La paradoja del seguimiento de reglas es un problema filosófico planteado en las Investigaciones filosóficas de Ludwig Wittgenstein y desarrollado posteriormente por Saul Kripke en Wittgenstein on Rules and Private Language (1982).Kripke, Saul. Wittgenstein: reglas y lenguaje privado . Traducción de Alejandro Tomassini. UNAM / IIFF. 1989. La paradoja cuestiona cómo es posible seguir una regla de manera correcta si no existen criterios externos y objetivos que determinen su aplicación adecuada. Íntimamente relacionada con el Argumento del Lenguaje Privado, la paradoja ofrece una crítica a la idea de que el significado de las palabras y las reglas puede estar fundamentado únicamente en interpretaciones individuales o en estados mentales privados.

El debate sobre la paradoja sigue siendo relevante en la filosofía del lenguaje, la epistemología y la filosofía de la mente, especialmente en discusiones sobre la naturaleza del significado y la normatividad del pensamiento.Por ejemplo, G.P. Baker y P.M.S. Hacker, "Skepticism, Rules, and Language" (Oxford: Blackwell, 1984) y Colin McGinn, "Wittgenstein sobre el significado" (Oxford: Blackwell, 1984).

Planteamiento de la paradoja La paradoja del seguimiento de reglas surge de la reflexión de Ludwig Wittgenstein en sus Investigaciones filosóficas sobre la naturaleza del significado y la normatividad. Su argumento desafía la idea de que seguir una regla consiste simplemente en aplicar una interpretación interna de la misma, y muestra que esta concepción lleva a un problema escéptico sobre la posibilidad de determinar un uso correcto o incorrecto de cualquier regla.Wittgenstein se pregunta: ¿qué significa seguir una regla? En la comprensión tradicional, se supone que cada vez que alguien aplica una regla (por ejemplo, la regla de la suma en matemáticas), lo hace porque ha comprendido correctamente la regla en el pasado y puede proyectarla hacia nuevas aplicaciones. Sin embargo, Wittgenstein demuestra que esta suposición es problemática porque cualquier regla puede ser interpretada de múltiples maneras sin que haya un criterio interno que determine cuál es la correcta.

En 1982, Kripke reformuló esta idea en términos de un problema escéptico de tipo verdul.Kripke imagina a una persona que ha aprendido a sumar y que siempre ha seguido la regla del "más" (+). Sin embargo, al llegar a un cálculo nuevo, como 57 + 68, podría interpretarlo de una manera diferente, siguiendo una nueva regla (que Kripke llama "quus"), donde los resultados coinciden con la suma tradicional para números pequeños, pero no para valores más grandes. Si no hay un criterio externo que determine cuál es la interpretación correcta, entonces la persona podría estar aplicando cualquier regla sin posibilidad de corrección.

El problema de la interpretación infinita

Si seguir una regla consistiera en interpretar su significado de una determinada manera, entonces siempre sería posible interpretar la regla de forma diferente en cada aplicación. Esto genera una regresión infinita, ya que cualquier interpretación de la regla requeriría a su vez otra interpretación para justificarla, y así sucesivamente.

Por ejemplo, imaginemos la regla matemática de la suma: Se nos enseña que "2 + 2 = 4" y que la suma debe aplicarse de manera consistente en cualquier otro caso. Sin embargo, cuando llegamos a un cálculo nuevo, como 57 + 68, podríamos preguntarnos si debemos aplicar la suma como lo hemos hecho antes o si, en este caso, se debe aplicar una regla diferente. En principio, podríamos interpretar la regla de muchas maneras: podríamos decir que en este caso la suma debería dar 5, o que solo funciona para ciertos números pero no para otros.

Dado que cualquier cálculo es siempre un caso nuevo que no ha sido específicamente enseñado antes, nada en la regla misma puede forzarnos a aplicarla de una manera determinada y no de otra. Wittgenstein concluye que no existe un criterio puramente interno para el significado de una regla, sino que su corrección debe depender de algo externo.L Wittgenstein, Investigaciones Filosóficas, §201

El ejemplo de Kripke: la función "quus"

Saul Kripke, en Wittgenstein on Rules and Private Language (1982), reformula la paradoja en términos de un problema escéptico. Para ilustrarlo, introduce la función "quus" (⊕), que es idéntica a la suma para números menores que 57, pero que, para cualquier número mayor, da siempre 5 como resultado:

Kripke plantea la pregunta: ¿cómo sabemos que, cuando aprendimos la suma en la escuela, estábamos usando realmente la regla de la suma y no la regla de "quus"? Si la única justificación que tenemos es la forma en que hemos usado la suma en el pasado, eso no garantiza que la regla de "quus" no haya sido la correcta todo el tiempo, simplemente porque antes no nos habíamos encontrado con un número mayor que 57.Kripke, Saul. Wittgenstein: reglas y lenguaje privado . pp 7-25

Esta reconstrucción del argumento de Wittgenstein muestra que el problema no se limita a la suma, sino que se aplica a cualquier regla: siempre es posible reinterpretar una regla de manera diferente sin un criterio objetivo que determine cuál es la interpretación correcta.Kripke , Saul. Wittgenstein: reglas y lenguaje privado . pág. 55Del mismo modo en que Hume concluyó que la causalidad era ininteligible porque "A causa B consiste en A-es embebidas en un patrón del tipo eventos-de-tipo-A son seguidos por eventos-de-tipo-B, lo que nos lleva a afirmar que A causó B", Wittgenstein estaría proponiendo que "el significado único es ininteligible; por el contrario, el que un individuo esté refiriéndose a la suma convencional al decir 'más''' [en vez de a la suma quus] consiste en que el término 'más' haya pasado la prueba que una comunidad de hablantes imponga para entender que el individuo se refiere a dicha función",Kripke, Saul. Wittgenstein sobre reglas y lenguaje privado . pág. 105 y no a otra.

