La basílica de San Pietro in Vincoli o basílica de San Pedro Encadenado () es un lugar de culto católico del centro histórico de Roma (Italia), situado en el rione Monti, en la colina del Oppio. También es conocida como basílica Eudoxiana () por el nombre de su fundadora, Licinia Eudoxia, la misma que llamó a Roma a los vándalos, que saquearon la ciudad en el 455. La basílica es conocida por albergar la tumba de Julio II, con el célebre Moisés de Miguel Ángel, y está confiada a los canónigos regulares de Letrán. Sobre ella está instituido el título cardenalicio homónimo.

Historia

La construcción de la basílica fue ordenada en el 432 por Licinia Eudoxia, hija de Teodosio II y esposa de Valentiniano III, en las Termas de Tito del Esquilino, sobre el emplazamiento de un lugar de culto anterior indicado como titulus apostolorum. Las excavaciones arqueológicas efectuadas bajo la actual basílica han puesto de manifiesto la existencia de un intrincado complejo urbanístico, datable entre los siglos  a. C. y  d. C., que se encontraba en la cima oeste de la Domus Transitoria de Nerón, un complejo palaciego compuesto por un patio, un pórtico con estanque, un criptopórtico y jardines.

La domus quizá date del siglo , y más tarde se construyó una amplia sala con ábside. Este complejo fue demolido posteriormente y, en la segunda mitad del siglo , se construyó en esta zona una espaciosa iglesia de tipo basilical dedicada a los apóstoles, de la que era titular el presbítero Felipe, un legado pontificio nombrado por el papa Celestino I en el Concilio de Éfeso (431), quien en un escrito la menciona con el nombre de Ecclesia Apostolorum. Esta iglesia fue destruida por causas desconocidas, pero Felipe, con la intervención de Licinia Eudoxia, la hizo reconstruir entre el 432 y el 470 manteniendo sus mismas dimensiones (28 metros de anchura y unos 60 metros de longitud).

derecha|miniaturadeimagen|El claustro. Según la tradición, en el 432, durante un viaje de Elia Eudocia a Palestina, Juvenal, el patriarca de Jerusalén, le regaló las cadenas que mantuvieron cautivo a san Pedro durante el encarcelamiento que sufrió en Jerusalén por órdenes de Herodes Agripa. Elia Eudocia encargó a su hija Licinia Eudoxia que las llevara a Roma. La tradición de la Iglesia afirma que Licinia Eudoxia enseñó las cadenas de san Pedro al papa León I, quien las acercó a las que amarraron a san Pedro en la Cárcel Mamertina de Roma y las dos cadenas se unieron de forma irreversible. En recuerdo de este milagro, se edificó la basílica que debía custodiarlas. En esos años, tanto el Imperio romano como el papado estaban en graves dificultades a causa de las continuas incursiones bárbaras que atravesaban los límites del Imperio, llegando incluso a amenazar Roma. El milagro de la unión de las cadenas, una proveniente de Oriente y otra de Occidente, adquirió así un gran significado simbólico y político, ya que representaba una fuerte unión entre los dos imperios y quizá una voluntad nunca realizada de reunificación, deseada y bendecida por Dios.

La consagración de la basílica tuvo lugar en el 439, durante el pontificado de Sixto III. Posteriormente, ha sido sometida a muchas remodelaciones, las más importantes fueron llevadas a cabo por Adriano I en el 780, por Sixto IV en 1471 y por Julio II en 1503. En los siglos y se realizaron otras restauraciones. En la iglesia fueron nombrados los papas Juan II y Gregorio VII. Su aspecto actual se remonta a la restauración de Julio II, cuando se construyó el pórtico de entrada y se remodeló el convento anexo. El diseño original del claustro, que ha sido restaurado recientemente, fue atribuido por Vasari a Giuliano da Sangallo.

Tras la unificación italiana, el edificio del convento fue utilizado como sede de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de La Sapienza. El pozo central, realizado por Simone Mosca en 1517, está decorado con mascarones y rodeado por cuatro columnas con entablamento cuyo diseño se atribuye a Antonio da Sangallo el Joven. Actualmente, es el símbolo de la Facultad de Ingeniería. En el patio también se encuentra una fuente de 1642, un regalo del cardenal Antonio Barberini.

Descripción Estructura derecha|miniaturadeimagen|El pórtico de la fachada. El edificio cuenta con una planta basilical con tres naves separadas por columnas y un ábside fuera del eje, porque fue construido aprovechando la sala con ábside de la construcción romana preexistente. En el siglo se añadieron el claustro y el pórtico.

Exterior La fachada cerrada por el pórtico da hacia la Piazza di San Pietro in Vincoli y está rodeada por las murallas del convento. La parte exterior del ábside es del siglo y se puede ver desde la Via delle Sette Sale. El ábside y los muros exteriores pertenecen a la estructura original del siglo , mientras la fachada con el pórtico data de las remodelaciones de Sixto IV y Julio II. El pórtico, construido siguiendo el proyecto de Baccio Pontelli, está compuesto por cinco arcos sostenidos por seis columnas octogonales, sobre cuyos capiteles está el escudo de Julio II, y está cerrado por una reja de bronce. El portal exterior de mármol de la basílica data del siglo , aunque su parte interior fue modificada en el siglo .

Interior Naves Nave central derecha|miniaturadeimagen|La nave central. La nave central está separada de las naves laterales por veinte columnas dóricas de mármol himetiano, procedentes de Grecia. Puesto que, al parecer, no existían otras columnas de este tipo en Roma, probablemente fueron tomadas del cercano Pórtico de Livia. La basa de las columnas es una reconstrucción del siglo .

