El Hospital de Santa Emilia de Tarancón, también conocido como "El Hospitalillo", fue inaugurado en el año 1923, si bien entró en pleno funcionamiento en 1925, como Hospital de la Fundación Lozano. En los años de la Segunda República española sería conocido como Hospital Sanatorio Municipal, y durante la Guerra civil española fue designado Hospital Militar de Tarancón Clínica número 4, según algunas fuentes, u Hospital nº 3 según otras. Al finalizar la guerra pasó a ser el ambulatorio municipal funcionando después como residencia de personas mayores. En la década de 1990 quedó abandonado. En 2019, junto a su refugio antiaéreo, el edificio del hospital fue incluido en el Inventario del Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha.

Historia El Hospital de Santa Emilia se encuentra ubicado en la calle Hospital número 4 junto a la línea férrea Aranjuez-Valencia. Dentro de una parcela ajardinada están el edificio principal, de planta cuadrada con tres alturas, cámara y sótano, y tres construcciones de una planta adosadas a sus fachadas Sur y Oeste. Además hay otras edificaciones auxiliares construidas con posterioridad, durante la década de 1930, un cuarto de calderas, baños y la entrada al refugio antiaéreo.

La Fundación Lozano, primeros años El 20 de julio de 1904, firmada ante notario, se hizo la escritura para la instalación de un hospital en Tarancón a nombre de Jesús Lozano y Soria, médico y cirujano de la Beneficencia en Madrid. Se ubicaría en un terreno que ya contenía distintas edificaciones, que Lozano se propone terminar de construir, y se establecieron las distintas disposiciones que reglamentarían la Fundación Lozano. El hospital se tendría que denominar Santa Emilia, en honor a su mujer Emilia Feliú del Castillo, y estaría destinado a la asistencia de enfermos y heridos de la villa de Tarancón, vecinos o residentes temporalmente en la misma y a los indigentes y a los enfermos de tránsito siendo su estancia gratuita salvo algunos casos particulares. La intención de crear la Fundación era permitir la finalización de la construcción y el mantenimiento del hospital. En mayo de 1915 se redactó un nuevo reglamento de la Fundación que completaría el anterior. En julio de ese año comenzó a funcionar el hospital sin haber terminado las obras. En 1920 la Fundación fue declarada de Beneficencia Particular. La financiación del hospital, su construcción y dotación fue, al menos hasta 1918, a través de donativos y aportaciones del propio Lozano, habiendo momentos de ralentización de las obras debido a las crisis económicas. A estas crisis se suma el estallido del Motín de Tarancón, conocido como el "Motín de la patata", en abril de 1919, causado por la carestía de los productos de primera necesidad. Los heridos fueron atendidos en el Hospital de Santa Emilia. Lozano falleció en abril de 1922 y tras su muerte sería la Fundación la que se hiciera cargo de la regencia del hospital. Y en 1925 se nombró una nueva Junta de Administración que dirigiría el hospital firmando un acuerdo con la congregación religiosa de las Hermanas Mercedarias de la Caridad para el cuidado de los enfermos, lo que impulsó su apertura definitiva. Entre las especialidades y consultas médicas que ofrecía el hospital se encontraban medicina y cirugía general, obstetricia, ginecología, oftalmología o enfermedades de la infancia.

Periodo republicano y Guerra civil En 1931, al instaurarse la Segunda República española, proteger la salud de la población se convirtió en un punto importante incluido en el capítulo II de la Constitución española de 1931. La Ley de Coordinación Sanitaria de 1934 pretendía organizar la sanidad de todos los municipios de cada provincia entendiéndola como una función pública y un derecho social.Durante este periodo uno de los edificios auxiliares, de planta rectangular y dos pisos, se convirtió en el Centro de Higiene adscrito a la Jefatura Provincial de Sanidad.

En abril de 1936 se redactó un nuevo reglamento de la Fundación Lozano, para sustituir al de 1925, dando cuenta del reemplazo de las monjas Mercedarias por personal sanitario civil, sobre todo en funciones de enfermería. Este nuevo reglamento no llegó a entrar en vigor por el inicio de la Guerra civil española tres meses después.

