Las relaciones China-India se refieren a las relaciones bilaterales entre la República Popular China y la República de la India. Históricamente, China y la India han tenido relaciones desde hace más de 2.000 años, pero las relaciones modernas comienzan realmente a mediados del , tras la independencia de la India y la creación de ambas repúblicas. India fue uno de los primeros países en romper sus lazos oficiales con la República de China (Taiwán) y reconocer a la República Popular de China el 1 de abril de 1950 como el gobierno legítimo de la China continental y de Taiwán.

China e India son dos de las más antiguas civilizaciones del mundo, modeladas alrededor de los ríos Indo y Ganges en el caso de la India, y del Río Amarillo y el Yangtsé en el caso de la China. Las relaciones culturales y económicas entre ambos países se remontan a la antigüedad debido a su proximidad geográfica, a pesar de estar separadas por el Himalaya. Se estableció un tráfico en los dos sentidos, apoyado en el intercambio comercial y el intercambio de cultura espiritual. La Ruta de la Seda no solo sirvió como importante ruta comercial entre India y China, sino que facilitó la propagación del budismo desde la India hasta el este de Asia. Por el contrario, su interacción política fue mínima la mayoría del tiempo, habiendo coexistido durante miles de años en paz y harmonía.

Durante el , India pasó de estar controlada por la Compañía Británica de las Indias Orientales a estarlo por la Corona británica en 1858, lo que permitió su explotación colonial y consolidar el poder británico en Asia. El tráfico del opio cultivado en India se convirtió desde finales del en el único negocio rentable para la Compañía, que lo exportaba a China, donde provocó una crisis de adicción al opio, con la creciente preocupación del gobierno imperial. La estrategia británica era desgastar a China para lograr su control. Esto desencadenó la primera y la segunda guerra anglo-china del opio.

Durante la Segunda Guerra Mundial, tanto la India británica como la República de China desempeñaron un papel crucial para detener el progreso del Japón imperial.

La relación política desde mediados del ha sufrido altibajos hasta la situación actual, con una buena relación en la década de 1950, una profunda hostilidad entre las décadas de 1960 y 1970, una aproximación en la década de 1980, y un reajuste tras la desaparición de la Unión Soviética. Tras la guerra fría (en la que ambos estaban en bandos opuestos), Nueva Delhi y Pekín se han movido hacia una «relación productiva» de mayor cooperación en los dominios económicos y de comercio, y en el interés a largo plazo de paz y estabilidad en Asia. A pesar de ello, sus relaciones han estado marcadas por conflictos, sospechas mutuas, falta de confianza, y rivalidad en Asia, con una relación volátil y plagada de fricciones y tensiones.

China e India son los dos países más poblados y con mayor crecimiento económico del mundo, por lo que sus influencias diplomáticas y económicas respectivas han aumentado la importancia de su relación bilateral y su influencia en Asia. A pesar de los lazos económicos y estratégicos crecientes entre ambos, los dos principales puntos de discordia entre los dos países son las disputas fronterizas (comparten unos 3.440 km de frontera) y el nacionalismo económico.

miniaturadeimagen|izquierda|300px|El presidente, Xi Jinping y el primer ministro de la India, Narendra Modi en una visita diplomática a la India en 2014. Las disputas fronterizas comenzaron con la anexión del Tíbet por la República Popular China en 1951, y han dado lugar a varios conflictos militares: la guerra sino-india de 1962, el incidente de Nathu La y Cho La en 1967, y la escaramuza en Sumdorong Chu en 1987. Tras una pausa de varias décadas, las disputas fronterizas resurgieron en 2013, hubo un enfrentamiento en la meseta de Doklam en 2017, en la frontera entre Bután y China, y un grave enfrentamiento en 2020 en el valle de Galwan, con decenas de muertos de cada lado. Ambos países han reforzado de manera importante su infraestructura militar a lo largo de las zonas fronterizas.

