Ana María Magaloni Gómez Rul (Yucatán, 14 de agosto de 1941-Ciudad de México, 1 de diciembre de 2023) fue una bibliotecóloga, escritora, profesora e investigadora mexicana, pionera en la automatización de las bibliotecas en México y fundadora de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, que coordinó como directora general de Bibliotecas de 1983 a 2001.

Biografía Fue hija del sociólogo, poeta y ensayista Ignacio Magaloni y la cuentista Ana María Gómez Rul, y nieta del periodista, político, orador y poeta Ignacio Magaloni Ibarra, por lo que creció rodeada de libros y con mucho interés por las palabras y las letras.A muy corta edad se mudó con su familia a la Ciudad de México.

Tras realizar estudios de Antropología,descubrió su verdadera vocación al conocer el ordenamiento de la información en las bibliotecas, a través de ficheros y catálogos, y particularmente el sistema de clasificación de Melvil Dewey. Con ayuda de su amiga, la bibliotecóloga Nadia Levi, accedió a libros sobre bibliotecología y ordenamiento de la información. Ya era madre de sus primeros dos hijos, por lo que en un principio consideró imposible dedicarse al estudio de la carrera de Bibliotecología. Sin embargo, su vocación fue más fuerte y con ayuda del investigador Jorge Bustamante comenzó a trabajar en la biblioteca de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).Años más tarde Ana María Magaloni bromearía así sobre su vocación profesional:Si se es hija de un poeta y no se tiene ese don, no hay otro remedio más que ser bibliotecaria, porque en mi casa todo giraba en torno a que si tal palabra era la adecuada para un poema y si debía ir en un lugar o en otro.En 1969 se graduó como licenciada en Bibliotecología por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, con la tesis Organización de una biblioteca especializada. Seis años más tarde obtuvo el grado de maestría por la Universidad de Denver y en 1977 el título de maestra en Comunicación por la misma institución. Tras graduarse, sirvió en la Universidad de Denver como Professor of Foreign Libraries en la Graduate School of Librarianship. Por su desempeño, obtuvo el Ann Thurman Award a la mejor estudiante en 1975 y el Distinguished Alumnus Award en 1983. En 1982 se graduó como doctora en Bibliotecología por el Simmons College de Boston con la tesis Guidelines to provide adequate information services to the Institute of Engineering Research, Mexico. Además, cursó estudios de posgrado en Psicología en la Facultad de Psicología de la UNAM.

A su regreso a México, fue la encargada de dirigir el programa de maestría en bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y se incorporó como investigadora y docente al Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas (hoy Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información). Fue profesora en la licenciatura y posgrado del Colegio de Bibliotecología de la UNAM e impartió la cátedra Bibliotecas extranjeras en la Escuela de Graduados de Bibliotecología de la Universidad de Denver.

Mientras ocupaba la dirección del programa de maestría en bibliotecología de la UNAM, el Secretario de Educación, Jesús Reyes Heroles, la invitó a colaborar con la Secretaría de Educación Pública (SEP), dentro de la Dirección de Bibliotecas. Buscaban ofrecer una oportunidad cultural que complementara los programas educativos de la SEP y abrirla a toda la población, desde las infancias hasta los adultos mayores, de tal manera que las bibliotecas apoyaran tanto en los juegos y aprendizajes de las infancias como también a trabajadoras, obreros, profesionistas y a cualquier persona que quisiera saber más sobre algún área del conocimiento.Así, coordinó el Programa Nacional de Bibliotecas Públicas de México, comisionada a la SEP por el Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas de la UNAM y, posteriormente, fue titular de la Dirección General de Bibliotecas de la SEP, hoy perteneciente a la Secretaría de Cultura. “El objetivo era montar una biblioteca en cada municipio que tuviera secundaria, y al final del sexenio del licenciado De la Madrid, se alcanzó el número de 3 mil 47”.

Al tomar posesión, Ana María Magaloni encontró un país en el que las bibliotecas públicas eran insuficientes para cubrir las necesidades de la población mexicana; sólo existían 350 bibliotecas públicas, que no alcanzaban a satisfacer la demanda de los usuarios de los centros urbanos. Por ello, coordinó la instalación y la operación de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, que en el año 2000 alcanzó a estar integrada por 6000 bibliotecas distribuidas en todo el país, con lo cual se estima que quedó cubierto el 88 por ciento de los municipios de México. El número de volúmenes en sus acervos también se incrementó de 1,332,000 a 30,142,633 debidamente catalogados y clasificados.Asimismo propició la capacitación constante del personal a cargo de los servicios bibliotecarios, así como de las áreas de soporte y orientación para la realización de actividades de fomento a la lectura. Además, introdujo servicios apoyados en las nuevas tecnologías, como el acceso gratuito a Internet, que a fines del ofrecían alrededor de 100 bibliotecas públicas del país.

Su labor al frente de la Dirección General de Bibliotecas contribuyó a cambiar la imagen poco atractiva que antes existía de las bibliotecas públicas, al ofrecer edificios, colecciones y servicios que le dieron a México presencia tanto en América Latina como en el resto del mundo.Bajo su dirección, las bibliotecas públicas se convirtieron en lugares de confort, agradables y alegres. Incluso en las comunidades más alejadas, la población adoptó como parte de su identidad y comunidad a la biblioteca pública; no sólo los estudiantes, familias completas acudían a la biblioteca, hacían uso de sus servicios y se interesaban por su cuidado. Se convirtió así en un referente nacional e internacional de gestión exitosa de bibliotecas públicas.En su oficina de la avenida de los Insurgentes había dos estanterías llenas con álbumes encuadernados en piel. En ellos estaban las fotografías de cada una de las bibliotecas que operaban en los municipios de todo el país. “Me puse a juntar las fotografías porque cuando me pregunten qué hiciste y les diga que se abrieron más de 5 mil bibliotecas, no me lo van a creer”.

