La lógica empírica es la base del razonamiento empírico y por lo tanto del método empírico. Esta visión de la lógica proviene de la Antigua Grecia, siendo su máximo exponente el propio Aristóteles. El término empírico deriva del griego antiguo de experiencia, έμπειρία, que a su vez deriva de έυ, en, y πεἳρα, prueba, experimento. Su origen se inicia con la observación de las relaciones entre los objetos, lo que la convierte en la base ideal para las leyes del conocimiento. Su aparición en la Antigua Grecia y el mundo árabe provoca la definitiva separación entre las ciencias formales (geometría, álgebra) de las ciencias empíricas (zoología, botánica) y las ciencias aplicadas (ingeniería, medicina). Su paso a través de la historia provoca el descubrimiento de la lógica experimental y se mantiene hasta nuestros días.
Origen y desarrollo
Según los partidarios de la lógica empírica, la lógica comienza a través de la observación de las relaciones entre los objetos percibidos y sus variaciones relativas y se convierte en la base ideal para poder establecer las leyes del conocimiento, entendido este tanto en su vertiente teórica como práctica.Véase analogía Creen que la lógica comenzó con el desarrollo de la cultura y las diversas civilizaciones en la creación de instrumentos y sus aplicaciones prácticas en el dominio de la naturaleza en torno a la caza, la agricultura, la navegación, la medicina entre otras.Se ha dado poca importancia a otro tipo de conocimientos que tienen una importancia cultural tan grande como la propia ciencia entrando en esferas propias de la vida doméstica que pasan a incluir una lógica que la antropología actual pone de manifiesto. El cocinar los alimentos, el calzado, los tejidos y la costura, el bordado y la confección del vestido, por ejemplo. miniatura|Técnica del golpe de buril. Los primeros pasos son cuestiones prácticas que resuelven situaciones comunes de la vida diaria, sobre cuyos resultados se establece un procedimiento formalizado, protocolo, y exitoso convertido en reglas, al que, finalmente, se le acaban encontrando las razones de su éxito en la teoría que lo confirma.Bachelard, G., op. cit. p.24
De modo general puede decirse que esta lógica es consecuencia de la acumulación de experiencias semejantes, del éxito de la intuición heurística y la práctica del ensayo y error convertido después en reglas de comportamiento en situaciones similares, cuyos conocedores pueden luego invocar principios de lo más variado para construir una consistencia o coherencia de tipo general (ley o teoría, y reglas prácticas), bien sean de contenido mágico, religioso o simplemente prácticas culturales unidas en muchas ocasiones al ejercicio del poder social.No es casual que el "brujo" y los "sacerdotes" sean intérpretes de tales teorías explicativas y de los ritos que las acompañan. En definitiva son las creencias sociales, que vienen a constituir el cemento más sólido de la estabilidad social.
En determinadas circunstancias estas explicaciones como leyes de la naturaleza o teorías científicas constituyen la ciencia. Esto ocurre históricamente cuando el contenido explicativo se considera demostración o prueba o argumento de la verdad, y tal prueba es reconocida como tal por la comunidad de expertos en la materia que se trate.
Y esto ocurre de manera eficaz cuando esta materia es aceptada como conocimiento verdadero que permite una explicación teórica mediante un lenguaje formalizado, cuyo ideal es la lógica deductiva;O por medio de un lenguaje mágico o críptico, lo que para muchos constituyen las matemáticas, y por ello solo accesible a los sabios o sacerdotes o iniciados por ello desde el principio la lógica y las matemáticas se han considerado como la manifestación perfecta de la ciencia junto con la especulación metafísica.
La lógica de la experiencia, en cambio, ha tardado mucho en adquirir el estatus de elemento esencial de la ciencia.
El dominio o campo de aplicación de esta lógica era denominado en occidente durante siglos las artes (artesanías y oficios), como conocimiento práctico o útil en oposición a la ciencia, como conocimiento teórico al margen de cualquier utilidad.
Citado en Juan M., Moreno Yuste. Las ciencias naturales (química y mineralogía) y el colegio-academia de artillería de Segovia: 1839-1928. Interesante estudio sobre la evolución de los planes de estudio y formación de los artilleros durante la época que trata, con datos y documentación histórica excepcional como caso concreto del tema que estamos tratando. Merece la pena recordar que en dicha Academia-Colegio de Artillería de Segovia, Louis Proust realizó gran parte de su investigación química.
Hasta la organización de la Universidad alemana en el siglo XIX, las Ingenierías, concebidas como técnica no encontrarán lugar en las Universidades como “Facultades”; se instituyeron como “Escuelas Técnicas Superiores”, modelo que se exportó a la Universidad española. Todavía, hasta hace muy poco tiempo, existían en España las “Escuelas Aplicadas de Artes y Oficios” como un sistema totalmente al margen del sistema educativo general.
Identificada como técnica, la lógica empírica es hoy día considerada un elemento esencial de la ciencia, considerada ésta como un dominio científico-técnico en un todo único.
