El vestido de Shanghai Lily (en inglés: Shanghai Lily's dress) es un traje que la actriz Marlene Dietrich lució en la película El expreso de Shanghai (1932).

Historia Contexto Travis Banton, autor del vestido de Shanghai Lily, ya había trabajado con Dietrich en Marruecos (1930) y Dishonored (1931); en Marruecos el diseñador vistió a la actriz con un frac que causó sensación en su momento, siendo a día de hoy uno de sus atuendos más recordados. Ambas películas fueron dirigidas por Josef von Sternberg, quien acababa de catapultar la carrera de Dietrich con El ángel azul (1930), filme que despertó el interés de Hollywood por ambos; tanto el director como la actriz fueron contratados por Paramount Pictures, forjando una estrecha colaboración que los llevaría a trabajar juntos en un total de siete películas. En El expreso de Shanghai, Sternberg dotó a Dietrich de un aura misteriosa a la par que angelical con el fin de recalcar el carácter de mujer fatal de su personaje, la cantante de cabaret Shanghai Lily. En palabras de la actriz:

No obstante, al no ser miembro del gremio de directores de fotografía, Sternberg no podía ser acreditado por esta labor, la cual fue adjudicada a Lee Garmes, quien llevaba colaborando con el director desde Marruecos, si bien tanto Garmes como Sternberg contaron con la ayuda de James Wong Howe, quien al igual que Sternberg no recibió acreditación alguna.Garmes ganaría su único Óscar por El expreso de Shanghai. En El ángel azul el vestuario, obra de Tihamer Varady, había sido escogido por la propia Dietrich a sugerencia de su esposo Rudolf Sieber, quien convenció a Sternberg de que la actriz tenía buen ojo a la hora de seleccionar su guardarropa, mientras que en Marruecos el vestuario fue elegido en su mayoría por el director, a quien se le atribuye la elección del famoso frac que sentaría las bases del estilo andrógino de Dietrich. Fue precisamente en este filme donde comenzó la colaboración entre Dietrich y Banton, quien vestiría a la actriz en un total de nueve películas: Marruecos, Dishonored, El expreso de Shanghai, La Venus rubia (1932), The Song of Songs (1933), Capricho imperial (1934), El Diablo era mujer (1935), Desire (1936) y Angel (1937). A su vez, Banton y Sternberg formaron un tándem, junto con Garmes y el director artístico Hans Dreier, el cual consistió en crear un estilo entonces denominado «Hollywood Baroque» que llevaría a Dietrich a declarar lo siguiente: «Ambos [Sternberg y Banton] crearon mi imagen cinematográfica... solo tuve que deslizarme dentro de ella».

Creación Aunque el vestuario de El expreso de Shanghai corrió a cargo de Banton, Dietrich participó activamente en el diseño de los atuendos. Para la primera aparición de Shanghai Lily, la actriz decidió que su ropa fuese enteramente de color negro, ya que creía que ese tono la haría verse más delgada, pues en aquel entonces Dietrich consideraba que había ganado peso. La elección de este color planteaba sin embargo el inconveniente de que las cámaras de entonces tendían a hacer desaparecer todo el detalle de las telas de color negro ya que el mismo solía mostrarse completamente plano. La actriz declaró, tal y como recordó su hija Maria Riva en el libro Marlene Dietrich: The Life (2017):Rebautizado en 2017 como Marlene Dietrich: The Life, el libro fue publicado originalmente en 1992 bajo el título Marlene Dietrich: by her daughter Maria Riva.

Decidida a que el vestido estuviese decorado con plumas, la actriz pidió a su chofer, Harry, que en vez de conducir hacia su camerino fuese directamente y a toda prisa al departamento de vestuario, detalle que sorprendió a su hija ya que Dietrich detestaba los coches y la velocidad. Una vez reunida con Banton, la actriz gritó: «¡PLUMAS! ¡Travis… plumas! ¿Qué te parece?... ¡Plumas negras! Ahora, ¿qué pájaro tiene plumas negras que se fotografíen?». Según el testimonio de Riva: thumb|Marlene Dietrich en El expreso de Shanghai (1932). Las plumas del atuendo de la imagen fueron descartadas para el vestido de Shanghai Lily.

Para complementar el atuendo se procedió a la creación de un sombrero equipado con un velo. La actriz había quedado fascinada con el aura de misterio que los velos habían proporcionado a su rostro en Marruecos y Dishonored; decidida a repetir esta imagen en El expreso de Shanghai, pidió, contra la opinión de Banton, que su rostro fuese parcialmente cubierto con un velo, lo que condujo al traslado al estudio de numerosos rollos de tela de color negro procedentes de los almacenes de Paramount. El examen de cada una de estas telas llevó horas; cada tejido descartado era arrojado al suelo, el cual terminó cubierto de una capa negra traslúcida semejante a una tela de araña. Para cuando Dietrich se probó el velo definitivo, marcado con el código «Black 41» («Negro 41»), ya había anochecido; mientras la actriz lo sostenía frente a ella, Banton profirió un sonoro grito de alegría al ver que su rostro cobraba vida con las «líneas horizontales, como sombras proyectadas por persianas venecianas», un toque que el diseñador consideró perfecto para la película, aunque en un principio Riva creyó que el velo en cuestión no quedaría bien debido a la marcada horizontalidad del patrón y la disposición en diagonal de las plumas de gallo del sombrero al que iría destinado. Al igual que con el plumaje del vestido, la hija de Dietrich registró de forma detallada el proceso de elección del velo:

