Caicara del Orinoco es la capital del municipio Cedeño, estado Bolívar, Venezuela. Fundada el 20 de abril de 1771. Con una población de 66 315 habitantes; la ciudad se ubica al oeste del estado Bolívar, a orillas del río Orinoco, y de aquí también hay otras poblaciones satélites cercanas a la ciudad que hacen grandes comercios a los turistas, al igual que los pobladores de Caicara del Orinoco, su ubicación es muy positiva por el simple hecho de tener agua limpia del Orinoco, que sirve para variados usos: limpieza, consumo humano una vez tratada, uso industrial entre otros, además de formar parte de la faja petrolífera del Orinoco. Toponimia El nombre Caicara del Orinoco tiene origen indígena. Según investigaciones del escritor Jorge Isaacs en su obra «Las tribus indígenas del Magdalena», el término proviene del vocablo utilizado por los guajiros, quienes denominaban «Kai kara» a un puerto fluvial. En su idioma, Kai significa sol y Kara se refiere a una niña pequeña.

La combinación de ambos términos («Kaikara») daría como resultado el significado atribuido a Caicara como «La Niña del Sol», interpretación que alude tanto a su raíz lingüística ancestral como a su valor simbólico dentro del imaginario indígena del Orinoco.

Historia Desde tiempos precolombinos la zona de Caicara fue ocupada por importantes comunidades de etnias originarias. Los principales grupos autóctonos son los panares, los joti y los piaroas. Estos grupos hablan, respectivamente, los idiomas panare, hoti y piaroa.

Caicara del Orinoco fue fundada por el teniente coronel Don Manuel Centurión Guerrero de Torres, quien fuera gobernador de la provincia de Guayana, el 20 de abril de 1771.

Luego se realiza una repoblación por Don Pedro Bolívar en la parte alta de la actual población. Durante la Guerra Federal, es quemada por el General Ambrosio Tapia, por no encontrar bebidas alcohólicas que satisficieran su vicio.

Para el año 1800 el Barón Alejandro von Humboldt y Aimé Bonpland visitan esta región, dejando sus datos e impresionesd sobre los petroglifos indígenas en la obra "Viaje a las Regiones Equinoccionales".

En 1818 el Libertador Simón Bolívar, pasa y pernocta por una noche en la población, en su paso hacia la región de Apure, donde iba a reunirse con el General Páez.

El General Manuel Cedeño «El bravo de los bravos de Colombia», cuyo apellido ostenta el municipio, pasó su infancia y juventud entre los hatos de El Tigre, la Bendición y Caicara. Organizó también un ejército ayudado por los coroneles Riobueno y en 1816 derrota al teniente coronel Cerruti en las inmediaciones del Río Cuchivero.

Se desconoce dónde y cuando nació el Comandante Víctor Riobueno. Aparece como “vecino de Caicara”, donde posiblemente haya sido un “rico propietario”. Se casó en marzo de 1820 con Doña María de los Santos González, en boda oficiada por el párroco N. Granadillo, específicamente en una “casa de campo”, en el sitio conocido como Meta, de esta jurisdicción.

Los testigos del matrimonio fueron Antolino Rojas y su esposa Josefa Herrera. Doña Santos González decía no conocer “el paradero de los documentos” de este matrimonio, pues la boda se ofició en tiempos de la guerra de la independencia, por lo que los registros eclesiásticos se perdieron; de allí que en ninguno de los archivos de la época hizo mención del día exacto de este acto, pero sí del mes y el año, marzo de 1820.

Del matrimonio de Víctor Riobueno con Doña Santos González nacieron nueve hijos: Atanacio, Marcelina, Ynés (sic), Natividad, Justa Pastora, Ana, José Franco (quien aparece como Francisco en algunos archivos), Ysabel Antonia (sic) y Juan Andrés.

