Los ataques israelíes de marzo y abril de 2025 en la Franja de Gaza fueron una serie de ataques aéreos que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron por sorpresa en la noche del 18 de marzo de 2025 contra diversos puntos de la Franja de Gaza, poniendo fin de manera efectiva al alto el fuego pactado entre Hamás e Israel. El ataque con misiles y artillería de Israel mató a más de 400 palestinos, incluidos 263 mujeres y niños, convirtiéndolo en uno de los días más mortíferos en la guerra de Gaza. La operación, bautizada como Operación Poder y Espada por las FDI, se llevó a cabo en coordinación con los Estados Unidos.

El 19 de enero de 2025, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, acordó un alto el fuego de tres fases con Hamás. Según este acuerdo, todos los rehenes israelíes serían liberados al final de la segunda fase y la guerra de Gaza terminaría definitivamente. Tras el fin de la primera fase el 1 de marzo, Hamás insistió en avanzar a la segunda fase, tal como se preveía en el acuerdo original de alto el fuego, mientras que Netanyahu y la administración Trump insistieron en renegociar los términos del acuerdo. Israel también se negó a retirarse de los emplazamientos en Gaza, a pesar de haberlo acordado en el acuerdo de alto el fuego. Además, durante el alto el fuego, Israel asesinó a más de 140 palestinos en la Franja de Gaza. En marzo, Israel impidió la entrada de alimentos y medicamentos a Gaza; posteriormente, cortó el suministro eléctrico a la principal planta desalinizadora de Gaza, lo que en la práctica interrumpió el suministro de agua. Numerosas organizaciones y Estados consideraron estas acciones como crímenes de guerra.

El 18 de marzo, a las 2 a. m., el ejército israelí inició un ataque sorpresa masivo en varias partes de la Franja de Gaza, incluyendo la ciudad de Gaza, Jan Yunis y Rafah. Los ataques mataron a más de 591 personas, en su mayoría mujeres y niños, según informó el Ministerio de Salud de Gaza. Los ataques aéreos alcanzaron viviendas e incendiaron al menos un campamento de tiendas de campaña. Los hospitales estaban abrumados por la enorme afluencia de muertos y heridos. Las Fuerzas de Defensa de Israel declararon que los ataques tenían como objetivo figuras de liderazgo, comandantes militares de rango medio e infraestructura operativa de Hamás. Mientras que otras fuentes señalan que los ataques de Israel fueron en su mayoría indiscriminados. Varias familias enteras murieron en los ataques.

Hamás condenó los ataques como una violación del alto el fuego, acusando a Israel de poner en peligro a los rehenes retenidos en Gaza, aunque no fue hasta el 20 de marzo que respondió militarmente a los ataques disparando cohetes contra Tel Aviv. El gobierno israelí dijo que llevó a cabo el ataque en respuesta a la negativa de Hamás a extender el alto el fuego a través de liberaciones de rehenes adicionales; aunque se señaló que Hamás había aceptado la segunda fase del acuerdo de alto el fuego original, en virtud del cual los rehenes israelíes habrían sido liberados a cambio de un fin permanente de la guerra de Gaza. La escalada provocó reacciones internacionales, y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas convocó una sesión de emergencia para abordar la crisis.

Antecedentes

A mediados de enero de 2025, entró en vigor un alto el fuego entre Israel y Hamás, poniendo fin a la guerra en Gaza. Los términos del acuerdo de alto el fuego incluían tres fases: la primera fase implicaba un intercambio limitado de más de 1500 prisioneros palestinos por 25 rehenes israelíes vivos y ocho muertos, así como el aumento de la entrada de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza. La segunda fase completaría la liberación de los rehenes y marcaría el fin de la guerra. La tercera fase consistiría en un plan para la reconstrucción de la Franja de Gaza. Los detalles de la segunda fase debían negociarse, pero la administración de Biden dejó claro que la primera fase del alto el fuego continuaría hasta que se pudiera acordar la segunda. A pesar del alto el fuego, las Fuerzas de Defensa de Israel continuaron llevado a cabo ataques en la Franja de Gaza que causaron la muerte de más de 150 personas, incluidos muchos niños, en flagrantes violaciones del alto el fuego. Amnistía Internacional identifico a Israel como responsable de cometer un genocidio en Gaza.

En lugar de continuar con la segunda fase del alto el fuego, como se acordó en el acuerdo original, Israel insistió en un «nuevo plan» (llamado «plan Witkoff» en honor a Steve Witkoff) en el que Hamás liberaría a los cautivos israelíes a cambio de una prórroga de 50 días del alto el fuego, con la opción de volver a la guerra. El plan Witkoff no es lo que Israel y Hamás acordaron en enero, lo que significa que Israel, en efecto, «renunció al acuerdo de alto el fuego» al negarse a avanzar a la segunda fase. CBS News informó que algunas de las propuestas de Trump y Netanyahu también contradecían los términos del acuerdo de alto el fuego de Gaza. Hamás insistió en la plena implementación del acuerdo de alto el fuego acordado en enero.

El gobierno israelí y Estados Unidos insistieron en renegociar el acuerdo original de alto el fuego. Israel interpretó la preferencia de Hamás por mantener el acuerdo original como una «negativa» a extender el alto el fuego. La nueva propuesta de Israel consistía en extender el alto el fuego original a cambio de más intercambios de prisioneros; sin embargo, esta extensión no formaba parte del acuerdo de alto el fuego de enero. El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos afirmó que Hamás «podría haber liberado rehenes para extender el alto el fuego, pero en su lugar optó por la negativa y la guerra».

