thumb|David tocando el arpa, Salterio de París, c. 960, Constantinopla El Salmo 144 es el salmo 144 del Libro de los Salmos, parte de la colección final de salmos davídicos, que comprende los Salmos 138 a 145, que se atribuyen específicamente a David en sus versículos iniciales. En la Versión King James sus primeras palabras son «Bendito sea el SEÑOR mi fuerza, que enseña a mis manos a la guerra y a mis dedos a la batalla». En latín, se conoce como «Benedictus Dominus».

En el sistema de numeración ligeramente diferente utilizado en la versión griega Septuaginta de la Biblia, y en la latina Vulgata, este salmo es el Salmo 143.

El salmo se utiliza como parte habitual de las liturgias judía, católica, luterana, anglicana y otras liturgias protestantes; a menudo se ha puesto música.

Texto La siguiente tabla muestra el texto en hebreo del Salmo con vocales, junto con el texto en griego koiné de la Septuaginta y la traducción al español de la Biblia del Rey Jacobo. Tenga en cuenta que el significado puede diferir ligeramente entre estas versiones, ya que la Septuaginta y el texto masorético provienen de tradiciones textuales diferentes.Una traducción de 1917 de la Jewish Publication Society of America directamente del hebreo al inglés realizada por la Jewish Publication Society se puede encontrar aquí o aquí, y una traducción de 1844 directamente de la Septuaginta por L. C. L. Brenton se puede encontrar aquí. Ambas traducciones son de dominio público. En la Septuaginta, este salmo está numerado como Salmo 143. #HebreoEspañolGriego 1 (Salmo de David.) Bendito sea el Señor, mi fortaleza, que enseña a mis manos a combatir y a mis dedos a luchar. 2 Mi bondad y mi fortaleza; mi torre alta y mi libertador; mi escudo y aquel en quien confío; quien somete a mi pueblo bajo mí. 3 Señor, ¿qué es el hombre, para que te fijes en él? ¿O el hijo del hombre, para que te ocupes de él? 4 El hombre es como la vanidad: sus días son como una sombra que pasa. 5 Inclina los cielos, oh Señor, y desciende; toca los montes, y humearán. 6 Lanza rayos y dispérsalos; dispara tus flechas y destrúyelos. 7 Extiende tu mano desde lo alto; líbrame y sácame de las aguas profundas, de la mano de hijos extraños; 8 Cuya boca habla vanidad, y su diestra es diestra de falsedad. 9 Te cantaré un cántico nuevo, oh Dios; te alabaré con un salterio de diez cuerdas. 10 Él es quien da la salvación a los reyes, quien libra a David, su siervo, de la espada maligna. 11 Líbrame y sálvame de la mano de hijos extraños, cuya boca habla vanidad, y cuya diestra es diestra de falsedad. 12 Para que nuestros hijos sean como plantas que crecen en su juventud; para que nuestras hijas sean como piedras angulares, pulidas a semejanza de un palacio: 13 Para que nuestros graneros estén llenos, con todo tipo de provisiones; para que nuestras ovejas den a luz miles y miles en nuestras calles. 14 Para que nuestros bueyes sean fuertes para trabajar; para que no haya rupturas ni salidas; para que no haya quejas en nuestras calles. 15 Feliz es ese pueblo, que se encuentra en tal situación: sí, feliz es ese pueblo, cuyo Dios es el Señor. Versión Reina-Valera 1960 Bendito sea el Señor, mi fuerza, que enseña mis manos a la guerra y mis dedos a la batalla. Mi bondad y mi fortaleza, mi torre alta y mi libertador, mi escudo y en quien confío, que somete a mi pueblo bajo mí. Señor, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él? ¿O el hijo del hombre, para que lo tomes en cuenta? El hombre es como una vanidad: sus días son como una sombra que pasa. Inclina tus cielos, oh Señor, y desciende: toca las montañas, y humearán. Lanza relámpagos y dispérsalos; dispara tus flechas y destrúyelos. Envía tu mano desde lo alto; líbrame y sálvame de las grandes aguas, de la mano de los hijos extraños; Cuyo boca habla vanidad, y su mano derecha es una mano derecha de falsedad. Te cantaré una nueva canción, oh Dios: sobre un salterio y un instrumento de diez cuerdas te cantaré alabanzas. Él es quien da salvación a los reyes: quien libra a David su siervo de la espada dañina. Líbrame y sálvame de la mano de los hijos de extraños, cuya boca habla vanidad y su diestra es una diestra de mentira: Para que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud; para que nuestras hijas sean como piedras de esquina, pulidas a semejanza de un palacio: Para que nuestras granjas estén llenas, ofreciendo todo tipo de provisiones: para que nuestras ovejas den a luz miles y miles en nuestras calles. Que nuestros bueyes sean fuertes para trabajar; que no haya que entrar ni salir; que no haya quejas en nuestras calles. Dichoso el pueblo que se encuentra en tal situación; sí, dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

