Las Minas de Miribilla, también conocido como coto minero de Miribilla, fueron unas explotaciones mineras para la extracción de mineral de hierro que estuvieron localizadas en el monte Miribilla de la villa de Bilbao, territorio histórico de Vizcaya.
Contexto geográfico y nombre El monte o alto de Miribilla, también denominado Miravilla o Miravillas en otra época, estaba situado en la ladera sur de Bilbao, sobre los barrios de Urazurrutia y Bilbao la Vieja. El historiador Teófilo Guiard menciona en Historia de la Noble Villa de Bilbao "las veneras de Ollargan, Billirita, Hermudaza y Lasao", situando la segunda en "Mirivilla", como él mismo recoge literalmente de documentación antigua. Sobre la alternancia en el topónimo Miribilla/Miravilla los filólogos Mikel Gorrotxategi y Patxi Salaberri, en la publicación Euskera de Euskaltzaindia, explican que se trata de un ejemplo de la transformación realizada por castellano parlantes desde la primera forma a la segunda.
Geología Durante el largo proceso de evolución de la Cuenca Vasco-Cantábrica se han registrado multitud de eventos geológicos superpuestos, si bien la formación de los yacimientos de hierro y su enriquecimiento por oxidación es el que tiene mayor relevancia para el tema que nos ocupa.
Las mayores mineralizaciones de hierro del entorno de Bilbao se encuentran encajadas en calizas de edad Cretácico inferior (Aptiense y Albiense, entre 125 y 90 millones de años de antigüedad). Se agrupan en dos franjas más o menos paralelas que corresponden con los flancos norte y sur de una estructura anticlinal de entidad regional, el Anticlinal de Bilbao. La zona mineralizada se extiende entre las localidades de Basauri y Mioño, en Cantabria. Las masivas corresponden a reemplazamientos de las calizas. Son masas de siderita (FeCO3) albergadas en las calizas (CaCO3), con ankerita, calcita y algunos sulfuros, con volúmenes involucrados en este reemplazamiento que pueden ser muy variables. Las filonianas son también muy abundantes. Los filones presentan orientación preferente NO-SE y se asocian a fracturas de escala regional. Pueden presentar potencias (grosores) desde centimétricas a métricas (filones explotables). La mineralogía es similar a la que presentan las mineralizaciones masivas: siderita, cuarzo, ankerita y como minerales accesorios sulfuros. Durante el proceso de plegamiento, y asociado al ascenso y erosión de los sedimentos suprayacentes, las rocas mineralizadas entraron en contacto con el oxígeno ambiental generando una alteración en las zonas superficiales, lo que provocó la transformación de los minerales carbonatados, siderita principalmente, en óxidos e hidróxidos de hierro (hematites, goethita y limonita), cuyo contenido en hierro y la facilidad de su tratamiento metalúrgico es muy superior.
Ramón Adán de Yarza, en sus Memorias de la Comisión del mapa geológico de España. Descripción física y geológica de la provincia de Vizcaya (1892) 2.ª parte Descripción geológica, Capítulo 3.º Criaderos Metalíferosestudió profundamente el tema en la época que nos ocupa, con referencia directa a Miribilla.
Explotación miniatura|Convertidor Bessemer En 1856, el ingeniero británico Henry Bessemer descubrió un nuevo sistema que permitía fabricar acero en grandes cantidades y bajos costos, pero exigía el uso de minerales de baja ley fosfórica. Este tipo de yacimientos de bajo contenido en fósforo era escaso, pero coincidía con el mineral de hierro vizcaíno, que además era abundante, de gran calidad y se encontraba mayoritariamente en masas compactas superficiales, lo que lo hacía fácil de extraer sin necesidad de mano de obra especializada. Por otro lado, la cercanía de los yacimientos al mar facilitaba el transporte del mineral al extranjero.
El mineral se clasificaba tradicionalmente en los siguientes tipos:
Vena (hematites roja, ley del 58/61 %) Campanil (hematites roja, ley del 55/56 %) Rubio (hematites parda, ley del 53 %) Carbonato (siderita, ley del 40/48 %)
La alta demanda del mineral de hierro existente provocó el agotamiento progresivo de los minerales más preciados. La explotación de la vena se venía practicando desde siglos antes y este mineral comenzó a escasear en los años 70 del . Es entonces cuando el campanil tomó el relevo entre los años 1875 y 1885, hasta que las reservas de este también comenzaron a ser insuficientes. La explotación del rubio se inició en los años 80, y se prolongó hasta comienzos del . Finalmente, a partir de 1890, llegó el momento del carbonato de hierro, que había sido desechado hasta ese momento. Esto obligó a la instalación de lavaderos y hornos de calcinación para elevar la ley metálica de los carbonatos de hierro hasta un 20 %.
Historia La extracción de mineral de hierro fue una actividad tradicional en el área que nos ocupa, localizada en el arrabal de Allende la Puente de Bilbao, enclave situado en territorio de la Anteiglesia de Abando. Esta industria condicionó y limitó la extensión de los barrios circundantes de Bilbao la Vieja, San Francisco y Zabala, también denominados entonces como los "barrios Altos", dotándolos de un carácter eminentemente obrero hasta hace pocas décadas. Los expertos dan por supuesta la existencia de ferrerías en las proximidades de Urazurrutia y Abusu desde tiempos no historiados. La fundación de Bilbao es coincidente con la segunda fase de lo que J.A. García de Cortazar llama "Fenómeno urbano costero de Euskal Herria", definido por dos caracteres: la exportación de la lana de la meseta de Castilla y el incremento de la producción de hierro, incluido el extraído del alto de Miribilla.
Minería en Bizkaia Sabemos que desde tiempos remotos se trabajan las minas de Somorrostro y otras de la misma comarca cuando la industria del hierro se hallaba en su estado más rudimentario, minas que posteriormente abastecían a las numerosas ferrerías, “principal y casi única industria del Señorio”, siendo Somorrostro el principal criadero de hierro de Bizkaia, según Ramón Adán de Yarza.
Explotación foral Hasta mediados del cualquier vizcaíno podía explotar los minerales del Señorío de Vizcaya, hasta que en el año 1863, las Juntas Generales reunidas en Gernika decidieron suprimir la prohibición de exportar mineral de hierro, dando así comienzo al despegue industrial y económico de todo el País Vasco.
Reglamento Minero de 1818 Fausto Elhuyar, en un estudio de las minas de Somorrostro elaborado en 1783, las describe como “propiedad particular de las villas y lugares de las Encartaciones, siendo libre a todos arrancar minerales de donde quisiesen, y como les pareciese, sin que entre ellos haya distinción alguna”. En julio de 1818 las Juntas Generales aprobaron en Gernika el Reglamento Minero, que reservaba las minas de Bizkaia en exclusiva para los vizcaínos, todos los cuales tenían derecho a trabajarlas. Al mismo tiempo, limitaba la extensión máxima de las minas a 20 brazas de contorno y reducía a dos el número de minas que podía tener cada propietario. Esta propiedad se conservaba siempre que se trabajara por lo menos dos meses al año y no estuviera abandonada la mina durante todo un año. El reglamento ordenaba que, por seguridad, las excavaciones se hiciesen siempre en línea recta y, en caso de topar con otra, era obligado separarse dos brazas para que el terreno no perdiese solidez y se evitara el derrumbe.
