thumb|Alcázar de la puerta de Sevilla, originalmente cartaginense y posteriormente reformada y modificada en varias épocas. La historia de Carmona, y su Prehistoria, abarca desde la ocupación de la zona, que corresponde con el actual municipio de Carmona, en la provincia española de Sevilla, desde los grupos de cazadores-recolectores del Paleolítico, posteriores asentamientos neolíticos y de la Edad de los Metales hasta llegar a épocas históricas donde ha tenido continuidad hasta la actualidad.
Orígenes. Carmona prehistórica Desde la primera presencia humana en la península ibérica el territorio ocupado por el actual término municipal de Carmona estuvo habitado por grupos de hombres hace al menos un millón de años. Sin embargo, faltaba aún mucho para que se dieran las condiciones necesarias para el establecimiento humano en la actual ciudad. Las prácticas económicas de estos grupos se centraban en la caza y la recolección y solían habitar en las proximidades de los ríos, donde más abundante era la caza y donde se proveían de la materia prima para la fabricación de sus rudimentarias herramientas. Con el desarrollo y expansión de la agricultura y ganadería, en el período que denominamos Neolítico, se produce un cambio radical en las formas de organización social y de asentamiento. Las comunidades agrícolas tienden a la sedentarización en poblados, que en esta zona, van a situarse a las orillas de los ríos, cerca del agua y de las tierras de cultivo. La generalización de las actividades productivas, el aumento de población fue creando más presión sobre las áreas de recursos que obligaba no solo a producir alimentos para sobrevivir sino también a defenderlos. A finales del Neolítico y comienzos del Calcolítico, los poblados comienzan a situarse preferentemente en lugares bien defendidos.
Inicios de la metalurgia en Carmona. Calcolítico El desarrollo de las actividades productivas como estrategia de consecución de recursos que se inicia en el Neolítico, y se generaliza en el período Calcolítico, a principios del tercer milenio a. C., permite una intensa colonización de la zona de Los Alcores y la Campiña, paisajes idóneos para la producción agropecuaria.
El poblamiento más antiguo en el espacio que actualmente ocupa la ciudad de Carmona, corresponde a la zona de Campo Real. Campo Real es un yacimiento situado sobre la primera elevación de la cornisa de los Alcores al sudoeste del casco histórico de Carmona, separada de ésta por una profunda depresión. Las principales referencias documentales provienen de las excavaciones realizadas por Jorge Bonsor en 1898 en las que descubrió un total de 42 silos excavados en la roca que contenían, en algunos casos, enterramientos. La datación de este yacimiento parece moverse entre el Neolítico final y el Calcolítico inicial, aunque perduró durante todo el período Calcolítico, lo que lo convertiría en coetáneo al ubicado en el casco histórico de Carmona.
Intramuros de la actual Carmona, el primer poblamiento surgió durante el Calcolítico Pleno, hace aproximadamente 4500 años. Éste se extendió por toda la meseta, ocupando preferentemente las cotas altas y laderas de las elevaciones que la conforman, adoptando una tendencia periférica. De esta forma, se evidencia la existencia de restos calcolíticos en el Alcázar del rey D. Pedro, Alcázar de la Reina, Barranquillo, Picacho y, mucho más difuso, en el barrio de San Blas.
Hasta la fecha, se carecía de datos claros que aportaran información acerca del poblado, su configuración y usos económicos, dado que los restos documentados eran muy escasos y dispersos. Las excavaciones llevadas a cabo en un solar de la calle Dolores Quintanilla, al principio del , estaban aportando una información muy significativa para el conocimiento de la etapa más antigua de Carmona. El poblado estaba formado por la concentración de cabañas y silos donde almacenar el grano. Las cabañas eran circulares en torno a los 2-2,5 m de diámetro y parcialmente excavadas en la roca con un alzado formado por un pequeño zócalo de piedras, cubierta de ramajes y enlucida con barro. Los silos próximos a las cabañas eran circulares, de perfil troncocónico o acampanado, estaban también excavados en la roca y su finalidad era la de almacenar el grano. Posteriormente a su uso, las estructuras subterráneas fueron colmatadas con basuras, entre las que se encontraron los utensilios usados por estas comunidades, como cerámicas fabricadas a mano, dientes de hoz y cuchillos tallados en piedra, punzones de hueso y restos de escoria de cobre, junto a numerosos huesos de los animales que les servían de alimentación.
Las costumbres funerarias de estas gentes son conocidas a través de otros yacimientos próximos. En general, los primeros moradores de Carmona se inhumaban en sepulcros dolménicos colectivos. A principios de este siglo Vega Peláez y G. Bonsor localizaron un dolmen formado por un corredor de 17 m de longitud, cortado por los cimientos del Ayuntamiento, que daba acceso a una cámara circular de 3,70 m de diámetro cubierta con una cúpula realizada por aproximación de hileras culminada con una gran piedra de alcor, en la confluencia de las calles Santa Catalina y Sacramento.
thumb|Vaso Campaniforme de Ciempozuelos.
