Santa María del Campo es una villa y municipio español de la provincia de Burgos, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Pertenece a la Comarca del Arlanza, región occidental de la provincia de Burgos comprendida entre las comarcas del Odra-Pisuerga, Alfoz de Burgos, Ribera del Duero, Sierra de la Demanda y el Cerrato, en la provincia de Palencia. Pertenece al partido judicial de Lerma y a la mancomunidad del Bajo Arlanza. Se encuentra en la zona básica de salud (ZBS) de Pampliega.

Geografía Integrado en la comarca del Arlanza, Santa María del Campo se emplaza en el espacio geográfico comprendido entre los valles del río Arlanzón y río Arlanza. La villa se erige en una colina rodeada de tierras de cultivo, emplazada en las proximidades del arroyo Madre. El municipio ocupa un área de 60,32 km², limitando al norte con Palazuelos de Muñó, al oeste con Villaverde-Mogina, al sur con Torrepadre y al este con Mahamud. Los pueblos más cercanos a Santa María del Campo son: Mahamud (3,1 km), Ciadoncha (4,5 km), Belbimbre (6,4 km), Barrio de Muñó (6,6 km), Palazuelos de Muñó (7,8 km), Pampliega (8,5 km), Presencio (8,9 km), Villaverde-Mogina (9,3 km), Olmillos de Muñó (11 km), Villazopeque (12 km), Torrepadre (12 km) y Valles de Palenzuela (13 km).

Santa María del Campo se sitúa a 36 km de la capital provincial, Burgos.

+Municipios que limitan con Santa María del CampoNoroeste: BelbimbreNorte: Palazuelos de MuñóNoreste: CiadonchaOeste: Villaverde-Moginaalt=Municipios que limitan con Santa María del Campo|centro|sinmarco|136x136pxEste: MahamudSuroeste: Valles de PalenzuelaSur: TorrepadreSureste: Villahoz

Núcleos de población Santa María es la capital del municipio, que cuenta además con la localidad de Escuderos, situada 6 km al sur.

Historia Edad Antigua La colina sobre la que hoy se erige Santa María del Campo pudo ser campo de cereal desde tiempos de los Vacceos y Arévacos. Las tierras comprendidas entre el Valle del Arlanza y del Arlanzón fueron testigos de las guerras celtíberas y de las incursiones de los romanos hacia núcleos de resistencia celtíbera. Las tierras que hoy ocupa Santa María del Campo permanecieron en la órbita del castro arévaco de Pallantia (Palenzuela), núcleo de población emplazado en el vértice que une el Arlanzón con el Arlanza. Con la llegada de la Pax Romana, los cauces del Arlanzón y el Arlanza se convirtieron en calzadas romanas por donde circulaban caravanas y cuadrigas, pero el espacio que hoy ocupa Santa María del Campo permaneció deshabitado.

Tras la caída del Imperio Romano y la conquista de Hispania por los visigodos, las tierras flanqueadas por el Arlanza y el Arlanzón continuaron despobladas. Fue durante la invasión musulmana y la posterior división de la península ibérica en dos zonas antagónicas cuando este territorio apareció en los libros de historia.

Edad Media Santa María del Campo aparece en la Alta Edad Media bajo el nombre de Campo. La villa nace en los albores del , durante la expansión de los repobladores cristianos hacia el Duero. Las primeras referencias a esta villa aparecen en el Becerro Galicano, cartulario monástico elaborado en el Monasterio de San Millán de la Cogolla a finales del . Este cartulario de la abadía riojana contiene más de 700 documentos del periodo comprendido entre 759 y 1194, constituyendo una fuente indispensable para conocer la evolución del condado de Castilla y del Reino de Pamplona.

En uno de estos documentos, elaborado por el scriptorium del Monasterio de San Millán de la Cogolla en abril de 1078, figuraban como donaciones a dicho monasterio algunas de las posesiones que el noble Garcia Fortuniones y su hermana Estrocia tenían en Cibtatonga (Ciadoncha) y Campo (nostro solare et divisa = nuestros solares con las correspondientes partes de la herencia).