No obstante lo anterior, en el desarrollo histórico y sociológico de la ciencia, esta separación era meramente conceptual y no real, y nunca se han perdido los rasgos definitorios de la lógica empírica en el avance del conocimiento científico, incluyendo tanto lo meramente heurístico como el poder social de los sabios en el mantenimiento de determinados paradigmas, como cuestiones prácticas en el mantenimiento de la cohesión cultural y social, frenando incluso el desarrollo propio de la ciencia.Desde la antigüedad la ciencia siempre ha estado ligada al poder de la nobleza y de manera especial a los sacerdotes, tanto en las culturas orientales como posteriormente en Grecia y Roma. Es paradigmático el poder de los sabios condicionado por el poder de la Iglesia, cuando tantos sabios eran clérigos o profundamente creyentes. El caso más famoso es el de Copérnico que no se atrevió a publicar su libro sino en el lecho de muerte a instancias de otras personas y bajo un supuesto hipotético, por conciencia, pero también por miedo a la Inquisición seguramente más de lo último. Galileo luchó por su creencia en la ciencia. Giordano Bruno fue quemado en la hoguera, y tantos otros vivieron y formularon sus conocimientos con las reservas del miedo. De la misma forma, hoy día, las empresas controlan los procesos de investigación y también las publicaciones. Hoy sabemos que había sobornos a ciertos científicos para que no se denunciara el problema ecológico del sistema económico actual. Porque
Las primeras reflexiones teóricas sobre el saber técnico se producen en la Antigua Grecia y encuentran su desarrollo en los Alejandrinos, en el Imperio romano y posteriormente en el Mundo Árabe.
Pero estas reflexiones no adquieren el estatus de ciencia sino en el Renacimiento y cuando se integran en el llamado método científico a partir del . Es entonces cuando finalmente se establece la experiencia como fundamento demostrativo de lo teórico de la ciencia mediante su confirmación en el experimento.
La ciencia moderna (siglos XVII-XIX) consiste en un conjunto de teorías sostenidas por un soporte lógico-deductivo sobre principios y leyes generales, aun cuando no se expliciten los axiomas sobre los que se fundan; pero su fundamento como prueba se considera que reside en la experiencia guiada por la razón: el experimento.
Las paradojas lógicas que pusieron en cuestión la lógica-matemática y el fundamento mismo del método científico promovieron en el siglo pasado una reflexión más profunda sobre el sentido de la metodología científica y su fundamento lógico.
Su estudio pormenorizado se realiza sobre todo en la Edad Contemporánea (), tras los problemas de teoría del conocimiento o Gnoseología planteados en la Edad Moderna y el desarrollo de la Epistemología y la filosofía de la ciencia.
La íntima conexión entre esta lógica empírica y el método científico como tal, remite al Método científico. Aquí se considera el estudio del contenido propiamente lógico.
El problema se plantea desde el concepto griego de ciencia como conocimiento necesario, objetivo y universal.
Dado que el conocimiento que procede de la experiencia es subjetivo, particular, condicionado, basado en la observación de los casos concretos, ¿cómo se puede obtener a partir de él un conocimiento universal (que abarque todos los casos), objetivo (para todos los hombres al menos) y necesario (que no dependa de las circunstancias sino que dependa de una ley)?
¿Cómo se puede justificar una ley general para todos los casos partiendo del conocimiento de uno o unos pocos casos o experimentos? Tal es el problema que presenta la lógica de la inducción.
Utilizando un ejemplo comúnmente usado: ¿Cómo se puede asegurar que todos los cuervos son negros por más cuervos negros que puedan verse? ¿O cómo justificar que no sólo son negros, sino que tienen que ser negros según las leyes naturales? Sin embargo, la ciencia nos asegura que los cuervos existen.
El valor de la experiencia en la ciencia a lo largo de la Historia
La experiencia en la Ciencia Antigua
La separación radical entre trabajo técnico y trabajo teórico responde a una tradición aristocrática y guerrera de la nobleza o clase dominante; se justificaba filosóficamente sobre todo por la fuerza de la demostración matemática y la Dialéctica platónica, que desde Pitágoras inspiró toda la filosofía racionalista. El trabajo y su sentido práctico son cosas pertenecientes a la “clase trabajadora” o los esclavos. Séneca ataca la postura de Posidonio y Panecio que alaban la filosofía operativa:
Pero la influencia de los artesanos en la elaboración de teorías, o mejor normas generales, más o menos científicas para la práctica de la construcción, la agricultura, la navegación etc, siempre estuvo presente.
Hipócrates de Cos, pasa por ser el padre de la medicina, por el cambio de orientación que hasta entonces tenía la tradición sobre todo egipcia, ligada a la magia y a lo sagrado. Es el primero que elabora una teoría general sobre lo que es la salud y la enfermedad en relación con un concepto determinado de hombre.
Aristóteles, cultivó la biología de observación, y fue el primero que elaboró una teoría acerca de la inducción. Pero su teoría venía a depender en definitiva del razonamiento silogístico y en el valor de los conceptos universales: el entendimiento agente, como facultad del alma, mediante un proceso de abstracción es capaz de alcanzar la forma esencial de las cosas en cuanto sustancias como individuo-sujeto y propiedades como cualidades-predicados.
Para Aristóteles el valor de la experiencia se orienta hacia teorías basadas en explicaciones “cualitativas”, y a la búsqueda de principios (causas) cada vez más generales a la búsqueda del principio supremo del que se “deducen” todos los demás. Es por eso que el argumento definitivo está basado en la deducción y el silogismo. El desarrollo de los seres en su movimiento es debido al desarrollo de la forma substancial que teleológicamente busca cumplir su fin que no es otro que alcanzar todas las potencialidades que están contenidas en su forma. Por eso la semilla se hace árbol, lo mismo que el niño, hombre.
Explicación aristotélica del movimiento local de los cuerpos