miniaturadeimagen|Plaza de París en 1995. miniaturadeimagen|En zonas como Potsdamer Platz los antiguos planos formaban la base para el diseño de los nuevos edificios. miniaturadeimagen|Reichstag. miniaturadeimagen|Cancillería federal.
La reconstrucción crítica () es el nombre dado al proceso de cambios arquitectónicos y urbanísticos que protagonizó la capital alemana tras la caída del Muro de Berlín en 1989. Constituye el instrumento regulador del desarrollo urbanístico de la ciudad y sus contenidos se componen de una serie de reglamentos o exigencias. El movimiento alentó el regreso a tipologías arquitectónicas tradicionales e intentó contribuir al despertar de la memoria histórica oculta en la trama de sus calles y espacios públicos, no mediante la reproducción de estos elementos, sino a través de su reinterpretación. La reconstrucción crítica se fundamenta en la incorporación de criterios y pautas estéticas de la ciudad antigua del en el urbanismo actual, como método para no perder la identidad de la ciudad, frente a la disparidad de los estilos de las propuestas arquitectónicas que se formulaban para Berlín.
Las razones oficiales dadas para esta estrategia fueron dos: en primer lugar, que era necesario reparar no solo el daño causado por la Segunda Guerra Mundial, sino también el causado por los planificadores durante la reconstrucción de los años posteriores y, en segundo lugar, que no solo los edificios, sino la ciudad en su conjunto necesitaban ser reconstruidos. Con la caída del muro, la ciudad se encontró con franjas de terrenos sin construir allí donde se había levantado dicha barrera. Esta cicatriz cortaba la ciudad por el centro, por lo que la reunificación alemana cambió la estructura de Berlín donde zonas que anteriormente eran periferia, estaban ahora en el centro y varias calles que no llevaban a ninguna parte, volvieron a ser principales. La situación hizo posible una serie de proyectos destinados a unir las estructuras urbanas a ambos lados y en los que hubo que decidir entre una réplica de los viejos edificios, una reconstrucción crítica basada en una interpretación contemporánea o una ruptura total con el pasado. Así, en las décadas de 1990 y 2000 Berlín se convirtió en el terreno de obras más grande de Europa y se transformó para cumplir nuevamente su función como capital de Alemania. La reconstrucción crítica marcó la pauta de esta transformación.
Originalmente, el término reconstrucción crítica corresponde al nombre de una teoría de la arquitectura y el urbanismo desarrollada por el arquitecto berlinés Josef Paul Kleihues que se aplicó por primera vez en la Exposición Internacional de Edificios de Berlín (IBA) en la década de 1980. Luego se usó en la planificación de la ciudad tras la reunificación alemana a partir de 1991 con el apoyo del Senado de Berlín, pero su ejecución estuvo en gran parte en manos de Hans Stimmann, quien fue director de construcción de la ciudad de 1990 a 1997 y hasta 2006 fue su director de planificación. Desde esta posición, el arquitecto llevó a cabo la idea de Kleihues de la reconstrucción crítica.
A partir de las condiciones históricas de Berlín, Stimmann y Dieter Hoffman-Axthelm tuvieron la responsabilidad de volver a unificar la ciudad con los criterios de la arquitectura posmoderna. Los dos trabajaron en la supervisión del proyecto desde el Rotes Rathaus (Ayuntamiento de Berlín), en la oficina de la administración del Senado para el desarrollo de la ciudad. Stimmann también usó la Reconstrucción crítica como base para su Planwerk Innenstadt, un plan de desarrollo en el centro de Berlín que favorecía la demolición de edificios de mediados de siglo y el relleno de parcelas vacías con estructuras de uso mixto de mayor densidad urbana.
Las autoridades de la ciudad impusieron pautas estrictas para el tamaño y la apariencia de todos los edificios, excepto los federales. Este clima de relativa hostilidad hacia la experimentación llevó a la reconstrucción del centro de la ciudad de una manera que proporcionaba una escena urbana relativamente homogénea, que sugería que la historia de esta ciudad debió haber continuado sin interrupción. En un esfuerzo por reconstruir Berlín como una "ciudad europea" tradicional, la oficina intentó evitar lo vanguardista y dio prioridad a lo históricamente armonioso. Crearon un conjunto de reglas: los edificios no deben tener más de , las calles seguirían siendo estrechas, el 20 por ciento del edificio tenía que proporcionar espacio para apartamentos, los edificios no podían ocupar bloques enteros, sino que tenían que romperse en estructuras de conexión separadas, y la oficina del Senado podría vetar cualquier proyecto. Asimismo, según palabras de Stimmann, estas normas deben entenderse como una reacción ante el temor de que se cree una situación caótica, resultado tanto de las ambiciones de inversores privados y arquitectos, como del conflicto de intereses entre el sector privado y la administración pública.
Los principales ejemplos de reconstrucción crítica en Berlín son la Potsdamer Platz y la Alexanderplatz. Uno de los proyectos más polémicos fue la demolición del Palacio de la República, antigua sede del parlamento de la RDA, con el finde reconstruir la fachada barroca del antiguo Palacio Real de Berlín, la que fue residencia principal de los Hohenzollern desde el hasta la caída del Imperio alemán en 1918.
Kleihues explicó etimológicamente la reconstrucción crítica: “el término crítico (kritisch) tiene su origen en el verbo "krinein" del griego antiguo y significa separar, decidir y juzgar. Un sustantivo derivado de este verbo es “krisis”: decisión o cambio significativo. La palabra reconstrucción (Rekonstruktion) aparece por primera vez en Alemania en el , cuando se empieza a restaurar edificios antiguos siguiendo las reglas de número, medida y proporción de la tradición europea”.
