mini|Hórreo asturiano "tipo", situado en la plaza del Carbayedo de Avilés El hórreo asturiano (en asturiano, horru) es un hórreo, construcción tradicional rural, con elementos característicos de Asturias (España).

Características del hórreo asturiano El hórreo asturiano "tipo" se encuentra perfectamente definido, con tres características invariables: La planta cuadrada, las paredes formadas por tablas dispuestas verticalmente y engarzadas en dos cuadros de cuatro vigas, uno en su parte inferior y otro superior y la disposición de la techumbre, a cuatro aguas y rematada en un solo vértice. La construcción descansa generalmente sobre cuatro pegollos, en número variable. Estos hórreos, al margen de las modificaciones que los propietarios hayan podido hacer en los varios siglos que tienen algunas de estas construcciones, no tienen clavos o fijaciones permanentes, de forma que podrían desmontarse y transportarse en caso de que la familia propietaria tuviera que reubicarse.

En el Gaspar Melchor de Jovellanos realiza los primeros trabajos de descripción y análisis de hórreos de la península ibérica, reduciendo el análisis al hórreo asturiano, que recoge en sus Diarios y en otros escritos. Su información la repetirán todos los estudiosos posteriores y pese al tiempo transcurrido aún resulta válida. En 1917 el etnólogo polaco Eugeniusz Frankowski estudió el resto de los hórreos hispánicos. «...y pues no hay otra cosa que hacer, voy a ver una nueva panera u horrio, recién construido, con el carpintero, que me dará razón de las partes. Los pies sobre que se sostiene este edificio, que son de piedra de grano, se llaman pegollos, y las piedras llanas y cuadradas que están encima sobre las cuales apoyan las maderas, muelas, porque siendo muchas veces redondas, este es su verdadero nombre. Las vigas fundamentales se llaman trabes, las tablas colocadas perpendicularmente sobre ellas y unidas en forma de pared o tabique, colondras. las otras vigas transversales que están sobre ellas, liños; los cuartones, transversales también, que están sobre ellas, tocas, porque cubren. Las vigas curvas sobre que apoya la cubrición, vigas paneras, porque se forman en peculiar para estas obras; las que unen con ellas el encuentro, gatos porque traban y agarran unas partes con otras: Los maderos que van desde los cuatro ángulos al centro de cubrición, aguilones, por igual razón de analogía, y por la misma, llaman filera a la vigueta que corre por medio de toda la cubrición, y en que terminan los aguilones y las tijeras, que son unas tornapuntas que bajan desde el ápice a los costados o tocas. Las viguetas que corren por bajo en los cabrios llaman tercias y cabrios a las tablas de la cubrición que desde el ápice bajan por todas partes a los extremos, saliendo fuera a formar las alas, que es la parte inferior del tejado, que se arrojan para evacuar las aguas. Los cabrios, apoyan sobre otros pontones o viguetas que los reciben donde caen las tejas, y llaman por lo mismo agujeros o aguaderas. Vigazón es la viga inferior que corre de trabe a trabe para sostener los puentes, que son las tablas del suelo o piso, y cadenas las viguetas que sirven al mismo fin en sentido contrario. Tenovia (a cuyo nombre es difícil hallar raíz) es el tablón que sirve de subidera desde la escalera al horrio.»

Sobre su uso, Jovellanos dice:"Sirve para ropero de los «vestidos de fiesta» y aún dormitorio «no bien se aumenta la familia, cuando el matrimonio principal se traslada al hórreo (...) Por el exterior el hórreo suele albergar buenos palomares y colmenas, y bajo él se guardan la leña, el carro y otros muchos aperos del campo." miniaturadeimagen|Mapa de la península ibérica (Átlas general de geografía de Europa de Louis-Etienne Dussieux, 1856).

El hórreo de tipo asturiano se encuentra en las regiones que se engloban bajo la demarcación histórica de Las Asturias. Puede encontrarse en el actual territorio del Principado de Asturias, el occidente de Cantabria (las Asturias de Santiyana) así como en la actual Galicia, hasta la montaña oriental lucense. Prevalece en los concejos gallegos de A Pontenova, Ribeira de Piquín, Negueira de Muñiz, Fonsagrada, Navia de Suarna, Cervantes y Becerreé. En comarcas del norte de León (Babia, Laciana, Oumaña, La Balouta, Villablino, Oseja de Sajambre o Soto de Valdeón, entre otros).

Historia del hórreo asturiano Se considera que los hórreos "tipo" más antiguos aún en pie son los de Batón, parroquia de El Bustíu (1505), el de Piedrafita, parroquia de San Martín de Vallés (1507) y el hórreo de Anxel, en Lloses. La escasa presencia de construcciones de esa época pese a su mención en la documentación sugiere que fueron sustituidos durante los siglos y , a causa del desarrollo demográfico y agrícola.

Edad Antigua El hórreo atlántico, familia constructiva al que pertenece el hórreo asturiano, tiene presencia desde comienzos de la Edad del Hierro, ya en la Meseta. El noroeste peninsular va adquiriendo un clima más similar al actual, lo que podría haber supuesto la inundación y destrucción de los almacenes en forma de silos a nivel de suelo. No obstante, es durante la Segunda Edad del Hierro que los hórreos en altura se generalizan, especialmente en la Asturia (Cismontana y Trasmontana), su soporte, a juzgar por las pruebas arqueológicas, aún no fue mediante pegollos, sino mediante muros rectangulares (en la zona central y oriental) o circulares (en el extremo más occidental). Estos primeros hórreos ya orientaban sus accesos hacia calles principales o plazas donde convergieron con los accesos a múltiples casas, tal y como ocurre en la tradicional quintana asturiana.

