La batalla de Los Gelves tuvo lugar en mayo de 1560 y enfrentó en las inmediaciones de la isla de Yerba (transcripción en español de un término árabe que significa 'ruina', si bien su denominación tradicional en español desde el es Los Gelves),Gregorio Sánchez Doncel, Presencia de España en Orán (1509-1792), Toledo, I. T. San Ildefonso, 1991, pág. 168. ISBN 978-84-600-7614-8 en Túnez, a los otomanos comandados por Pialí Bajá y a una armada cristiana, con mayoría de tropas españolas. El resultado fue favorable a los otomanos; los europeos perdieron alrededor de la mitad de sus naves.Ted Thornton's History of the Middle East Database.

Hasta aproximadamente 1573, el Mediterráneo encabezó la lista de prioridades españolas bajo el reinado de Felipe II de España (1556-1598); bajo su liderazgo, la flota de galeras de los Habsburgo aumentó a unos 100 barcos, e incluso más en tiempos de guerra. España envió una importante flota contra los turcos en 1560, con destino a la isla de Yerba, frente a la costa oeste de Trípoli.Giacomo Bosio, History of the Knights of St. John, ed. by J. Baudoin, 1643, Book XV, p. 456. La flota tomó la costa y construyó una fortaleza, pero optó por marcharse antes de la llegada de una armada otomana de igual tamaño. Sin embargo, con el deficiente liderazo de los comandantes cristianos, la flota se desintegró y se convirtió en presa fácil para los turcos. La flota otomana obtuvo una contundente victoria, con más de 5.000 muertos y numerosos naufragios.

Sin embargo, como era habitual tras las batallas mediterráneas, los otomanos no prosiguieron con su victoria. España logró reconstruir su flota en los dos años siguientes y preparó una nueva ofensiva en 1563-1564 con casi 100 barcos. A pesar de la victoria otomana en la batalla, las limitaciones de suministro de su flota de galeras les impidieron desplegarla rápidamente en otros lugares, ya sea atacando a las potencias derrotadas o al ahora expuesto centro de gravedad veneciano. Pasarían cinco años antes de que los otomanos, tras su victoria, realizaran un gran ataque contra los Caballeros de Malta, y una década antes de que volvieran a atacar con fuerza a la República de Venecia.

Antecedentes

Ya en 1284 la Corona de Aragón desembarca en Gelves, donde se realizan labores de fortificación con la construcción de una torre y un puente.

Desastre de los Gelves Dentro de la segunda regencia de Fernando el Católico, la monarquía española se apodera de Orán, Bugía, Trípoli y Argel. Después de estos éxitos militares, en 1510, el ejército aragonés comandado por Pedro Navarro se refuerza y al mismo se une un contingente de fuerzas castellanas de 7000 hombres, procedente de Málaga al mando de García de Toledo, primogénito de Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez, Duque de Alba y padre del que sería el Gran Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel. El día 29 de agosto de 1510, se ordenó el desembarco y avance de quince mil hombres.Cesáreo Fernández Duro, Historia de la Armada Española, Madrid, [¿editorial?], 1895. El calor, la falta de agua y la inexperiencia de García de Toledo fueron causas de lo que se denominó el Desastre de los Gelves.Ertuğrul Önal, la expedición española contra la isla de Guelves en 1560, Universidad de Ankara. El imprudente y descoordinado avance supuso la muerte de unos cuatro mil hombres, incluyendose su propia muerte.Gregorio Sánchez Doncel, Presencia de España en Orán (1509-1792), Toledo, I. T. San Ildefonso, 1991. La resonancia de esta derrota fue inmensa y ha quedado reflejada en dichos y poemas, entre ellos la Égloga II de Garcilaso de la Vega:Garcilaso de la Vega, Égloga II, en Elías L. Rivers (ed. lit.), Poesías castellanas completas, Madrid, Castalia, 1996 (Clásicos Castalia, 6), págs. 187-188.—ISBN 978-84-7039-743-1

Otro de los poemas, en que podemos ver las repercisiones de dicha batalla es "Entre los sueltos caballos", versos 41-44 de la obra de Luis de Góngora. También en el clásico de la Literatura Española "La Vida de Lazarillo de Tormes y sus fortunas y adversidades" (Autor anónimo) editado durante 1554 conjuntamente en Burgos, Alcalá y Amberes la madre del personaje refiere a la batalla para colocar a su hijo (el futuro lazarillo) con un ciego "...diciéndole que yo era hijo de buen hombre, el cual por ensalzar la fe, había muerto en la de Los Gelves...".

