miniaturadeimagen|286x286px|Barco ballenero vasco Las factorías balleneras vascas en Terranova fueron instalaciones estacionales establecidas durante los siglos y por marinos vascos, principalmente procedentes de puertos de Guipúzcoa (País Vasco, España) con el propósito de explotar los ricos caladeros de ballenas del Atlántico norte.
El auge de la demanda europea de aceite de ballena —empleado como combustible para lámparas de iluminación y en la industria— impulsó a los balleneros vascos a expandir sus actividades hacia la región de Labrador, en la actual costa oriental de Canadá.
Las campañas solían desarrollarse entre la primavera y el otoño, movilizando entre mil y dos mil hombres distribuidos en una quincena de naos. Una vez capturadas las ballenas, estas se remolcaban hasta tierra firme, donde se procesaban en factorías que disponían de grandes calderas de hierro para fundir la grasa y obtener el valioso aceite.
El presidente estadounidense Thomas Jefferson consideraba estos asentamientos como la primera actividad económica industrial desarrollada en América del Norte.
Descripción Los vascos contaban con una larga tradición en la caza de cetáceos desde la Edad Media, especialmente en el mar Cantábrico. Sin embargo, la disminución de los caladeros locales y el aumento de la demanda de aceite llevaron a estos marinos a emprender expediciones cada vez más lejanas, siguiendo las rutas del Atlántico norte. miniaturadeimagen|274x274px|Factorías balleneras vascas en Terranova Hacia la década de 1530 comenzaron a establecer bases permanentes en la costa de Labrador, aprovechando la abundancia de cetáceos —en especial la ballena franca glacial— durante las temporadas cálidas. Las principales factorías se levantaron en enclaves resguardados del mar abierto, como Red Bay (Bahía Roja), situada en la actual provincia de Terranova y Labrador. Este asentamiento, hoy Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, fue uno de los centros balleneros más importantes del .
Las instalaciones consistían en estructuras funcionales pero eficientes: hornos con grandes calderas de hierro para fundir la grasa, almacenes para el aceite, barracones para los trabajadores y astilleros improvisados para reparar embarcaciones. Los restos arqueológicos hallados en Red Bay incluyen huesos de ballena, herramientas de hierro, fragmentos de cerámica y toneles de madera.
Las relaciones entre los balleneros y los pueblos indígenas de la región fueron variables. En algunos casos se establecieron contactos de intercambio y cooperación, mientras que en otros se registraron tensiones y enfrentamientos.
A mediados del la presencia vasca en Terranova comenzó a declinar debido a la competencia de otras potencias europeas —Francia, Inglaterra y los Países Bajos—, a la actividad de corsarios y piratas, al agotamiento progresivo de los caladeros y al cambio de los hábitos de consumo en Europa.La firma del Tratado de Utrecht en 1713 marcó el fin de la presencia española en la región.
Pese a ello, el legado de esta actividad perdura en el patrimonio arqueológico, en la toponimia local y en los vínculos históricos entre las comunidades vascas y Canadá. Las investigaciones en lugares como Red Bay han permitido reconstruir con gran detalle la vida y tecnología de los balleneros del .
Un episodio trágico ocurrió durante el invierno de 1576-1577, cuando varios centenares de balleneros vascos quedaron atrapados por un invierno prematuro y perecieron congelados junto a sus naves. El suceso fue recordado durante generaciones como «la gran invernada».
Investigaciones y hallazgos arqueológicos La historiadora Selma Huxley descubrió que los antiguos puertos balleneros se ubicaban en la costa norte del estrecho de Belle Isle y en la costa sur de Labrador. El principal de ellos era Red Bay, donde localizó documentos inéditos dictados por marinos vascos: una venta de chalupas (1572) y dos testamentos (1577 y 1584), considerados los textos civiles más antiguos redactados en Canadá. miniaturadeimagen|Escudo pescador de ballenas en Mutriku Huxley también identificó referencias a varios naufragios de naves vascas del :
la San Juan y la María de San Sebastián, procedentes de Pasajes y San Sebastián respectivamente, hundidas en Red Bay y Chateau Bay; la Madalena de Motrico, perdida en 1565; y otra nao de Pasajes naufragada en Pinware Bay en 1563.
Actualmente se está construyendo en el Museo-Astillero Albaola, en Pasajes (Guipúzcoa), una réplica exacta de la nao San Juan, siguiendo los planos obtenidos a partir de los restos hallados en Red Bay.
Véase también Balleneros vascos Pescadores guipuzcoanos en Terranova Pesquerías y secaderos de bacalao de España Red Bay
Referencias
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