La Inquisición en Guipúzcoa comprende las actividades de la Inquisición en la provincia de Guipúzcoa, en el País Vasco (España) entre los siglos XV al XVIII.Aunque la provincia careció de un tribunal inquisitorial propio, quedó bajo la jurisdicción de los tribunales de Calahorra y, desde 1570, de Logroño, cuyos inquisidores ejercieron sus funciones mediante visitas periódicas y a través de una red de comisarios y familiares establecidos en diversas localidades de la provincia

La actividad inquisitorial en Guipúzcoa se desarrolló dentro del marco institucional de la Inquisición española, creada en 1478 por los Reyes Católicos con autorización pontificia. Su cometido principal consistía en velar por la ortodoxia religiosa de los bautizados y perseguir los delitos considerados competencia del Santo Oficio, entre ellos la herejía, la apostasía, las prácticas judaizantes o islamizantes, determinadas manifestaciones del protestantismo y otros comportamientos que la legislación inquisitorial calificaba como contrarios a la fe católica. Con el paso del tiempo, sus competencias se ampliaron a la vigilancia de libros prohibidos y de determinadas corrientes ideológicas consideradas peligrosas para el orden religioso y político.

La situación geográfica de Guipúzcoa, fronteriza con Francia y dotada de importantes puertos comerciales en el mar Cantábrico, convirtió a la provincia en un espacio de especial interés para la vigilancia inquisitorial. Las comunicaciones marítimas y terrestres facilitaron la llegada de personas, libros e ideas procedentes del norte de Europa, circunstancia que motivó una atención particular hacia la difusión del protestantismo durante el siglo XVI y, posteriormente, de las ideas ilustradas y revolucionarias en los siglos XVIII y comienzos del XIX. alt=Tribunal de la Inquisición|miniaturadeimagen|Tribunal de la Inquisición

Contexto Histórico Los orígenes de la Inquisición medieval se remontan al siglo XIII. Tras el Concilio de Toulouse (1229), el papado impulsó la creación de tribunales destinados a combatir la herejía, antecedentes de la posterior Inquisición pontificia.

La Inquisición en la península ibérica fue instituida en 1478 por los Reyes Católicos mediante una bula del papa Sixto IV. Tras la conquista del reino de Granada en 1492 y la expulsión de los judíos ese mismo año, la vigilancia sobre los conversos de origen judío y musulmán constituyó uno de los principales ámbitos de actuación del Santo Oficio.

Durante el siglo XVI, la expansión de la Reforma protestante llevó a intensificar el control sobre la introducción de libros y doctrinas procedentes del norte de Europa. En los siglos XVII y XVIII, aunque disminuyó el número de procesos por herejía, la Inquisición continuó ejerciendo funciones de censura y control ideológico.

En Guipúzcoa la actividad inquisitorial se dirigió principalmente contra los conversos sospechosos de judaizar, la introducción del protestantismo durante el siglo XVI y, desde el siglo XVIII, la circulación de libros e ideas vinculadas a la Ilustración. También se instruyeron diversos procesos relacionados con acusaciones de brujería, especialmente entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII

La Inquisición española fue suprimida por primera vez durante la ocupación napoleónica en 1808, restaurada posteriormente por Fernando VII y abolida de forma definitiva mediante Real Decreto de 15 de julio de 1834, durante la regencia de María Cristina de Borbón. Esta última fecha marca el final de la institución en España.

Implantación de la inquisición en Guipúzcoa En Guipúzcoa la Inquisición se introdujo gradualmente a partir del . A diferencia de otras regiones de la Corona de Castilla, la provincia nunca contó con un tribunal inquisitorial propio, sino que permaneció bajo la jurisdicción del tribunal de Calahorra y, desde 1570, del tribunal de Logroño. Desde estas sedes se organizaban las visitas de los inquisidores y se coordinaba la actividad de los representantes del Santo Oficio establecidos en la provincia.

La principal preocupación del Santo Oficio durante el siglo XVI fue impedir la introducción del protestantismo a través de la frontera francesa y de los puertos guipuzcoanos. Desde el siglo XVIII la vigilancia se extendió también a la circulación de obras prohibidas y de publicaciones relacionadas con la Ilustración y la Revolución francesa.

Entre los casos documentados destaca el del inglés Juan Tac, acusado de luteranismo, que posteriormente fue quemado en la hoguera en Bilbao.

