El gobierno de Simón Bolívar en la Gran Colombia (1819-1830), fue el primer y más largo gobierno de la Gran Colombia, constituido durante el Congreso de Angostura (1819) por integrantes de la Tercera República de Venezuela, las Provincias Unidas de la Nueva Granada y Quito como un gobierno interino de guerra, se estableció de manera institucional y democrática en 1821, siendo ratificado por la constitución de Colombia en el Congreso de Cúcuta (1821). Estuvo encabezado por Bolívar como presidente y Francisco de Paula Santander como vicepresidente, quien asumió el control ejecutivo de manera interina hasta 1827, mientras Bolívar lideraba las guerras independentistas sudamericanas.
Tras liderar exitosamente la fusión de la Tercera República de Venezuela y las Provincias Unidas de la Nueva Granada, surgieron distintas visiones respecto a una organización centralista o federalista para la nación. Después del fracaso de la convención de Ocaña, Bolívar ejecutó un autogolpe de Estado en 1828, eliminando el cargo de vicepresidente e iniciando una última etapa dictatorial en su gobierno que duró hasta su renuncia en 1830, cuando convocó el Congreso Admirable y le cedió el poder a Joaquín Mosquera. Santander, por su parte, fue acusado de ser cómplice en el intento de asesinato ocurrido a Bolívar en el Palacio de San Carlos tras su asunción como dictador, por lo que fue desterrado en 1828.
La política legislativa del gobierno incluyó la Ley Fundamental de la República de Colombia (1819) y la constitución de 1821, junto con el Decreto Orgánico de la Dictadura de Bolívar (1828). Durante la existencia de la Gran Colombia su organización territorial fue cambiante, incorporando al territorio el Departamento del Istmo, la provincia de Pasto, la Provincia Libre de Guayaquil y la antigua Real Audiencia de Quito.
El financiamiento del Estado colombiano dependió mayormente de la deuda interna y externa, llevándose los gastos militares más de la mitad del presupuesto nacional.
Con miras a consolidar el proyecto de la Federación de los Andes, la política exterior del gobierno incluyó la victoria en las guerras de independencia de Venezuela, Nueva Granada y Quito contra el Imperio español, así como un Statu quo ante bellum tras la invasión peruana, que terminó con el reconocimiento peruano de Guayaquil como parte de Colombia. Mientras era presidente de la República de Colombia, Bolívar también fue en paralelo dictador del Perú (1824-1827) y presidente de Bolivia (1825). La Gran Colombia fue el primer país sudamericano reconocido por los Estados Unidos.
El departamento de Venezuela anunció su separación en 1829 y Bolívar convocó al Congreso Admirable en 1830, donde entregó su renuncia con la intención de evitar la inminente disolución de la Gran Colombia, lo que fue seguido por la separación de los departamentos de Ecuador y del Istmo, así como el asesinato de Antonio José de Sucre, su preferido para sucederlo. En diciembre de ese año, Bolívar falleció y al año siguiente la República de Colombia se dio por disuelta, cambiando su nombre a la República de la Nueva Granada.
Política nacional
Política legislativa Ley Fundamental de la República de Colombia miniaturadeimagen|Organización territorial de la Gran Colombia en 1819.
Constitución de 1821 izquierda|miniaturadeimagen|Bolívar y Santander en el Congreso de CúcutaTras la formación de la Gran Colombia, Simón Bolívar fue ratificado en la constitución de 1821 como presidente y Francisco de Paula Santander como vicepresidente bajo un mandato de cuatro años, con derecho a reelección no consecutiva.
Ley de División Territorial de la República de Colombia miniaturadeimagen|Organización territorial de la Gran Colombia en 1822.
Convención de Ocaña En 1828 se instaló la convención de Ocaña, una asamblea constituyente, donde se pretendía reformar la constitución, donde Santander obtuvo la mayoría de los delegados. Bolívar retiró a sus delegados, dejando el Congreso sin quórum, y ejecutando un autogolpe de Estado, donde se declaró Libertador Presidente y destituyó a Santander de su cargo como vicepresidente. La dictadura de Bolívar duró hasta 1830, cuando fue desterrado, renunciando poco después.
Decreto Orgánico de la Dictadura de Bolívar
Política de defensa
Luego de la formación de la Gran Colombia y a pesar de que el conflicto empezaba a ser favorable para las fuerzas patriotas, el uso del reclutamiento forzado se mantuvo. Desde 1819, según algunas estimaciones, el número de efectivos pasó de unos siete mil soldados a cerca de 23000 para 1821, muchos de ellos reclutados por la fuerza.
Debido a las pérdidas de efectivos durante la Batalla del Pantano de Vargas en 1819, Bolívar decretó la ley marcial que indicaba que todos los hombres entre 15 y 40 años residentes en provincias cercanas donde tuvo lugar la batalla debían presentarse ante las autoridades para reclutarlos. Los que no se presentaran serían fusilados de igual forma las autoridades que no colaboraran. izquierda|miniaturadeimagen|Paso del ejército libertador por el Páramo de Pisba por Francisco Antonio Cano. La orden de escalar la cordillera de los Andes en 1819 motivó una de las primeras deserciones masivas en el ejército. Luego del cruce, las autoridades aprobaran la conscripción por medio de la quinta, motivados por la cantidad de soldados que desertaron y los que murieron en la cordillera. Los hombres reclutados eran mezclados con los de diferentes provincias y enviados lejos de su lugar de origen para desmotivar las deserciones. La renuencia de los hombres y sus familias a enlistarse era habitual. El general Francisco de Paula Santander en una carta le mencionó a Bolívar que «vienen veinticinco reclutas y me rodean treinta mujeres, cuarenta niños, llorando por sus maridos y padres».