Según funcionarios palestinos, las Fuerzas de Defensa de Israel violaron el alto el fuego cientos de veces, lanzando ataques contra la Franja de Gaza que causaron la muerte de más de 100 personas. Entre los muertos, se encontraban «civiles que recogían leña o vigilaban sus hogares». Por otro lado, Netanyahu y funcionarios israelíes han afirmado que Hamás violó el alto el fuego en varias ocasiones al utilizar rehenes para rituales y propaganda. Además, Gideon Sa'ar, ministro de Asuntos Exteriores de Israel, afirmó, sin aportar pruebas, que Hamás había violado el acuerdo al confiscar suministros de ayuda. Hamás negó esta acusación.

El 2 de marzo, poco después del inicio del Ramadán, el mes islámico de ayuno, Israel prohibió la entrada de toda ayuda humanitaria (incluidos alimentos y combustible) a la Franja de Gaza. Unos días después, Israel cortó el suministro eléctrico a la principal planta desalinizadora de la Franja de Gaza, que abastecía de agua potable a más 500.000 palestinos. Amnistía Internacional afirmó que cortar el suministro de alimentos y agua indicaba que Israel tenía una política de imponer condiciones de vida destinadas a la destrucción del pueblo palestino, lo cual equivale a un genocidio (véase genocidio en Gaza). Médicos Sin Fronteras afirmó que privar a los palestinos de agua potable era un crimen de guerra.

Los días 17 y 18 de marzo, funcionarios israelíes declararon que militantes palestinos, incluido Hamás, estaban reforzando su capacidad militar y preparándose para lanzar ofensivas contra las comunidades y los soldados israelíes en Gaza. Israel no presentó ninguna prueba de estas afirmaciones y Hamás las negó.

Política interna de Israel El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se enfrentó a la presión de los miembros de extrema derecha de su coalición para reanudar la guerra en Gaza. A lo largo de la guerra, los miembros de la coalición de Netanyahu han pedido la conquista permanente de Gaza, el restablecimiento de los asentamientos judíos y la expulsión de la población palestina. Netanyahu hasta ahora se ha resistido a esos llamados, y cuando firmó el acuerdo de alto el fuego en enero, el ministro de Seguridad israelí, Itamar Ben-Gvir, abandonó la coalición de gobierno. Después de que Israel atacara Gaza el 18 de marzo, Ben-Gvir se reincorporó a la coalición. Los miembros de la oposición acusaron a Netanyahu y a su gobierno de no eliminar las capacidades militares de Hamás y los grupos aliados ni rescatar a los rehenes israelíes restantes en Gaza.

Los críticos de Netanyahu han dicho que los ataques del 18 de marzo son resultado de los problemas legales de Netanyahu. Ya que este tenía previsto testificar el 18 de marzo en su juicio por corrupción, pero como resultado de los ataques, los procedimientos legales se pospusieron.

Expulsión de la población palestina

El 26 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó Egipto y a Jordania la posibilidad de que reciban a un millón y medio de desplazados palestinos de la Franja de Gaza para su «alojamiento» a medio o largo plazo. Por su parte el ministro de Finanzas de Israel, el ultraderechista Bezalel Smotrich, calificó la propuesta de «excelente» y una oportunidad para la población de Gaza gracias al «innovador» pensamiento de Trump. Este plan fue apoyado por Netanyahu, pero fue condenado por expertos en derechos humanos como una violación del derecho internacional.

El 6 de febrero, el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, ordenó a su Ejército que prepare un plan para permitir lo que calificó como la «salida voluntaria» de residentes de la Franja de Gaza, siguiendo el plan anunciado por el presidente estadounidense, Donald Trump, para «reubicar permanentemente» a gazatíes en Jordania y Egipto. Katz, que calificó la propuesta de Trump de «valiente». El plan de Katz establecerá «salidas a través de cruces fronterizos» así como «rutas aéreas y marítimas especialmente fijadas para la ocasión». Trump, además, solicitó a Israel que entregara Gaza a Estados Unidos tras el fin de la guerra para «el que sería uno de los mayores y más espectaculares desarrollos de toda la Tierra». Este plan de Estados unidos e Israel ha sido condenado mundialmente y la ONU advirtió a Trump de que el Derecho Internacional prohíbe cualquier tipo de desplazamiento forzoso.

La organización ultraderechista de colonos judíos Nachala había pedido repetidamente a Netanyahu que derrotara a Hamás y expulsara a la población palestina de la Franja de Gaza.

Ataques

18 de marzo Los ataques comenzaron el 18 de marzo de 2025, aproximadamente a las 2:20 a. m. , hora local, durante el mes sagrado islámico del Ramadán. Tras un alto el fuego instituido unos dos meses antes, los ataques israelíes del 18 de marzo de 2025 fueron un ataque sorpresa,Multiple sources:

y el ejército israelí declaró que su plan de ataque «se mantuvo en círculos cerrados en las FDI para crear un elemento de sorpresa y engaño». Tanto las autoridades estadounidenses como israelíes afirmaron que los ataques se hicieron con el conocimiento y aprobación del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Aviones de guerra israelíes comenzaron a entrar en Gaza a las 2:30 a. m., y las Fuerzas de Defensa de Israel anunciaron en Telegram que ellos y la Agencia de Seguridad Israelí estaban «llevando a cabo amplios ataques contra objetivos terroristas pertenecientes a la organización terrorista Hamás en la Franja de Gaza». Según Associated Press, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenó los ataques después de que las conversaciones de alto el fuego parecieran estancarse. Los ataques tenían como objetivo las localidades de Rafah, Jan Yunis, Deir al-Balah, Nuseirat, Bureij, Al-Zaytoun, Al-Karama y Beit Hanun, según las FDI. Al Jazeera también informó de ataques en Al-Mawasi al sur de la Franja.

Un oficial militar israelí no identificado declaró a Reuters que continuarían los ataques indefinidamente y que incorporarían más elementos militares además de los ataques aéreos.