Comentarios De la Iglesia católica A todo el salmo Dentro del conjunto de salmos atribuidos a David que va del 138 al 145, este es el único que menciona explícitamente al rey, aludiendo a lo que Dios hizo por él (Sal 144,10). Se conecta con el salmo anterior, donde se recordaban las obras poderosas del Señor (cf. Sal 143,5), y se intensifica la dimensión personal de la relación con Dios: antes se imploraba su misericordia (cf. Sal 143,12), ahora se le invoca como “mi misericordia” (Sal 144,2). Los enemigos mencionados en los salmos previos (cf. Sal 143,3.9.12) son ahora identificados concretamente como extranjeros (Sal 144,7.11). Por este motivo, la versión griega de los Setenta lo interpreta como una oración pronunciada por David en el contexto de su enfrentamiento con Goliat (cf. 1 Sam 17,1–18,5). El salmo se estructura en dos grandes partes. La primera (vv. 1–10) abre con una alabanza a Dios que sostiene al rey en su función (vv. 1–2), seguida por una reflexión sobre la fragilidad del ser humano (vv. 3–4). Luego, se eleva una súplica de salvación ante la amenaza de los extranjeros (vv. 5–8) y se proclama el compromiso de cantar las gestas que Dios realizó a favor de David (vv. 9–10). Esta sección comienza y termina con fórmulas similares a las del Salmo 18 (cf. Sal 18,2–3.51).

La segunda parte (vv. 11–15), más original en tono, reitera la súplica (v. 11) y se orienta hacia el anhelo de bienestar colectivo: abundancia para el pueblo, prosperidad para sus familias y estabilidad social (vv. 12–14), cerrando con una afirmación sobre la verdadera felicidad (v. 15). Esta sección tiene un claro matiz escatológico y apunta hacia una visión de plenitud que ha sido interpretada en clave mesiánica. El recuerdo de la victoria concedida por Dios a David fundamenta la alabanza y la confianza en el Señor. Para la fe cristiana, esta victoria adquiere un sentido aún más profundo a la luz de la resurrección de Cristo, el Hijo de David, donde se manifiesta de forma definitiva el triunfo de Dios sobre el mal y la muerte.Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; p 7588 A los versículos 1-10 Con frases tomadas del Salmo 18 (cf. Sal 18,3.35.47), se alaba al Señor por ser quien concede las victorias y se le reconoce como el único defensor del rey. Asimismo, cualquier persona puede experimentar que es Dios quien le brinda el triunfo.

Aunque la súplica proviene del rey que domina a las naciones (v. 2), este mismo reconoce la fragilidad común a todo ser humano, incluida su propia persona, debido a lo efímero de la vida (vv. 3–4; cf. Sal 8,5). El poder de Dios se manifiesta a través de los elementos naturales, en una escena que recuerda la descripción de la teofanía en Sal 18,6–8. Para expresar la alabanza, se emplean fórmulas tomadas de otros salmos, como la expresión «cántico nuevo» (cf. Sal 33,3), y se evoca la figura de David (cf. Sal 18,51). Estos recursos literarios reflejan el carácter recopilatorio y posterior de la primera sección del Salmo 144.Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; p 7589-92 A los versículos 11-15 La reiteración casi literal del versículo 7 en el versículo 11 refuerza la identificación de los enemigos como extranjeros. La expresión «diestra de perjurio» (cf. v. 8) alude al gesto de levantar la mano derecha al hacer un juramento, señalando así la falsedad y la traición de aquellos cuya palabra no es digna de confianza. Aunque algunos estudiosos han sugerido que los versículos 12–15 podrían haber sido una composición separada en su origen, en su forma actual se integran coherentemente con el resto del salmo. Representan la oración del rey en favor de su pueblo: primero se pide por la salud, vigor y lozanía de los hijos e hijas (v. 12); luego, por la prosperidad material, la estabilidad y la paz social (vv. 13–14). En conjunto, todo lo pedido se reconoce como un don que proviene del Señor.