Toma de los Gelves Don Hugo de Moncada, con título de Capitán General, se hizo cargo de la formación de una nueva armada en 1519, la cual, tras hibernar en Italia, partió desde Sicilia en abril de 1520, consiguiendo la capitulación de la plaza el 25 de mayo.

Expansión otomana en el Mediterráneo A causa de la derrota ante la flota de Jeireddín Barbarroja en la batalla de Préveza en 1538 y la desastrosa expedición de la Jornada de Argel en 1541, las potencias cristianas en el Mediterráneo, España y Venecia, contemplaban con disgusto cómo los otomanos les iban comiendo terreno. En 1549, Dragut se había instalado en la isla de los Gelves, y en 1551 Andrea Doria dirigió una armada contra él tras tomar su fortaleza, huyendo el corsario de la bahía tras abrir un canal. Dragut volvió a instarse en Djerba tiempo después, y el norte de África continuó dando refugio a piratas y corsarios turcos y berberiscos que realizaban ataques en el mar y en las costas de Italia y España. De hecho, Pialí había devastado en 1558 Menorca y junto con el corsario Dragut atacaba frecuentemente las costas del Levante español, por lo que se consideró necesario expulsarlos de la zona.

Ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos, Felipe II apeló al papa Paulo IV y sus aliados católicos para organizar una expedición que recuperase Trípoli de las manos del corsario Dragut, quien había tomado la ciudad a los Hospitalarios en agosto de 1551, concediéndole el sultán Solimán el Magnífico el título de Bey o gobernador de la ciudad.

Fuerzas enfrentadas El historiador William H. Prescott escribió una vez que las fuentes sobre lo sucedido en Yerba eran tan contradictorias, que dejaba al propio lector la tarea de sacar alguna cifra en claro. Cualquiera que intente llegar a algún número concreto, probablemente saque la misma conclusión.

Muchos historiadores reputados creen que la flota reunida por la Liga cristiana en 1560 estaba compuesta por 50 a 60 galeras y entre 40 y 60 naves menores. Por ejemplo, Giacomo Bosio, el historiador oficial de la Orden de Malta, escribió que allí se reunieron 54 galeras. Fernand BraudelFernand Braudel, The Mediterranean and the Mediterranean World in the Age of Philip II (University of California Press, Berkeley, 1995). también habla de 54 barcos de guerra, aunque por su parte, cita sólo 36 naves de apoyo. Una de las crónicas más detalladas es la de Carmel Testa,Carmel Testa, Romegas (Midsea Books, Malta, 2002). que evidentemente tuvo que tener acceso a los archivos de la Orden. Detalla con precisión lo siguiente: 54 galeras, 7 bergantines, 17 fragatas, 2 galeones, 28 veleros comerciales y 12 barcos pequeños. Todo esto provisto por la coalición formada por Génova, Nápoles, Sicilia, Florencia, los Estados Pontificios y los Caballeros Hospitalarios. La flota se reunió en Mesina bajo el mando del almirante genovés Giovanni Andrea Doria, de veintiún años y en su primer mando. Su tío, el célebre Andrea Doria, colaboró en la organización y murió poco después a los 94 años. Antes de la batalla tuvo que dirigirse a Malta a causa del mal tiempo, donde se perdieron unos 2000 hombres por enfermedad.

