La escatología se refiere a las expectativas sobre el fin de la era actual, la historia humana o el mundo mismo. El «fin del mundo» o «fin de los tiempos» forma parte de las creencias de varias religiones del mundo, tanto abrahámicas como dhármicas. En el contexto del misticismo, el término se refiere metafóricamente al fin de la realidad ordinaria y al reencuentro con lo divino. También se define la escatología como el conjunto de creencias religiosas sobre las «realidades últimas», es decir, sobre el más allá o las postrimerías de la muerte.

La palabra proviene del griego antiguo ἔσχᾰτος (ésjatos): ‘último’, y λόγος (logos): ‘estudio’. Se suele dividir en: Escatología general o anteposhistórica (que quiere decir, antes del fin de la historia). Se ocupa del destino final de la humanidad y del destino final del universo. Escatología particular o posmortuoria. Se ocupa del estado del ser humano después de su muerte.

Las religiones abrahámicas mantienen una cosmología lineal, con escenarios apocalípticos que contienen temas de transformación y redención. En el judaísmo, el término «fin de los días» hace referencia a la era mesiánica e incluye la reunión de la diáspora judía exiliada, la llegada del Mesías, la resurrección de los muertos y el mundo venidero. El cristianismo describe el fin de los tiempos como un período de tribulación que precede a la segunda venida de Cristo, quien se enfrentará al auge del Anticristo junto con su estructura de poder y sus falsos profetas, y dará paso al Reino de Dios. En el islam, varios hadices detallan el Día del Juicio Final como precedido por la aparición del Dajjal y seguido por el descenso de ʿĪsā (Jesús), que triunfará sobre el falso Mesías o Anticristo; su derrota dará lugar a una serie de acontecimientos que terminarán con la salida del sol por el oeste y el comienzo del Qiyāmah (Día del Juicio).

Las religiones dhármicas suelen tener cosmovisiones más cíclicas, con escatologías del fin de los tiempos caracterizadas por la decadencia, la redención y el renacimiento (aunque algunos creen que las transiciones entre ciclos son relativamente tranquilas). En el hinduismo, el fin de los tiempos se produce cuando Kalki, la encarnación final de Vishnu, desciende sobre un caballo blanco y pone fin al actual Kali Yuga, completando un ciclo que comienza de nuevo con la regeneración del mundo. En el budismo, el Buda predijo que sus enseñanzas serían olvidadas después de 5000 años, seguidos de agitación. Dice que aparecerá un bodhisattva llamado Maitreya y redescubrirá las enseñanzas del Buda Dharma, y que la destrucción definitiva del mundo vendrá entonces a través de siete soles.

Desde el desarrollo del concepto de tiempo profundo en el y el cálculo de la edad estimada del planeta Tierra, el discurso científico sobre el fin de los tiempos ha considerado el destino final del universo. Entre las teorías se incluyen el Big Rip, el Big Crunch, el Big Bounce y el Big Freeze (muerte térmica). Los comentaristas sociales y científicos también se preocupan por los riesgos catastróficos globales y los escenarios de catástrofes globales que podrían provocar la extinción humana. Etimología En español, el término escatología puede estar referido a dos cosas completamente distintas: la primera, el ‘conjunto de creencias referentes al fin de los tiempos’ (del griego antiguo ἔσχᾰτος [ésjatos]: ‘último’; y la segunda, el estudio de los excrementos (del griego antiguo σκώρ [skór], genitivo σκατός [skatós]).

Debido al sistema de transcripción del griego, en español coinciden ambos términos.

En primer lugar, en griego solo ésjatos (ἔσχᾰτος) comienza por e; skatós (σκατός), por el contrario, se transcribe sin e inicial en otras lenguas europeas, como inglés o francés. En segundo lugar, la oclusiva que sigue a la s es diferente en griego. Por un lado, en ésjatos (ἔσχᾰτος) hay una ji (χ), oclusiva velar sorda aspirada, transcrita en español como c/qu, que mantiene su pronunciación velar, mientras que en otras lenguas se mantiene su transliteración latina con ch (por ejemplo, χόρος se transcribe como coro en español y como chorus [korus] en inglés); por otro, en skatós (σκατός) hay una kappa (κ), oclusiva velar sorda, transcrita también como c en nuestra lengua. Es por esto que se da en español un curioso caso de homonimia. Visión de cada religión Cada religión tiene su propia visión escatológica según sus creencias sobre el devenir de los tiempos. En muchas de ellas el hombre, individual y colectivamente, trasciende al mundo terrenal y existe por la eternidad en realidades radicalmente distintas a la vida conocida, algunas de ellas dichosas (Cielo) y otras de condenación (infierno).

Antiguo Egipto

Hinduismo En el hinduismo no hay una sola escatología determinada;

En la primera religión de la India, el vedismo (entre el y el  a. C.), no existía la reencarnación, por lo que las almas de los muertos iban al mundo de los padres fallecidos (Pitriloka).

Hay una escatología de los universos materiales, que se destruyen cíclicamente. Existe una destrucción parcial del universo, que sucede cada final del «día» de Brahmā (cuando este dios se duerme, al final de cada uno de sus largos «días») y existe una destrucción total de todos los universos, cuando Visnú los «aspira» como moléculas de su respiración, al final de la vida de Brahmā (que dura exactamente 100 de sus «años»).

También hay una escatología personal, cuando el alma espiritual abandona el cuerpo material en el momento de la muerte. Recibe un juicio por parte del deva Iamarásh (el regente de la muerte), quien de acuerdo con su buen o mal karma (‘actividades’ pasadas) recibe una pena: volver a nacer en algún planeta de este universo.

Si el alma se comportó bien, irá a nacer en un planeta superior paradisíaco (el cielo o suarga), y una vez que haya «gastado» su buen karma (una vez que haya gozado lo suficiente) tiene que volver a nacer en este planeta.

Si el alma se comportó mal, irá a nacer en un planeta inferior infernal (el infierno o Patala), y una vez que haya “quemado” su mal karma (una vez que haya sufrido lo suficiente) tiene que volver a nacer en la Tierra.

En estado de sueño profundo, el alma cae a la Tierra en forma de lluvia, y si cae en tierra cultivada, entra en las plantas y queda adosada a los granos (de trigo, arroz, etc.). Si es comida por un ser humano masculino, ingresará en sus espermatozoides y si le corresponde ser hijo o hija de ese ser humano en particular, por «azar» será el espermatozoide que fecunde al óvulo y se convertirá en un embrión.

Según las Escrituras sagradas hinduistas, el alma se despierta dentro del útero materno. Los hinduistas incluso creían que el útero era una parte del intestino, por lo que el feto vivía meses mezclado en el excremento de la madre. De esta manera el alma experimenta varios meses de terribles sufrimientos, que finalmente le hacen perder la memoria y la inteligencia.

Los hinduistas creen que es posible interrumpir este proceso eterno de reencarnación bajo ciertas circunstancias (el proceso de moksa o liberación). Grecia clásica

Religiones nórdicas

miniatura|Thor luchando contra la serpiente Jörmundgander durante el Ragnarök. Cuadro de Johann Heinrich Füssli (1788).

En la mitología nórdica, Ragnarök ()1 es la batalla del fin del mundo. Esta batalla será supuestamente emprendida entre los dioses, los Æsir, liderados por Odín y los jotuns liderados por Loki. No solo los dioses, gigantes, y monstruos perecerán en esta conflagración apocalíptica, sino que prácticamente todo en el universo será destruido.