La bóveda, realizada por Francesco Fontana en 1706, es de cañón rebajado y está cubierta con casetones. En la base de la bóveda está expuesta, dividida en dos, la viga de la cadena central, que se remonta a las obras de remodelación de 1465, ejecutadas a sus expensas por el cardenal Nicolás de Cusa, cuyo nombre y la fecha pueden leerse números romanos. El techo está dominado por un gran fresco pintado en 1706 por Giovanni Battista Parodi. Este fresco representa un hecho producido en el 969, cuando un conde del séquito del emperador Otón I del Sacro Imperio Romano Germánico fue liberado del demonio con el contacto de las cadenas de san Pedro. El pavimento, desmantelado en 1956 para permitir las excavaciones bajo la basílica, es de construcción reciente.

Justo a la izquierda del portal de entrada, en el primer pilar de la izquierda, está la tumba de los pintores florentinos Antonio y Piero del Pollaiolo. Las esculturas representan a Antonio (a la izquierda) y Piero (a la derecha), bajo la figura del Cristo bendiciendo, y fueron realizadas entre 1498 y 1510 por Luigi Capponi. Encima del monumento, ocultado en una pequeña parte por este, está el fresco Procesión propiciatoria de Sixto IV por el final de la peste de 1476, de ese mismo año, atribuido a Antonio di Benedetto degli Aquili, conocido como Antoniazzo Romano. También a la izquierda del portal de entrada, en una hornacina excavada en el enfoscado de la contrafachada, hay un Rostro de Cristo, probablemente uno de los frescos originales del siglo de la basílica.

Naves laterales derecha|miniaturadeimagen|La tumba del cardenal Nicolás de Cusa. En el muro perimetral al inicio de la nave izquierda, está situada la tumba del cardenal Nicolás de Cusa, esculpida en 1465 por Andrea Bregno y, a su derecha, la placa que previamente estaba en el pavimento. La escultura representa al cardenal venerando a san Pedro y, a la derecha, el ángel libertador. Bajo la escultura hay un cangrejo, símbolo heráldico del cardenal (cuyo nombre en alemán era Nikolaus Krebs o Kryffs, Cancer en latín). El primer altar de la nave izquierda está coronado por la Deposición de Cristo, pintada por Cristoforo Roncalli, llamado el Pomarancio, en los primeros años del siglo . En el tercer altar de esta nave está el icono del mosaico de San Sebastián. Se trata de la única representación del santo anciano y con barba, mostrado como un tribuno romano, pero vestido a la bizantina. Como puede leerse en la placa que hay junto al altar, fue realizado como exvoto por repeler la peste que golpeó a Roma entre junio y septiembre del 680. El icono y el altar estaban colocados previamente en la pared izquierda de la contrafachada, pero en 1683 fueron trasladados a su posición actual. Sobre el icono, hay un antiguo cuadro de la Virgen con el Niño.

Apoyado en el pilar derecho de la contrafachada, se encuentra el altar dedicado a san Pedro Fourier. Sobre el primer altar de la nave derecha hay un cuadro del Guercino que representa a San Agustín (1621-1623). En el interior de la sacristía nueva está expuesto un cuadro de 1602 de Domenico Zampieri, conocido como Domenichino, Liberación de san Pedro. En el tercer altar de la nave derecha hay una copia realizada por Pietro Santi Bartoli en 1683 con diferentes dimensiones, probablemente para que se pudiera adaptar a la forma del altar.

Cabecera Presbiterio y ábside derecha|miniaturadeimagen|El relicario de las cadenas. El presbiterio como se presenta en la actualidad fue proyectado por Virginio Vespignani y realizado entre 1876 y 1877. Del anterior presbiterio solo se conserva el altar central, que data de la remodelación ordenada en 1465 por el cardenal Nicolás de Cusa. La estructura está compuesta por el altar, coronado por el gran ciborio neoclásico del siglo , realizado por Vespignani, y precedido por una confessio, a la cual se desciende mediante dos rampas laterales y desde la cual se accede a la cripta. A través de dos escalinatas de mármol se puede acceder al altar central y a la zona del ábside.

En el centro del altar de mármol está el relicario, cerrado por dos puertas de bronce dorado de 1477 (obra de Giovanni Matteo Foppa, llamado Caradosso), que custodia la «urna de las cadenas de san Pedro», realizada en 1856 por Andrea Busiri Vici. A los lados del relicario hay dos estatuas: a la izquierda, san Pedro y a la derecha, el ángel libertador. Las cadenas de san Pedro están compuestas por dos piezas soldadas entre sí: las de la cárcel de Roma tienen veintitrés anillos que terminan con un collarín, mientras las provenientes de Jerusalén constan de once anillos más pequeños. En la catedral de Santa María del Fiore de Florencia y en la basílica de Santa Cecilia de Roma están custodiados otros trozos de cadenas, probablemente imitaciones que solo se pusieron en contacto con las verdaderas cadenas de san Pedro, o quizá fundiciones con limaduras de las cadenas originales. Otras piezas están custodiadas en varias iglesias italianas y europeas, ya que muchos papas han distribuido en el pasado pequeños fragmentos de las cadenas o solo limaduras de ellas a petición de cardenales que querían exponerlos en sus relicarios.

La confessio enmarca el relicario y está rodeada por una balaustrada de mármol, en la cual destacan cuatro pequeñas estatuas negras de ángeles de excelente factura. A través de dos pequeñas rampas se desciende hacia un pequeño altar situado delante de la urna de las cadenas. A sus dos lados, protegidos por rejas, están los accesos a la cripta.

derecha|miniaturadeimagen|El ciborio y los frescos del ábside.