miniaturadeimagen|Sarcófago de los esposos, terracota policromada, circa 520–510 a. C. Procedente de la Necrópolis de la Banditaccia de Caere (Museo del Louvre).

Caere (griego antiguo Agilla/)Plinio el Viejo, Historia Natural III.51Estrabón, Geografía V.2.3Dionisio de Halicarnaso, Antigüedades romanas I.20.5 fue una antigua ciudad de Etruria, a poca distancia de la costa del mar Tirreno, junto a un río llamado Caeretanus Amnis (actual Vaccina) a menos de 50 km de Roma. Hoy es la ciudad de Cerveteri.

El territorio de la Caere independiente se extendía al sur, hasta el Tíber o cerca de este río, y limitaba con los territorios de Veyes (latín Veii) al este, y Tarquinia (Tarquinii) al norte. Al oeste tenía el mar y en la costa estaba su puerto, Pirgi. Probablemente Alsium era una ciudad dependiente. Artena estaba próxima al territorio de Veyes, pero parece claro que pertenecía a Caere. Por la parte de la costa era cruzada por la Vía Aurelia, que seguramente tenía una ramal que se desviaba hasta la ciudad. Otra vía llevaba de la ciudad a la Vía Clodia.

Historia miniaturadeimagen|Mapa con la situación de Caere y otras ciudades etruscas. Orígenes Sus orígenes están envueltos en el mito. Dionisio de Halicarnaso menciona Caere entre las ciudades que como Pisa, Saturnia (Italia) y Also habrían sido tomadas por los pelasgos, aliados de los aborígenes, a los sículos o sicanos. Fueron precisamente los pelasgos, que llegaron desde la región griega de Tesalia, los que según la tradición la llamaron Agylla/Agila. Las fuentes también mencionan un origen tirrenio.Arqueología de las ciudades perdidas, p. 786

La ciudad fue fundada por los etruscos, quizá sobre una ciudad anterior. Fueron los etruscos quienes le dieron el nombre, que derivaría, según Estrabón del griego antiguo chaîre/kaire (khire o kairea), un grito de saludo a los invasores, que según José Velada Tejada y Jesús Gracia Artal, «es el resultado de un juego de palabras, que en su adaptación latina chaere, está próxima al nombre de la ciudad, Caere». En la historia de Eneas aparece la ciudad que los griegos siempre mencionan como Agila, gobernada por un rey de nombre Mecencio,Tito Livio, Historia de Roma desde su fundación I.2.3 un tirano cruel que extendió su poder hasta las ciudades vecinas. Ya el historiador Heródoto denominaba Agila a Caere.Heródoto, Historia I.167.1 El nombre fue modificado a Cisra por los etruscos, como testimonian las láminas áureas encontradas en Pirgi, el puerto de Caere. Leyendas posteriores conectadas con el periodo etrusco, son recogidas por Virgilio en la Eneida.Virgilio, Eneida VIII.480

Siglos IX al VII a. C. miniatura|Urnas cinerarias villanovianas (s. IX-VIII a. C.).Museo Guarnacci (Volterra). Data probablemente de mediados del , es decir del periodo villanoviano, como han puesto de relieve algunas investigaciones arqueológicas, que han revelado la presencia de una ocupación estable de la zona con asentamientos (un poblado urbano modesto), y necrópolis etruscas, con tumbas de fosa para la cremación y para la inhumación.