Reglamento Minero de 1827 En 1827 la Diputación encargó al ingeniero Gregorio González Azaola un informe sobre el estado de las minas de Somorrostro, que el ingeniero llevó a cabo remarcando la desorganización y el caótico sistema de extracción del mineral en aquella zona, para terminar denunciando la imposibilidad de los mineros de llevar a cabo por sí mismos el comercio del mineral, y su dependencia de los tratantes, quedando los mineros con un mínimo jornal por un trabajo en el que los accidentes mortales y las enfermedades eran muy frecuentes. Con aquel informe, la Diputación se replanteó la ordenanza minera y elaboró un nuevo Reglamento, que fue aprobado por las Juntas Generales el día 19 de julio de 1827. El reglamento era una copia de la Ley de Minas del Estado de 1825, al que se le introdujeron cambios en temas que fueron considerados de contrafuero, en concreto el carácter privativo de las minas de Vizcaya para los vizcaínos y la competencia de minas en el Señorío, que habría de corresponder a una Dirección General dependiente de la Diputación. Este Reglamento no se llevó a la práctica de forma inmediata, debido, en gran medida, a la oposición que encontró entre los Concejos del Valle de Somorrostro. Su puesta en práctica fue paulatina, hasta que a partir de 1841 se aplicó completamente la legislación minera estatal, y se cambió radicalmente el concepto de explotación minera existente hasta entonces, por otro de carácter abiertamente capitalista.
La minería en Bilbao De los yacimientos de Bilbao y sus inmediaciones se extrajo una incalculable cantidad de mineral de hierro, circunstancia fundamental para comprender el Bilbao de fines del , que se transformó en una villa minera, al mismo tiempo que se convertía en una ciudad abierta a nuevos negocios industriales, financieros y navieros.
A pesar de la cercanía geográfica, los criaderos mineros de Bilbao no eran comparables a los del valle de Somorrostro ni en extensión, ni en riqueza. Si bien durante el último cuarto del se contabilizaban en Bilbao hasta 21 minas, éstas se caracterizan por repartirse en yacimientos dispersos, situadas fundamentalmente en la margen izquierda de la ría, entre los actuales barrios de Abusu y San Francisco. Tampoco era Bilbao igual a Somorrostro en cuanto a la concentración de propiedades en pocas manos, ya que solo tres propietarios poseían más de una mina: los Levisson, la familia Lezama-Leguizamón y la Santa Ana de Bolueta, primera empresa que instaló una moderna factoría siderúrgica en el País Vasco. El capital inglés era dueño de 9 minas de Bilbao.
Casi todas las minas bilbaínas se registraron en la segunda mitad del y alcanzaron su máxima explotación hacia 1900. La Malaespera y la Abandonada, que pertenecían, respectivamente, a los Aburto y los Lezama-Leguizamón, y la San Luis fueron las principales.
El coto minero de Miribilla miniatura|Plano de las minas de Miribilla en 1882 miniatura|Cargadero de la Mina San Luis c. 1890 El coto minero de Miribilla estaba formado por las minas Abandonada, Julia, Malaespera, San Luis y Sílfide, siendo estas sus denominaciones más modernas, aunque anteriormente existieron en el mismo espacio físico otras canteras con nombres como Cuatro amigos, San Agustín, San Vicente, o Buena Vista y su demarcación entre 1859 y 1868 llegaba hasta Iturrigorri.
Según Adán de Yarza la masa de Miribilla era de más de 1 km de longitud, mientras que la de Somorrostro estaba entre 2 y 3 km, y según su estimación, hasta final del , época de su apogeo, podían haber existido en Miribilla más de dos millones de toneladas de mineral.La explotación de las minas propició el crecimiento de los llamados barrios altos, entre las calles San Francisco y Cortes.El de la Malaespera era uno de los yacimientos en explotación más antiguos de Bilbao, y con la Abandonada y la San Luis fueron los yacimientos más ricos de la zona, siendo la San Luis la explotación de mayor extensión.
Minas y mineros de Miribilla Entre los años 1863 y 1869 se aplicaron una serie de leyes nuevas, entre las que se pueden destacar el decreto del 29 de diciembre de 1868 sobre la nueva legislación minera y la Ley de 19 de octubre de 1869 sobre la creación de sociedades anónimas, que impulsaron la exportación, la constitución de compañías y la privatización de las minas, permitiendo así la inversión extranjera.