thumb|Fachada de Sobrino de Botín, en la calle de Cuchilleros (Madrid). Sobrino de Botín es un restaurante de Madrid situado en la planta baja del número 17 de la calle de Cuchilleros, junto a la Plaza Mayor de Madrid. Figura en el Libro Guinness de los récords como el más antiguo del mundo ya que, supuestamente, se fundó en 1725 y ha funcionado ininterrumpidamente desde entonces.[Debbie Harmsen, John D. Rambow, (2006),«Fodor's Spain», Fodor's; Pap/Map edition]Certificado del Libro Guiness Se trata de una leyenda; el restaurante, entonces denominado "Pastelería de Cándido Remis, sobrino de Botín", se abrió en 1865.Diario Oficial de Avisos de Madrid, 15 de junio de 1866, p. 2, anuncio sobre su apertura Es por ello que Peter Besas asegura que ninguno de los viajeros que visitaron Madrid en el siglo , y que posteriormente han documentado sus viajes, menciona “Botín”. El edificio que ocupa el restaurante Sobrino de Botín presenta una fachada de ladrillos con vista clásica del y ocupa cuatro plantas del mismo. La cocina es tradicional castellana. Está catalogado como el local número tres en la “lista de los imprescindibles de Forbes”.
Historia
Parece ser que a finales del se fundó en la plaza de Herradores de Madrid un establecimiento conocido como "Pastelería de Botín". Su propietario era José Puertas Sánchez, alias Botín, que falleció en 1847.Sentencia del Tribunal Supremo de 27 de febrero de 1890, sobre el derecho a usar el nombre de "Pastelería de Botín" Sobre este establecimiento también se generaron diversas leyendas. Pedro de Répide la presenta como fundada en tiempos de Felipe IV y luego conocida como ‘Casa Botín’. Tras la muerte de José Puertas se hizo cargo del local de Herradores su sobrino Cándido Remis Puertas, aunque solo como encargado o arrendatario, ya que la propiedad correspondía a su viuda, María Prado (fallecida en 1855) y, luego, a su hija Juana Puertas Prado y, tras fallecer esta en 1856, a su viudo, Eduardo León. En 1865 Cándido Remis rompe con Eduardo León y abre su propio establecimiento, "Pastelería Cándido Remis, sobrino de Botín", en la calle de Cuchilleros 17. En 1868, el local incluyó en su reforma un horno de leña.Resulta legendaria la afirmación de que su horno nunca se ha apagado (ni siquiera durante la guerra civil española, ni durante la pandemia del coronavirus. Una cédula mostrada en sus paredes da noticia de la solicitud en 1590 del privilegio de exención de huéspedes de aposento, lo cual solo prueba la antigüedad del edificio, no del restaurante, y en la portada figura una inscripción del año 1725, lo cual solo prueba la fecha en que se instaló la portada de piedra, aunque se utiliza como reclamo comercial sobre la supuesta antigüedad del local. Beatrice Erskine en 1922, en su Madrid, past and present, diferencia la Casa Botín de la Plaza de Herradores, de la Pastelería de sobrino de Botín como establecimientos distintos, «muy modestos, pero pintorescos».Beatrice Erskine; Londres, 1922 Una de las placas de la fachada, colocada por la Cámara de comercio e Industria el 25 de mayo de 1971, recuerda la mención de este lugar por Benito Pérez Galdós en su obra Fortunata y Jacinta.Lorenzo Díaz, (1991) «Madrid. Bodegones, mesones, fondas y restaurantes», Espasa Calpe, ISBN 84-239-5827-2, pp:127 En la novela aparece mencionada como pastelería («anoche cenó en la pastelería del sobrino de Botín»).Benito Pérez Galdós, Santiago Fortuño Llorens, Fortunata y Jacinta: dos historias de casadas, Parte Cuarta, IManuel Martínez Llopis, (1999), La dulcería española, Madrid También lo menciona Galdós en Misericordia, dando algunos detalles culinarios:
A partir de los años 30 del , Botín sería regentada por la familia González, formada por Amparo Martín y Emilio González. El primitivo local de la plaza de Herradores, denominado desde principios del como "Antigua Casa Botín" y que presumía de haber sido fundada en 1620, cerró por problemas económicos en 1936, aunque reabrió en 1939. Se cerró definitivamente en los años 60, tras ser adquirido el inmueble y los derechos sobre el nombre comercial por la familia González, para eliminar la competencia.
Pese a haberse abierto en 1865, fruto del éxito de la leyenda de su fundación en 1725 y con motivo de los 300 años de supuesta antigüedad,Nota de prensa de 9 de abril de 2025 en 2025 el Gobierno de la Comunidad de Madrid concede a Botín la Gran Cruz de la Orden del Dos de Mayo.Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid núm. 97, de 24 de abril de 2025, Decreto 13/2025, de 23 de abril, del Consejo de Gobierno
Características thumb|left|«Matritvm Urbs Regia», obra de Pierre Schild en 1956, representando un imaginario Madrid hacia 1561, en la decoración del restaurante. Sobrino de Botín reproduce en su local –que ocupa cuatro plantas del edificio–, un estilo mobiliario del , con los techos bajos y una decoración recargada de muebles y reliquias del pasado. Tiene acceso por una única entrada cubierta de madera. Trabajan casi 70 personas en sus instalaciones, con capacidad para unos 200 comensales; por regla general se sirven entre 350 y 400 comidas y cenas, habiendo registrando su récord en 735 por día.
Especialidades Las especialidades que se sirven en el local se fundamentan en la cocina castellana y madrileña. Los asados castellanos siendo muy afamado el cochinillo asado y cordero asado que se realiza en su antiguo horno de leña.Cofradía de la buena mesa, (1975), Madrid Gastronómico, Madrid También destaca su sopa castellana y la ‘sopa al cuarto de hora’ (sopa de pescado).Dionisio Pérez, (1929), Guia del buen comer español, Maxtor De la repostería son famosos los pestiños, los bartolillos y el flan de huevo.
Ilustres visitantes Se dice que Francisco de Goya estuvo trabajando en sus cocinas en 1765 (con 19 años), antes de destacar como pintor, aunque no deja de ser otra leyenda. También se dice que Ernest Hemingway fue un asiduo visitante durante sus estancias en Madrid, experiencia que traslada a uno de los personajes de The sun also rises (Jake) que declara haber comido en «Botín», aunque su visita muy probablemente fue a la "Antigua Casa Botín" de la plaza de Herradores.Miguel Izu, "Ernest Hemingway at Botin’s: Facts and Questions", The Hemingway Review, Vol. 45, No. 1, Fall 2025. Otros escritores en lengua inglesa que mencionan el lugar, en este caso sí es el local de la calle Cuchilleros, fueron por ejemplo Graham Greene, en Monseñor Quijote, y Frederick Forsyth en El manifiesto negro y en Cobra. También el político Indalecio Prieto habla en su libro Mi vida de los «deliciosos bartolillos de Botín».
Notas
Referencias
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