Algunos comentaristas de Wittgenstein consideran que el relato de Kripke es infiel a Wittgenstein, sobre todo por emplear ideas que Wittgenstein habría rechazado y como resultado a veces se llama al argumento de Kripke el "Kripkenstein". Incluso el propio Kripke sospechaba que muchos aspectos de su argumento son incompatibles con la intención original de Wittgenstein, lo que lo llevó a insistir en que el libro "no debería considerarse que exponga ni el argumento de 'Wittgenstein' ni el de 'Kripke': más bien el argumento de Wittgenstein tal y como se le presentó a Kripke."Kripke, Saul. Wittgenstein sobre reglas y lenguaje privado . pág. 5 Pese a ello, la paradoja del seguimiento de reglas expuesta por Kripke ha resultado ser más perdurable que la del propio Wittgenstein, y en opinión de muchos, un argumento mejor y más interesante que el del propio Wittgenstein; el interés que suscita el argumento del lenguaje privado en la actualidad tiende a ser debido al Kripkenstein.

El problema de la normatividad

El núcleo de la paradoja es el problema de la normatividad del significado. Una regla no solo describe lo que hemos hecho en el pasado, sino que también nos prescribe cómo debemos actuar en el futuro. Si no hay un criterio objetivo para decir qué cuenta como seguir la regla correctamente, entonces cualquier acción podría ser considerada conforme a la regla, lo que hace que el concepto de seguir una regla pierda sentido.

Wittgenstein concluye que el significado de una regla no puede estar basado en interpretaciones individuales ni en estados mentales privados, sino que debe depender de la práctica social y del uso compartido del lenguaje. Solo en el contexto de una comunidad que aplica reglas de manera regular y consistente se pueden establecer criterios de corrección.

Consecuencias filosóficas La paradoja del seguimiento de reglas tiene profundas implicaciones en la filosofía del lenguaje, la epistemología y la filosofía de la mente, ya que desafía la noción de significado, la objetividad de las reglas y la posibilidad de fundamentar la normatividad en términos puramente individuales o internos.

Crítica a la teoría representacional del significado

Una de las implicaciones más radicales del argumento de Wittgenstein es que el significado no puede reducirse a representaciones mentales o estados internos. Tradicionalmente, se ha considerado que entender una regla significa formar una representación mental de ella y luego aplicarla en la práctica. Sin embargo, la paradoja muestra que cualquier representación podría ser interpretada de múltiples maneras, lo que llevaría a la regresión infinita del problema de la interpretación.

Esto afecta directamente a las teorías del significado basadas en conceptos mentales o en la referencia a entidades abstractas. Si no hay un criterio interno que determine cómo aplicar correctamente una regla, entonces el significado de una palabra o expresión no puede explicarse únicamente en términos de imágenes mentales, intuiciones personales o asociaciones individuales.

Dependencia del significado en la comunidad lingüística

Para resolver la paradoja, Wittgenstein introduce la idea de que el significado se establece en el uso dentro de una comunidad lingüística. Esto implica que las reglas del lenguaje no pueden ser privadas ni depender únicamente de interpretaciones individuales, sino que deben estar sustentadas en prácticas compartidas.

Desde esta perspectiva, una persona no sigue correctamente una regla porque haya entendido su significado de forma privada, sino porque su comportamiento es reconocido como correcto por la comunidad de hablantes. Esto se vincula con la famosa afirmación de Wittgenstein: "el significado de una palabra es su uso en el lenguaje."L Wittgenstein, Investigaciones Filosóficas, §43

Esta idea ha influido en el desarrollo de teorías pragmáticas y normativas del lenguaje, como la de Robert Brandom, quien sostiene que la comprensión de un término depende de los compromisos inferenciales que los hablantes asumen en la práctica discursiva.

Problemas para el platonismo y el realismo semántico

La paradoja también plantea un desafío para el platonismo semántico, la idea de que el significado de las palabras está determinado por entidades abstractas o verdades atemporales. Si el significado estuviera fijado por una realidad objetiva independiente de los hablantes, entonces debería haber un criterio claro para determinar cuál es la interpretación correcta de una regla. Sin embargo, la paradoja muestra que ningún criterio objetivo es accesible sin recurrir a la práctica comunitaria.

Esto tiene implicaciones para el realismo semántico, la postura según la cual hay hechos objetivos sobre el significado que existen independientemente de nuestra capacidad para reconocerlos. Si la paradoja del seguimiento de reglas es correcta, entonces no puede haber hechos semánticos objetivos que determinen de manera absoluta cómo deben aplicarse las reglas, lo que lleva a un escepticismo semántico, como el que Kripke desarrolla en su interpretación de Wittgenstein.

El problema de la normatividad en la epistemología

El problema del seguimiento de reglas no solo afecta al lenguaje, sino también a la epistemología. Si no hay criterios objetivos para determinar cómo aplicar correctamente una regla, entonces el conocimiento mismo parece quedar en entredicho, ya que todas nuestras creencias dependen de reglas de inferencia que podrían ser interpretadas de diferentes maneras.

Esto ha llevado a debates sobre el fundamento del conocimiento y la justificación epistémica. Filósofos como Crispin Wright y Paul Boghossian han argumentado que, si el escepticismo semántico de Kripke es correcto, entonces no solo el lenguaje, sino también la racionalidad y la lógica misma podrían quedar sin una base normativa estable.Boghossian, P.A., 1989, ‘The rule-following considerations’, Mind, 98: 507–49.

Implicaciones en la filosofía de la mente