El vestido de «Amado Mío» (en inglés: «Amado Mío» dress) es un traje que la actriz Rita Hayworth lució en la película Gilda (1946).

Historia Contexto El vestuario del filme, una de las películas del cine negro más famosas de la historia, constituye un elemento fundamental para definir al personaje interpretado por Hayworth, todo un ejemplo de mujer fatal cuyo guardarropa simboliza su atractivo y poder sobre los hombres. Tal y como afirmó Jane Gaines en un ensayo sobre la ropa femenina en Hollywood, los «trajes se adaptan a los personajes como una segunda piel», lo que a su vez proporciona información narrativa al espectador acerca de su personalidad. Gaines sostiene además que «la ropa y el comportamiento de una mujer, mucho más que en un hombre, son un indicador de psicología; si los trajes representan interioridad, es ella quien se muestra al revés en la pantalla». El personaje de Gilda luce durante la mayor parte de la película ropa interior y camisones transparentes, lo que deja patente su vida lujuriosa, si bien al mismo tiempo se muestra indecisa sobre qué ropa ponerse o cómo comportarse, lo que refleja sus dudas acerca de su antiguo amante, Johnny Farrel (interpretado por Glenn Ford), y la desalentadora perspectiva que ofrece su desastroso matrimonio con Ballin Mundson (interpretado por George Macready). Mediante su aparición con prendas interiores, Gilda revela su verdadera naturaleza como mujer fatal, la cual se insinúa claramente en la rumba «Amado Mío» para acabar saliendo totalmente a la luz al final del filme, durante el provocativo número «Put the Blame on Mame».

Creación El vestido que Gilda luce durante su sensual interpretación de «Amado Mío» en un club nocturno de Montevideo tras huir de Buenos Aires fue elaborado, al igual que el resto del vestuario de la película, por Jean Louis, quien tuvo que crear un total de veintinueve atuendos solo para el personaje de Gilda; las piezas más caras fueron un abrigo de chinchillas de $65 000 (precio que permite desmentir el rumor de que el vestuario de la película costó $60 000, mito difundido en febrero de 1946 por la revista Life y refutado por Modern Screen en mayo del mismo año) y una capa de armiño sin mangas valorada en $35 000, costando el atuendo de «Amado Mío» $1800. De acuerdo con el artículo publicado por Life en febrero de 1946, el traje fue confeccionado por el diseñador tomando como referencia una pintura de Fra Angelico con el fin de hacer parecer al personaje más «angelical y atractivo», si bien las obras de Angelico están desprovistas de cualquier atisbo de sexualidad:

Controversia

La película generó controversia tras su estreno debido a dos escenas, ambas icónicas hoy en día: el número «Put the Blame on Mame» y la bofetada que Farrel propina a Gilda al terminar la canción. La primera escena escandalizó a la sociedad de la época por el hecho de exhibir a una mujer hipersexualizada bailando de forma sugerente y descarada mientras se desprende sensualmente de uno de sus guantes como si se tratase de un striptease, mientras que la segunda generó alboroto por mostrar a un hombre agrediendo físicamente a una mujer, si bien ya anteriormente se habían visto en el cine escenas de esta índole, como la bofetada de Broderick Crawford a Marlene Dietrich en Seven Sinners (1940), la de Dan Dailey a Lana Turner en Ziegfeld Girl (1941), y la de Dennis Morgan a Bette Davis en Como ella sola (1942).Ya en la década de 1930 se estrenaron películas en las que se mostraban escenas de violencia de hombres contra mujeres, como Letty Lynton (1932), Red-Headed Woman (1932), Sadie McKee (1934) y Bluebeard's Eighth Wife (1938). La controversia del filme no solo se dio en Estados Unidos (donde el Daily News llegó a calificarlo como «basura de lujo»), sino que la misma alcanzó Europa, siendo España un caso destacado. En aquel entonces el país se encontraba bajo la dictadura de Francisco Franco, quien, supuestamente, se enamoró del personaje de Gilda tras una proyección privada en El Pardo, lo que habría permitido que la película se pudiese estrenar. El filme provocó una controversia de grandes dimensiones y a la vez generó un dilema puesto que por una parte el régimen avalaba su proyección, mientras que por otro la Iglesia católica, amparada por la dictadura, condenaba públicamente la película durante los sermones e inclusive llegó al extremo de amenazar con la excomunión a todo aquel que acudiese a verla. A modo de ejemplo, Antonio Pildain y Zapiain, obispo de la diócesis de Canarias, expuso lo siguiente en su pastoral tras el estreno de la película en Baleares:

Sumado a las palabras de Pildain, la Iglesia clasificó el filme en el 4 Grana (peligroso), manifestando lo siguiente en el Boletín Oficial del SIPE (Secretariado de Información de Publicidad y Espectáculos):

Finalmente, la censura de la Iglesia terminó por influir en el régimen, pues hubo varios falangistas que arrojaron cubos de pintura contra carteles en los que se anunciaba el filme, además de disponerse piquetes a la entrada de los cines para disuadir al público de acudir a su proyección (entre ellos numerosos profesores de religión, quienes suspendían a los alumnos que iban a verla), llegando dicha censura a afectar al vestuario de la protagonista, considerado demasiado provocativo; concretamente, el traje de «Amado Mío» fue cubierto en la zona del vientre de forma artesanal por varios artistas en cromos y postales debido a que dicho atuendo dejaba parcialmente descubierto el abdomen de Hayworth, además de eliminarse el cigarrillo que la actriz lucía en una mano en varias instantáneas, mientras que en una de las imágenes en las que aparecía sentada mostrando sensualmente una pierna, se colocó sobre la misma un velo ahumado con el fin de disimularla. Por su parte, el atuendo más famoso del filme, el vestido negro que Gilda luce durante el número «Put the Blame on Mame», de escote bañera (rebautizado como «escote Gilda»), fue modificado mediante la añadidura de tinta negra hasta convertirlo en una prenda de cuello vuelto, si bien en otras fotografías se optó por elevar el escote y colocar unos tirantes.

