fiscales volviera a los niveles más sostenibles observados en 2007-2008.
El 26 de octubre de 2015, la Cámara de los Lores apoyó una moción de la baronesa Meacher para retrasar la imposición de los recortes hasta que la Cámara de los Comunes pudiera realizar un nuevo análisis de sus efectos.
Este sistema de "créditos fiscales" finalizó el 5 de abril de 2025. No se podrán realizar nuevas peticiones ni se efectuarán más pagos.
Estados Unidos El sistema impositivo estadounidense otorga los siguientes créditos fiscales para personas de bajos ingresos:
Crédito por ingresos del trabajo: este crédito reembolsable se otorga por un porcentaje de los ingresos ganados por una persona de bajos ingresos. El crédito se calcula y limita en función del número de hijos que califican, si los hubiera. Este crédito está indexado a la inflación y se elimina gradualmente a partir de ingresos superiores a una cierta cantidad. Para 2016, el crédito máximo fue de 6 269$ para contribuyentes con 3 o más hijos calificados. Crédito para personas mayores y discapacitadas: un crédito no reembolsable de 3750 a 7500$ a partir de 2025. Crédito por contribución a los ahorros para la jubilación: un crédito no reembolsable de hasta el 50% por hasta 2000$ de contribuciones a planes de ahorro para la jubilación calificados, como las IRA (incluyendo Roth, SEP e IRA ), los planes 401(k) / 403(b) / 457 y el Plan de Ahorro para el Retiro; eliminado gradualmente a partir (para el año fiscal 2014) de ingresos superiores a 18000$ para declaraciones individuales, 27000 para cabezas de familia y 36000$ para declaraciones conjuntas. Crédito de intereses hipotecarios: un crédito no reembolsable que puede estar limitado a 2000$, otorgado bajo programas hipotecarios específicos. Crédito fiscal para seguro de salud: este crédito reembolsable se proporciona a personas y familias que obtienen pólizas de seguro médico a través de bolsas de estos seguros (un sistema que existe en Estados Unidos; en otros países lo habitual es que el beneficiario de un seguro médico lo contrate directamente con la aseguradora), y cuyos ingresos se encuentran entre el 100 y el 400% de la línea de pobreza federal aplicable. Se introdujo por primera vez en el año fiscal 2014.
Canadá En Canadá se ofrecen varios tipos diferentes de créditos fiscales sobre la renta:
Subsidio por hijos: un pago mensual libre de impuestos para familias que crían niños menores de 18 años. Crédito para cuidadores: crédito no reembolsable para apoyar a un cónyuge, pareja de hecho o dependiente con una discapacidad física o mental. Prestación para trabajadores de Canadá: un crédito reembolsable para trabajadores de bajos ingresos.