Durante el y principios del , se llevaron a cabo varios procesos por brujería en Guipúzcoa, especialmente en áreas rurales donde las creencias populares en seres sobrenaturales, hechicería, encantamientos o magia eran más arraigadas. Tras los procesos culminados en el Auto de Fe de Logroño de 1610, el Consejo de la Suprema adoptó una política mucho más prudente respecto a las acusaciones de brujería, reduciéndose considerablemente este tipo de procedimientos.

Los inquisidores se desplazaban por la región para realizar juicios, interrogatorios y condenas que eran vistas con aprensión por una parte de la población local que temían, sobre todo en sus puertos, por su relación comercial con Europa.

Se crearon en Guipúzcoa los denominados comisarios y familiares inquisitoriales que eran habitantes naturales de la provincia que conocían el euskera. Vigilaban la ortodoxia religiosa en los puertos de Motrico, Deva, Guetaria, Orio, San Sebastián, Irún y Fuenterrabía. También en poblaciones de interior como Albistur, Vergara, Tolosa, Azpeitia, Beizama, Elgueta, Zaldibia, Rentería, Hernani y Oñate.

San Sebastián fue la población más vigilada por la numerosa colonia extranjera existente.

Además, en Guipúzcoa existieron ocasionalmente los alguaciles extraordinarios de la Inquisición que ayudaban al personal permanente si el trabajo lo requería. por ejemplo, en 1533 había uno en San Sebastián, otros en Éibar y Vergara.

Entre las visitas documentadas de inquisidores a la provincia figuran las realizadas por los inquisidores de Calahorra y Logroño a la provincia: Rodrigo de Ayala en 1523, Andrés Martínez de Ybarra en 1547, Moral en 1567, Jerónimo Manrique en 1569, Pedro de los Llanos en 1577 o Juan de Aramayona 1579.

Hubo muchos guipuzcoanos que hablaban euskera y ocuparon puestos de responsabilidad en la Inquisición como Germán de Ugarte, enterrado en la iglesia de Lezo, Fernando de Olazábal, Juan de Arrieta de Motrico, Andrés Martínez de Ybarra de Elgueta, Martín de Murúa Elorregui de Vergara, Martín Zurbano de Azpeitia, Mercado de Zuazola de Oñate, Andrés de Arrataberector de la Universidad de Oñate.

El proceso inquisitorial en Guipúzcoa comprendía interrogatorios y la práctica de diligencias judiciales reguladas por el derecho inquisitorial. Los acusados podían ser condenados a muerte o a penitencias severas,hecho menos frecuente de lo que tradicionalmente se ha supuesto.

La Inquisición ejerció funciones de censura mediante la inspección, confiscación y prohibición de obras incluidas en los Índices de Libros Prohibidos.

La influencia de las autoridades eclesiásticas y los tribunales de la Inquisición sobre la vida cotidiana de los habitantes de Guipúzcoa fue significativa, lo que provocó que las autoridades locales lo tomaran como una intromisión a sus competencias.

Un ejemplo de ésta oposición fue el hecho de que muchos municipios ponían objeciones a la costumbre inquisitorial del derecho al aposento gratuito en los lugares que visitasen.

Otro hecho que distanciaba a las autoridades locales de la Inquisición era que los administradores de la Inquisición estaban aforados, por lo que no se les podía juzgar por otros delitos.

Todas éstas divergencias fueron patentes en el y llevaron a la excomunión, por parte del tribunal inquisitorial, del corregidor de Guipúzcoa Maldonado de Salazar.

La Inquisición comenzó a perder fuerza en el debido a una serie de factores, como la llegada de ideas ilustradas, principalmente desde el Seminario de Vergara y la Universidad de Oñate, el descenso en las denuncias de herejía y el cambio en las políticas gubernamentales.

Conclusión La Inquisición en Guipúzcoa desempeñó un papel relevante en la historia de Guipúzcoa durante la Edad Moderna, marcado por la vigilancia de la ortodoxia religiosa así como a la persecución de prácticas judaizantes y, en determinados periodos, de las acusaciones de brujería. Asimismo, el Santo Oficio ejerció funciones de censura sobre libros e impresos considerados contrarios a la doctrina católica, especialmente desde el siglo XVIII .

A través de los juicios inquisitoriales y sus consecuencias, se refleja la compleja relación entre las instituciones eclesiásticas, las autoridades civiles y las comunidades locales.

Junto a episodios de conflicto jurisdiccional motivados por la defensa de los fueros y de las competencias de las autoridades provinciales, existió también una colaboración efectiva de numerosos naturales de Guipúzcoa, que desempeñaron cargos de responsabilidad dentro de la administración inquisitorial.

Referencias

Categoría:Historia de Guipúzcoa Categoría:Inquisición en España