En la terminología militar, el término escolta se refiere a un recurso motorizado —a saber, vehículo o grupo de vehículos— terrestre, marino o aéreo, designado para el acompañamiento, apoyo y protección de la tropa en una misión.

Tradicionalmente, cuando se emplea el término «escolta» como recurso militar, se refiere a una solución táctica de soporte a recursos del mismo ámbito de operaciones. De este modo, un caza de escolta acompaña a otras aeronaves, un destructor de escolta acompaña a otros barcos (civiles o militares), e históricamente, una tropa de caballería escoltaba a grupos montados y expedicionarios. El apoyo movilizado a recursos de menor potencia suele definirse como «soporte», si bien en la guerra moderna se habla también de «escolta táctica». Cabe destacar que como parte de algunas definiciones, el empleo del término «escolta» a ciertos medios militares se circunscribe casi exclusivamente a usos históricos, específicamente durante la Segunda Guerra Mundial.

Esta página no trata de la profesión de escolta militar, siendo un individuo cuyo trabajo es acompañar y proteger a altos cargos militares y civiles (en países donde dicha tarea es competencia militar y no policial o de una agencia gubernamental). Además, en algunos ejércitos, se usa el vocablo «escolta» también para los representantes de las distintas ramas de las fuerzas armadas en eventos, incluidos ceremoniales y conmemorativos.

Historia El concepto militar de escolta como recurso vehicular (anteriormente montado, siendo los caballos precursores de los vehículos motorizados) remonta al uso de las caballerías y los carros de guerra. Desde el Cuerpo de Amón ("«Arcos valerosos»), que acompañaba a los faraones en el Antiguo Egipto, hasta las tropas de caballería de los Estados Unidos que escoltaban a las caravanas de carretas durante la llamada Conquista del Oeste.

En el mar, las embarcaciones de escolta militar remontan a la Antigüedad clásica. Griegos y romanos utilizaban trirremes y quinquerremes para proteger las rutas comerciales y sus flotas de suministros ante la piratería. Conocidas por brindar tal soporte eran las flotas de Atenas y Cartago. Durante la Plena y Baja Edad Media, las tareas de escolta marítima recayeron en las flotas locales (a nivel de ciudad, ducado, reino, etc,), corporaciones comerciales, alianzas estratégias y órdenes militares. Los mercantes navegaban muchas veces en convoyes para protegerse de la piratería, pero también de las flotas enemigas. La Liga Hanseática, por ejemplo, proporcionaba escoltas no solo en las rutas comerciales del Báltico como medida contra la piratería, sino también en el mar del Norte durante las guerras contra holandeses. A partir de comienzos de la Edad Moderna, a medida que el comercio marítimo global se expandía, se produjo la institucionalizaron de las escoltas marítimas por las potencias europeas. Un ejemplo destacado fue la Flota de Indias española, donde galeones fuertemente armados escoltaban a los galeones mercantes que transportaban riquezas, para protegerlos tanto de corsarios como de las armadas enemigas. Con la llegada de las guerras mundiales, la escolta marítima se hizo vital para la supervivencia; ante las campañas de submarinos alemanes (tanto de la IGM como de la IIGM), las armadas británica y estadounidense implementaron un sistema de convoyes integrados por los buques de suministros y destructores de escolta.

Segunda Guerra Mundial

Destructor de escolta

Portaviones de escolta

Grupo de escolta En la terminología de la Segunda Guerra Mundial, un grupo de escolta constaba de varios buques de guerra organizados en grupos consolidados (desde el entrenamiento de sus tripulaciones a misiones compartidas) que acompañaban a los convoyes de buques mercantes, esenciales para mantener las líneas de suministro marítimas. Entre los integrantes de estos grupos se incluían en la mayoría de los casos destructores, sloops, arrastreros armados y, más tarde, corbetas.

Las especificaciones especiales de este tipo de flotillas es que, a pesar de no tener las capacidades de funcionar como flotas propias, estaban perfectamente entrenados para formar un unidad cohesiva con los buques mercantes, con la mayor parte de su especialización dedicada concretamente a combatir los submarinos enemigos, incluidos los U-Boot en el Atlántico, en el marco de la guerra submarina indiscriminada desatada en este teatro.

El desarrollo de los grupos de escolta resultó un medio cada vez más eficaz (según se desarrollaban más medios de detección y destrucción) para defender los convoyes, culminando en la batalla del Atlántico.