Durante la Guerra civil el Hospital de Santa Emilia fue Hospital Militar de retaguardia para los heridos del bando republicano que venían, entre otros frentes, desde la Batalla de Brunete o la Batalla del Jarama. Pasó a estar gestionado por la sanidad militar republicana y por las Brigadas Internacionales, con una presencia constante en la zona desde enero de 1937 hasta marzo de 1938.

El 1 de enero de 1937 se dio a conocer la relación de hospitales autorizados por la Jefatura de Sanidad Militar para su funcionamiento a partir de esa fecha, tres semanas después llegaría otra orden circular desde Valencia firmada por Largo Caballero según la cual todos los hospitales civiles del territorio de la República, incluidos los del Socorro Rojo Internacional, las Brigadas Internacionales y de la Cruz Roja, con más de 300 camas que estuvieran funcionando y con la autorización del Ministerio de la Guerra pasarían a ser hospitales militares. Se marcaron unas condiciones sobre la procedencia de los heridos y sus traslados, estos solo podían proceder de un frente de batalla o puesto de socorro de la retaguardia, debían ser combatientes, solo se atendería a civiles bajo causas de fuerza mayor (bombardeo, incendio, etc) y solo serían trasladados entre hospitales o a zonas de retaguardia si contaban con una orden de evacuación emitida desde la Jefatura de Sanidad.

La XI Brigada Internacional radicó su base de evacuación en Tarancón bajo patronazgo estadounidense, más adelante sería también de recepción de heridos. El organizador fue el cirujano Edward Barsky que, en diciembre de 1936, a través de la American Medical Bureau (AMB) dispuso el envío de ambulancias y equipos de médicos, enfermeras y técnicos. A finales de febrero del 1937 llegó la primera unidad médica, que previamente operó en El Romeral.En ese año serían atendidos 379 heridos. La incorporación de apoyo médico internacional trajo grandes avances para la sanidad militar como el triaje, la transfusión de sangre o el método Trueta para tratar fracturas abiertas.

Es también en Tarancón donde se estableció la Oficina Central de Hospitales del frente del Centro para supervisar la situación de ocho hospitales de la zona (Tarancón, Colmenar de Oreja, Valdelaguna, Morata de Tajuña, Loeches y Saelices). Su situación estratégica en la retaguardia de los frentes de Madrid y Guadalajara y su ubicación en el paso de la carretera Madrid-Valencia y de la línea de ferrocarril Madrid-Cuenca-Valencia lo convirtieron en objetivo de la aviación fascista. El bombardeo de la Legión Cóndor sobre el municipio en diciembre de 1937 marcó un punto de inflexión, el pueblo quedó arrasado y el Hospital de Evacuación fue impactado destruyendo también cuatro ambulancias. Las Brigadas Internacionales se fueron desplazando poco a poco, primero a Saelices, hasta que fueron evacuados a Cataluña en marzo de 1938. El 31 de marzo de 1939 la División 61 del ejército sublevado ocupa Tarancón, el Hospital, que estaba ya controlado desde el 28 o 29 de marzo por su Ejército del Centro, fue clausurado y desprovisto de material.

De la Posguerra a 2011

Tras la Guerra civil regresan las monjas Mercenarias, no existen referencias hasta 1946 cuando la nueva administración decide convertirlo en un hospital de carácter comarcal, ampliar su capacidad y dotarlo de calefacción y rayos X.Hasta la década de 1950 no tendrá apenas actividad, en 1957 se propone un nuevo reglamento así como la realización de reformas para ampliar el personal y la prestación de servicios quirúrgicos. En 1975 al Hospital Municipal, aún siendo una entidad benéfico-sanitaria, le son retiradas algunas funciones que tenía atribuidas. En parte por la creación de nuevas instalaciones sanitarias en Tarancón. A finales del siglo se convierte en una Residencia de personas mayores. La congregación de las monjas Mercedarias se retira en 1984 dejando paso a las religiosas de la Asociación Católica Unión Lumen Dei. En 2004 también esta asociación abandona su trabajo asistencial. El Hospital desde ese momento fue objeto de abandono y actos de vandalismo (rotura de puertas y ventanas, deterioro de los forjados, etc.)