Caere, como la gran mayoría de las ciudades etruscas, surgió de un asentamiento que pertenecía al área de influencia de la cultura de Villanova. En la península itálica la transición entre la Edad del Bronce y la del Hierro se caracteriza significativamente por la evolución de los enterramientos de inhumación, típicos de la cultura apenínica, a la progresiva implantación de la cremación, particularmente en las zonas que se adscriben a la cultura protovillanoviana y, más al norte, a las culturas de Golasecca y del Este. Son características de las culturas protovillanoviana y villanoviana las urnas funerarias bicónicas, con la tapa en forma de casco para los hombres y de tazón para las mujeres, acompañadas de vasos y otros objetos personales. Sin embargo, en Caere y en otras zonas del sur de Etruria y del Lacio, en el VIII a. C. se observa la aparición de urnas más elaboradas en forma de cabaña, que siempre pertenecen a guerreros masculinos a los que se supone un alto estatus dado el rito funerario especial, y que se podrían relacionar con la aparición de la figura del paterfamilias. miniatura|Escalera de acceso vista desde el interior de una tumba de cámara de la Necrópolis de la Banditaccia. A finales del , es cuando el poder de Caere comienza a destacar, sobre todo a costa de sus vecinas Tarquinia y Veyes, que junto con Vulci eran hasta entonces los centros predominantes de la Etruria meridional. Periodo de gran desarrollo que culmina a inicios del En este momento la inhumación ya había vuelto a sustituir a la cremación como forma predominante de enterramiento, y aparece la tumba de cámara, que será el sepulcro preferido de la aristocracia etrusca hasta la total romanización al comienzo de la época imperial. Estas tumbas, que se agrupan normalmente bajo grandes túmulos como los de la necrópolis de la Banditaccia, indican la importancia creciente del grupo familiar o gentilicio. Signo también de la consolidación de una estable y rica aristorracia, son estas primeras tumbas de cámara, rodeadas después de túmulos, enterramientos que se extienden en más de 400 ha en torno a Caere, En el mismo sentido apuntan las pruebas epigráficas, que documentan en Caere el progresivo asentamiento de la fórmula onomástica bimembre, praenomen más gentilicio, a lo largo del

Del crecimiento económico de Caere, son testimonio las importaciones de objetos preciosos y de prestigio de Oriente Próximo (en el periodo orientalizante). miniaturadeimagen|left|Euritión y Heracles en un simposio. Crátera de columnas corintia denominada Crátera de Éurito, circa 600 a. C.

También al corresponde la llegada a Caere de ceramistas griegos, probablemente eubeos o cumanos y posteriormente corintios, que trabajaban en la tradición del modelo tardogeométrico y de los que en algunos casos, como el de Aristónoto de Calcis, conocemos incluso el nombre porque firmaban sus obras. Poco después aparece en Caere el bucchero, una pasta de tierra arcillosa negra que será típica en adelante de la cerámica etrusca de calidad, que se acabaría generalizando para la producción estándar y que se exportaba a los mercados de toda Etruria. En cuanto a la metalurgia, Caere destaca, junto con Tarquinia, en el campo de la toréutica. Se han hallado en las tumbas de Vetulonia y Palestrina objetos de metalistería, como calderos de bronce adornados con cabezas de leones y grifos, de tipos griego y oriental. También de Grecia se importó la técnica de la decoración arquitectónica en terracota y, sobre todo, el techado con teja de los edificios, como ponen de manifiesto las tumbas de la época, que reproducían fielmente la estructura real de las casas y en las que también se observa el uso de piedra, ladrillo crudo y una elaborada carpintería.

miniatura|Túmulos. En el los grandes túmulos, con excepciones como el Túmulo Polícromo, son sustituidos por tumbas en forma de cubo de un modelo casi estandarizado, en las que las ofrendas fúnebres son bastante menos lujosas que en el siglo anterior. A este periodo corresponde también el predominio de los comerciantes jonios que importan, además de nuevos productos, estilos artísticos y costumbres orientales. Así aparecen en los emporios (como el de Caere, Pirgi, y en el de Tarquinia, Gravisca) santuarios dedicados a diosas que se relacionan con la actividad comercial o la fertilidad como Afrodita, Hera, Deméter, Fortuna o Mater Matuta. En particular Afrodita aparece bajo la forma de la diosa fenicia Ishtar, en templos que siguen la práctica heredada de Lidia y Babilonia de la prostitución sagrada. Esto se convirtió para los romanos en un tópico sobre los etruscos, recogido siglos después por Plauto y por Lucilio, que alude a las scorta Pyrgensia, las prostitutas de Pirgi. La relación de Caere con los ritos griegos era particularmente estrecha y, como el puerto adriático de Spina, poseía su propio thesaurôs en el santuario de Delfos. A partir de esta época se documentan en Caere nuevos pintores, coroplastas y broncistas procedentes de Jonia, o que trabajan en la tradición de la escuela griega, y que muchas veces realizan encargos en otras ciudades.