El cartulario del Monasterio de San Millán de la Cogolla contiene otra referencia a la villa de Campo en un documento de 1086. Esta escritura versa sobre las donaciones a San Millán por parte del monje Fernando, quien había fundado la iglesia de Santa Cruz de Rivarredonda y había obsequiado a la abadía riojana con varias de sus posesiones, entre las que se encontraban propiedades en la villa de Campo (solares et tres divise, et hereditates de comparacione et de gananctia = solares y tres partes de la herencia adquirida por compra o ganancia).

A finales del la villa pasó a nombrarse con la denominación actual, Santa María del Campo. El cambio de nombre pudo derivar de la advocación parroquial de los vecinos de Campo hacia la Virgen María. Esta nueva denominación también indica que pudo existir un acuerdo concejil entre los pobladores de la villa que planteó la modificación del nombre del lugar. Las primeras referencias a esta denominación definitiva figuran en el fuero de Palenzuela, conjunto de privilegios otorgados por el rey Alfonso VI de León en el que se describen los límites físicos del Alfoz de Palenzuela. La villa también apareció con esta nueva denominación en el Cartulario del Infantado de Covarrubias.

En un documento elaborado el 12 de febrero de 1269 se expresa que don Gil, prior de la Colegiata de Covarrubias, de acuerdo con el cabildo, recibe de Juan Martin una viña ubicada en las proximidades de la calle Alveriza, en Santa María del Campo, a cambio de un solar en el casco urbano.

La referencia a Santa María del Campo vuelve a aparecer en un documento expresado en el Cartulario del Infantado de Covarrubias en agosto de 1311. En este escrito se alude a la cesión de las propiedades que el cabildo de la Colegiata de Covarrubias poseía en Santa María del Campo a Domingo Pérez a cambio de 10 maravedís y una viña.

Este documento portaba un sello circular de cera con la inscripción S. Concilii Sancte Marie de Campo (Sello del Concejo de Santa María del Campo), acompañado por una ilustración de la Virgen María sentada en un trono, con una flor de lis en la mano derecha, el Niño Jesús a la izquierda y un escudo en el pecho. El Sello de esta carta del Cartulario del Infantado de Covarrubias revela la existencia de un Concejo en la villa Santa María del Campo que desarrolló su actividad desde los siglos y .

Durante los siglos y Santa María del Campo experimentó una relativa prosperidad, consolidándose como uno de los principales núcleos económicos de la comarca. La villa también protagonizó grandes cambios en el plano sociopolítico, consagrándose como una de las principales Behetrías de Castilla. A través de esta institución medieval los campesinos libres de una villa solicitaban la protección de un magnate laico, con el objetivo de conservar sus pequeñas propiedades y explotaciones agrícolas. Los hombres adscritos a la behetría eran libres de nacimiento y gozaban de plenos derechos civiles. Ningún hidalgo podía pernoctar ni tener posesiones en la villa, circunstancia que evidencia la escasa cantidad de escudos nobiliarios que existen en Santa María del Campo.

Durante el reinado de Pedro I de Castilla se realizó el Becerro de las Behetrías de Castilla, libro manuscrito que contenía un inventario de las behetrías existentes en la Corona de Castilla. Santa María del Campo aparece en el Libro Becerro como behetría a cargo del señor don Martin Gil. Estos datos sobre la administración de la villa medieval manifiestan que la behetría de Santa María del Campo era una de las que más contribuía en el régimen fiscal de las Behetrías de Castilla durante el .

