thumb|Introducción a las Vísperas y comienzo del salmo, «Dixit Dominus», en un Libro de Horas El Salmo 110 es el salmo 110 del Libro de los Salmos, que comienza en inglés en la versión de la Biblia del rey Jacobo: «El Señor dijo a mi Señor». En el sistema de numeración ligeramente diferente utilizado en las traducciones griega Septuaginta y latina Vulgata de la Biblia, este salmo es el Salmo 109. En latín, se conoce como Dixit Dominus («El Señor dijo»). Se considera tanto un salmo real como un salmo mesiánico. C. S. Rodd lo asocia con la coronación del rey.Rodd, C. S., 18. Salmos», en Barton, J. y Muddiman, J. (2001), The Oxford Bible Commentary , p. 396</ref>
Este salmo es una piedra angular de la teología cristiana, ya que se cita como prueba de la pluralidad de la Deidad y de la supremacía de Jesús como rey, sacerdote y Mesías. Por esta razón, el Salmo 110 es «el salmo más citado o al que se hace referencia con más frecuencia en el Nuevo Testamento». (nota al pie 1) Las fuentes judías clásicas, en cambio, afirman que el tema del salmo es Abraham, David o el Mesías judío.
El salmo forma parte habitual de las liturgias judía, católica, luterana, anglicana y otras protestantes. Debido a que este salmo es prominente en el Oficio de Vísperas, su texto en latín tiene un significado particular en la música. Los arreglos de vísperas más conocidos son el Vespro della Beata Vergine de Monteverdi (1610), y las Vesperae solennes de confessore (1780) de Mozart. Handel compuso su Dixit Dominus en 1707, y Vivaldi puso el salmo en latín tres veces. Antecedentes El salmo puede datarse en su primera parte en el período preexílico de Israel, a veces incluso completamente en la monarquía más antigua.Hans-Joachim Kraus: Psalmen. 2. Teilband Psalmen 50–150.
O. Palmer Robertson observa que el concepto de un rey sacerdote que se ve en el Salmo 110 también se ve en el profeta menor postexílico Zacarías 6:12-13, enfatizando que el rey sacerdote también construirá el templo del Señor y gobernará como sacerdote en el trono.«The Flow of the Psalms», O. Palmer Robertson, P&R Publishing, 2015, pp. 192-195, ISBN 978-1-62995-133-1.
Texto La siguiente tabla muestra el texto en hebreo del Salmo con vocales, junto con el texto en griego koiné de la Septuaginta y la traducción al español de la Biblia del Rey Jacobo. Tenga en cuenta que el significado puede diferir ligeramente entre estas versiones, ya que la Septuaginta y el texto masorético provienen de tradiciones textuales diferentes. Una traducción de 1917 directamente del hebreo al inglés realizada por la Sociedad Judía de Publicaciones se puede encontrar aquí o ven=The_Holy_Scriptures:_A_New_Translation_(JPS_1917)&lang=bi aquí, y una traducción de 1844 directamente de la Septuaginta por [ [Lancelot Charles Lee Brenton|L. C. L. Brenton]] se puede encontrar aquí. Ambas traducciones son de dominio público. En la Septuaginta, este salmo está numerado como Salmo 109. #HebreoEspañolGriego 1 (Salmo de David.) El Señor dijo a mi Señor: «Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies». 2 El Señor enviará desde Sión la vara de tu poder; domina en medio de tus enemigos. 3 Tu pueblo estará dispuesto en el día de tu poder, en la belleza de la santidad desde el seno de la mañana; tú tienes el rocío de tu juventud. 4 El Señor ha jurado y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec. 5 El Señor a tu derecha derribará a los reyes en el día de su ira. 6 Él juzgará entre las naciones, llenará los lugares con cadáveres; herirá las cabezas sobre muchos países. 7 Beberá del arroyo en el camino; por eso levantará la cabeza. Versión Reina-Valera El Señor dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. El Señor enviará la vara de tu poder desde Sion: Domina en medio de tus enemigos. Tu pueblo se ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder, en la hermosura de la santidad, desde el seno de la aurora: Tienes el rocío de tu juventud. El Señor ha jurado y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. El Señor a tu diestra herirá a reyes en el día de su ira. Él juzgará entre las naciones, llenará los lugares con cadáveres; herirá las cabezas sobre muchos países. Él beberá del arroyo en el camino: por eso levantará la cabeza. Comentarios De la Iglesia católica A todo el salmo Este salmo cierra la serie comprendida entre los Salmos 101 y 110, que se inicia con la presentación de un rey justo (cf. Sal 101). La figura real actúa como eje temático que articula súplicas y alabanzas, centradas en la fidelidad de Dios a su alianza (Sal 105) y su misericordia hacia Israel (Sal 106). En contraste con la fragilidad del orante en el salmo anterior (cf. Sal 109), el Salmo 110 resalta la autoridad y victoria del rey, dones concedidos por Dios (cf. Sal 2; 72).
