La Parroquia San Pedro y San Pablo es un templo de culto católico ubicado en el poblado cubano de Corralillo, en la provincia de Villa Clara. Se enclava en el parque Leoncio Vidal. Pertenece a la Diócesis de Santa Clara. Con devoción y cuidado se conserva, en el corazón del pueblo, este tesoro de más de 170 años de antigüedad.Memoria oral de los corralillenses. Alberga una historia de humildad, sencillez y entrega de sus vecinos, donde cada uno de sus fieles contribuyó a su construcción y conservación, venerando como uno de sus tesoros más valiosos de su patrimonio artístico y religioso las imágenes de sus santos patronos San Pedro y San Pablo y sus campanas.Memoria oral de los corralillenses.
Historia
La Iglesia de Ceja de Pablo En 1760 es fundada la Iglesia de San Antonio de Padua, auxiliar de la iglesia parroquial de San Hilario de Guamutas, por el Obispo Morell de Santa Cruz ¨Obispo de la Isla¨, en el antiguo asentamiento rural Ceja de Pablo (cercano al actual Guillermo Llabre). Con el transcurso del tiempo el poblado fue creciendo y los fieles se fueron incrementando, llegó el momento de mejorar el templo que, a decir de Mons. Espada en su visita pastoral de 1814, era totalmente indecente. Colocándose así la primera campana alrededor de 1820 más de dos décadas después y por diversas razones, esta iglesia primitiva fue trasladada a un lugar llamado Felipe de la hacienda San Ramón que pertenecía a Leonardo Izquierdo. Allí se gestaba por entonces un nuevo poblado, el que con el tiempo se nombraría Corralillo y alcanzaría la importancia económica deseada por aquellos que lucharon para acercarse a las posibilidades que le brindaba el comercio hacia la costa norte del territorio.Archivos Parroquiales.
Traslado y creación del templo
El pueblo pide el traslado de la Iglesia a Punta de Felipe En el año pasado de mil setecientos sesenta y uno, se erigió una auxiliar de la Parroquia de Guamutas, en el Partido denominado Ceja de Pablo, gobernando en esta diócesis el Excelentísimo Sr. Dr. Don Pedro Agustín Morell de Santa Cruz, y cuando casi todo el distrito de esta feligresía era un desierto, particularmente en el que se ha erigido la nueva Iglesia con el transcurso de los tiempos todo ha cambiado y lo que era antes menos a propósito, ha venido a ser hoy el punto céntrico, el más poblado de toda especie de fincas y en el que de imperiosa necesidad se necesitaba al menos un ministro que distribuyese el pacto espiritual a lo menos a seis mil fieles.
En el año pasado de mil ochocientos cuarenta y siete, los vecinos de este Partido expresaron a nuestro muy digno Prelado el Excelentísimo e Ilustrísimo Sr. Dr. Don Francisco Félix y Solans, del Consejo de S.M, Prelado gran Cruz de la Real Orden Americana de Isabel la Católica, Protector de la Sociedad de Beneficencia de naturales de Cataluña, haciéndole presente la necesidad que había de trasladar la citada Iglesia de Ceja de Pablo al Punta de Felipe, ya por la distancia a que se hallaban la mayor parte de los vecinos, ya que por el río de Cañas que interceptaba aquella Parroquia con la mayor parte del vecindario y ya también porque aquella antigua Iglesia se hallaba en un desierto, rodeada de terrenos estériles que nunca se esperaba fomento de consideración, cuya representación acogió S.E.I con la piedad y bondad que le es característica y con motivo de las escaseces de los fondos, por decreto de siete de febrero de mil ochocientos cuarenta y ocho, del Sr. Dr. Don Bonifacio Quintín de Villa Escueza, Canónigo Doctoral de la Santa Iglesia Catedral, Caballero Comendador de la Real Orden Americana de Isabel la Católica, gobernador del Obispado, por nombramiento de S.E.I Ausente en Santa Visita, se dispuso de conformidad con el parecer fiscal se constituyese una Junta Parroquial, compuesta por dos vecinos piadosos y acomodados de a la Feligresía y al Capitán del Partido que la presidiera, para que haciéndose en forma por Don Leonardo Izquierdo la sesión de seis solares que ofreció, se hiciese el presupuesto de la nueva Iglesia, de mampostería y teja, el del cementerio y habitación del cura, expresándose las cantidades con que contribuiría cada vecino y activando las demás suscripciones.Archivos Parroquiales.
