La arqueología en Melilla abarca el estudio y la conservación de los restos materiales que testimonian la ocupación humana en esta ciudad autónoma española situada en el norte de África. Gracias a su posición estratégica en el mar de Alborán, Melilla ha sido, desde la Prehistoria, un enclave de contacto entre Europa y África, entre el Mediterráneo occidental y el Magreb, lo que ha favorecido una rica superposición cultural.

Los vestigios arqueológicos hallados en su territorio abarcan un amplio espectro cronológico, desde el Paleolítico Medio hasta la Edad Moderna, pasando por periodos fenicio, púnico, romano, bizantino e islámico. Estos hallazgos han contribuido significativamente a la reconstrucción histórica de la ciudad y de su entorno, en particular de la antigua ciudad de Rusaddir, mencionada en fuentes grecorromanas.

Las principales excavaciones se han realizado en zonas como Melilla la Vieja, la Casa del Gobernador, la Iglesia de la Purísima Concepción, el Fuerte de Victoria Grande, la Plaza del Veedor, el Cerro de San Lorenzo, la Huerta de Reyes y el yacimiento de Zafrín en las Islas Chafarinas.

La actividad arqueológica en la ciudad ha sido promovida por instituciones locales y nacionales, con la participación de investigadores y universidades. El Centro de Prehistoria, Arqueología y Patrimonio (CPAP), inaugurado en 2010, centraliza la labor de estudio, conservación y difusión del patrimonio arqueológico melillense.

A pesar de los avances científicos, algunos yacimientos enfrentan problemas de conservación, falta de financiación y ausencia de una estrategia integral de musealización. No obstante, diversos proyectos en curso buscan proteger y poner en valor este patrimonio, integrándolo en la oferta cultural y turística de la ciudad.

Historia La historia arqueológica de Melilla está estrechamente vinculada con su posición geográfica estratégica en la costa norteafricana del mar de Alborán. Desde tiempos prehistóricos, la región ha servido como punto de encuentro entre poblaciones del norte de África y del sur de Europa, facilitando el intercambio cultural, comercial y tecnológico a lo largo de los siglos.

Prehistoria Los primeros indicios de presencia humana en la actual Melilla se remontan al Paleolítico Medio, con hallazgos asociados al complejo ateriense. Este periodo está representado en el yacimiento de la Huerta de Reyes, donde se encontraron herramientas de sílex con pedúnculo y evidencias de actividad de talla, lo que sugiere una ocupación prolongada y el uso del lugar como taller lítico. Estos descubrimientos sitúan la ocupación humana de la región en torno a hace más de 40.000 años.

Época protohistórica: cultura fenicia y púnica A partir del , Melilla fue integrada en las redes comerciales del Mediterráneo occidental. Las excavaciones en Melilla la Vieja han identificado niveles estratigráficos correspondientes a asentamientos fenicios, confirmando la fundación de un enclave comercial con vínculos con la ciudad de Tiro y otras colonias costeras del norte de África.

Durante el periodo púnico, la ciudad mantuvo su importancia como puerto de escala. La presencia de ánforas, cerámicas decoradas y otras importaciones del mundo púnico indica un alto grado de interacción comercial y cultural con Cartago y otras ciudades del litoral magrebí.

Dominio romano Con la caída de Cartago y la expansión romana en el norte de África, Rusaddir fue incorporada a la provincia de Mauritania Tingitana, desempeñando un papel clave como puerto militar y comercial. Diversos hallazgos, como monedas, restos arquitectónicos y estructuras urbanas, demuestran la romanización de la ciudad entre los siglos y

Los yacimientos de la Casa del Gobernador y la Plaza del Veedor han revelado viviendas, elementos arquitectónicos y materiales cerámicos de época romana, incluyendo ánforas utilizadas para el transporte de vino y aceite, lo que confirma la función económica de Rusaddir como nodo logístico en las rutas marítimas del Imperio.

Periodo tardoantiguo y bizantino Aunque menos documentado, se han encontrado indicios de continuidad de ocupación durante el periodo tardoantiguo (siglos IV-VI), posiblemente bajo influencia bizantina. Este periodo se caracteriza por una menor actividad constructiva, aunque se mantuvo una cierta estructura urbana. Algunos restos funerarios y monedas sugieren la permanencia de núcleos habitados, aunque de menor escala que en época romana.

Periodo islámico A partir del , Melilla fue integrada en el mundo islámico como parte de las rutas comerciales del Magreb y al-Ándalus. Durante este periodo se desarrolló un sistema defensivo que incluyó fortificaciones como las que posteriormente serían el núcleo del Fuerte de Victoria Grande. Las excavaciones en esta zona han revelado estructuras defensivas, silos y hornos de la época islámica, que evidencian una ocupación continuada y un uso estratégico del territorio.

Durante los siglos X al XV, Melilla formó parte de distintos reinos islámicos norteafricanos, incluyendo las dinastías idrisí, almorávide, almohade y meriní. La actividad portuaria y agrícola se mantuvo durante esta etapa, como lo muestran diversos restos cerámicos e industriales.

Incorporación a la Corona de Castilla En 1497, Melilla fue ocupada por las fuerzas castellanas, iniciando una nueva etapa en su historia marcada por la transformación de su estructura urbana, su fortificación y su integración en los dominios imperiales españoles. A partir de este momento, los elementos arquitectónicos y militares se adaptaron a las nuevas necesidades defensivas.

Las iglesias, como la de la Purísima Concepción, y los fuertes como el de Victoria Grande, fueron construidos o reformados durante los siglos XVI al XVIII. Las excavaciones arqueológicas en estos emplazamientos han permitido documentar fases constructivas sucesivas, así como restos de enterramientos y actividades religiosas de la época moderna.

