La evolución demográfica moderna de España hace referencia a los cambios demográficos producidos a partir del , se inicia en ese periodo un proceso, completado de algún modo durante el , que marca una ruptura sin marcha atrás con el ciclo demográfico antiguo. Por un lado, la reducción de la mortalidad catastrófica provocó un aumento poblacional sostenido y dirigió a la sociedad española hacia el régimen de transición demográfica. Por otro lado, el censo de Floridablanca (1787), primer recuento ampliamente fiable de la población española, fue el precursor de la aparición de los primeros censos modernos (realizados periódicamente desde mediados del ), que han permitido desde entonces el estudio con precisión de la demografía de España.
thumb|475px|Variaciones interanuales medias de la población española entre 1857 y 2006. El máximo crecimiento vegetativo se produjo entre 1920 y 1980, frenado parcialmente por la Guerra civil y la posguerra, y cuyos efectos sobre el aumento poblacional fueron aminorados por la emigración. Tras un periodo de crecimiento muy bajo (debido a la disminución de la natalidad) a principios de los años 1990, en la década siguiente se produjo un pico histórico de crecimiento poblacional debido a la inmigración, fenómeno que ha llegado a su fin con la crisis económica actual.
Balance de la evolución demográfica moderna de España La población española pasa de 7,5 millones de habitantes a 10,5 millones ().Tras un avance demográfico notable en el , a principios del el crecimiento disminuyó inicialmente su ritmo debido a distintas guerras (especialmente la guerra de Independencia) y la inestabilidad política, aunque el crecimiento siguió al mismo ritmo que el resto de Europa. Aumentó la fecundidad, disminuyó ligeramente la mortalidad (especialmente la catastrófica) y la emigración fue muy reducida, debido a la independencia de las colonias americanas. En la segunda mitad del , la población española creció a un ritmo mucho más lento que el europeo, debido a una mortalidad aún elevada y unas corrientes emigratorias importantes.
La población del aumentó considerablemente, pasando de habitantes en 1900 a los del 2001. La mortalidad disminuyó enormemente en los primeros 60 años del siglo, con lo que aunque la fecundidad disminuyó durante todo el siglo, el crecimiento vegetativo fue considerable, y fue capaz de compensar con creces una emigración importante durante casi todo el periodo 1900-1970. Durante el también se produjeron grandes movimientos internos de población dirigidos desde las regiones más deprimidas económicamente hacia las regiones industriales y desde el campo hacia la ciudad. A partir de los años 1980, la población tendió a estabilizarse debido a la baja natalidad y al envejecimiento de la población.
En los años 1990 se dio una ligera alza demográfica, acentuada durante los primeros años del , debido a la inmigración extranjera, elevando la población hasta los habitantes que recoge el censo de población del año 2011. Esta evolución se puede apreciar claramente en las tablas demográficas:
Anexo:Evolución demográfica de Españano
Censos y recuentos de población
Los censos de Aranda, Floridablanca y Godoy
El censo de Aranda (ejecutado entre 1768 y 1769) tuvo un resultado poco satisfactorio, por lo que sus datos no se publicaron más que en forma de resumen en el prólogo del censo de Floridablanca. Indicaba una población total de habitantes en el conjunto del país. thumb|300px|Distribución de la población de España según el censo de Floridablanca. Se puede apreciar unas densidades de población mucho más homogéneas que las actuales, el fuerte peso de Galicia y la cierta importancia de los reinos de Castilla y de León. El censo de Floridablanca (ejecutado en 1787) dio un resultado más satisfactorio y se lo suele considerar como bastante fiable. Señalaba una población total de españoles.
Un censo ejecutado por orden de Godoy en 1797, y publicado en 1801, indicaba una población de habitantes. Sin embargo, este censo se suele considerar como más defectuoso.
Posteriormente, la invasión napoleónica y la inestabilidad política posterior impidieron la ejecución de nuevos censos hasta 1857. Sin embargo, entre 1822 y 1850 se produjeron varios recuentos de población: imputaciones y censos por inscripción diaria.
Primeras imputaciones
Durante la primera mitad del se fueron realizando una serie de censos basados en la población estimada a cada región de España.
AñoPoblaciónCaracterísticas del censo182211.661.865Censo resultado del Decreto de 27 de enero de 1822, que fija una nueva organización territorial de España con 52 provincias, dando una población estimada a cada una de ellas. Esta organización territorial es revocada el año siguiente.182613.940.234Censo llevado a cabo por la policía, aplicado sobre las 33 provincias en las que, tras el restablecimiento en 1823 de las provincias del Antiguo Régimen, estaba dividida España. El político Pascual Madoz calificaría a este censo como uno de los más exactos realizados en España en esa época.Alexandre Moreau de Jonnés: Estadística de España (1835), pags. 47-140, traducción de Pascual Madoz.1831183211.158.27411.207.639La inestabilidad política con la que coincidió este censo hizo que posiblemente no se realizase de una manera exacta, tal como posteriormente indicó Madoz. De hecho, algunos datos de población provinciales son directamente tomados del censo anterior.
Imputaciones con la división territorial de 1833
En 1833 se establece una nueva división territorial formada por 49 provincias. La importancia de este modelo territorial viene de su mantenimiento desde entonces hasta hoy, lo que permite una comparación directa de la población de cada una de las provincias. Con la división territorial se realiza también un censo que da una población de habitantes. Un año después se realiza una nueva imputación, dando entonces la cifra de habitantes, un valor que Madoz consideró muy inferior al real..