En 1821 se emitió una ley donde se organizaba el sistema de conscripción para regularizar el proceso de alistamiento y en 1824 por órdenes del general Santander se publicó un decreto para lograr aumentar el número de soldados y entre los métodos aprobados para lograr tal fin se encontraba la leva.
Ambos bandos siguieron sufriendo altos niveles de deserción debido a la falta de pagos y las malas condiciones a las que eran sometidos los soldados. En algunos casos los reclutas eran arrestados para evitar que huyeran siendo trasladados amarrados y a los desertores se les fusilaban frente a sus compañeros como escarmiento. Entre las medidas que se utilizaron para atraer nuevos soldados se encontraba la publicación de decretos de indulto para los desertores que se unieran al bando contrario.
Con el correr de la guerra las deserciones siguieron en aumento. En 1820 el general Manuel Valdés se quejaba de que de los 2000 soldados que tenía hace tres meses solo le quedaban la mitad. Mientras que Daniel Florencio O'Leary mencionaba que entre 1818 y 1822 se habían incorporado al batallón de élite de rifles 22000 hombres, pero que para 1822 solo había 600. O’Leary recomendaba alistar a unos 20000 para conservar 6000.
La falta de efectivos llevó a que se siguiera insistiendo en usar a los esclavos como soldados y los militares negros debían llevar insignias que los distinguían de los oficiales blancos. Otro de los motivos que llevó a incorporar a los esclavos y mestizos libres al ejército se debió a que parte de la élite blanca esperaba que por medio de la guerra se lograra reducir su población para evitar el riesgo de que se instalara una pardocracia. En una carta de 1820 de Bolívar al general Santander sobre la leva de esclavos mencionaba que:«... Es, pues, demostrado por las máximas de la política, sacada de los ejemplos de la historia, que todo gobierno libre que comete el absurdo de mantener la esclavitud es castigado por la rebelión y algunas veces por el exterminio, como en Haití. ¿Qué medio más adecuado ni más legítimo para obtener la libertad que pelear por ella? ¿Será justo que mueran solamente los hombres libres por emancipar a los esclavos? ¿No será útil que estos adquieran sus derechos en el campo de batalla, y que se disminuya su peligroso número por un medio poderoso y legítimo?...».A medida que el bando patriota iba alcanzando la victoria las promesas de libertad para con los esclavos que lucharon en este bando disminuían. En 1821 una resolución del Congreso General de Colombia no mencionaba la libertad como retribución por los servicios de los esclavos, sino que dependería de cada caso y se decretaba la indemnización para los antiguos propietarios.
En 1826, por decisión de José Antonio Páez se emitió la Orden de Alistamiento General en la ciudad de Caracas, pero pocos fueron los que acudieron a inscribirse provocando que se empezaran a aplicar reclutamientos forzados de todos los hombres sin distinción de edad o empleo generando descontento entre la población. Las quejas por el proceso de reclutamiento llevó a que el vicepresidente gran colombiano Santander destituyera a Páez como Jefe Militar del Departamento de Venezuela y se le ordenó que compareciera ante el senado para que se defendiera de las acusaciones. Estas órdenes fueron ignoradas del lado venezolano, se justificó el proceder de Páez y se le proclamó como el Jefe Civil y Militar de Venezuela por el Concejo Municipal de Caracas iniciado el movimiento separatista conocido como La Cosiata.
Para 1830 el ejército comenzó a resultar demasiado grande y costoso lo que ocasionaba la falta de pago y raciones de comida para los soldados, provocando constantes rebeliones y deserciones. Además, empezaron a surgir tensiones internas debido a las nacientes ideas nacionalistas que acelerarían la disolución de la Gran Colombia. Mientras que existían un importante número de oficiales venezolanos, la mayoría de los nuevos reclutas provenían de Colombia y Ecuador, los reclutas venezolanos morían en el trayecto o desertaban.
Política económica Uno de los mayores retos de la Gran Colombia fue la imposibilidad de establecer un sistema fiscal sólido que equilibrara las finanzas entre los distintos departamentos que la conformaban, de los cuales cada uno contaba con una tesorería. La principal fuente para el sostenimiento del Estado provino de la aduana (38% del total recaudado), empréstitos internos (23%), remisiones provenientes de tesorerías provinciales (10%), impuestos eclesiásticos aportados en forma de préstamos al gobierno (7%), tabaco (6%) y alcabalas (5%). Los departamentos que más aportaban eran Venezuela, Ecuador y Nueva Granada, en ese orden.
En 1821 se prohibió la exportación de oro y plata en barra. En 1823 se prohibieron las importaciones de aguardientes y tabaco. El tabaco fue el estanco que más ingresos generó en la república, seguido de las salinas, el segundo monopolio más importante con el que contaba el Estado.
La tendencia al gasto fue creciente, aumentando anualmente un promedio de 11%, entre 1819 y 1830. Durante este tiempo el primer gasto fue el destinado a los propósitos militares (48% del total), seguido del civil (45%). La república manejó un déficit fiscal de 71,81% más que las ganancias totales obtenidas, tendiendo su déficit a incrementar a un ritmo de 28% anual.