Entre 2008 y 2021, China se convirtió en el mayor socio comercial de la India (hoy lo es EE. UU.), y los dos países ampliaron sus relaciones estratégicas y militares. Sin embargo existe un déficit comercial muy importante, que favorece a China. En 2010, los dos Primeros Ministros (Wen Jiabao y Manmohan Singh) se fijaron como objetivo acrecentar los intercambios bilaterales entre los dos países para llegar a 100 000 millones de dólares antes de 2015. En 2022, el comercio entre China e India alcanzó un nivel récord de 135 980 millones de dólares.

Por otra parte, India mantiene su desconfianza hacia las fuertes relaciones estratégicas de China con Pakistán, y las relaciones de China con grupos separatistas en el noreste de India, mientras que China ha expresado preocupación por las actividades militares y económicas indias en el disputado Mar de la China Meridional, y por albergar actividades antichinas por parte de los exiliados tibetanos.

Esta desconfianza mutua se ve reflejada en los resultados de las encuestas de opinión pública en ambos países.

Situación geográfica y geopolítica 300 px|miniaturadeimagen|derecha|Mapa de Asia del Sur y del Este. La frontera entre China e India al nivel de Arunachal Pradesh/Sur del Tíbet, se basa en los territorios controlados por cada uno, y no en las diferentes reivindicaciones. La frontera entre China e India se extiende a lo largo del Himalaya, con Nepal y Bután actuando como Estados tampón. Partes de la disputada región de Cachemira (Jammu y Cachemira, y Ladaj) reclamadas por la India, son administradas por Pakistán (Azad Cachemira y Gilgit-Baltistán) o por China (Aksai Chin). El gobierno de Pakistán, en sus mapas, muestra la mayor parte del área de Aksai Chin como perteneciente a China, y marca el límite como “frontera indefinida”, mientras India sostiene que Aksai Chin está ocupado ilegalmente por China. Además, China e India también se disputan la mayor parte de Arunachal Pradesh.

Otra región en disputa es la del Indo-Pacífico, donde India busca un orden multipolar, fortalece sus vínculos de seguridad con EE. UU. y asume un papel de liderazgo en la organización del Sur global. Mientras tanto, China busca ser el polo único de esta zona, lo que explica su creciente cooperación con vecinos de la India y con Pakistán, que tensa el panorama geopolítico de India. En este panorama volátil, las relaciones sino-indias buscan un delicado equilibrio entre los intereses económicos pragmáticos y las crecientes tensiones geopolíticas.

La lengua diplomática de comunicación entre ambos países es a menudo el inglés (una de las lenguas oficiales en India), pero para ciertos intercambios se utilizan intérpretes en mandarín e hindi. Desde la década de 1990, los dos países se esfuerzan en utilizar sus lenguas nacionales a igualdad con el inglés. En los encuentros internacionales, todos los documentos son traducidos al inglés, hindi y mandarín.

Historia de las relaciones desde la Antigüedad hasta mediados del Antigüedad Se han excavado cuentas de cornalina grabadas de la cultura Harappa, importadas de la India a China en la primera mitad del primer milenio a. C., lo que indica intercambios culturales tempranos.

200px|miniaturadeimagen|izquierda|Cuentas de cornalina grabadas Harappa encontradas en China. Los primeros contactos conocidos entre China e India datan del , mientras que el budismo se transmitió de India a China en el Pero existen referencias anteriores. El Mahabharata, la gran epopeya india del , contiene referencias a “China”, que puede referirse al Estado Qin, que más tarde se convirtió en la dinastía Qin. Chanakia (350-283 a. C.), primer ministro del Imperio Maurya, habla de la seda china en su obra Artha-shastra, empleando los términos cinamsuka (vestido de seda chino) y cinapatta (bulto de seda chino).

