Se llama trastorno de externalización a un conjunto de trastornos mentales caracterizados por comportamientos de externalización, es decir, conductas maladaptativas dirigidas hacia el entorno de una persona, las cuales provocan deterioro o interferencia en su funcionamiento cotidiano. A diferencia de los individuos con trastornos internalizantes, quienes internalizan (mantienen dentro de sí) sus emociones y cogniciones maladaptativas, en los trastornos de externalización estos sentimientos y pensamientos se manifiestan externamente a través del comportamiento. Estos trastornos suelen denominarse específicamente trastornos disruptivos del comportamiento, como lo son el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, el trastorno negativista desafiante y el trastorno de la conducta o problemas de conducta, los cuales se presentan típicamente en la infancia. Sin embargo, los trastornos de externalización también se manifiestan en la edad adulta, por ejemplo, en trastornos relacionados con el alcohol y otras sustancias, así como en el trastorno antisocial de la personalidad. La psicopatología externalizante se asocia con el comportamiento antisocial, que a menudo se confunde con la asocialidad, aunque son conceptos distintos.

Signos y síntomas Los trastornos de externalización suelen implicar problemas de regulación emocional e impulsividad, que se expresan mediante comportamientos antisociales y agresivos en oposición a la autoridad, las normas sociales y frecuentemente, vulnerando los derechos de otros. Algunos ejemplos de síntomas incluyen perder el control frecuentemente, agresividad verbal excesiva, agresiones físicas hacia personas o animales, destrucción de propiedad, robo y provocar incendios intencionalmente. Al igual que con todos los trastornos mentales del DSM-5 (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), para cumplir con los criterios diagnósticos de un trastorno externalizante, una persona debe presentar deterioro funcional en al menos un ámbito, como académico, laboral, relaciones sociales o funcionamiento familiar, a su vez, los síntomas deben ser atípicos para el contexto cultural y ambiental del individuo, se deben descartar condiciones médicas físicas antes de considerar un diagnóstico de trastorno externalizante. Los diagnósticos deben ser realizados por profesionales de la salud mental calificados. En este artículo se enumeran las clasificaciones del DSM-5 para los trastornos de externalización; sin embargo, la CIE-10también puede utilizarse para clasificarlos. Para criterios más específicos y ejemplos de síntomas, se recomienda consultar el DSM-5.

Clasificación en el DSM-5 No existen criterios específicos para "comportamiento externalizante" o "trastornos de externalización" como categoría única en el DSM-5. Sin embargo, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), el trastorno negativista desafiante (TND), el trastorno de la conducta (TC), el trastorno antisocial de la personalidad (TPA), la piromanía, la cleptomanía, el trastorno explosivo intermitente (TEI) y los trastornos por consumo de sustancias se consideran frecuentemente trastornos de externalización. También se ha propuesto que el trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo sea un trastorno externalizante, pero debido a su reciente inclusión en el DSM-5, aún cuenta con poca investigación que lo valide.

Trastorno por déficit de atención con hiperactividad Entre los síntomas del TDAH por falta de atención los individuos a menudo no prestan atención a los detalles o cometen errores por descuido en las tareas escolares, el trabajo u otras actividades, frecuentemente tienen dificultades para mantener la atención en tareas o actividades recreativas, parecen no escuchar cuando se les habla directamente, con frecuencia no siguen instrucciones y no terminan tareas escolares, quehaceres o responsabilidades laborales, tiene problemas para organizar tareas y actividades, frecuentemente evitan, rechazan o se muestran renuentes a realizar tareas que requieren esfuerzo mental sostenido, suelen perder objetos necesarios para tareas o actividades, se distraen fácilmente por estímulos externos (en adolescentes mayores y adultos, puede incluir pensamientos no relacionados) y suelen ser olvidadizos en las actividades diarias.

Los síntomas de hiperactividad e impulsividad del TDAH incluyen que, a menudo el individuo juega con las manos o los pies o se retuerce en el asiento, frecuentemente se levanta en situaciones donde se espera que permanezca sentado, corre o trepa en situaciones inapropiadas, suele ser incapaz de jugar o participar en actividades de ocio de manera tranquila, tiene dificultades para controlar sus impulsos y a menudo está "en marcha", como si estuviera impulsado por un "motor", habla excesivamente con frecuencia, responde antes de que se complete una pregunta, suele tener dificultades para esperar su turno y frecuentemente interrumpe o se entromete en las actividades de otros.

Para cumplir los criterios de un diagnóstico del trastorno, una persona debe presentar al menos seis síntomas de inatención o hiperactividad/impulsividad, con inicio de varios síntomas antes de los 12 años, manifestarse en al menos dos contextos, mostrar deterioro funcional y no tener síntomas mejor explicados por otro trastorno mental.

Trastorno negativista desafiante Entre los síntomas propios del TND encontramos que, con frecuencia el individuo pierde los estribos, suele ser susceptible o se irrita fácilmente, mayormente está enojado y resentido, discute con figuras de autoridad o en niños y adolescentes, con adultos, frecuentemente desafía o se niega a cumplir con solicitudes o reglas de figuras de autoridad, molesta a otros deliberadamente y suele culpar a otros por sus errores o mal comportamiento. Para recibir un diagnóstico del trastorno, la persona debe presentar al menos cuatro de estos síntomas durante un mínimo de seis meses o más días en el caso de los menores de cinco años, con al menos una persona que no sea un hermano, lo que provoca un deterioro en al menos un entorno. Se deben descartar síntomas concurrentes con otro trastorno para confirmar el diagnóstico.