El 10 de febrero de 1560, la flota levó anclas y se dirigió hacia Trípoli, sin que sepamos a ciencia cierta el número de soldados que embarcó la expedición. Braudel habla de 10 000 a 12 000; Testa de 14 000 y fuentes primarias hablan de 20 000, que a las claras resulta una exageración, dada la capacidad media de las galeras del .

Movimientos previos La expedición llegó a tierra bastante cerca de Trípoli, su objetivo original, pero la falta de agua, las enfermedades contraídas por la tripulación y una tormenta —después se criticaría la imprevisión de atacar en invierno— provocó que los comandantes pospusiesen el ataque a Trípoli. Así, se dirigieron a la isla de Los Gelves, de la que tomaron posesión sin resistencia. El virrey de Sicilia, Juan de la Cerda y Silva, cuarto duque de Medinaceli, ordenó que se levantase una fortificación, encargo que fue comenzado en marzo. Debido a una mezcla de víveres de mala calidad y emanaciones de los pantanos cercanos, una epidemia sacudió a los cristianos, hasta el punto de que 2.000 hombres murieron entonces. Giovanni Andrea Doria cayó también gravemente enfermo.

La decisión de tomar los Gelves, impulsada con insistencia por Medinacelli, se basaba en que podría convertirse en un trampolín para combatir contra Trípoli y contra los corsarios berberiscos locales. Sin embargo, Doria y los caballeros de Malta se oponían, considerando que el lugar tenía poco valor estratégico, sin puerto, agua dulce ni orografía defensiva. La Orden Hospitalaria también temía que se estuviera intentando romper la promesa de recuperar Trípoli, y para mayor complicación, las enfermedades iban y venían. En todo caso, el 6 de mayo los cristianos terminaron de construir la fortaleza, basada en unas antiguas fortificaciones locales de Roger de Lauria. Sin saberlo los cristianos, sus actividades habían sido descubiertas por informantes del otomano Uluj Alí, teniente de Dragut.

Los cristianos pensaban que los turcos podrían llegar en enero de 1561, pero una flota otomana compuesta por alrededor de 86 galeras y galeotes, a cuyo mando estaba el almirante Pialí Bajá, había zarpado ya de Constantinopla con destino a las costas tunecinas. El 8 de mayo llegaron noticias de que Pialí ya había llegado con 80 velas a Gozo y pronto pasaría por Trípoli, con lo que cundió el pánico en la flota cristiana. Irónicamente, el embajador austríaco en Constantinopla, Ogier Ghislain de Busbecq, informaría más tarde de que los propios turcos no creían posible la victoria y pensaban que iban a estrellarse contra las posiciones defensivas españolas, hasta el punto de que muchos hicieron testamento.

Batalla Los almirantes tenían distintos pareceres sobre cómo afrontar el ataque, lo que desperdició un largo tiempo de preparación. Giovanni Andrea Doria, asistiendo al consejo desde la cama tras una recaída, abogó por dejar a la dotación en el fuerte y zarpar antes de que los turcos llegasen, no queriendo arriesgar la flota en aquellas condiciones, mientras que Sancho de Leyva y Scipione Doria señalaban que tenían la superioridad numérica y artillera para repeler a la flota de Pialí, especialmente contando con las potentes naos y galeones. Medinacelli también abogaba por quedarse, no creyendo que la flota turca tuviera como objetivo los Gelves o que pudiera vencerles en ese caso. El historiador Anderson no recoge ninguna opinión a favor de combatir, pero igualmente escribió que la flota cristiana estaba al menos en igualdad de condiciones con la otomana.

Al final Giovanni impuso su opinión y la flota se preparó para marcharse, justo a la llegada de Pialí. La flota turca había alcanzado las cercanías esa noche, permaneciendo fondeados a doce millas de los Gelves, y para el amanecer se encontraban a la espera a poca distancia. Al salir el sol, de nuevo, los propios turcos quedaron impresionados por el tamaño y porte flota imperial, que el cronista y testigo Zekeriyazade Yahya describió como un bosque de mástiles.

Batalla naval