250px|miniaturadeimagen|derecha|Xiangqi chino, descendiente del juego de ajedrez indio Chaturanga. Parece que se juega desde el s. a. C. En las obras Artha-sastra de Chanakia (s. a. C.) y El arte de la guerra de Sun Tzu (s. a. C.), ambos países muestran ricas tradiciones similares sobre el arte de gobernar y de la guerra: concepto indio de mandala o círculos y concepto tradicional chino de círculos concéntricos. Ambos postulan que el vecino de un rey es su enemigo natural, mientras que el rey más allá de su vecino es su aliado natural. En ambos casos, el tributo, el homenaje y la sumisión (pero no la anexión), eran frutos legítimos de la victoria.

Tras la expedición de Zhang Qian a Asia Central (138-114 a. C.), el historiador Sima Qian compuso su libro Memorias históricas – Shiji (109-91 a. C.), donde narra que la gente de Sichuan vestía con tejidos traídos del reino indio de Shendu, quizás en el valle del Indo (actualmente en la provincia de Sindh en Pakistán), que tenía el nombre de Sindhu en sánscrito. Cuando Yunnan fue anexionado por los Han en el s. , las autoridades chinas informaron que una comunidad india Shendu habitaba allí.

El budismo se transmitió de India a China en el s. d. C. y muchos eruditos y monjes indios viajaron a China, aprovechando la Ruta de la Seda. Un monje chino, Fa Xian, visitó India en el 402 d. C., permaneció allí 10 años, y a su regreso tradujo muchos textos budistas y sánscritos al chino. El erudito Kumarajiva, de madre china y padre indio, tradujo muchas sutras budistas sánscritos al chino. En el s. d. C., el monje indio Bodhidharma se convirtió en el fundador del budismo zen y en el primer patriarca del monasterio Shaolin en China. El monje budista chino Xuanzang viajó a la India y la recorrió durante 16 años (629-645); fundó la escuela budista Fa Xian, y escribió el libro Viaje al Oeste en la Gran Dinastía Tang, que inspiró más tarde a Wu Cheng'en el libro Viaje al Oeste (), una de las cuatro grandes novelas clásicas de la literatura china. Entre los siglos y , el budismo surgió como una religión influyente en China, con su apogeo durante la dinastía Tang (s. – d. C.). El declive del budismo en la India, reemplazado por el hinduismo (hoy hay más budistas en China que en India), dio lugar a una disminución de los intercambios culturales.

La Ruta de la Seda, establecida por la dinastía Han y que es mencionada en el Shiji (s. a. C.), sirvió como ruta de transporte para el intercambio de mercancías, bienes, innovaciones e ideas, entre Xian (capital china) y la región mediterránea. Hubo cuatro rutas de comunicación para estos intercambios: Ruta de la Seda o de Asia Central, terrestre y utilizada por misioneros y mercaderes, que pasaba por el norte de la India, por Mathura y Ujjain. Ruta de la Seda del Sur, por Yunnan, Birmania y Assam, en el noreste de India. Ruta de la Seda por Nepal y Tíbet, hasta Bengala. Ruta del Mar o Marítima de la Seda, que pasaba por el Estrecho de Malaca, y luego por los puertos indios del este y del oeste.

La India enviaba a China productos como coral, perlas de vidrio, joyas y fragancias, mientras que China enviaba a la India sobre todo seda, telas de Sichuan, bastones de bambú, artículos de hierro y otros artículos artesanales. Las relaciones comerciales se desarrollaron más tarde durante las dinastías Tang, Song y Yuan (s. al ), al tiempo que se producía un flujo transcultural entre India y China sobre astronomía, medicina, música y danza.

De la Edad Media hasta el 300px|miniaturadeimagen|Extensión del Imperio Chola en el . La dinastía Chola india (s. a. C. – d. C.) tuvo una buena relación con los chinos, y se han encontrado monedas chinas en el corazón del imperio, en Tamil Nadu. Bajo los reinados de Rajaraja y Rajendra Chola (), hubo fuertes vínculos comerciales con la dinastía Song china. En esta época, Chola conquistó el imperio de Srivijaya en Sumatra, para asegurar la ruta comercial marítima hacia China.