A lo largo de su trayectoria profesional, perteneció a diversas asociaciones y organismos académicos, como el Fideicomiso Felipe Teixedor y Monserrat Alfau de Teixedor; el Centro de Investigaciones para el Desarrollo, A.C.; la Asociación Mexicana de Bibliotecarios, A.C. (AMBAC) (que presidió de 1979 a 1981); el Colegio Nacional de Bibliotecarios; la Asociación de Bibliotecarios de Instituciones de Educación Superior de México y el Fideicomiso para la Cultura México/USA.

Promovió además la historia de las bibliotecas públicas en cada uno de los estados de la República, así como la bibliografía local. Este fue un proyecto fundamental para la bibliotecología nacional y para la memoria bibliográfica de México.Ana María Magaloni representa un parteaguas en la historia de las bibliotecas públicas en México. A partir de su sólida preparación académica y de su experiencia en la docencia y en la investigación, introdujo en las bibliotecas públicas un novedoso diseño de participación y corresponsabilidad con el gobierno federal y estatal. Igualmente, abrió la posibilidad de una actualización en la imagen y los servicios de ese tipo de bibliotecas. A través de la coordinación de la doctora Magaloni, en México se pudieron ofrecer edificios, colecciones y servicios que le dieron al país presencia e imagen en América Latina y en el resto del mundo.Falleció en la Ciudad de México el 1 de diciembre de 2023.

Pionera en la automatización de las bibliotecas en México Fue pionera en la sistematización de las bases de datos para agilizar la clasificación de los libros. A fines de agosto de 1967, se llevó a cabo en México la VII Reunión y Primer Congreso Regional sobre Documentación, donde Ana María Magaloni presentó la que sería la primera ponencia acerca de un sistema automatizado de biblioteca hecho en México. Entre las recomendaciones finales del Congreso, la Comisión de Organización, Documentación e Intercambio, presidida por el profesor Nahúm Pérez Paz, sugirió difundir todo lo relacionado con los procedimientos de automatización de la información por medio de las computadoras electrónicas.

El Sistema Automatizado del Centro de Información de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, desarrollado a partir de 1966, fue el primer proyecto de automatización de bibliotecas en México. Utilizando una computadora del Centro de Cálculo Electrónico de la UNAM (hoy Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y Sistemas), compilaba y distribuía índices de artículos de revistas. Ana María Magaloni dirigió el trabajo bibliotecológico y la documentación, mientras que Jorge Bustamante, investigador del Instituto de Ingeniería, se encargó de la parte computacional.Ella documentó más detalladamente el proyecto en 1970, cuando estaba ya avanzado. Como su motivación, se describe en el texto:[El Centro] se formó buscando una manera de que no siguiera aumentando la diferencia entre la información que se recibe y aquella que puede recuperarse rápidamente en la Biblioteca de las Divisiones de Investigación y la de Estudios Superiores de la Facultad de Ingeniería de la UNAM. El sistema debe aplicarse a un medio donde hay pocas personas especializadas en información y donde se reciben anualmente unos trescientos libros, 1500 folletos, doscientas copias, cien tesis y cuatrocientas revistas, con un contenido aproximado de 25 mil artículos. En los próximos diez años, se estima que las cantidades aumentarán cinco veces.Ya en la década de los ochenta, desde la Dirección General de Bibliotecas de la SEP, coordinó los esfuerzos de automatización de las bibliotecas públicas mediante la elaboración y distribución de catálogos de tarjetas en forma masiva. La Dirección General de Bibliotecas contaba también con un banco de datos de aproximadamente 120 mil títulos para la realización de sus procesos técnicos, que en combinación con el programa Biblos, se utilizaba para generar los juegos de tarjetas que eran enviadas con las colecciones de libros a las bibliotecas de la Red Nacional.

Vida personal Si bien llegó muy pequeña a la Ciudad de México, por lo que se identificaba como originaria de esta ciudad —al punto de que diversas fuentes consideran éste su lugar de nacimiento—, creció en una casa donde la cultura yucateca se “desayunaba, comía y cenaba”, además cursó sexto de primaria y los dos primeros años de secundaria interna en un colegio de Mérida, y es considerada una de las yucatecas ilustres por el gobierno de su estado natal.

Por su casa de la Ciudad de México desfilaban poetas de la talla de Dolores Castro y Rosario Castellanos, quienes ayudaban a su padre, el poeta Nacho Magaloni, en la revista Poesía de América, que se distribuía en América Latina a través de Cuadernos Americanos. Cuando tenía unos 8 años, su habitación quedaba debajo de la biblioteca de su padre.Recuerdo muy bien que una noche, el poeta del exilio español Pedro Garfias se la pasó dando vueltas en la biblioteca y desde mi cama yo lo escuchaba exclamar “¡No encuentro la palabrita!”, y me preguntaba qué había perdido, hasta que encontró la palabra adecuada para uno de sus versos.Se casó con el doctor en ingeniería Jorge Isaac Bustamante Ceballos, especialista en computación y sistemas de información, con quien tuvo a sus hijos Jorge Isaac, Ana del Carmen y Clara Eugeniay con quien desarrollaría investigaciones, proyectos y propuestas que apuntalaron la automatización de las bibliotecas y la modernización de muchos de los procesos bibliotecarios.