miniaturadeimagen|Biodiversidad de especies presentes en Colombia. El cambio climático en Colombia representa un desafío crítico debido a la diversidad ecológica del país y su alta vulnerabilidad ante fenómenos climáticos extremos. Las proyecciones climáticas indican aumentos en la temperatura y variaciones significativas en los patrones de precipitación, lo que impacta directamente en los ecosistemas, la biodiversidad y actividades clave como la agricultura, la pesca y la generación de energía. Aunque las emisiones de gases de efecto invernadero de Colombia son relativamente bajas en comparación con el promedio mundial, estas han mostrado un incremento considerable en las últimas décadas, impulsadas principalmente por el cambio en el uso del suelo, la deforestación y el crecimiento del sector energético basado en combustibles fósiles. miniaturadeimagen|Países del Acuerdo de París. Los principales impactos esperados incluyen el aumento de eventos climáticos extremos como sequías e inundaciones, la pérdida de hábitats naturales en regiones como la Amazonía y los Andes, y la afectación a la seguridad hídrica y alimentaria del país. Estas alteraciones también incrementan la vulnerabilidad de comunidades rurales y urbanas, con repercusiones socioeconómicas significativas.
En respuesta, Colombia ha adoptado diversas políticas y estrategias para enfrentar el cambio climático, incluyendo el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) y su compromiso con el Acuerdo de París, mediante la reducción de emisiones y la promoción de la conservación ambiental. No obstante, el país enfrenta desafíos importantes en la implementación y monitoreo de estas iniciativas.
Estado Actual De acuerdo con los informes más recientes del Ministerio de Ambiente y el IDEAM, los glaciares en Colombia siguen presentando una gran perdida de masa a lo largo de las últimas décadas. Por lo cual a través de estudios se ha determinado que se ha reducido la perdida de masa pero es una realidad que debemos aceptar, es un hecho inexorable pero a su vez se puede tratar para minimizar su magnitud. La superficie glaciar en el país ha disminuido drásticamente, según el reporte del ministerio de ambiente "Colombia está perdiendo sus glaciares" en 2025 solo quedan aproximadamente 33 km² de glaciares. Los glaciares más afectados incluyen aquellos en los Andes, especialmente en el Nevado del Ruiz, Nevado del Huila, y el Parque Nacional Natural Los Nevados, que son fuentes clave de agua para muchas comunidades.
Actualmente, solo seis glaciares subsisten en el país, localizados en tres macizos montañosos de la cordillera de los Andes: la Sierra Nevada del Cocuy, el Nevado del Ruiz y el Nevado de Santa Isabel. De estos, Santa Isabel es uno de los más amenazados: en 2024 se confirmó la desaparición total del glaciar Conejeras, uno de sus relictos más importantes.
Según datos oficiales, estas son las áreas aproximadas de los glaciares aún presentes en Colombia:
Sierra Nevada de Santa Marta (La Guajira, Magdalena y Cesar) - 5,3 km² Sierra Nevada El Cocuy o Güicán (Boyacá y Arauca) - 12,8 km² Volcán Nevado del Ruiz (Caldas y Tolima) - 7,7 km² Volcán Nevado Santa Isabel (Caldas y Tolima) - 0,3 km² Volcán Nevado del Tolima (Tolima) - 0,5 km² Volcán Nevado del Huila (Huila y Cauca) - 6,5 km²
La desaparición de los glaciares tropicales en Colombia representa una amenaza directa a la seguridad hídrica de varias regiones, ya que estos ecosistemas regulan el abastecimiento de agua durante la estación seca y alimentan cuencas estratégicas para las comunidades de alta montaña.
Retroceso Glaciar El retroceso glaciar se refiere a la reducción en la extensión o volumen de un glaciar a lo largo del tiempo, principalmente como consecuencia del derretimiento del hielo que no es compensado por nuevas acumulaciones de nieve. Es un indicador directo del cambio climático, ya que ocurre cuando las temperaturas aumentan y disminuye la precipitación en forma de nieve, afectando el equilibrio entre acumulación y perdida del glaciar.