Paradero thumb|Rita Hayworth en Gilda (1946). El atuendo de la imagen, realizado en satén, es el más famoso de la película. A diferencia de otras prendas icónicas del cine, como el vestido de Glinda y el vestido Cheek to Cheek (presumiblemente perdidos), el vestido de «Amado Mío» ha logrado conservarse. El 24 de noviembre de 2014, Turner Classic Movies presentó en Bonhams (Nueva York) la subasta TCM Presents… There's No Place Like Hollywood, entre cuyas piezas se encontraba el atuendo como el lote 244; con un valor estimado en entre $40 000 y $60 000, el traje, junto con una fotografía publicitaria de Hayworth vistiéndolo, fue vendido finalmente por $161 000 (incluida la comisión de la casa de subastas),Entre otras piezas, se vendió en la misma subasta el disfraz del León Cobarde de El mago de Oz (1939) por $3 077 000. permaneciendo desde entonces en paradero desconocido. Bonhams informó que la prenda había sido propiedad de «varios dueños», uno de los cuales fue la escritora Caren Roberts-Frenzel, biógrafa de Hayworth; Roberts poseyó el vestido por varios años, y pese a la ausencia de algunos de los abalorios del traje, perdidos con el paso del tiempo, rehusó reparar el atuendo con el fin de mantenerlo en su estado original, tomando finalmente la decisión de ponerlo en venta para que otra persona pudiese disfrutarlo:Roberts poseyó también uno de los vestidos de la actriz en la película Salome (1953), igualmente obra de Jean Louis.

La adquisición de la prenda por parte de particulares pudo evitar que corriese con la misma suerte que otros trajes icónicos del cine, pues el vestido podría haber corrido el riesgo de ser robado; durante muchos años los estudios no tuvieron ningún tipo de cuidado con los trajes, accesorios, guiones y demás elementos vinculados a las películas que producían, sin ser conscientes del alto valor que acabarían teniendo en el futuro (a menudo los empleados se llevaban estos objetos como recuerdo sin permiso, sabedores de que a los directivos no les importaba esta sustracción de material). Otra posibilidad que se pudo haber evitado fue que el atuendo se modificase para su uso en otros filmes, lo que habría provocado la pérdida parcial del traje a la par que una considerable reducción de valor a nivel artístico e histórico. La modificación de prendas en la industria del cine para su reciclaje ya era habitual entonces e incluso antes, destacando el caso de tres vestidos facturados por Gilbert Adrian: el vestido de estrellas de Greta Garbo en Camille (1936), completamente modificado para Joan Fontaine en Rebecca (1940); el vestido de Glinda, originalmente lucido por Jeanette MacDonald en San Francisco (1936) y severamente modificado para Billie Burke en El mago de Oz (1939); y otro traje de MacDonald de la misma película, levemente alterado para Gracie Allen en Honolulu (1939).Un caso destacado es el vestido Fabergé de Marlene Dietrich, severamente dañado a causa de las numerosas modificaciones a las que fue sometido para su reciclaje.

Por último, con su venta se evitó que la prenda fuese reutilizada para otros filmes y se desgastase con el uso al igual que ocurrió con otros vestidos de la época, lo que podría haber llevado a que el atuendo fuese tirado a la basura sin saberse siquiera en qué películas había aparecido, aunque un deficiente almacenaje podría haber deteriorado igualmente la prenda (las perchas de madera, conocidas por su alto contenido en ácido, solían provocar que los vestidos se desgarrasen en la zona de los hombros). Cabe mencionar que varios de los atuendos de Hayworth en Gilda fueron reciclados para otras actrices tal y como señala Roberts: un vestido de escote corazón lucido por Anabel Shaw en Bulldog Drummond Strikes Back (1947) y por Sheila Ryan en The Lone Wolf in Mexico (1947); un atuendo de mangas holgadas con puños ceñidos y escote en V que Mary Currier y Gladys George llevaron respectivamente en The Secret of the Whistler (1946) y Millie's Daughter (1947); un vestido con hombreras y falda corta lucido por Gay Nelson en Millie's Daughter y por Lenore Aubert en The Return of the Whistler (1948); y un traje de escote bañera similar al de «Put the Blame on Mame» que Leslie Brooks llevó en The Secret of the Whistler.Destacan a su vez varias fotografías de estudio de Adele Jergens luciendo algunas de las prendas del filme, concretamente un atuendo de abalorios, un vestido holgado con bordado en los hombros y en los puños, y el camisón que Gilda luce en su primera aparición.Aunque Roberts afirma que un traje de pijama de la película fue llevado por Evelyn Keyes en Here Comes Mr. Jordan (1941), el atuendo de este último filme es en realidad una prenda diferente cuya autoría corresponde a Edith Head.

Descripción Diseño thumb|Muerte y Asunción de la Virgen (c. 1432), por Fra Angelico. Los estampados y las cenefas doradas presentes en uno de los cuadros del pintor inspiraron a Jean Louis, supuestamente, para la elaboración del vestido de «Amado Mío».