Víctor Riobueno empezó a servir a la causa republicana en 1815, bajo las órdenes de Manuel Cedeño y con el grado de Capitán; grado este que parece indicar que “ya había combatido en las filas realistas o que se incorporó quizás con fuerzas formadas en sus posesiones”.  Tomó parte en expediciones en las provincias de Guayana, Caracas, Barcelona y Apure. Terminó su carrera como Comandante en la Provincia de Caracas.

El 21 de septiembre de 1821, el General Francisco de Paula Santander, Vicepresidente de la República de Colombia (la Gran Colombia) le extendió a Víctor Riobueno el Despacho de Teniente Coronel Efectivo de Caballería, con la antigüedad del 2 de noviembre de 1817. Este Despacho fue refrendado por el Secretario del Despacho de Marina y Guerra, y firmado por Santander en el Palacio de Gobierno de Bogotá. El 16 de agosto de 1825, el Gobierno de Bogotá le declaró a Riobueno el haber militar de 9.000 pesos, concluyendo su servicio en 1827, cuando le fue asignada una licencia temporal.

El Comandante Víctor Riobueno falleció en El Baúl, en el actual estado Cojedes, en enero de 1843. No aparecen mayores detalles en cuanto al día del fallecimiento, su deceso incluso apareció reseñado en el número 646 de la Gaceta de Venezuela, el 21 de mayo de 1843, donde se les notificó sobre el deceso a sus herederos para que tomaran posesión de los bienes dejados por Riobueno en El Baúl, pero sin dar a conocer la fecha exacta de la muerte del militar.

Resulta poco probable, entonces, que los restos del Comandante Víctor Riobueno reposen en Caicara del Orinoco. En ninguno de los archivos consultados se hace constar que esté sepultado en el pueblo, de hecho, en uno de los archuvos se expresa la lejanía y los problemas de comunicación desde Caicara con aquella remota población, sin las vías ni el transporte de hoy en día, otra razón para pensar que los restos del Comandante Víctor Riobueno quedaron sepultados en El Baúl, no en Caicara.

Es evidente la importancia de los hermanos Riobueno para la causa de la Independencia, primero por el hecho de que haya sido Francisco de Paula Santander, segunda autoridad de la Gran Colombia para la época, después de Bolívar, quien haya firmado el Despacho para Teniente Coronel a favor de Víctor Riobueno; además, para 1832 su hermano, el Teniente Coronel Venancio Riobueno, era Comandante de Armas de la Provincia de Guayana, una de las altas autoridades militares de toda la Provincia. Podría ser este un indicio de que Venancio Riobueno vivía en Angostura, la capital de la Provincia en aquel entonces, y pudo fallecer en aquella ciudad.

Entre la una y las dos de la madrugada del 1 de octubre de 1860, la Villa de Caicara, entonces capital del Cantón del Alto Orinoco, fue invadida e incendiada por doscientos hombres al mando del General Ambrosio Tapia, quien defendía las banderas de la Revolución Federal.Archivo Histórico de Guayana. Legislatura Provincial de Guayana, Presidencia. Oficios, 1860, entre agosto y diciembre. 115 folios. Decretos, entre noviembre y diciembre de 1860. 71 folios.

El 2 de noviembre del mismo año, una comisión de los vecinos del Cantón del Alto Orinoco se dirigió hasta Ciudad Bolívar a fin de solicitar a las autoridades los recursos necesarios para la reconstrucción del pueblo. Esta información aparece en un documento que respaldó dicha solicitud, suscrito para la fecha, 2 de noviembre de 1860, a un mes de aquel fatídico día en el que el suelo de Caicara se tiñó de sangre, víctima de las hordas asesinas de Ambrosio Tapia, descrito en el archivo como “el asesino y ladrón más (terrible) que haya salido de las desiertas llanerías del Guárico”, “¡Tapia!, nombre funestamente célebre el de ese hombre en los anales contemporáneos de Guayana”.