A partir de 2011 En 2011 el alcalde de Tarancón, presidente de la Fundación Lozano, tenía en marcha un anteproyecto para la construcción de una residencia de mayores en el emplazamiento del hospital, lo que significaba su demolición. Un grupo de historiadores e investigadores españoles, estadounidenses e irlandeses remitieron una carta al alcalde para evitar el derribo argumentando que la investigación para encontrar nuevas fuentes sobre el papel que en asuntos sanitarios tuvo el apoyo médico internacional a la II República Española durante la guerra civil seguía abierta, y en este sentido, el Hospitalillo formaba parte de la historia conectándolo con el pasado de Tarancón. La carta estaba firmada por Paul Preston y Joan Codden, representantes de la asociación Brunete en la Memoria, la Asociación Amigos de las Brigadas Internacionales, y la directora de la Abraham Lincolm Brigada Archive (ALBA), Marina Garde.Ese mismo año, Allan Craig, un escocés hijo de un brigadista herido en la Batalla del Jarama que fue trasladado al Hospital Militar de Tarancón, buscaba los restos de su padre. La Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica de Cuenca (ARMHC) comenzó en 2004 con la búsqueda de los cuerpos de represaliados por el franquismo. Toda la documentación apuntaba a que Craig falleció en el hospital. A partir de 2012, cada año un viernes del mes de febrero, se homenajea a los 39 escoceses que murieron en la Batalla del Jarama, a los tres brigadistas que murieron en Tarancón, así como a los republicanos asesinados por la represión franquista.Se consiguió un compromiso por parte de las autoridades municipales para conservar el edificio, pero en 2016 la situación del hospital era ruinosa y con las puertas de acceso al edificio y al refugio antiaéreo tapiadas. El año anterior hubo acusaciones contra el ejecutivo por la destrucción de documentos sobre el Hospitalillo, pruebas sobre su valor histórico, y aunque en 2015 hubo elecciones municipales y un nuevo alcalde, la situación de no cambió.Por parte de colectivos vecinales y la ARMHC continuaron impulsando iniciativas y campañas para su conservación y propuestas para la creación de un museo de la sanidad republicana en la guerra y de un centro de interpretación de represión franquista.

En 2019, el edificio del Hospital de Santa Emilia y su refugio antiaéreo fueron incorporados de oficio en el Inventario de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Castilla-La Mancha como elementos de Interés Patrimonial asegurando así su protección y evitando su derribo sin la autorización de Patrimonio.

Divulgación Desde 2019 la ARMHC realiza rutas por la comarca para acercar la historia de Tarancón a los visitantes. Los recorridos son flexibles y adaptados a los participantes, acercándose a enclaves significativos de la Guerra civil y la represión franquista en esta zona. Entre los puntos clave está el Hospitalillo.

Bibliografía

Blanch Domingo, Enrique Luis, Garrido Gallego, Jesús. Historia de la Sanidad en Tarancón. Ed. Ayuntamiento de Tarancón, 2017. Molina Gutiérrez, Máximo. Tarancón rojo. Españoles e internacionales en un Tarancón en guerra. Ed. AMRH Cuenca, 2022. Viñas, Ernesto. Hospitales de sangre republicanos en la Guerra Civil Española. 2012. de las Muelas Chico, Pedro Pablo. Estudio Histórico del Hospital de Santa Emilia en Tarancón. Cuenca, 2019.

Referencias

Véase también

Hospital de Sangre de Torrebaja Hospital Militar Base (Garaballa) Hospital de sangre

Enlaces externos

Roto el silencio (Hospitales de la guerra civil en Tarancón y comarca)