miniatura|Felipe V de España, promotor de las reformas borbónicas. Las reformas borbónicas son una serie de cambios administrativos aplicados por los miembros de la corona española borbónica a partir del en el Virreinato de Nueva España y del Virreinato del Perú. Las reformas buscaban reacomodar tanto la situación interna de la Península como sus relaciones con las provincias ultramarinas, ambos propósitos respondían a una nueva concepción del Estado, considerando como principal tarea volver a abogarse todos los atributos del , poder que había delegado en grupos, corporaciones y asumir directamente la dirección del poder español que mostraba signos de decadencia. Las constantes guerras con Inglaterra, la corrupción y la evasión de impuestos habían contribuido al deterioro de las finanzas, mientras que las pestes y las epidemias habían producido una crisis demográfica. Ante esta situación, los monarcas fortalecieron la economía española mediante el máximo aprovechamiento de los recursos provenientes del asiento de negros y unificaron su administración a través de la designación de ministros más eficientes.

El virreinato de la Nueva España (hoy México) y el de Perú conformaban los territorios más prósperos y ricos que España disponía. México producía en Zacatecas y Guanajuato el 90 % de toda la plata de América. Alrededor de 1810, contaba con una población de unos seis millones de habitantes, repartidos en un 18 % de blancos (setenta criollos por cada peninsular), un 60 % de aborígenes (la mayoría del país) y un 22 % de castas (pardos y mestizos). La riqueza se encontraba mal distribuida; como observó Alexander von Humboldt, México es el país de la desigualdad. España, envuelta en guerras, unas veces con Inglaterra por compromisos diplomáticos y otras con Francia, no exigió mayores y más directas exacciones fiscales a las provincias ultramarinas, al tiempo que debilitaba su control militar y administrativo sobre ellas. Al acudir al dinero mexicano, son intereses de la Iglesia, principal capitalista del país.

Las metas de las reformas bórbónicas

Tratar de lograr una total centralización y evitar castigos Fortalecer el área militar con la finalidad de lograr mayor protección contra los ataques enemigos. Poner fin al exceso de actos de corrupción en los gobiernos durante la colonia. Restricciones al poder excesivo ejercido por el clero y la aristocracia criolla. Transformar al gobierno, sustituyendo a los funcionarios corruptos. Restringir el dominio eclesiástico eliminándoles privilegios u otros.

Consecuencias Mayor centralización y control por parte del Imperio español hacia los Virreinatos Americanos. Inmensa disminución en los ingresos de los Virreinatos españoles, lo cual las llevó a un gran empobrecimiento. Marcada mengua en el crecimiento industrial de los Virreinatos. Fuertes protestas por descontento de los Virreinatos por las reformas económicas implementadas por el imperio francés. Aumento de las contribuciones que los Virreinatos aportaban al Imperio Español

Sublevación de Miguel Hidalgo En el Bajío, región próspera y fértil de Guanajuato y Michoacán, el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla. , de la Parroquia de Dolores, Guanajuto, junto con sacerdotes de otras parroquias, varios oficiales del ejército, funcionarios de gobierno provinciales y civiles criollos, ante la captura del Rey Carlos IV y toda la familia Real por Napoleón Bonaparte, lo que incluyó la invasión de la Península Ibérica por tropas del ejército francés, surgió el rumor de que la Nueva España iba a pasar al poder de Napoleón, y que se enviaría a funcionarios para asumir el gobierno del Virreinato, y que las autoridades virreinales estaban de acuerdo, comenzaron a fraguar un levantamiento en contra de estas últimas, en la ciudad de Querétaro, con la finalidad de destituirlas, para establecer una junta de gobierno leales a la Corona Española.

A esta conspiración contribuyeron las afectaciones económicas que habían sufrido muchos criollos, y desde luego los españoles de la élite novohispana, a causa de las Reformas Borbónicas, el mismo Miguel Hidalgo había perdido sus 2 haciendas que fueron decomisadas por la Real Hacienda, debido a que los Hidalgo debían a la Iglesia préstamos, que como en todos los casos la Corona se los quitó a la Iglesia para beneficiarse de su cobro (esto había ocurrido por principios del siglo XIX) estos cobros eran por que la Corona necesitaba una gran cantidad de numerario para cubrir todos sus gastos, en especial los de guerra.

La conspiración de Querétaro lo atrajo a su causa y aprovechó su enorme ascendiente sobre los indios. Hidalgo apeló al apoyo popular y el 16 de septiembre de 1810, en la misa, profirió el famoso Grito de Dolores. El movimiento se propagó por todo el Bajío y llegó a contar con un ejército de cincuenta mil hombres, en su mayoría indios y mestizos mal armados e indisciplinados. El cura Hidalgo, con la imagen de la virgen de Guadalupe como estandarte, asaltó y tomó la ciudad de Guanajuato, donde decidió aprisionar a los españoles, confiscar sus bienes y abolir el tributo indígena.

Los criollos y peninsulares adinerados se enfrentaron a Hidalgo en la Alhóndiga de Granaditas (Guanajuato), donde habían concentrado sus fuerzas. La victoria supuso una matanza de blancos, ya que latía en la guerra el odio racial.

Hostigado por militares españoles y criollos, Hidalgo es derrotado el 17 de enero de 1811 en el Puente de Calderón, huye con su lugarteniente Allende hacia el norte, pero cae en una emboscada en Chihuahua, y es más tarde ajusticiado.