El documento señala que primero hubo una orden por parte de generales leales al gobierno, para que los habitantes del pueblo empuñaran sus armas en defensa de la villa. Pero nada pudieron hacer ante las balas de aquel ejército que los superaba ampliamente en número, siendo la muerte el destino de aquellos que no emprendieron la huida. El fuego abrasador y el saqueo dejaron como resultado un “montón de ruinas (…) cadáveres calcinados por el fuego y un recuerdo triste de lo que fue” (el pueblo). Las pérdidas se estimaron en ciento cincuenta mil pesos.

Para el 2 de noviembre, la comisión se dirigió a la Cámara Departamental de la Provincia de Guayana, en Ciudad Bolívar, solicitando el aporte de diez mil pesos para la “reedificación de la villa”.

En la lista de firmas que integraban dicha comisión, aparecen algunos vecinos de Caicara, entre los que firmaron Toribio González, Félix Ástor, Felipe Guerra y Rómulo Valles. Estos nombres dan cuenta de algunas de las familias que ocupaban el pueblo en aquel entonces.

El 5 de noviembre de 1860, una comisión de la Cámara Provincial, propuso la aprobación y sanción del decreto para la reedificación de Caicara. Esta comisión estuvo formada por Eduardo Juliagarcía, Carlos Golindano y Alejandro Montilla. Al parecer, Eduardo Juliagarcía era hermano de Don Enrique Juliagarcía, fundador de la familia Juliagarcía en Caicara del Orinoco, y quien llegó a Caicara en 1861, un año después de la fatídica fecha.

El 26 de noviembre de ese mismo año, la Legislatura Provincial de Guayana emitió un decreto para nombrar una comisión conformada por el Gobernador y cuatro ciudadanos para promover y llevar a cabo la reedificación del pueblo.

El 7 de octubre de 1860, el juzgado de primera instancia de la provincia de Guayana ordenó la investigación para “descubrir los autores de los crímenes cometidos en Caicara”. Como resultado de esta investigación se mencionó como responsables del incendio e invasión de Caicara, entre otros a los Generales Ambrosio Tapia y Pedro Riso, Capitán Eusebio Cova y el Coronel Francisco Mota, Juan Alvarado y Juan Rangel.

La tradición oral durante décadas ha divulgado la versión de que la quema de Caicara durante aquella fatídica madrugada se debió a que Tapia no había conseguido licor en el pueblo. En ninguno de los documentos revisados se menciona la búsqueda de bebidas alcohólicas como móvil para el incendio e invasión de Caicara. Al parecer, además del saqueo de las propiedades, la intención era desestabilizar el Gobierno de Manuel Felipe de Tovar, quien había sido el primer presidente elegido por votación popular, el 10 de abril de ese año. Tovar renunciaría al cargo en 1861, siendo sustituido por José Antonio Páez, cuyo mandato concluiría luego la firma del tratado de Coche, en 1863.

Testimonios difundidos por tradición oral también señalan, sin que existan pruebas de ello, que Ambrosio Tapia está sepultado en Caicara del Orinoco. Ciertos indicios llevan a pensar que es poco probable que los restos de Ambrosio Tapia se encuentren en el pueblo, pues, en estos documentos se deja entrever que Tapia no vivía en Caicara, de hecho, lo reseñan como invasor, no como habitante de la entonces denominada Villa de Caicara. Hubo la información, no documentada, según la cual Tapia falleció fusilado en Guárico, en 1861, al parecer en Las Mercedes del Llano, lo que haría casi imposible que fuese sepultado en Caicara, dadas las condiciones de vialidad de aquel entonces (), que harían muy difícil el traslado de un cadáver de alguien que además era tristemente célebre en el pueblo, por lo que la dignidad de los caicareños jamás permitiría que su tierra sirviese de última morada a este personaje, de tan infame recuerdo en los anales de la historia local.

Con respecto a la versión de que Ambrosio Tapia habría sido fusilado en Las Mercedes del Llano, el Cronista Oficial de dicha localidad llanera, el Dr. Edgardo Malaspina, y ha dicho lo siguiente: