300px|thumb|Arresto de Federica Guillermina de Prusia por los patriotas.
Patriottentijd ("tiempo de los patriotas" en lengua neerlandesa) es la denominación historiográfica de un periodo de inestabilidad política en las Provincias Unidas de los Países Bajos ente 1780 y 1787 aproximadamente. El término deriva de la denominación Patriotten ("patriotas") que se daba a la facción opuesta a los Orangisten ("orangistas", partidarios del estatúder Guillermo V de Orange-Nassau). En 1781 uno de los líderes de los patriotas, Joan Derk van der Capellen tot den Pol, influenciado por reformistas y disidentes ingleses y escoceses (Richard Price, Joseph Priestley, Andrew Fletcher of Saltoun), publicó anónimamente el panfleto Aan het Volk van Nederland ("Al pueblo de Holanda"), en el que abogaba por la formación de milicias cívicas siguiendo el modelo suizo, escocés y estadounidense, con el propósito de restaurar el régimen republicano.
Tales milicias se fueron formando en muchas localidades, junto con clubes políticos "patriotas", constituyendo el núcleo del movimiento patriota. Desde 1785 fueron ganando poder cada vez un número mayor de ciudades, en las que reemplazaron al antiguo sistema de cooptación de los regenten por un sistema de representantes democráticamente elegidos. A su vez, eso les permitió reemplazar a los representantes que enviaban esas ciudades, consiguiendo que los patriotas se convirtieran en mayoritarios en los Estados provinciales de Holanda, Groninga y Utrecht; y por tanto en los Estados Generales. Esto consiguió restringir los poderes del estatúder, al privarle del mando de una gran parte del Staatse leger (el ejército de los Países Bajos).
Se produjo una guerra civil de baja intensidad que terminó en una situación de empate militar, hasta que entre septiembre y octubre de 1787 los patriotas fueron derrotados por la invasión prusiana de Holanda encabezada por Carlos de Brunswick, obligando a muchos de ellos a exiliarse.
Antecedentes Etimología thumb|Genootschap "De Vrijheid" de Dordrecht. thumb|La milicia cívica (exercitiegenootschap) de Sneek, reunida en la plaza del mercado en 1786.
El término Patriotten (del griego , "compatriota") se había utilizado para denominar a un grupo político del por Andries Bicker y la facción Loevenstein,'Recueil Andries Bicker'. Register van de resoluties van de vroedschap en het college van burgemeesteren en oud-burgemeesteren, opgetekend door Andries Bicker gedurende zijn zitting in genoemde colleges; afschriften; met inhoudsopgave en alfabetische index, 1622-1652, p. 327 pero cuando Francia invadió Holanda en 1747 (en el contexto internacional de la guerra de sucesión austríaca e interno de la revolución orangista), los "patriotas" demandaron la vuelta del estatúder Orange, que puso fin al segundo periodo sin estatúder. A partir de 1756, no obstante, los de la facción o partido pro-Estados (regenten) de nuevo volvieron a llamarse a sí mismos "patriotas". El partido orangista intentó reapropiarse del término, pero se vio forzado a una posición defensiva, lo que quedó evidenciado cuando redenominó a una de sus revistas semanales De Ouderwetse Nederlandsche Patriot ("El patriota holandés a la antigua moda"). "Patriotismo" se convirtió en un sinónimo de "anti-orangismo".Kossman, p. 45
Los patriotas podían dividirse en dos grupos separados: aristócratas y demócratas. Los patriotas aristócratas (también llamados oudpatriotten -"patriotas viejos"-), inicialmente el grupo más fuerte, se podían considerar como regenten en la oposición, que o bien buscaban entrar en las facciones en el poder, o bien intentaban realizar el ideal loevensteniano de una república sin los Orange; provenían del partido pro-Estados. Los patriotas demócratas surgieron posteriormente, y consistían principalmente en miembros de la burguesía que no ostentaban cargos de regenten y buscaban democratizar la República.Encarta-encyclopedie Winkler Prins (1993–2002) s.v. "patriotten". Microsoft Corporation/Het Spectrum.
Finalmente, el término Patriottentijd no se usó en la época, sino que es una creación historiográfica del , comparable a las expresiones utilizadas para designar al Eerste Stadhouderloze Tijdperk ("primer periodo sin estatúder"), al Tweede Stadhouderloze Tijdperk ("segundo periodo sin estatúder") y a la Fransche Tijd ("era francesa", que es como también se denomina a la República Bátava, el Reino de Holanda y el periodo del Primer Imperio francés, 1795–1813). El historiador Herman Theodoor Colenbrander usó the término para titular una de sus principales obras: De patriottentijd: hoofdzakelijk naar buitenlandsche bescheiden (The Hague, 1897).Blaas discusses Colenbrander's dissertation and the reactions it elicited from other Dutch historians, like Petrus Johannes Blok, and their different perspectives on the era in the context of Dutch historiography; Cf. Blaas, op.cit.. It should be recognised that the Dutch do not have a monopoly on the term Patriottentijd. In Belgian historiography, the term refers to the almost contemporaneous period of upheaval in Belgian history in which the short-lived United Belgian States were founded. Cf.Sleeckx, J.L.D., De Patriottentijd (1889) El término se solía usar de forma peyorativa, pero con el tiempo ha adquirido una connotación más positiva.<ref>Cf. W. van der Zwaag, Patriottenbeweging en geschiedschrijving Bezinning-Achtergrond (1990) in Digibron</ref>
Decadencia percibida
Tras la Edad de Oro holandesa de los dos primeros tercios del , la economía neerlandesa entró en un periodo de estancamiento o declive relativo. El tamaño absoluto del producto nacional bruto se mantuvo, pero la posición de la economía en el contexto internacional fue sobrepasada por otros países europeos en el . Además, en ciertos sectores económicos como la pesca y las industrias florecientes a comienzos del se produjo un descenso en términos absolutos. La desindustrialización llevó a la desurbanización, desplazando a los artesanos que perdían su trabajo a zonas donde pudieran encontrarlo. La base industrial en reducción se concentró en determinadas zonas en perjuicio de otras en las que antes la industria textil o la construcción naval había sido importante. A lo largo del el tamaño de la población permaneció con poca variación en torno a 1.9 millones de habitantes, lo que contrastaba con el crecimiento demográfico del resto de Europa. La renta per capita también permaneció estancada. En cambio la desigualdad económica interna aumentó considerablemente: un pequeño grupo de rentiers incrementó su riqueza y control de la economía, con un peso cada vez mayor de los servicios, dominados por el comercio y la banca. Hubo devastadores efectos en la movilidad social, que predominantemente pasó a ser descendente, hacia los estratos más bajos de la sociedad neerlandesa. Incluso los que se mantuvieron en las clases alta y media se vieron afectados por la percepción del declive económico.Schama, pp. 25-34.
El declive económico se trasladó a la esfera política a partir del tratado de Utrecht (1713), que obligó al gobierno a constreñir el gasto en una política de austeridad como consecuencia del penoso estado de las finanzas públicas. Tanto el ejército (formado por mercenarios) como la marina se redujeron en el periodo siguiente, impidiendo a los Países Bajos mantener sus pretensiones de ser una potencia militar considerable, con las consecuencias diplomáticas que ello conllevaba. Quedó claro que su papel en el equilibrio europeo había pasado a ser subalterno de Francia, Prusia e Inglaterra. Este declive de la influencia exterior intensificó la percepción de la decadencia.Schama, pp. 34-45.
Creciente desafección con el sistema político thumb|left|Retrato de Guillermo V, ca. 1768–1769. La percepción del declive económico y diplomático fue pareja con la creciente desafección de las clases medias con el sistema de la República neerlandesa. La "constitución" de los Países BajosNo en el sentido de una constitución escrita, sino en el de un cuerpo de cartas y tratados, como el Gran Privilegio (1477), la Unión de Utrecht (1579) y los tratados que definieron la independencia, como la Paz de Münster (1648), que conjuntamente definieron las instituciones políticas neerlandesas. definía el sistema político como una confederación de provincias soberanas con un carácter republicano.La soberanía residía en las instituciones medievales de los Estados provinciales, como los Estados de Holanda y Frisia Occidental y los Estados Generales a nivel confederal y no (al menos hasta 1588) en un rey o príncipe, y menos en el cargo vestigial del estatúder. Formalmente, el poder se suponía que emanaba de abajo arriba, desde los gobiernos locales (los de las ciudades que poseían stadsrechten -"derechos de ciudad", "fueros"-, mientras que en áreas rurales residía en la aristocracia) hacia los Estados provinciales y por última hasta los Estados Generales. Los gobiernos locales, aunque teóricamente representaran al "pueblo" según la ideología dominante, de hecho habían convertido en oligarquías ejercidas por unas pocas familias que, aunque en las ciudades no eran formalmente parte de la nobleza, eran consideradas "patricias" en el sentido clásico. Los miembros de la clase regenten se cooptaban unas a otras en el vroedschap (consejo de la ciudad), que elegía a los magistrados y enviaba delegados a los Estados provinciales y Generales. A esta situación se había llegado gradualmente, ya que en la Edad Media las corporaciones (como las guildas y las schutterijen -guardias cívicas-) tenían un poder nominal sobre el vroedschappen, otorgando al menos algún poder político a los miembros de la clase media (aunque considerar tal sistema como "democrático" sea exagerado).Schama, pp. 45-50.