Estos "almacenes en altura" evolucionaron en su técnica constructiva durante la época romana, en la que la piedra se sustituyó por madera, los muros por pegollos y la estructura adquirió su carácter de edificación más "móvil y liviana". Los primeros hórreos en Asturias elevados sobre pilares fueron de tipo "canasto", con sus últimas referencias en los concejos bañados por el Narcea. Estaban formados por una estructura circular de varas vegetales trenzadas sobre una plataforma elevada del nivel del suelo sobre pilares con cubiertas de material vegetal sujetadas con una estructura de madera, aún observable en teitos y algunos hórreos "tipo" de Asturias. Sin embargo, no son exclusivas de la Europa atlántica, existen en otros lugares del mundo con la misma estructura.

En Ibias, a las tablas (corondas) del hórreo se las denomina "sebe". Esta voz, en asturiano significa "cercado entretejido por ramaje, seto vivo o arbustos", lo que apunta a un pasado, en el que las paredes de la cámara del hórreo asturiano habían estado aún dispuestas de esa manera "en cesta". El etnólogo Fritz Krüger afirmaba: En la palabra sebe sobrevive el recuerdo de la construcción entretejida, y puesto que nada ha cambiado en la forma ni el material de la cubierta (en ambos casos con techo de paja cónico y puntiagudo), se puede presuponer que la forma originaria de tos graneros cuadrados más modernos es, sin duda alguna, el granero-cesto circular. En esa época, el material almacenado sería cereal como la escanda o productos como las bellotas, pues sabemos gracias a obras como la Geografía de Estrabón (geógrafo griego del ) o Historia Natural de Plinio el Viejo que estos productos eran consumidos durante todo el año por los pueblos astures. Concretamente se sabe que la escanda de Asturias gozó de gran popularidad durante entre los productos que los romanos extraían (junto con el oro o los caballos asturcones), y que estos pueblos almacenaban bellotas que secaban, después molían y guardaban la harina para consumir durante el año una especie de pan.

Las referencias documentales lo sitúan aún a finales del en los concejos como Cangas del Narcea, Teverga o Ibias, y su descripción más significativa es la suministrada por Luis Alfonso de Carvallo en sus Antigüedades y Cosas Memorables del Principado de Asturias: "Usase aún en Asturias esta manera de texido, pues vemos algunos graneros, que llaman orrios, hechos de barretones texidos con varas, tan firmes y seguras, que aunque, estan encima de quatro palos, expuestos a los ayres, y tempestades, y cargados de pan, y, otras cosas, lo sufren todo sin hazer vicio...". No obstante, estos hórreos de canasto no habrían sido el antecedente inmediato al hórreo asturiano "tipo". Hay estudios que señalan al hórreo «Beyusco» como precedente inmediato. La propia Real Academia de la Historia los define como una «variante arcaizante» del hórreo asturiano "tipo". Según los etnólogos, «se considera que estos hórreos beyuscos son testimonio de la tipología dominante de graneros existentes en Asturias antes de la generalización del hórreo "tipo" asturiano de esquineros (engüelgos), con cubierta a cuatro aguas y cámara con tablas (cureñas) verticales».

Edad Media miniaturadeimagen|233x233px|Hórreos en manuscrito medieval del , muy similares a los beyuscos. En algún momento de la Edad Media, entre los siglos y aparecieron los primeros modelos, probablemente de estilo «beyusco». Las referencias más antiguas al hórreo en la documentación escrita datan al menos del : Trubia en 863; Elaba, en el río Narcea en 889; Noantica, en el valle de Caso en 895, etc. Sin embargo, estas menciones iniciales son demasiado genéricas y carecen de valor descriptivo. En los registros de compraventas, donaciones y otros negocios, los hórreos aparecen mencionados junto a casas, lagares (torcularia), prados y pastos, en enumeraciones monótonas y formularias.

A partir del comenzaron a aparecer descripciones más detalladas sobre los hórreos. Entre los siglos siglos y , el único elemento distintivo entre estilos de hórreos era el material de su cubierta. La variedad en los tejados ya era suficiente como para que los escribanos de la época lo consignaran en los documentos. A partir de estas menciones, se observa una distinción clara en su estructura y materiales, especialmente en lo referido a las cubiertas, con tipologías que se distribuyen por distintas regiones e incluso en una misma construcción.

En el se generalizó el uso de la teja frente a la paja. En 1410 apareció la primera mención conocida de un hórreo de madera con cubierta de teja en Oviedo, en la calle La Rúa. Desde entonces, todas las referencias a hórreos de madera suelen indicar techado de teja, aunque aún hay coexistencia, como en 1447 (Grado), donde se menciona una techumbre vegetal, aunque solo para destacar un acuerdo para reemplazar su cubierta por tejas. También se registran hórreos con técnicas mixtas, combinando madera y cerramientos de varas entretejidas. Un ejemplo de 1474 en Olloniego (Oviedo) menciona un «orrio de tabla e madera, e techado de tella».

Edad Moderna miniaturadeimagen|Hórreo de finales del . La economía asturiana, basada principalmente en la agricultura hasta el , sufría regulares hambrunas y crisis, tal y como evidencian las muchas condonaciones de tributos que la corona de Castilla se vio obligada a conceder a la Junta de Asturias durante siglos con objetivo de evitar desastres demográficos mayores.

Los cultivos americanos, tales como el maíz, las habas o las patatas, llegan a Asturias en algún momento a finales del . Será sobre todo el maíz, por su valor nutricional, máximo aprovechamiento que se le dará al completo de la planta, alta resistencia y bajos requerimientos de cuidado, el cereal que verdaderamente revolucionará la agricultura asturiana.