En el , las poderosas familias aristocráticas agileo-ceretanas que habían iniciado su expansión en el mar, encuentran en los cartagineses a los mejores aliados para frenar la intensa actividad griega en la costa tirrénica, de la que distaba 6 km Agila y dominaba alguna zona de dicho litoral.Los grandes descubrimientos de la arqueología, p. 95 La guerra se desencadenó sobre todo contra los focenses. La noticia histórica sobre la batalla que los enfrentó la recoge Heródoto: es la denominada Batalla de Alalia que se libró entre el año 540 y 535 a. C. La flota de Agilas, la de otras ciudades tirrenias y la cartaginesa emprendieron una expedición naval con rumbo a aguas de Córcega, al mar llamado Sardonio (o Sardo, es decir el Mar de Córcega, actual Tirreno). Los focenses habían fundado en la costa oriental sarda la ciudad de Alalia veinte años antes.Heródoto, op. cit. I.165 Los cartagineses y tirrenios se aprestaron a entablar combate. Los focenses equiparon sus naves y les hicieron frente. En el combate naval estos obtuvieron una victoria pírrica, con cuantiosas bajas en hombres y en barcos.Heródoto, op. cit. I.165 Los marineros de las naves apresadas se los sortearon entre los cartagineses y los tirrenios, correspondiendo la mayor parte a los agileos, quienes dieron muerte a todos sus prisioneros. Desde entonces, diversas calamidades atribuidas a castigos divinos asolaron la ciudad hasta que se consultó el oráculo de Delfos y la Pitia les ordenó hacer las ceremonias que en la época de Heródoto (mediados del . a. C.) aun realizaban los agileos: funerales y sacrificios en honor de los prisioneros asesinados, un certamen gimnástico y ecuestre y otras ceremonias en su honor.Heródoto, op. cit. I.167

Cuando Roma fue atacada por los galos, los romanos enviaron a Caere sus pertenencias más apreciadas de carácter religioso. Eso sugiere unas relaciones entre ambas ciudades ya establecidas de antes que se caracterizaron durante largo tiempo por un espíritu de alianza y colaboración. Ya en la época de los reyes, Caere estuvo en guerra con Tarquinio el Viejo (616–578 a. C.), que les derrotó y saqueó su territorio; muerto Tarquinio, la ciudad de Caere se alió con Veyes y Tarquinia contra Servio Tulio.

En 509  a. C., tras el derrocamiento de la monarquía romana, el rey Lucio Tarquino el Soberbio y sus dos hijos mayores Tito Tarquinio y Arrunte se exiliaron en Caere.Tito Livio, op. cit. I.60.2 Más tarde, Caere ayudó a Roma contra los galos y ambas ciudades firmaron un tratado definido por Tito Livio como de «hospitalidad oficial» (ut hospitium publice fieret).

En una calle que partía de Caere, datable hacia finales del sigo VI a. C., aún quedan los surcos de las ruedas de los carros sobre el empedrado. Esta calle sinuosa e irregular, que se adentra en la necrópolis, flanqueada por túmulos y monumentos funerarios de tamaños y épocas distintas, fue racionalizada en cierto modo mediante un trazado ortogonal. Se ha hallado un cruce de calles que interseccionan en ángulo recto. A estas calles van a dar unas tumbas que presentan una fachada y una planta exactamente iguales. La planta está constituida por una habitación principal y, en ocasiones, una pequeña cella lateral.Arqueología de las ciudades perdidas, p. 792-793

En las láminas de Pirgi aparece Thefarie Velianas al frente del gobierno de Caere en los últimos años de este siglo.

Siglos V y IV a. C.

La riqueza de Caere sufrió un serio revés en el transcurso del , cuando el mundo etrusco entró en crisis por factores de índole política, social y bélica. En 474 a. C. Hierón I, tirano de Siracusa derrotó a la flota etrusca en las aguas de Cumas, cortando las posibilidades de comunicación entre la Etruria campana con la central y la toscana.