El salmo comienza con un oráculo en el que Dios establece al rey como su representante (v. 1), seguido de un comentario sobre el destino de los enemigos y el reconocimiento del pueblo (vv. 2-3). Luego, un segundo oráculo declara al rey como sacerdote eterno (v. 4), y se concluye con una reflexión sobre su soberanía universal (vv. 5-7). En la tradición judía, este salmo fue interpretado como una referencia directa al Mesías, descendiente de David. En el cristianismo, a partir de la interpretación de Jesús, se entendió como anuncio profético de su divinidad y de su sacerdocio eterno como Hijo de Dios.Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; EUNSA p 7389 Al versículo 1 Este salmo, con su marcado tono militar, parece reflejar el contexto de los inicios de la monarquía en Israel. La introducción del primer oráculo —«Oráculo del Señor a mi señor»— sugiere que pudo haber sido formulado por David en referencia a su sucesor, probablemente Salomón. No obstante, su contenido permite que se haya compuesto para cualquier rey de la línea davídica.
La expresión sentarse a la derecha simboliza una posición de honor y autoridad compartida con el soberano principal (cf. Sal 45,10, sobre la reina). Leído durante la ceremonia de entronización, este oráculo reafirmaba la promesa divina de victoria sobre los enemigos del rey. Jesús citó este salmo al interpelar a los maestros de la Ley: si David llama "Señor" al Mesías, ¿cómo puede ser simplemente su descendiente? (cf. Mc 12,35-37 y paralelos). Así, Jesús revela que el Mesías es más que un heredero humano: su origen y dignidad son divinos. En este sentido, el salmo encuentra su cumplimiento pleno en la persona de Jesucristo.Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; EUNSA p 7390 A los salmos 2-3 Aunque el rey aparece como figura visible en el trono de Jerusalén (Sión), es en realidad el Señor, que habita en el Templo, quien le concede la autoridad y las victorias. El versículo 3, en su forma hebrea, comienza diciendo: «Tu pueblo se ofrece voluntariamente el día de tu poder», lo que puede interpretarse como la respuesta del pueblo que, de forma libre, se une al ejército del rey. Sin embargo, esta interpretación no es del todo segura. La versión griega de los Setenta traduce este pasaje como: «Para ti el principado en el día de tu poder», indicando así que el trono y el dominio del rey son afirmados tras sus victorias. Esta interpretación fue también seguida por la Nova Vulgata.
En cuanto a la segunda parte del versículo, el texto hebreo dice: «Entre galas sagradas, desde el seno de la aurora, tienes el rocío de tu juventud». Esta frase podría referirse al esplendor y la constante vitalidad del rey, o a la presencia de numerosos jóvenes combatientes que se suman a él cada mañana. Las versiones antiguas, sin embargo, lo interpretan de otra manera, viéndolo como una alusión a la adopción del rey por parte de Dios, como en el Salmo 2. Así entendido, el versículo formaría parte del ritual de coronación real, subrayando la elección divina y la dignidad del monarca.Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; EUNSA p 7391 Al versículo 4 Al igual que otros monarcas de la antigüedad, David y Salomón también desempeñaron funciones sacerdotales. En este salmo, se declara al rey «sacerdote para siempre», expresión que subraya la fidelidad de Dios a su promesa de un trono eterno para David (cf. 2 Sam 7,16). Este sacerdocio no se basa en la descendencia levítica, como el de Aarón, sino que está ligado a la figura de Melquisedec, rey y sacerdote de Jerusalén en tiempos de Abrahán, a quien bendijo tras recibir sus ofrendas. Por tanto, el rey hereda esta dignidad directamente de Dios, no por linaje.
La Carta a los Hebreos desarrolla ampliamente cómo este salmo se cumple en Cristo. Desde su inicio, presenta a Jesús como superior a los ángeles, citando el versículo 1: «Siéntate a mi derecha» (Hb 1,13). No fue Cristo quien se arrogó el sumo sacerdocio, sino que lo recibió del Padre, quien le dijo: «Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec» (Hb 5,6; cf. Sal 110,4). Así, Jesús se convierte en el cumplimiento definitivo de esta promesa. Él es el Sumo Sacerdote eterno, no por pertenecer a la tribu de Leví —al igual que el rey del salmo—, sino por un mandato divino confirmado con juramento (Hb 7,20-22). En Él se funda nuestra esperanza, ya que, como precursor, ha entrado en los cielos en favor nuestro (Hb 6,19-20). Su sacerdocio, por tanto, reemplaza al antiguo, que era temporal y preparatorio.Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; EUNSA p 7392 A los versículos 5-7 Gracias a la dignidad sacerdotal que recibe, el rey goza de la protección de Dios —representada con la imagen de estar «a su derecha», como en el v. 1, pero aplicada ahora a Dios junto al rey (v. 5)—, lo que le garantiza victoria y dominio sobre las naciones (vv. 5-7). La expresión «día de su ira» alude al momento de intervención divina en la historia. Según el texto hebreo, Dios sería el sujeto de los actos que siguen: derrota a los reyes enemigos, impone su poder sobre los pueblos (v. 6) y continúa su marcha triunfal (v. 7), como un rey guerrero que ha vencido por completo. No obstante, también puede entenderse que el protagonista de esos versículos es el rey humano, quien, respaldado por Dios y beneficiado por su intervención (v. 5), extiende su autoridad sobre la tierra, disfrutando de paz, victoria y honor. En ambos casos, el mensaje es claro: el poder del rey se fundamenta en la acción y voluntad de Dios.Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; EUNSA pp 7394-95
La tradición cristiana ha visto en este salmo una figura plena de Jesucristo, verdadero Rey y Sacerdote. Como afirma Faustino Luciferano, Jesús fue ungido no con óleo material, como los sacerdotes y reyes de Israel, sino con unción espiritual. Su sacerdocio no depende de una línea sucesoria como el de Aarón, sino que es único y eterno, según el orden de Melquisedec. Él reúne en sí mismo lo que en el Antiguo Testamento estaba separado: el poder real y el sacerdocio. Y en esa doble condición, Jesús lleva a plenitud la Ley y ofrece su propio cuerpo y sangre como sacrificio. Por eso la Iglesia utiliza este salmo en la solemnidad del Santísimo Cuerpo y| Sangre de Cristo, reconociendo en él la figura del Sumo Sacerdote que, como Melquisedec, ofrece pan y vino —símbolos eucarísticos— en el nuevo y eterno sacrificio.
De la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días Sobre todo el salmo El primer versículo del salmo 110 (109 en la Septuaginta griega y en la Vulgata Latina) prueba que Dios el Padre y Jesucristo son seres separados, y que ambos son Dioses y Señores: "El Señor dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies." (Salmo 109:1, Septuaginta Griega traducida el español).