miniaturadeimagen|Bernstein con su esposa Felicia en 1962.
La Sinfonía n.º 3, también conocida como Kaddish, fue compuesta por Leonard Bernstein en 1963; posteriormente revisada en 1977. La obra está dedicada a la memoria de John F. Kennedy.
Historia
Contexto En la temporada 1943-1944 tuvo unos sensacionales debuts, como sustituto de última hora en la Filarmónica de Nueva York, y como compositor de ballet y sinfonías de Broadway. Su mayor problema profesional era cómo equilibrar su triple talento como pianista, compositor y director de orquesta, puesto que podría haber tenido una espléndida carrera a tiempo completo en cualquiera de los tres ámbitos. Como compositor "serio" le preocupaban las cuestiones relativas al vacío de la vida moderna, en especial entre los descontentos estadounidenses de clase media. La pérdida y la búsqueda de sentido personal y espiritual es un tema tan recurrente e importante en su música como la conocida preocupación de Benjamin Britten por el tema de la pérdida de la inocencia.
Composición La composición se desarrolló entre 1961 y 1963. En un principio Bernstein tenía la intención de presentarla en el 75 aniversario de la Orquesta Sinfónica de Boston en 1955. Finalmente su estreno no tuvo lugar en Boston, sino en Tel Aviv, un lugar quizás más apropiado teniendo en cuenta su tema. El texto, que trata cuestiones de fe, de la obra está en inglés, arameo y hebreo. Declara que el hombre evita la destrucción mediante su identificación con dios a través del trabajo y del arte. Varios borradores de la partitura se conservan en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos bajo la denominación ML31 .B49 y se pueden consultar en línea.
El subtítulo Kaddish significa "santificación" en arameo. Para los judíos del mundo tiene una connotación muy emotiva, ya que es el nombre de una oración del judaísmo que se canta por los muertos junto a la tumba en ocasiones conmemorativas, así como en todos los servicios de la sinagoga. Curiosamente no contiene ni una sola mención a la muerte; por el contrario usa tres veces la palabra chayei o chayim (vida). Lejos de ser una melodía, es una serie de alabanzas a Dios y tiene funciones básicas en la liturgia que no tienen nada que ver con el luto. Esta doxología está escrita en una mezcla de hebreo y arameo, la lengua vernácula en la época de Jesús, y hay razones para creer que se convirtió en la base del Padrenuestro cristiano. Originalmente, en el periodo posterior a la destrucción del segundo templo (70 d. C.), fragmentos del Kaddish recitados por un predicador al final de un discurso cuando se esperaba que despidiera a una asamblea con una alusión a la esperanza mesiánica. En el la oración alcanzó su forma actual y a través del folclore llegó a asociarse con el luto. El compositor explota aquí las connotaciones dualistas de esta oración: su connotación popular como una especie de réquiem y su celebración de la vida, es decir, la creación. Lo hace tanto en la música como en el texto del narrador. En la versión original también fue una decisión dualista elegir a una mujer como narradora y como solista vocal que tenía que cantar palabras sagradas tradicionalmente reservadas a los hombres en la sinagoga. La mujer representaba en la sinfonía ese aspecto de la humanidad que conoce a Dios a través de la intuición y puede acercarse más a la divinidad, un concepto en desacuerdo con el principio masculino de racionalidad organizada. Bernstein había utilizado el mismo recurso en su Sinfonía n.º 1 Jeremías, en la que la Lamentación del profeta es cantada por una mezzosoprano.
El compositor, que no había quedado del todo satisfecho con la versión original de 1963, realizó algunas revisiones en 1977. Entre ellas, algunos cortes, cierta reescritura musical y aún más reescritura del texto hablado. Además, hizo posible que el narrador fuera una mujer o un hombre. No obstante, el dualismo es algo más que una cuestión del género del narrador. El narrador lamenta, anticipadamente, el posible suicidio inminente de la humanidad. Al mismo tiempo se advierte que las personas no pueden destruirse a sí mismas mientras se identifiquen con Dios. De ahí que el ser humano pueda ser inmortal como creador, artista, soñador, por tanto, como manifestación divina.
Estreno miniaturadeimagen|Hanna Rovina, narradora del estreno. El estreno se celebró el 10 de diciembre de 1963 en Tel Aviv con la interpretación de la Orquesta Filarmónica de Israel, Jennie Tourel como mezzosoprano, Hanna Rovina como narradora y los coros de Abraham Kaplan bajo la batuta del propio compositor.
Instrumentación La partitura está escrita para soprano, coro y una orquesta formada por:
Viento madera: 4 flautas (3ª flauta alto, 4ª flautín), 2 cornos ingleses, 1 saxofón alto, 2 clarinetes en mi bemol y la, 1 clarinete bajo en si bemol, 2 fagotes, 1 contrafagot. Viento metal: 4 trompas, 3 trompetas en do, 1 trompeta en re, 3 trombones, 1 tuba. Percusión: 5 timbales y 4 percusionistas con bombo, 3 cajas (caja, tambor militar, tambor tenor), tambor de mano israelí, 2 platillos suspendidos, 2 platillos crash, platillos antiguos (mi, sol, si, do), crótalos, tam-tam, 3 bongós, 3 temple blocks, caja china, bloques de papel de lija, escofina, látigo, matraca, maracas, claves, triángulo, pandereta, campanas tubulares, vibráfono, xilófono, glockenspiel. Teclado: piano, celesta. Cuerda: 1 arpa, una sección de cuerdas con violines I y II, violas, violonchelos y contrabajos. Voces: soprano solista, coro de niños, coro mixto (SATB). Otros: altavoz.
Estructura y análisis La sinfonía consta de tres movimientos:
I. Invocation. Adagio – Kaddish 1. L'istesso tempo – Allegro molto II. Din-Torah. Di nuovo Adagio – Kaddish 2. Andante con tenerezza III. Scherzo. Presto scherzando, sempre pianissimo – Kaddish 3. Adagio come nel Din-Torah – Finale. Allegro vivo, con gioia
La interpretación de esta obra dura aproximadamente 40 minutos. El dualismo se ilustra musicalmente mediante el dramático contraste entre las texturas intensamente cromáticas que emplean técnicas dodecafónicas y el sencillo diatonicismo expresivo.
I. Invocation El primer movimiento se titula Invocation (Invocación) y lleva la indicación de tempo Adagio. Se abre con el narrador dirigiéndose a Dios y ofreciendo plegarias. La música que sigue está llena de conflictos, pero a menudo es comedida y deferente con el narrador. Los pasajes corales tienen un carácter dramático y rítmicamente jazzístico, mezclando a la vez una sensación de austeridad con el lado Broadway de la colorida personalidad musical de Bernstein.
II. Din-Torah El segundo movimiento lleva por título Din-Torah (escena del juicio o Juicio por la Torá) y la indicación Di nuovo Adagio. Hierve de tensión y a veces roza la desesperación, cuando la narradora se pregunta si Dios escucha sus súplicas, planteando así una crisis de fe. Hacia la mitad hay un arrebato particularmente angustioso de la narradora en que se acusa a Dios de una ruptura de la fe con la humanidad. Tal blasfemia tiene un precedente bíblico en la historia de Job y también hunde sus raíces en las tradiciones populares, como en la leyenda del rabino Levi Yitzchok de Berdichev. El compositor sintió fuertemente el peculiar judaísmo de esta relación "Yo-Tú" en todo el concepto mítico del amor del judío a Dios, desde Moisés hasta la secta jasídica, hay una profunda intimidad personal que permite decir cosas a Dios que son casi inconcebibles en otra religión. Este cambio se manifiesta mediante una música agónica y no tonal que culmina en una cadenza coral a ocho voces de una enorme complejidad. Pero inmediatamente después, el narrador implora el perdón de Dios e intenta ser reconfortante; y la canción de cuna que sigue es explícitamente tonal, con suaves modulaciones. De nuevo, especialmente al principio, la música pasa a un segundo plano para los gritos dramáticos de la narradora, pero cuando toma el centro del escenario, se llena de disonancia y austeridad, la percusión retumba, el coro parece desarticulado. En la segunda mitad la soprano canta una hermosa aunque angustiosa canción de cuna, a la que más tarde se une el coro en uno de los pasajes más conmovedores de la obra. Aquí también se recupera la tonalidad, Bernstein parece mostrar su rechazo a la atonalidad, aunque emplea técnicas seriales a lo largo de la sinfonía, especialmente en el segundo movimiento.
III. Scherzo – Finale El tercer y último movimiento se titula Scherzo y lleva la indicación Presto scherzando, sempre pianissimo. El Scherzo es el clímax de la sinfonía. Se trata de otro doloroso momento hablado en que el narrador cuestiona los propósitos de Dios, acompañado de una música amenazadora, casi diabólica con motivos extremos y angulosos. Pronto el narrador insta a todos a creer y la música se vuelve esperanzadora, con un tema heroico y épico que divulga la influencia de Aaron Copland. Le sigue una clarificación gradual y una resolución en sol bemol mayor. En este punto la palabra crítica del narrador es "creer". De hecho, el credo del compositor residía en su creencia en el valor perdurable de la tonalidad. No obstante, termina surgiendo una crisis de fe y la música se vuelve oscura. El narrador reafirma entonces la fe y la música destila un sentimiento de celebración. Se cierra con el tema de la creencia que se presenta triunfante, coronando la restauración de la fe.
Texto Texto del narrador revisado en 1977 por Bernstein.
{|class="wikitable"" |- !align="center" width="360"|Texto original en inglés, arameo y hebreo !align="center" width="360"|Traducción |- |valign="top"|<poem>I. Invocation SPEAKER O, my Father: ancient, hallowed, Lonely, disappointed Father: Betrayed and rejected Ruler of the Universe Angry, wrinkled Old Majesty I want to pray. I want to say Kaddish. My own Kaddish. There may be No one to say it after me. I have so little time, as You well know. Is my end a minute away? An hour? Is there even time to consider the question? It could be here, while we are singing. That we may be stopped, once for all, Cut off in the act of praising You. But while I have breath, however brief, I will sing this final Kaddish for You, For me, and for all these I love Here in this sacred house. I want to pray, and time is short. Yit'gadal v'yit'kadash sh'mē raba...
Kaddish 1 SPEAKER Magnified... and sanctified... Be the great name... Amen.
CHORUS Yit'gadal v'yit'kadash sh'mē raba, amen b'al'ma div'ra chir'utē, v'yam'lich mal'chutē b'chayēchon uv'yomēchon uv'chayē d'chol bēt Yis'raēl, ba'agala uviz'man kariv, v'im'ru: amen. Y'hē sh'mē raba m'varach l'alam ul'al'mē al'maya. Yit'barach v'yish'tabach v'yit'pa-ar v'yit'romam v'yit'nasē v'yit'hadar v'yit'aleh v'yit'halal sh'mē d'kud'sha, b'rich Hu, l'ēla min kol bir'chata v'shirata, tush'b'chata v'nechemata, da-amiran b'al'ma, v'im'ru: amen. Y'hē sh'lama raba min sh'maya v'chayim alēnu v'al kol Yis'raēl v'im'ru: amen.
SPEAKER Amen! Amen! Did You hear that, Father? "Sh'lama raba! May abundant peace Descend on us. Amen."Great God,You make peace in the high places,Who commanded the morning since the days began,And caused the dawn to know its place.Surely You can cause and commandA touch of order here below,On this one, dazed speck.And let us say again: Amen.CHORUSOseh shalom bim'romav,Hu ya-aseh shalom alēnuv'al kol Yis'raēlv'im'ru: amen.</poem> |valign="top"|I. Invocación NARRADOR Oh, Padre mío: antiguo, santificado, Solitario, decepcionado Padre: Traicionado y rechazado Gobernante del Universo: Enojado, arrugado Antigua Majestad: Quiero rezar. Quiero decir el Kaddish. Mi propio Kaddish. Puede que no haya Nadie que lo diga después de mí. Tengo tan poco tiempo, como Tú bien sabes. ¿Queda un minuto para mi final? ¿Una hora? ¿Hay tiempo siquiera para considerar la pregunta? Podría ser aquí, mientras estamos cantando. Que seamos detenidos, de una vez por todas, cortados en el acto de alabarte. Pero mientras tenga aliento, aunque sea breve,