Trastorno de la conducta Los síntomas del TC que se manifiestan en los individuos incluye el acoso, amenaza o intimidación a otros, frecuentemente inicia peleas físicas, ha usado un arma que puede causar daño físico grave, es físicamente cruel con personas y animales, ha robado mientras se enfrentaba a una víctima, ha forzado a alguien a mantener relaciones sexuales, provoca incendios deliberadamente con intención de causar daño grave, destruye propiedad ajena intencionadamente (sin usar fuego), ha irrumpido en casas, edificios o autos ajenos, miente frecuentemente para obtener bienes, favores o evitar obligaciones, hurta objetos de valor no trivial sin confrontar a la víctima, suele quedarse fuera de casa por la noche a pesar de prohibiciones parentales, desde antes de los 13 años, se ha fugado de casa al menos dos veces durante la noche o una vez por un período prolongado y falta frecuentemente a la escuela, incluso antes de los 13 años. Para un diagnóstico del trastorno, los individuos deben tener tres de estos síntomas durante al menos un año o dos síntomas durante un mínimo de seis meses, estar deteriorados en al menos un entorno y no tener un diagnóstico de trastorno antisocial de la personalidad si tienen 18 años o más.

Trastorno antisocial de la personalidad Los síntomas presentes en un individuo con TPA incluyen la incapacidad para ajustarse a las normas sociales respecto a comportamientos legales, indicada por actos repetidos que son motivo de arresto, engaño, manifestado por mentiras repetidas, uso de alias o estafar a otros por beneficio o placer personal, impulsividad o incapacidad para planificar con antelación, irritabilidad y agresividad indicadas por peleas físicas o asaltos repetidos, desprecio temerario por la seguridad propia o de otros, irresponsabilidad constante, como no mantener un empleo estable o cumplir obligaciones financieras y falta de remordimiento mostrada por indiferencia o racionalización tras haber herido, maltratado o robado a otro. Para cumplir con los criterios diagnósticos del trastorno, la persona debe mostrar un patrón generalizado de desprecio y violación de los derechos de otros desde los 15 años, presentar al menos tres de los síntomas mencionados, tener 18 años, haber tenido un inicio de TC antes de los 15 años y no exhibir comportamiento antisocial exclusivamente durante episodios de esquizofrenia o trastorno bipolar.

Piromanía Los síntomas de la piromanía presentes en individuos incluyen, provocar incendios deliberada e intencionadamente en más de una ocasión, tensión o excitación afectiva antes del acto, fascinación, interés, curiosidad o atracción por el fuego y sus contextos, placer, gratificación o alivio al provocar incendios y al presenciar sus consecuencias. Para un diagnóstico de piromanía, el incendio no debe realizarse por ganancia monetaria, como expresión de ideología sociopolítica, para ocultar actividades criminales, por enojo o venganza, para mejorar las condiciones de vida, en respuesta a delirios o alucinaciones ni por juicio deteriorado. Además, el comportamiento no debe explicarse mejor por un diagnóstico de TC, episodio maníaco o TPA.

Cleptomanía Los síntomas del cleptomanía que se manifiestan en los individuos incluye, el fracaso recurrente para resistir impulsos de robar objetos no necesarios para uso personal o por su valor monetario, aumento de la tensión inmediatamente antes de cometer el robo y sensación de placer, gratificación o alivio al realizar el robo. Para un diagnóstico de cleptomanía, el robo no debe cometerse para expresar enojo o venganza, ni en respuesta a delirios o alucinaciones. Además, el robo no debe explicarse mejor por TC, un episodio maníaco o TPA.

Trastorno explosivo intermitente Dentro de los síntomas del TEI se incluyen los arrebatos conductuales recurrentes que representan una incapacidad para controlar los impulsos agresivos y que se manifiestan por alguno de los siguientes factores; el primero es la agresividad verbal, como rabietas, diatribas, discusiones o peleas verbales, también agresividad física hacia propiedades, animales u otras personas, ocurriendo en promedio dos veces por semana durante tres meses, sin resultar en daño a la propiedad ni lesiones físicas a animales o personas; segundo, tres arrebatos de comportamiento que involucren daño o destrucción de propiedad o agresiones físicas con lesiones a animales o personas en un período de 12 meses. Para un diagnóstico del trastorno, la magnitud de la agresividad debe ser desproporcionada respecto a la provocación o estresores psicosociales, los estallidos no deben ser premeditados ni buscar un objetivo tangible. Además, la persona debe tener al menos seis años (cronológica o en cuanto al desarrollo), presentar deterioro funcional y no tener síntomas mejor explicados por otro trastorno mental, condición médica o sustancia.

Trastornos por consumo de sustancias Según el DSM-5, la característica esencial de un trastornos por consumo de sustancias es un conjunto de síntomas cognitivos, conductuales y fisiológicos que indican que la persona continúa usando la sustancia a pesar de problemas significativos relacionados con ella.

Comorbilidad