El desarrollo de esta etapa se centró entre los 2500 y 2000 años a. C. El final del Calcolítico está marcado por un nuevo fenómeno cultural identificado por la personalidad de un nuevo tipo de cerámica decorada que se denominó campaniforme por la forma acampanada de uno de sus más prototípicos vasos. Eran formas cerámicas profusamente decoradas con incisiones rellenas de pasta, formando variados motivos. Uno de los primeros hallazgos de este tipo de cerámica se produjo en el cercano yacimiento de El Acebuchal, donde Bonsor exhumó una gran cantidad de vasos muy completos. Lo espectacular del hallazgo, junto a la amplia dispersión que este tipo de cerámica tenía por toda Europa, hizo pensar en un origen carmonense para este fenómeno. Sin embargo, hasta la fecha, nada ha aparecido en la actual ciudad de Carmona que dé pie a seguir manteniendo esta apreciación. Los hallazgos de cerámica campaniforme en la ciudad han sido muy escasos y esporádicos sin que las numerosas excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la ciudad hayan podido arrojar más luz sobre este fenómeno en la ciudad.
Edad del Bronce Tras el Calcolítico y, a través de un período de transición no muy bien conocido, se desarrolla la Edad del Bronce. Esta nueva etapa se denomina así por el empleo de una nueva aleación de cobre y estaño para la fabricación de útiles frente al uso más o menos puro del cobre en el período anterior. Sin embargo, las diferencias entre ambos es mucho mayor, afectando a todas los aspectos de la cultura, organización social y ámbito religioso.
El período del Bronce está tradicionalmente dividido en tres partes, Bronce Inicial, Medio y Final, que en la ciudad de Carmona se manifiestan con características culturales distintas y que obligan a un tratamiento diferenciado.
Bronce Inicial La primera fase cultural del Bronce, Bronce Inicial, se desarrollaría entre el 1800 y el 1500 a. C.. Básicamente, se caracteriza por un acentuamiento de los procesos iniciados durante el Calcolítico, la progresiva sedentarización de las comunidades humanas, una mayor concentración de la población en determinados yacimientos como Carmona, que refleja una mayor jerarquización en la estructura social, aun manteniendo la base tribal. Asimismo, se comprueba un descenso demográfico generalizado, producto, tal vez, de un empeoramiento de las condiciones climáticas que en el período precedente se había caracterizado por una extrema bondad. Los poblados importantes se sitúan en posiciones estratégicas fácilmente defendibles y se amurallan, estableciendo una presión coercitiva sobre el área de captación de recursos. Las estructuras habitacionales cambian con respecto a los patrones anteriores, de las cabañas circulares se pasa a las construcciones de planta rectangular. Los hábitos económicos siguen teniendo una amplia base agropecuaria con una menor importancia de la caza y la recolección y un creciente desarrollo de las actividades metalúrgicas.
El mundo funerario de esta fase presenta unas características particulares en los Alcores que las distinguen del resto de los yacimientos de Andalucía occidental. De esta fase son las tres tumbas de pozo y covacha encontradas en la Ronda de San Francisco en 1984 de Carmona de las que dos aparecieron totalmente violadas mientras que la TB-1 conservaba restos humanos en posición fetal, recostado sobre el lado izquierdo y mirando al sur. Como ajuar aparecieron tres vasos, dos de ellos tulipiformes y un tercero totalmente fragmentado.
A estas tumbas hay que añadir una excavada en junio de 1995, en el solar número 12 de la calle General Freire de esta ciudad. La tumba era una fosa rectangular excavada en el alcor y que poseía en su cabecera un resalte o poyo que sirvió de almohada para el cadáver y de repisa para la colocación del vaso de ofrendas. La fosa contenía el cadáver inhumado de un niño de apenas dos años de edad, que apareció en posición encogida, recostado sobre su costado izquierdo, mirando al este. Sus brazos aparecieron flexionados de tal forma que su mano derecha estaba debajo de su mejilla, mientras que la izquierda sostenía una ofrenda de carne. Sobre la repisa debió ir el vaso que, conteniendo algún líquido, completaba el ajuar. La tumba debió cubrirse con lajas de piedra que ya habían desaparecido desde antiguo.
Los datos que tenemos para Carmona son escasos e insuficientes todavía para ofrecer un panorama claro de la morfología, estructura y extensión del poblado. Por lo que se conoce, el poblamiento se centraría en la zona este de la actual ciudad, por otra parte la más elevada y defendida por la configuración natural del sitio, y zona sur, en torno al Picacho. Se desconoce la relación que las tumbas de la Ronda del León de San Francisco pudieran tener con Carmona, pero previsiblemente era la necrópolis del poblado del Bronce Inicial que se situaba en la actual ciudad.
Bronce medio Hacia la mitad del II milenio a. C. se produce un cambio radical en las características culturales que definen el Bronce Medio con respecto a los grupos humanos asentados en Carmona en la etapa precedente. Muchos de los yacimientos cercanos a Carmona se abandonan, como Alcalá de Guadaíra tras ser destruido por un incendio, o la Mesa de Gandul. En Andalucía oriental asistimos al ocaso de la cultura del Argar. Paralelamente asistimos a la presencia de comunidades de pastores nómadas procedentes de la Meseta y que arqueológicamente recibe el nombre de cultura de Cogotas I, que vienen a sustituir en casi todo el bajo valle del Guadalquivir a las poblaciones que les precedieron durante el Bronce Inicial. Las razones de este cambio generalizado son todavía desconocidas aunque algunos indicios parecen apuntar a un fuerte cambio en el clima que llevó al traste a gran parte de estas comunidades agrícolas sedentarias.