Temas El texto se atribuye a David en el Texto masorético. La Septuaginta tiene la especificación adicional de , «David contra Goliat», lo que sitúa el texto en el contexto de la narración de la lucha de David contra Goliat en 1 Samuel 17. La Biblia de Jerusalén señala que el salmo tiene dos partes: se refiere a los versículos 1-11 como un «himno de guerra» y sugiere que los versículos 12-15 retratan «los frutos de la victoria», y también por extensión «la prosperidad de la era mesiánica».Biblia de Jerusalén (1966), nota a pie de página a en el Salmo 144

Versículo 1 El primer versículo se traduce en la Versión King James (KJV) como «Bendito sea el SEÑOR mi fuerza, que enseña mis manos a la guerra y mis dedos a la lucha».: KJV Esto se traduce al hebreo así: : Texto masorético

Así, en la KJV, «mi fuerza» se traduce como צורי (literalmente, «mi roca»).

Pero la Septuaginta tiene

poniendo «mi Dios» donde en hebreo dice «mi roca/fuerza». Este fue el texto traducido por la Vulgata clementina,

Esta traducción al latín fue la que influyó en el cristianismo occidental durante la Edad Media. Con el desarrollo del ideal de la caballería en el , el versículo pasó a considerarse una oración adecuada para el guerrero cristiano, y se encuentran referencias a él inscritas en varias espadas altomedievales, sobre todo en el pomo de la Espada Imperial de Otón IV (fabricada hacia 1198).

Versículo 12 Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud; Que nuestras hijas sean como columnas, Esculpidas al estilo de un palacio.: Nueva Versión Internacional La Biblia de Jerusalén sugiere que el salmista puede tener en mente una cariátide, una figura femenina esculpida que sirve de soporte arquitectónico.Biblia de Jerusalén, nota al pie c en el Salmo 144:12

Uso Judaísmo Este salmo se recita en algunas congregaciones antes de Maariv en Motzei Shabbat.The Complete Artscroll Siddur, p. 592 El versículo 15 es el segundo versículo de Ashrei y también es el octavo versículo de Hoshia Et Amecha en Pesukei dezimra.The Complete Artscroll Siddur, pp. 65-67 El versículo 15 del salmo es la oración de Ashrei, y en zemirot. ref> Complete Artscroll Siddur. ref>

Catolicismo Este salmo fue seleccionado para el oficio de Vísperas por San Benedicto de Nursia en el año 530 d. C. Por lo tanto, se interpretaba tradicionalmente durante las Vísperas del viernes, según la Regla de San Benito. Como el Salmo 144 es lo suficientemente largo, Benito lo dividió en dos. Así que los versículos de Deus canticum novum cantabo tibi fueron su división, y las vísperas del viernes tenían solo tres salmos en lugar de cuatro. Prosper Guéranger, Règle de saint Benoît, traduction, (Abbaye Saint-Pierre de Solesmes, réimpression 2007) p. 47.Psautier latin-français du bréviaire monastique,, 1938/2003 p. 530.

En la Liturgia de las Horas, el salmo 144 se recita durante las vísperas del jueves de la cuarta semana. El ciclo principal de oraciones litúrgicas dura cuatro semanas. Para facilitar la comprensión se le asigna a cada salmo un título en rojo (rúbrica) que no forma parte del salmo. El título del Salmo 144 es Oración por la victoria y la paz.