A principios del , durante el reinado de Juan II de Castilla, la comarca del curso bajo del Arlanza fue testigo de las luchas de poder llevadas a cabo por la nobleza terrateniente castellana. El Almirante de Castilla, Fadrique Enríquez, quien ejercía su soberanía en villas castellanas como Palenzuela, instigó un alzamiento en contra del poder real y llevó a cabo una política de hostigamiento hacia otras villas de la Comarca del Arlanza y del Cerrato palentino. El rey Juan II de Castilla, aconsejado por el Condestable Álvaro de Luna, determinó ir a sofocar la rebelión de Palenzuela en 1451. En su camino hacia Palenzuela durante el invierno de 1451, el séquito del rey se alojó en la villa de Santa María del Campo. El asedio de la villa de Palenzuela duró hasta el 15 de enero de 1452, cuando el lugarteniente del Almirante Don Fadrique Enríquez, Fernando Temiño, rindió la plaza de la villa al Rey. Las tropas reales, guiadas por los capitanes Pedro de Acuña, Galindo y Barahona, contaron en esta empresa bélica con el apoyo de la Hermandad de Santa María del Campo y la Hermandad de los Balbases.

Edad Moderna Durante el Santa María del Campo alcanzó el cénit de su prosperidad, basada en la agricultura y la ganadería. Esta prosperidad económica quedó reflejada en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, fábrica que fue enriquecida con las obras de algunos de los maestros castellanos más importantes de la época como Pedro Berruguete, Felipe Vigarny o Diego de Siloé.

A principios del la villa de Santa María del Campo se convirtió en Corte temporal de la Corona de Castilla. La reina Juana I de Castilla, quien llamaba cariñosamente a Santa María del Campo Behetría de mi Real corona en un documento de 1513, visitó la villa en varias ocasiones atraída por el encanto de este enclave de la Comarca del Arlanza. El Cronista oficial de Felipe I de Castilla, Antoine de Lalaing, miembro de la corte flamenca que acompañó a Felipe y a su esposa Juana I de Castilla durante sus viajes por España, nombró a Santa María del Campo en sus documentos como ciudad pequeña, evidenciando la notable posición que ocupaba la villa en los primeros años del . En su crónica se narra la visita que los futuros Reyes de Castilla realizaron a Santa María del Campo el 23 de febrero de 1502, durante su viaje hacia Toledo.

La última vez que la reina Juana I de Castilla acudió a la villa fue en septiembre de 1507. Esta visita tuvo lugar un año después de la muerte de Felipe I de Castilla, quien había fallecido el 25 de septiembre de 1506 en la ciudad de Burgos. La comitiva de la Reina, que viajaba por los campos castellanos con el catafalco de Felipe El Hermoso rumbo a Granada, permaneció durante todo el mes en la villa.

alt=Francisco Pradilla y Ortiz, 1877. Óleo sobre lienzo|miniaturadeimagen|Juana la Loca. El 4 de septiembre de 1507 la Corte temporal de la Corona de Castilla recibió la visita del rey Fernando El Católico. El Rey Fernando II de Aragón, viudo tras la muerte de la reina Isabel I de Castilla en 1504, viajó a Santa María del Campo para visitar a su hija Juana e imponer el capelo cardenalicio a Francisco Jiménez de Cisneros. La Casa del Cordón de Santa María del Campo, palacio de la familia Barahona, ejerció como sede temporal de la Corte Real, hospedando en su interior a la Reina Juana I de Castilla y al Rey Fernando el Católico. La ceremonia de imposición del capelo cardenalicio de Cisneros fue rechazada por la Reina Juana, quien permanecía guardando el luto por la muerte de su marido. La negativa de la reina Juana I de Castilla a la celebración de aquel acto determinó que la ceremonia se celebrara en la vecina localidad de Mahamud.

Santa María del Campo padeció el dolor de la Reina Juana I de Castilla y el luto por la pérdida del Rey Felipe I de Castilla. En la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción se celebraron las exequias fúnebres del difunto durante el 25 de septiembre de 1507, con motivo del aniversario de la muerte de Felipe El Hermoso. A finales de septiembre, Juana I de Castilla y su padre, el rey Fernando II de Aragón, abandonaron la villa y pusieron rumbo a la ciudad de Burgos.