En lo concerniente al corte del traje, Banton optó por diseñar un atuendo de crepé con un largo corte al bies «bordado con plumas que le caían sobre el cuello, los hombros y los brazos»; este vestido, al igual que el resto del guardarropa del filme, se ajustaba perfectamente a la figura de la actriz, a quien le gustaban las pruebas de vestuario, llegando al extremo de permanecer inmóvil hasta doce horas al día, sin siquiera hacer descansos para comer o ir al baño (la resistencia de Dietrich era tal que los ayudantes del diseñador debían turnarse). El atuendo fue complementado con un largo collar de cuentas de cristal que caían en cascada por el corpiño y ayudaban a alargar su figura, y con un par de guantes de cuero debido a que a la actriz no le gustaban sus manos; para la ocasión se eligieron unos guantes de piel de cabritilla de Hermès y un bolso a juego de estilo art déco de la misma firma. Cabe destacar que Sternberg no vio el atuendo hasta que el mismo estuvo terminado, detalle que prueba la confianza que el director tenía tanto en Banton como en Dietrich, pues lo usual entonces era mostrar los bocetos del vestuario a los directores para que estos diesen su aprobación. Cuando Sternberg vio a la actriz enfundada en el traje sobre una plataforma elevada en el estudio del diseñador, rodeada a su vez de varios espejos que permitían una visión del conjunto desde todos los ángulos, el director, satisfecho, declaró que era «una ejecución soberbia de un diseño imposible. Os felicito a todos», lo que generó el aplauso de todo el equipo así como una celebración con champán.

Controversia thumb|Marlene Dietrich en El expreso de Shanghai (1932). El vestido causó impacto en la sociedad de la época y provocó que las espectadoras quisiesen imitarlo; este furor por copiar el estilismo de una actriz llegaría a sus cotas más altas pocos meses después del estreno del filme con el lanzamiento de Letty Lynton (1932), película en la que Joan Crawford lució un traje (conocido como vestido Letty Lynton) el cual desataría una revolución en el sector mercantil al ser masivamente manufacturado para su venta al público, prendado del atuendo por lo innovador que en su momento supuso para la industria textil. La poderosa influencia de Hollywood en el mundo de la moda llegó al extremo de desbancar a París como referente en Estados Unidos, declarando varios periodistas en 1933 que esta situación se debía al fuerte influjo que el cine tenía en las mujeres de la era de la Gran Depresión, quienes solían copiar el estilismo de las actrices con el fin de emularlas, circunstancia de la que se hizo eco el Santa Cruz Evening News en un artículo publicado el 20 de septiembre de 1933 en el que figuraba la siguiente pregunta: «¿Se está convirtiendo Hollywood en la capital mundial del estilo?». A mayores, el mencionado artículo exponía lo siguiente:

Esta inesperada popularidad entre el público femenino despertó las críticas de Schiaparelli, quien consideraba que la prenda era demasiado ostentosa para ser replicada en masa; crítica con Hollywood, la diseñadora llegaría a protagonizar una gran controversia con Banton el 26 de agosto de 1934, cuando The Monitor difundió un cruce de opiniones entre ambos bajo el título «París acusa a las películas de fomentar el mal gusto en la moda—Hollywood responde “No” y estilistas debaten la cuestión». Schiaparelli consideraba que las plumas del vestido eran de mal gusto, mientras que Banton defendía que el atuendo, aunque desafortunado desde un punto de vista estilístico, había sido creado únicamente para ajustarse al personaje del filme. Apenas unos días después, el 31 de agosto, Schiaparelli prosiguió con sus críticas en el San Pedro News Pilot:

Ante estas acusaciones, Banton optó por responder de manera diplomática:

En noviembre de 1935, Banton declararía lo siguiente:

Paradero thumb|Anna May Wong y Marlene Dietrich en El expreso de Shanghai (1932). Existe controversia acerca de si el atuendo aún se conserva. Hay constancia de que el traje todavía existía en 1974 tal y como lo atestigua una fotografía tomada en noviembre de dicho año con motivo de la exposición Romantic and Glamorous Hollywood Design, celebrada en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York del 21 de noviembre de 1974 al 9 de enero de 1975, figurando en dicha instantánea André Leon Talley y su mentora Diana Vreeland. Por su parte, del 17 de abril al 5 de septiembre de 2010 se celebró en el James A. Michener Art Museum de Pensilvania la exposición Icons of Costume: Hollywood's Golden Era and Beyond; en dicha exhibición se mostraron al público diversos trajes pertenecientes a la colección de John LeBold (denominada Hollywood Legends Collection), quien durante años trabajó como asistente de la diseñadora Edith Head. Una de las prendas expuestas era, supuestamente, el vestido de Shanghai Lily, pieza que en 2011 sería exhibida en el Grauman's Chinese Theatre tal y como anunció Reelz Channel en el programa Hollywood Dailies, si bien se han esgrimido tres factores que ponen en duda la autenticidad del atuendo. El primer factor concierne al diseño del traje, pues el vestido de LeBold, pese a contar con varias semejanzas respecto al traje de Banton (escote barco, cuerpo ceñido, manga larga, falta recta con vuelo en la parte baja, etc.), mostraba una notable variante en la distribución de las plumas que hicieron la prenda famosa entre el público y que constituían la seña de identidad del atuendo. Pese a que el vestido de LeBold incluía plumas, estas se hallaban presentes en una boa en vez de en el cuello y los codos como en el traje de Banton, lo que ha llevado a plantear la hipótesis de que el atuendo expuesto no fuese el auténtico, aunque cabe la posibilidad de que las plumas se perdiesen con el paso del tiempo dada su fragilidad.Es posible también que las plumas fuesen modificadas para la confección de la boa que fungía de acompañamiento al atuendo de LeBold, si bien las mismas tendrían necesariamente que haber sido combinadas con otras ya que la cantidad de plumas presentes en la boa es muy superior al número de plumas que originalmente decoraban los codos y el cuello.