Edad Contemporánea y arqueología reciente miniaturadeimagen|Melilla La Vieja a comienzos del siglo XXLa investigación arqueológica sistemática en Melilla se consolidó a partir de finales del , con la creación de instituciones dedicadas a la conservación y el estudio del patrimonio. Destacan las intervenciones de urgencia llevadas a cabo en yacimientos como la Huerta de Reyes y las excavaciones promovidas por la Consejería de Cultura, en colaboración con universidades e investigadores nacionales.

Desde el año 2000, se han desarrollado múltiples campañas de excavación que han permitido conocer con mayor profundidad las fases antiguas de Melilla, con especial énfasis en su etapa prerromana y romana. En 2010 se inauguró el Centro de Prehistoria, Arqueología y Patrimonio (CPAP), que centraliza la catalogación y estudio de los hallazgos.

Principales yacimientos Melilla alberga una notable cantidad de yacimientos arqueológicos, que reflejan la rica diversidad cultural de la región a lo largo de los milenios. A continuación, se presentan algunos de los yacimientos más significativos, ordenados cronológicamente:

Época prehistórica y prerromana

Huerta de Reyes El yacimiento de la Huerta de Reyes, descubierto en 2003 durante las obras de ampliación del aeropuerto de Melilla, es uno de los más antiguos de la región y el primero en evidenciar la presencia humana en el Paleolítico Medio. Se encuentra en la zona de la costa oriental de la ciudad, cerca del puerto, y ha proporcionado numerosos restos de herramientas líticas asociadas a la cultura ateriense, propia del norte de África. Entre los hallazgos más destacados se encuentran las piezas de sílex, fragmentos de herramientas de talla, y restos de fauna. La presencia humana en esta zona se puede datar alrededor de hace unos 100,000 años, lo que indica que ya en la prehistoria, la región era un importante punto de paso para los grupos humanos que habitaron el continente africano.

Este yacimiento es importante por la información que ofrece sobre las técnicas de fabricación de herramientas en la época, lo que permite comprender mejor la vida cotidiana de los primeros grupos humanos en el norte de África.

Zafrín (Islas Chafarinas) miniaturadeimagen|Islas Chafarinas desde Cabo de AguaEl yacimiento de Zafrín, situado en las Islas Chafarinas, es otro de los hallazgos más relevantes de la región. Esta área, habitada desde tiempos prehistóricos, presenta ocupaciones datadas en la Prehistoria reciente. Las excavaciones han revelado estructuras circulares excavadas en la roca, lo que indica una ocupación estable de comunidades que practicaban la agricultura y ganadería. Los restos de molinos de piedra y los vestigios de animales domesticados, como ovejas y cabras, demuestran que los habitantes de la isla ya se dedicaban a la producción agrícola y ganadera, aprovechando los recursos marinos, lo que confirma el establecimiento de una economía mixta.

Además, los hallazgos en Zafrín incluyen herramientas de piedra, como puntas de flecha y cuchillos, que aportan información sobre las técnicas de caza y pesca de la época.

Época prerromana y romana

Cerro de San Lorenzo El Cerro de San Lorenzo, situado cerca de Melilla la Vieja, es un importante yacimiento de época romana que ha proporcionado valiosa información sobre la necrópolis de Rusaddir. Este yacimiento data del , una época en la que Melilla se encontraba bajo la influencia romana. Durante las excavaciones, se han descubierto tumbas construidas con tegulae romanas, que servían de material de construcción para las sepulturas. Junto a las tumbas, se han encontrado ajuares funerarios, como ánforas y cerámica local, que indican la riqueza de la ciudad en esta época.

Este yacimiento es fundamental para entender la fusión de las culturas neopúnica y romana, especialmente en lo que respecta a las prácticas funerarias de la región. El cerro de San Lorenzo proporciona una visión detallada de las creencias religiosas y las costumbres funerarias de los habitantes de la ciudad de Rusaddir.

Casa del Gobernador miniaturadeimagen|Edificios del antiguo Gobierno Militar en 1887La Casa del Gobernador, ubicada en el corazón de Melilla la Vieja, es uno de los yacimientos más emblemáticos y completos de la ciudad. Este yacimiento, que abarca desde el (época fenicia) hasta el (época romana), ha proporcionado una gran cantidad de información sobre la evolución de la ciudad, conocida en la antigüedad como Rusaddir. Durante las excavaciones se han descubierto restos de viviendas y estructuras domésticas, como pavimentos de mosaicos y paredes construidas con técnicas de albañilería de la época.

Los materiales hallados, como cerámica púnica y romana, así como objetos cotidianos como herramientas y utensilios de uso doméstico, permiten entender el día a día de los habitantes de Rusaddir. Este yacimiento también muestra la influencia fenicia en la región, que fue un centro comercial importante en el Mediterráneo occidental.

Plaza del Veedor La Plaza del Veedor, situada en el casco antiguo de Melilla, ha sido identificada como un área urbana de gran importancia durante la época romana. Este yacimiento abarca un período de tiempo que va desde el hasta el , y ha revelado numerosos fragmentos de ánforas, cerámica y elementos arquitectónicos, que sugieren que la zona tuvo un uso mixto, tanto comercial como residencial.

La plaza del Veedor era, probablemente, un lugar de paso para comerciantes y viajeros, lo que refuerza la importancia de Melilla como punto de intercambio entre el mundo romano y el mundo africano. Los hallazgos en este yacimiento proporcionan información clave sobre las redes comerciales que conectaban Europa y África en la antigüedad.

Época andalusí / medieval islámica

Parque Lobera miniaturadeimagen|Muralla del parque Lobera