Las minas del Sabinar son un yacimiento de minas subterráneas españolas situadas en la Sierra Pelada y en el Tossal Redó, que se extiende por los términos municipales de Muchamiel y San Vicente del Raspeig.
En sus yacimientos existen importantes reservas de ocre que se utilizaba principalmente como pigmento natural en diversas industrias como fabricación de material de pintura, materiales de construcción, industria cerámica o industria textil. En el caso de El Sabinar, la producción principal se destinó a las industrias de pinturas y cerámica.
Toponimia Las minas en España poseen un topónimo para describir un conjunto, sistema o cuenca minera, como ejemplos cercanos a las del Sabinar existen las minas del Carmen de extracción de plomo situadas en los términos municipales de El Marchal de Antón López y Enix, o las minas de Serón de extracción de hierro situadas en Serón y Bacares, ambas en la provincia de Almería.
Al conjunto de minas de ocre situadas en los términos municipales de Muchamiel y San Vicente del Raspeig se le conoce como minas del Sabinar. También aparecen referenciadas vulgarmente como minas de ocre del Sabinar, minas de ocre del Tossal Redó y El Sabinar, minas de ocre de Muchamiel y San Vicente del Raspeig, o simplemente minas de ocre, términos incorrectos, ya que minas del Sabinar recoge el concepto de divulgación general de todo el sistema de minas subterráneas de extracción de ocre de los siglos y situado en las montañas de Muchamiel y San Vicente del Raspeig.
Las primeras referencias documentales que se tienen del topónimo El Sabinar en la provincia de Alicante datan de 1866 cuando Cipriano García Torregrosa adquiere mediante adjudicación como bien desamortizado por el Estado el monte Loma Sabinar (en referencia a sierra Pelada) que en 1883 sería comprado por el empresario Federico Ghiglione Brotons. Otra referencia documental sobre El Sabinar data de agosto de 1891 cuando el gobernador civil concede el expediente 748 de concesión pública de la explotación de ocre a Federico Ghiglione Brotons bajo el nombre El Sabinar, posteriormente se le concedieron más ampliaciones.
Mientras que el topónimo Tossal Redó es de origen valenciano, donde tossal significa «cerro» o «colina», y redó alude a su forma redondeada, en referencia a la morfología suave y prominente del relieve principal.
La denominación aparece documentada al menos desde el último tercio del . En 1878, en el marco de la demarcación de la mina La Justa, propiedad de Nicolás Sánchez y Gómez, ya se menciona un monte denominado "Tosal Redó", sito en término de Muchamiel», referencia que vuelve a figurar en documentación testamentaria tras su fallecimiento en 1888. Posteriormente, en un escrito fechado el 29 de septiembre de 1904, Rita Morote y García emplea igualmente la denominación «Monte Tosal Reó» en un procedimiento relativo a explotaciones mineras enclavadas en dicha elevación.
La oficialización científica del nombre se produjo en 1908, cuando el geólogo Daniel Jiménez de Cisneros clasificó la montaña principal (424 m) como Tossal Redó I y el cerro colindante (361 m) como Tossal Redó II, consolidando así la denominación en la cartografía y literatura geológica.
Geografía Las minas del Sabinar se localizan en el Tossal Redó y Boqueres, las dos partidas rurales más alejadas de los cascos urbanos de Muchamiel y San Vicente del Raspeig, respectivamente.
Las minas situadas en el término municipal de Muchamiel se encuentran protegidas desde 1999 en microrreserva y desde 2022 en paraje natural municipal, ambos denominados Bec de l'Àguila. Las explotaciones mineras situadas en el término municipal de San Vicente del Raspeig no gozan de protección municipal por su ayuntamiento. A su vez, desde 2009 todas las explotaciones mineras se ubican dentro del espacio protegido superior al municipal, el de la ZEPA Monnegre de la Red Natura 2000.
Historia
Primeras explotaciones mineras documentadas
Inicio de la minería del ocre La minería del ocre en el actual entorno de Tossal Redó está documentada desde la primera mitad del siglo XIX. Hasta la localización de documentación minera anterior, las primeras referencias directamente asociadas al monte denominado «Tosal Redó» se situaban en la década de 1860. Sin embargo, una revisión por parte del historiador Adrian Muñoz González de la documentación minera del Tossal Redó permitió localizar una referencia anterior, correspondiente al año 1840, que adelanta la primera constancia documental conocida de la actividad extractiva en este sector.
La referencia más antigua corresponde a la mina de ocre La Concepción, cuyo registro fue efectuado en julio de 1840 y publicado posteriormente en la Gaceta de Madrid. La noticia la sitúa en la «partida de la Vibra», término de Muchamiel, y señala como registrante a José Frías. Recordemos que la Vibra era el nombre de la antigua partida que actualemente abarca las partida noroestes del término de Muchamiel.
La mina La Concepción constituye, por tanto, la primera constancia documental localizada de una explotación de ocre en el ámbito histórico de Tossal Redó, aunque la fuente original de 1840 utiliza el topónimo La Vibra y no el nombre moderno de la montaña.
En el mismo año aparecen otras iniciativas mineras en el entorno septentrional de Muchamiel. La denominada Sociedad Mineralógica de Lucentum, constituida en 1840, incorporó las minas El Cañaret y Bec del Aguila, situadas en la partida del Cocó, término de Muchamiel. Ambas habían sido cedidas a la sociedad por los vecinos de San Vicente del Raspeig Mariano Martínez y Carratalá y José Molina y Poveda. La documentación conservada no permite establecer con seguridad la sustancia mineral de estas dos explotaciones, por lo que no se consideran necesariamente minas de ocre.