En las sociedades guerreras vikingas, el morir en batalla era un destino admirable, y esto se tradujo en la adoración de un panteón en el que los dioses mismos no son eternos, sino que algún día serán derrocados, en el Ragnarök. En las propias sagas y poesía escáldica de los pueblos nórdicos aparecen claramente definidos los acontecimientos del Ragnarök, se conoce quién luchará contra quién, así como los destinos de los participantes en esta batalla. El Völuspá (Profecías de Völva —Shaman femenino—), la primera serie del Edda poética (Edda mayor), que data desde 1000 d. C., cuenta la historia de los dioses, desde el inicio del tiempo hasta el Ragnarök, en 65 estrofas. La Edda prosaica (Edda menor), escrita dos siglos después por Snorri Sturluson, describe en detalle qué ocurrirá antes, durante y después de la batalla.

Lo que es único sobre el Ragnarök como historia apocalíptica (en el estilo Armagedón) es que los dioses ya saben a través de la profecía lo que va a suceder: qué avisará de la llegada del acontecimiento, quién será asesinado por quién, y así sucesivamente. Incluso saben que ellos no tienen el poder de evitar el Ragnarök. Esto está relacionado con el concepto de destino (véase Urðr, Wyrd) de los pueblos nórdicos antiguos.miniatura|Diagrama lineal simplificado de las escatologías de varias religiones abrahámicas. Judaísmo El judaísmo suele referirse al fin de los tiempos como «el fin de los días» (aḥarit ha-yamim, אחרית הימים), una frase que aparece varias veces en el Tanaj. miniatura|200px|derecha|Pergamino del Libro de Isaías

Las predicciones sobre el fin del mundo difieren según las distintas escuelas rabínicas. Algunas de ellas afirman que su Dios: redimirá al pueblo judío del cautiverio que comenzó durante el Exilio babilónico en un nuevo Éxodo. devolverá al pueblo judío a la Tierra de Israel. restaurará la dinastía davídica y el Templo de Jerusalén. levantará un regente de la Casa de David, el Mesías judío, para guiar al pueblo judío y al mundo y dar paso a una era de justicia y paz, la Era mesiánica. será reconocido por los no judíos como el único dios verdadero. resucitará a los muertos. creará un nuevo cielo y una nueva tierra.

Algunas tradiciones judías asocian la llegada del Mesías como un signo escatológico mientras que otras lo esperan como un evento histórico. Lo mismo ocurre con la restauración del Templo de Jerusalén o del pueblo judío a la tierra prometida, que pueden ser entendidos como profecías escatológicas o históricas. Otros temas frecuentes de la escatología hebrea que tampoco gozan de consenso son la resurrección de los muertos, el juicio final, la nueva creación o el gobierno divino.

El fin de los tiempos se aborda en el Libro de Daniel y en numerosos otros pasajes proféticos de las escrituras hebreas, así como en el Talmud, en particular en el Tratado Avodah Zarah.

La idea de una era mesiánica ocupa un lugar destacado en el pensamiento judío y se incorpora como parte del fin de los días. Un pasaje del Libro de Isaías ha sido interpretado como una predicción de esa era de paz: «Forjarán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas; ninguna nación levantará la espada contra otra nación, ni se adiestrarán más para la guerra» (Isaías 2:4, véase también Miqueas 4:3). Maimónides (1135-1204) describió con más detalle la Era Mesiánica en la Mishneh Torah:

Mazdeísmo Dentro del contenido religioso del mazdeísmo, Zoroastro describió con gran detalle la llegada del Frashokereti o juicio final con el último enfrentamiento entre Ahura Mazda (el Bien) y Angra Mainyu (el Mal), que produciría grandes catástrofes y aceleraría la llegada de un salvador, descendiente del linaje del propio Zoroastro, quien sería el encargado de llevar a la victoria a las fuerzas del Bien.

En el juicio final se decide el destino de la humanidad y la reconciliación entre una parte de esta y Ormuz (el Bien), que conlleva el fin del Mal.

Budismo En China, hacia el , al introducir el culto al buda Maitreya también se introdujo en esta religión un componente escatológico, del cual en los tiempos futuros, decaerá de gran manera que propiciaría el regreso de Maitreya para iniciar una nueva época de paz y esperanza.

Cristianismo miniatura|Cuadro de los cuatro jinetes del Apocalipsis por Arnold Böcklin.