Debate miniaturadeimagen|La Potsdamer Platz el 21 de noviembre de 1989.
A la Caída del Muro de Berlín, la planificación urbana de Berlín Oeste acababa de llegar a una etapa en la que la reparación (en contraste con la "rehabilitación") de la ciudad se había convertido en una política oficial bajo la estrategia de la reconstrucción crítica. A partir de 1990, las nuevas autoridades se distanciaron además de la idea de un plan urbano unificado para las mitades oriental y occidental de Berlín. En consecuencia, el proceso de reconstrucción de Berlín vino acompañado de líneas divergentes de pensamiento, con un enfoque específico en temas como la evolución de los conceptos de reconstrucción crítica y renovación urbana suave. El enfrentamiento tuvo lugar entre neotradicionalistas, por un lado, y varios vanguardistas, por el otro, pero la doctrina de la reconstrucción crítica dominó este debate, y más que una designación académica devino un criterio para la toma de decisiones políticas.
La reconstrucción crítica y su atracción por la arquitectura del pasado imperial, como un ataque a los desarrollos modernistas de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, fue vista por sus detractores como un enfoque conservador para la reconstrucción de la ciudad. Sin embargo, sus defensores sostuvieron que no consistía en la reconstrucción nostálgica de la ciudad histórica, sino en la reconstrucción de la ciudad moderna, acorde con modelos urbanísticos y arquitectónicos para el Berlín del . Ese enfoque se basaba en el punto de vista de que la reconstrucción debería tener una relación con su legado histórico, a través del análisis de las escalas y las proporciones del pasado. Su principal defensor ha sido el historiador de la arquitectura Dieter Hoffmann-Axthelm, quien ha ubicado la "esencia" de Berlín en la estructura de bloques del de Friedrichstadt.
El más dramático de los debates se desarrolló en el sitio del antiguo Palacio Real, bombardeado durante la guerra, y que el gobierno de la Alemania Oriental tomó la decisión de demoler. El lugar se utilizaba solo como estacionamiento hasta la década de 1970, cuando se erigió el Palacio de la República que fue la sede de la Cámara Popular de la Alemania Oriental. Así como Berlín Este erradicó el palacio prusiano, la eliminación del palacio de la Alemania Oriental fue interpretado por sus detractores como el segundo intento de dejar de lado un régimen desfavorable. También existe un desacuerdo sobre si el proyecto es parte de una campaña para rehabilitar la memoria del militarismo de Prusia y el Káiser Guillermo II de Alemania.
Características Dos elementos destacarían la transformación de Berlín. Primero, los objetivos de la política urbana apuntaban al futuro y no a problemas ya solucionados de higiene, infraestructuras sociales, transporte, etc. Segundo, tomando en cuenta las limitaciones de la administración municipal en cuanto a su capacidad de controlar los procesos urbanos, Berlín buscó un ejemplo de un acoplamiento de política y mercado al servicio de la urbanización.
Bajo el programa de la reconstrucción crítica, los nuevos edificios se ajustan a la altura tradicional () y están codificados para contener un cierto porcentaje de mampostería en la fachada. A la altura máxima se sumó la prohibición de crear fachadas de muro cortina.
La drástica ordenación urbanística se encargaría de uniformizar el Berlín Este y el Berlín Oeste a pesar de que contaban con diferentes redes de saneamiento. La reconstrucción crítica quiso desarrollar una estructura urbanística diferenciada que se articula de la siguiente manera: Respetar y reconstruir la red histórica de calles, sus ejes de vista y plazas históricas. No hay que construir por encima de los 22 metros de altura de alero y 30 metros de cumbrera. Para obtener una licencia de obra, es necesario garantizar que el 20% de la superficie construida esté dedicado a viviendas. El objetivo de la nueva construcción es la casa urbana ocupando sólo una única parcela. El tamaño máximo de una parcela es la manzana.
Adicionalmente, Kleihues añadió a las características de la reconstrucción crítica ya existentes otras reglas, como: la acentuación de la horizontalidad en la fachada de piedra natural; la composición clásica de una zona-zócalo utilizada para tiendas, una zona principal, donde se encuentran las oficinas, y una zona de ático, con dos niveles para viviendas; los edificios se deben agrupar en torno a unos patios centrales con distintas funciones.
El palacio es parte del movimiento de reconstrucción crítica de Berlín para corregir las decisiones de modernismo urbano más drásticas tomadas en la ciudad de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, particularmente en su mitad oriental.
Ese plan, forjado por quien fuera durante quince años su arquitecto jefe, Hans Stimmann, a partir del concepto de «reconstrucción crítica» desarrollado por Josef Paul Kleihues para la Exposición Internacional de Arquitectura de 1984-1987, ha rehecho Berlín sobre los planos anteriores a la II Guerra Mundial, como si esta y la etapa comunista no hubieran existido, e imponiendo unas rígidas normas de edificación que vetaban, por ejemplo, el uso del vidrio en las fachadas y limitaban la altura de los edificios salvo en casos muy concretos, como la Potsdamer Platz, en la que se abrió la mano para seducir a las tres multinacionales que sufragaron el proyecto.
Antecedentes miniaturadeimagen|El Riehmers Hofgarten es un complejo de edificios de la era Gründerzeit de Berlín. Construido entre 1881 y 1899, consta de 18 edificios de cinco pisos alrededor de un patio interior.