La primera documentación localizada que menciona directamente el monte con el nombre de Tosal Redó corresponde a 1867. En ese año el monte fue vendido por el Estado a Nicolás Sánchez Gómez, vecino de Villafranqueza, y la documentación de la operación mencionaba ya las pertenencias mineras denominadas Fortuna y Buscada. La finca tenía una superficie de 103 hectáreas, 28 áreas y 292 centiáreas.
La presencia de estas pertenencias mineras en la documentación de la venta demuestra que la actividad extractiva ya se desarrollaba en el monte antes de la posterior expansión de las concesiones de finales del siglo XIX.
En 1878 fue demarcada la concesión minera La Justa, una de las principales explotaciones del distrito. La demarcación fue realizada los días 13 y 14 de agosto de ese año por el ingeniero de minas José Vilanova y Piera, de acuerdo con la orden del gobernador civil de Alicante de 29 de marzo de 1878. El expediente relaciona expresamente la concesión con el monte denominado «Tosal Redó».
La Estadística Minera de España documenta la explotación de La Justa durante los primeros años de la década de 1880. En 1880 y 1881 aparece entre las explotaciones productivas de ocre de la provincia de Alicante, y en 1882 figura como la única explotación productiva de ocre de Muchamiel.
Sobre estas fechas, 1890s, se construyó la Capilla Minera de Santa Bárbara, una pequeña casita rural con hornacina ubicada en el monte Tossal Redó, que servía como refugio, zona de descanso y principalmente ermita, dedicada a Santa Bárbara, patrona de la minería y la pólvora. Esta caseta fue construida para los trabajadores de las Minas de Ocre de Tossal Redó. Actualmente solo quedan las ruinas de dicha construcción y se trata de la única ermita de la zona.
En 1884 se documenta la producción de otra explotación denominada La Felicidad, que produjo 68 toneladas de ocre, mientras que La Justa produjo 80 toneladas. Ambas alcanzaron conjuntamente una producción de 148 toneladas.
La denominación La Felicidad requiere cierta cautela, ya que en 1878 aparece también en la Gaceta de Madrid una explotación minera denominada La Felicidad en la partida del Cocó, pero en aquella ocasión se trataba de una sociedad constituida para la explotación de plomo argentífero. La documentación disponible no permite afirmar que ambas referencias correspondan a la misma concesión.
A finales del siglo XIX la actividad minera se extendió por las lomas situadas entre Tossal Redó, el Barranc dels Cocons y el Sabinar. En 1891 fueron demarcadas las concesiones El Sabinar y El Sabinar Segundo, mientras que en 1894 se añadieron las concesiones Ampliación al Sabinar y Ampliación al Sabinar Segundo. Estas explotaciones formaron progresivamente un conjunto de concesiones contiguas relacionado con las minas de Tossal Redó.
La expansión minera también queda reflejada en el Catastro de Minas de 1890-1891, que registró varias explotaciones productivas de ocre en la provincia de Alicante, entre ellas El Porvenir, El Milagro y La Justa. El Porvenir alcanzó una producción de 280 toneladas, El Milagro 30 y La Justa 20.
Durante las últimas décadas del siglo XIX la minería del ocre se convirtió así en una de las principales actividades extractivas del sector montañoso situado al noroeste de Muchamiel. Las concesiones de Tossal Redó y las posteriormente desarrolladas en el Sabinar y su entorno configuraron un distrito minero caracterizado por la sucesión de pequeñas explotaciones y ampliaciones de concesiones.
Auge minero A comienzos del siglo XX, el distrito minero de Tossal Redó continuó concentrando una parte importante de la actividad extractiva de Muchamiel. Aunque la principal producción correspondía al ocre, durante estos años también se registraron concesiones destinadas a la búsqueda de otros minerales, entre ellos el lignito y minerales de hierro.
En la primera década del siglo XX, el propietario agrícola Ramonet protagonizó diversos conflictos relacionados con el uso de sus terrenos en Tossal Redó. Según la documentación conservada por la familia, Ramonet mantuvo enfrentamientos con el industrial Federico Ghiglione Brotons por el aprovechamiento agrícola de determinadas parcelas y por el interés de este último en realizar actividades extractivas en terrenos próximos. La documentación familiar también relaciona a Ramonet con la expansión del cultivo del olivo, especialmente de la variedad alfafarenca, mediante la creación de bancales de piedra seca que todavía forman parte del paisaje de la zona.
El 29 de septiembre de 1904, Rita Morote y García, propietaria del monte Tossal Redó, inició un procedimiento contra Federico Ghiglione, Sixto Ghiglione y Pablo Marín por los perjuicios derivados de las labores mineras realizadas en el interior de su propiedad. En su escrito señaló que en el monte se encontraban enclavadas las concesiones de El Sabinar y su ampliación, pertenecientes a los hermanos Ghiglione, y La Felicidad, perteneciente a Pablo Marín.
Según la denuncia, para explotar las concesiones se habían abierto numerosos caminos, pozos y excavaciones sobre la superficie del monte sin que previamente se hubiera alcanzado un acuerdo de indemnización con la propietaria ni se hubiera solicitado la correspondiente expropiación forzosa. Morote afirmaba que las labores habían ocupado parte de la superficie y habían impedido especialmente el aprovechamiento de los pastos, que constituía el principal uso del monte. El perjuicio fue valorado por personas peritas en 5.000 pesetas, y la propietaria afirmaba que los daños venían produciéndose desde aproximadamente 1888.
El procedimiento constituye una de las principales evidencias documentales sobre el impacto territorial de la minería en Tossal Redó. La explotación del ocre no se limitaba a la excavación subterránea, sino que implicaba la apertura de caminos y accesos, la acumulación de estériles y la ocupación temporal de la superficie del monte, generando conflictos con otros usos tradicionales como el pastoreo.