Caza de escolta

Uso actual

Marítimo

Grupo de escolta (post IIGM) A diferencia de la Segunda Guerra Mundial, los grupos de escolta en las armadas a partir de la Guerra Fría y hasta la actualidad se han desarrollado en torno a los grandes portaviones, muchos de ellos buques insignia tratados como bases de operaciones flotantes. El grupo suele compartir el mando de operaciones del portaviones, al que proporciona tanto protección como poder de fuego adicional en sus misiones. La flotilla entera suele denominarse grupo de batalla. En algunas armadas, como la de Estados Unidos, existe un mando del grupo de escolta apartado del mando de la flotilla, es decir, del mando superior del portaviones, sobre todo en situaciones en las que este último se encuentra bajo ataque. Debido a esta separación, es posible que el portaviones se separe del grupo de escolta, parcial o enteramente (por ejemplo, después de una larga misión). A veces, un portaviones de tamaño menor sirve como portaviones de escolta de la nave insignia.

En la reciente historia militar de España (segunda mitad del ), la Armada española implementó el concepto de grupo escolta en varias ocasiones. A finales de los años sesenta se redactó un plan naval que, en su primera fase, preveía la construcción de los primeros escoltas lanzamisiles de la Armada. En este respecto, se establecieron contactos con la marina estadounidense, a la que ya habían adquirido un par de portaviones en años anteriores, para acordar un proyecto que permitiese la construcción de una nueva clase de escoltas.

La Armada argentina solía dividir su mando operativo en grupos de buques, como el Grupo de Tareas y el Grupo de Escolta y Desembarco, que participaba en conflictos como la guerra de las Malvinas.

La actual marina alemana cuenta en su 1.ª Flotilla del Comando de la Flota en Glücksburg con un grupo de barcos llamado Grupo de Escolta ().

En operaciones internacionales (por ejemplo en el marco de la OTAN), un grupo de batalla puede tener un grupo de escolta de mando compartido por varios países, que aportan sus buques al mismo.

Terrestre En el marco del apoyo táctico a las tropas terrestres, se emplean vehículos cuya misión es acompañar, apoyar y proteger a unidades de infantería, blindados, paracaidistas y similares. En tierra, suelen ser los vehículos de combate de infantería, tanques ligeros y similares, y desde el aire – helicópteros militares equipados con medios ofensivos, normalmente ametralladoras o lanzacohetes. A diferencia de otros medios de apoyo táctico, como los recursos de potencia mayor (aviones de ataque a tierra, buques de guerra, tanques y artillería), aquí se trata de recursos que acompañan a las tropas en su misión, y no solo llamados a intervenir puntualmente.

En este tipo de operaciones, muchas veces se suele hablar de soporte más que de escolta. Por ejemplo, el tanque alemán Begleitpanzer 57 (proyecto desarrollado en los años setenta en la Alemania Occidental, luego abandonado) fue diseñado especialmente para el acompañamiento de la infantería en el campo de batalla. La palabra (Begleit-) se puede traducir en ‘escolta’, sin embargo comúnmente se ha definido como ‘blindado de soporte’ (en inglés existe la categoría ).

Aéreo En la actualidad, las misiones de escolta realizada por los cazas modernos se centran habitualmente en el acompañamiento de aeronaves civiles, bien como tareas dedicadas o bien en emergencias. Un ejemplo de lo primero son las escoltas de aviones que transportan a jefes de Estado o de Gobierno en ciertas circunstancias, como es el caso del Air Force One durante eventos ceremoniales y diplomáticos, o al entrar en espacio aéreo de un territorio potencialmente hostil. Si bien, al contar con avanzados sistemas de defensa y medios tecnológicos, el avión presidencial no requiere de una escolta militar en la mayoría de vuelos realizados. A su vez, la más común de las situaciones de emergencia se da en aeronaves civiles que pierden el contacto con el control del tráfico aéreo. En estos casos, al desconocer la situación a bordo de la aeronave afectada y las intenciones de sus tripulantes, se suelen despachar cazas con el fin de comprobar la situación, descartar posibles amenazas y escoltar al avión hacia el aeropuerto de destino (u otro designado) o, conforme la circunstancia, hacia fuera del espacio aéreo del país en cuestión.

Por otra parte, en la guerra aérea moderna, las escoltas de cazas a otras aeronaves militares durante una misión ya no existen como táctica propia. Las características de vuelo y el nivel de sofisticación tecnológica, además del modo en que se desarrolla la guerra desde el aire en la actualidad, han dejado obsoletas este tipo de escoltas tácticas. Las operaciones en las que cazas y aviones más pesados comparten espacio aéreo son misiones conjuntas (como ataques a gran escala), más que tareas de escolta.

En la ficción En el universo de Star Trek, las naves de clase Miranda servían muchas veces como escoltas de las naves insignia de la Flota Estelar y grupos de naves (fue su uso principal durante la guerra del Dominio). Se trata de una clase de naves más ligeras y muy fiables, que se producía a lo largo del .

Referencias

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