Censos por inscripción diaria
En 1837 la reina consorte María Cristina de Borbón ordena mediante decreto la realización de un censo de población. El principal avance de este censo es la instrucción de que las distintas cifras vengan referidas al mismo día. Sin embargo no pudo realizarse debido a los costes que estaban suponiendo las guerras carlistas.
El siguiente censo que se realizará será el de 1846 que arrojará la cifra de habitantes. Entre este censo y el anterior se producen algunos cambios menores en la configuración de las provincias: Oñate pasa a Guipúzcoa, Villarrobledo pasa de Ciudad Real a Albacete, y Fuente Encarroz, Oliva, Potríes, Rafelcofer y Villalonga pasan de Alicante a Valencia. La veracidad de este censo se verá en entredicho ya que repite las cifras de población de 1833 en muchas provincias. La última de estas imputaciones se realizará en 1850 y arrojará la dudosa cifra de habitantes.
La matrícula catastral de 1842
Esta matrícula no fue estrictamente un censo, pero si fue la primera recogida de datos municipales realizada en España. Tiene su origen en el Real Decreto, de 7 de febrero de 1841, que obligaba a los ayuntamientos a rellenas unos "estados", en los que se plasmase la riqueza de los vecinos. No se dispuso de agentes independientes que pudiese realizar esta tarea, lo que permitió -teniendo en cuenta la finalidad impositiva de la matrícula catastral- un fraude generalizado. No obstante, Pascual Madoz, aunque conocía esta limitación, consideró que merecía ser utilizada en la confección de su Diccionario geográfico-estadístico-histórico. La matrícula recogió para toda España, una población de 11.712.312 habitantes; con toda probabilidad un valor muy inferior al real.
Los primeros censos oficiales
El censo de 1857 es el primer censo moderno de la historia de España, e inauguraba la serie estadística. Los siguientes censos se realizaron en 1860, 1877, 1887, 1897, 1900 y a partir de entonces cada 10 años.
Las fechas de referencia de los censos o padrones fueron: el 24 de mayo para el de 1857, el 25 de diciembre para el de 1860, el 31 de diciembre para los restantes hasta 1975 inclusive, 1 de marzo para los de 1981 y 1991, 1 de abril para el de 1986, 1 de mayo para el de 1996 y desde 1998, fecha de implantación del padrón continuo, la fecha de referencia es el 1 de enero de cada año.
Los censos realizados entre 1877 y 1996 dividían a la población en tres categorías: presentes, ausentes y transeúntes. Por tanto, todos estos censos daban dos valores distintos para la población de cada lugar: la población de hecho, suma de presentes y transeúntes, y la población de derecho, suma de presentes y ausentes. Las diferencias entre estas dos cifras solían ser relativamente pequeñas.
La población española en la primera mitad del
300px|thumb|Distribución geográfica del crecimiento de la población española entre 1787 y 1857 Tras un crecimiento poblacional notable durante el , a finales del siglo cedió el impulso demográfico debido a una serie de factores: la guerra contra la Francia revolucionaria (1793-1795), las luchas contra Inglaterra (1796-1807), una serie de hambrunas y de epidemias durante el reinado de Carlos IV (destacando la de 1803-1804), y, especialmente, la sangrienta guerra de Independencia desarrollada entre 1808 y 1814 (donde, aparte de las bajas directas, incidió para la recesión demográfica el desorden económico, las hambrunas, el alto precio del grano, y el clima de inseguridad que provocó una disminución de los nacimientos). Las consecuencias demográficas de la guerra de Independencia se mantuvieron durante el tiempo: la generación diezmada nacida en 1802-1811 dio origen a otra generación diezmada en 1832-1841; luego, esta segunda generación diezmada estuvo en el origen de la tercera, en 1862-1871. La inestabilidad política y las guerras carlistas también supusieron un freno al crecimiento humano.
Aun así, el avance demográfico español durante la primera mitad del fue casi igual al avance medio europeo del periodo. A pesar de los estragos de las guerras, las nupcias se hicieron más frecuentes y la fecundidad se elevó. Sin embargo, a pesar de algunos avances (desarrollo de las vacunas, disminución de la mortalidad catastrófica), la mortalidad siguió siendo alta. El cólera (enfermedad endémica de ciertos países asiáticos) entró por primera vez en España y en Europa, causando un número elevado de víctimas en varias oleadas sucesivas (1833-1835, 1853, 1859, 1865 y 1885).
Otro factor que permitió un avance demográfico notable fue que la emigración en este periodo fue reducida: la emancipación de la mayor parte de las colonias españolas frenó esta corriente de salida, que sí se daba de forma considerable en Gran Bretaña y Alemania. La emigración a gran escala comenzaría, sin embargo, a partir de los años 1850.
La población española en la segunda mitad del
Evolución de la población españolaFuente: INE, Instituto Nacional de Estadística. Estimaciones de población, censos y cifras oficiales de población AñoPoblación185715.464.340186015.645.072187716.622.175188717.549.608189718.065.635190018.616.630
Durante la segunda mitad del , el crecimiento de la población española fue netamente inferior al de Europa Occidental. La población de España creció en este periodo en un 24 %, frente a un 65 % de los Países Bajos, un 51 % de las islas británicas o un 42 % de Italia.
Pese a haber disminuido notablemente, la mortalidad española era, tanto en 1850 como en 1900, más elevada que en los países vecinos. En 1900, la mortalidad en España era del 29 ‰, frente al 18 ‰ de Europa Occidental. La enorme desventaja de 11 ‰ sólo hubiese podido ser compensada por una inmigración supletoria o por una natalidad extraordinaria, casos que no se dieron.