José María Morelos, se une a Hidalgo y levanta un ejército popular, pero disciplinado, móvil y aguerrido. En 1812 cae Oaxaca en sus manos, lo que provoca la alarma de los realistas. Morelos, el más intuitivo de los nacionalistas de su país, promulgó un decreto constitucional por el que todos se convertían en americanos y se abolían las castas, el tributo indio y la esclavitud. Partidario de un socialismo utópico y agrario, fue juzgado por herejía y ajusticiado en 1815.

Dos compañeros de Morelos continuaron la lucha después de su muerte: Vicente Guerrero y Guadalupe Victoria. La represión fue llevada a cabo por el ejército colonial criollo y la Iglesia oficial, que constituían, entre 1815 y 1821, las fuerzas más conservadoras del país. Sólo una política muy hábil hubiera podido retener a los criollos para la Corona y España, pero los liberales peninsulares precipitaron la caída del colonialismo americano.

Constitución de Cádiz de 1812 Los criollos promovieron un movimiento para defender su herencia colonial y encontraron un líder el cual era Agustín de Iturbide, hijo de un comerciante vasco de Valladolid de Michoacán (Morelia), que había servido como voluntario en el ejército realista contra los insurgentes, a los que combatió de 1810 a 1816. Entró a formar parte de la conspiración de la Profesa, cuya finalidad consistía en impedir el restablecimiento de la Constitución española de Cádiz. En 1820 aceptó el mando como comandante en jefe para luchar contra Guerrero, al que procuró atraerse a su causa. Para ello pactó con él 25 de febrero de 1821 dio a conocer el Plan de Iguala o de las Tres Garantías, documento independentista conservador que recibió el apoyo de la Iglesia, el ejército y la oligarquía. El Plan propugnaba la implantación de una monarquía constitucional, el mantenimiento de la religión católica y el igualitarismo racial.

Reformas políticas La corona mandó al mariscal Juan de Villalba, acompañado de tropas peninsulares, con la misión de institucionalizar un ejército, que asombrosamente hasta entonces no había existido, y el reclutamiento se hizo mediante la leva forzada. Cabe mencionar, que los dos enviados, Gálvez y Villalba, tuvieron conflictos con el virrey, el marqués de Cruillas. Se nombró a un nuevo virrey, Carlos Francisco de Croix que apoyó a Villalba en sus tareas militares.

Al principio el ejército fue una institución desprestigiada que con el tiempo fue ganando aceptación, gracias a que se fueron otorgando una serie de privilegios. Los fueros concedían la exención de impuestos a los militares. En caso de que tuvieran un problema jurídico podían trasladar su caso de una corte civil a una corte militar, donde lo ayudarían a resolver su problema.

Las posesiones americanas de la Corona eran vulnerables a los ataques externos. En realidad, este problema se solucionó hasta cierto grado ya que no se creó una armada para la defensa de los puertos americanos, teniendo como dos únicas defensas la Armada peninsular, que era llamada cada vez que se presentaban conflictos de alto grado y, por otra parte, la nueva institución militar que tenía guarniciones cercanas a las costas. Desde el momento en que España colonizó América hubo un interés de otras potencias por obtener posesiones. Los ingleses, con sus colonias al norte al igual que Holanda, y los portugueses al sur con Brasil.

El mar Caribe se convirtió en un área de disputa, las potencias querían hacerse por lo menos de una isla para tener presencia. De esta manera Inglaterra, Francia, Holanda, Dinamarca y Suecia se beneficiaron de la piratería y del contrabando del comercio.

La defensa española no fue efectiva, pues las milicias que salvaguardaban las costas solo podían brindar protección en los puertos. Una vez que las embarcaciones zarpaban estaban expuestas a recibir un ataque de corsarios o de piratas, por lo que era necesaria la creación de una armada americana que nunca se realizó.

Para asegurar la defensa del territorio colonial, la reforma administrativa de Gálvez se complementó con cambios en la esfera militar. Así, se emprendió la construcción y la reparación de fortificaciones, y se puso en marcha la formación de un ejército compuesto por dos elementos de importancia desigual: el ejército regular y las milicias. El primero estaba formado por soldados permanentes y tropas de apoyo que procedían de España. Las milicias estaban integradas por los vecinos obligados a recibir instrucción militar para la defensa de su territorio, que a diferencia de quienes integraban el ejército regular, nunca recibían paga por ello. El mismo esfuerzo renovadores de su casa que se dio en la Marina.

Reforma del clero y expulsión de los jesuitas

miniatura|Carlos III de España. Una de las principales instituciones afectadas por el despotismo ilustrado español fue la Iglesia católica, ya que la Corona pretendió afirmar el poder secular sobre el religioso. Esto incluía la restricción de los privilegios y exoneraciones fiscales que gozaban las órdenes religiosas.

Desde los años treinta del comenzaron a expandirse los ideales de la ilustración. Hubo una difusión del racionalismo y la nueva filosofía de la naturaleza en América, sobre todo gracias a los jesuitas. La tarea de la educación en la Nueva España la llevaban a cabo los jesuitas, enseñaban a indígenas, criollos y peninsulares. Con la llegada de la ilustración hubo una serie de reformas en todos los niveles. Hubo cambios desde la educación primaria hasta la modificación de los planes de estudio en las universidades. Todo esto dio como resultado el surgimiento de una ilustración criolla, «… se concluye que este proceso fortaleció el antagonismo entre europeos y criollos y facilitó a éstos los instrumentos intelectuales para fundamentar su identidad frente a aquéllos sobre bases histórico-culturales, y que de esta manera lograron articular sus reivindicaciones políticas».