Se constituye la Junta Parroquial izquierda|miniaturadeimagen|Campanario En efecto el diecinueve de febrero de dicho año se constituyó dicha Junta Parroquial compuesta del Pedáneo que lo era en aquella fecha el Capitán de Infantería y Comandante de Armas Don Jacinto Jauregui, el actual cura Don José Genaro Baiz, el subteniente de milicias de la Villa de Guanabacoa Don José González Benavides y Don Gregorio Ortiz, militando en ellos las circunstancias de honradez, probidad, religiosidad y bienes raíces y se les instruyó el objeto de dicho nombramiento y lo admitieron satisfactoriamente, manifestando desempeñar bien y fielmente su encargo como lo verificaron en todos los casos necesarios. asistiendo a la Junta cuantas veces se necesitó haciendo la suscripción de las cantidades y especies que ofreció todo el vecindario y recolectando las sumas que se pudieron cobrar, hasta la total conclusión de la nueva Iglesia, cuya suma ascendió a seis mil ochenta y siete pesos, dos reales, esto es tres mil seiscientos ochenta y cuatro pesos, seis reales abonados por el vecindario y dos mil cuatrocientos dos pesos, cuatro reales donados por el actual cura, además el citado cura donó de sus montes cuarenta y un troncos de madera de cedro que unidos a treinta y nueve más que compró de la misma madera, hacienden a ochenta que igualmente donó para las obras, el Subteniente de Caballería Don Inocente de Sierra, dueño de la hacienda Sabana Grande, donó ocho troncos de la misma madera, Don Francisco Figueras donó cuatro troncos, Dña. Manuela Pérez Jácome de Linares seis troncos, Don Nicasio Pereira cuatro troncos, Don Vicente Gómez un tronco, Don Juan Hernández dos troncos, Don Dionisio Tellechea un tronco y el Licenciado Don Pedro Gusmeli dos tirantes de la misma madera de cedro; igualmente ofrecieron en especies para dicha Iglesia el hacendado de este Partido Don Juan Ignacio Echarte un cáliz de plata habilitado con su patena y cucharilla, vinajeras de lo mismo, concha para la pila bautismal y una pilita de mármol, otro hacendado Don José Eusebio Alfonso además del efectivo que ofreció y dio en la suscripción, remitió al actual cura un incensario de plata muy decente con la naveta y cucharilla, un hisopo de lo mismo, una capa de coro negra de tela de seda con su galón dorado, todo de regular uso y otro hacendado, el auditor honorario Don Francisco de Valdez Machado además de la cantidad que ofreció y dio, donó un famoso cuadro de San Matías.Fondo Documental de la Parroquia.
Se dispuso la construcción de la Iglesia Bajo estos principios por las sabias disposiciones de tan digno Prelado, se dispuso la construcción de la Iglesia por administración del Mayordomo General de la Fabrica, que lo era en aquella época el Excelentísimo Sr. Don Antonio Suazo, quien con celo y actividad que siempre le distinguieron sus buenos deseos y hizo tantos esfuerzos para llenar su comisión que no perdonó alguno, ni dejó de tomar cuantas providencias estuvieran a su alcance, desvelándose hasta salir con su empresa, procurando al mismo tiempo que la citada Junta Parroquial en todos sus ajustes de materiales y pagos lo hiciesen con la mayor economía, para de ese modo no agravar los fondos de Fabrica que estaban a su cargo y que tantas necesidades había de reedificar otros santos templos que habían sido arruinados por los últimos huracanes que sufrió esta isla; así que la Iglesia ascendió hasta su total conclusión con respecto a la fábrica, a diez mil veintiséis pesos, seis reales según la cuenta mandada a formar a la Junta Parroquial y se remitió el catorce de octubre del año pasado de mil ochocientos cincuenta esto es seis mil ochenta y siete pesos a que ascendió la suscripción cobrada incluso las cantidades del párroco y tres mil novecientos treinta y nueve pesos cuatro reales gastados de los fondos de fábrica.
Ornato del templo (…)El mismo que suscribe haciendo los esfuerzos que le fueron posibles, destinó una parte de su capital para cubrir esta falta y representando a S.E.I pidiendo permiso para así verificarlo sin recibir de S.E.I otra retribución que la de declinar este Santo Templo a aquellos príncipes gloriosos, a aquellos varones justos que dieron su sangre por la confesión de las verdades católicas, los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo(…) De ahí que se eligieran estos Patronos.Acta de la Junta Parroquial.
Archivos Parroquiales. Faltaba adornar a dicho templo con altares, sagrario, manifestador, pulpito, confesionario, escaños, cómoda para guardar los ornamentos y revestirse... mesas de credencia, y como no fue posible abrir otra suscripción por el vecindario a causa de sus escaseces, y como al mismo tiempo estaban atrasados los fondos de fábrica y sin numerario a causa de las reedificaciones de tantas ruinas que ocasionaron los dichos temporales en la mayor parte de las Iglesias y viendo que acabada la Iglesia de fabricarse iba a estar abandonada, el mismo que suscribe haciendo los esfuerzos que le fueron posibles, destinó una parte de su capital para cubrir esta falta y representando a S.E.I pidiendo permiso para así verificarlo sin recibir de S.E.I otra retribución que la de declinar este Santo Templo a aquellos príncipes gloriosos, a aquellos varones justos que dieron su sangre por la confesión de las verdades católicas, los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo, en este supuesto el exponente costeó tres altares: el mayor dedicado a San Pedro con hermoso tabernáculo y manifestador, otro a la Purísima Concepción y otro a San Pablo, un hermoso pulpito, un confesionario muy decente, cuatro escaños, una mesa cómoda de revestir con seis gavetas para guardar ornamentos y un escaparatico en el medio para guardar las alhajas, dos mesas de credencia, dos atriles y además hizo el cementerio a su costo donando al efecto la madera de Haití y Arabos con que se cercó que todo ascendió a dos mil cuatrocientos treinta y cinco pesos, tres y medio reales, que costó a más de la fábrica sin contar el valor de las maderas que donó el cura y los vecinos que estas nunca fueron tazadas.