En términos más técnicos, el retroceso glaciar implica que la línea de equilibrio glaciar se desplaza hacia niveles más altos y que la frente del glaciar (su parte más baja) se retrae montaña arriba
Aunque los glaciares tropicales de Colombia representan una fracción mínima del volumen hídrico nacional, cumplen una función clave en la regulación del agua durante la estación seca en las cuencas de montaña.
Desde mediados del , Colombia ha perdido aproximadamente el 90 % de su cobertura glaciar, pasando de 349 km² a cerca de 33 km² en 2022. Este retroceso ha sido acelerado por el cambio climático y eventos climáticos extremos como El Niño. Entre 2021 y 2022, los glaciares colombianos perdieron 1,11 km² de superficie, lo que equivale a una reducción del 3,2 % anual, según datos del IDEAM. Esta pérdida equivale a unas 156 canchas de fútbol. El Nevado Santa Isabel es uno de los más afectados y, con menos de 0,3 km² de hielo restante, podría desaparecer completamente antes del año 2030.
En 2024 se confirmó la desaparición del glaciar Conejeras, parte del Nevado Santa Isabel, tras años de reducción acelerada. Entre 2016 y 2022, este glaciar perdió más del 50 % de su área.
Según el IDEAM, el volumen total de hielo glaciar en Colombia es de aproximadamente 1,68 ± 0,24 km³. El Nevado del Cocuy concentra el mayor volumen, mientras que Santa Isabel conserva menos del 2 %.
En respuesta a esta situación, el IDEAM en años recientes ha implementado estrategias de monitoreo ambiental participativo en varios nevados de Colombia, como parte del programa de Glaciología Participativa. Este enfoque ha involucrado a comunidades locales en actividades de seguimiento glaciar, especialmente en el Nevado del Tolima (sector Shimmer), en la Sierra Nevada de El Cocuy o Güicán y en relictos del Nevado Santa Isabel. En este último, guías locales de montaña miden periódicamente el retroceso del borde inferior de los glaciares, contribuyendo a la generación de datos útiles para la evaluación del balance de masa glaciar.
A nivel regional, se ha reportado que los glaciares de los Andes tropicales han perdido alrededor del 30 % de su superficie desde la década de 1980. El informe también destacó que el año 2023 fue clasificado como el más cálido registrado en América Latina, lo que intensifica los efectos del cambio climático en ecosistemas de alta montaña.
Se estima que todos los glaciares actuales de Colombia podrían desaparecer entre 2040 y 2050 si persisten las condiciones climáticas actuales.
Según la UNESCO, "el impacto del retroceso del glaciar no solo afecta la disponibilidad hídrica en la estación seca, sino que también pone en riesgo la biodiversidad y los ecosistemas de alta montaña, además de alterar el equilibrio hídrico de las cuencas andinas".
Vulnerabilidad Colombia es un país altamente vulnerable al cambio climático, cumpliendo con varios de los criterios de vulnerabilidad enunciados por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC):
Áreas costeras de baja altura, particularmente en la región Caribe y el litoral Pacífico, vulnerables al aumento del nivel del mar y la erosión costera. Ecosistemas amazónicos y andinos, altamente sensibles a los cambios en temperatura y precipitación, con impacto en la biodiversidad. Zonas susceptibles a desastres naturales, como deslizamientos, inundaciones y sequías, asociados a fenómenos climáticos extremos. Regiones áridas y semiáridas, como la península de La Guajira, que enfrentan creciente desertificación y escasez hídrica. Ciudades con alta contaminación atmosférica, como Bogotá, Medellín y Cali, donde el cambio climático exacerba los problemas de calidad del aire.
miniaturadeimagen|Mapa de la amazonia colombiana. De acuerdo con la Tercera Comunicación Nacional de Cambio Climático, los impactos del cambio climático en Colombia incluyen el aumento de temperaturas promedio, alteraciones en los regímenes de precipitación, eventos climáticos extremos más frecuentes, pérdida de biodiversidad en ecosistemas estratégicos, y afectaciones significativas en sectores económicos clave como la agricultura y el turismo. Además, los patrones cambiantes del clima aumentan los riesgos para la seguridad alimentaria, la disponibilidad de agua y la salud de la población, especialmente en comunidades rurales y vulnerables.
Un informe de la Fundación Natura también destaca que la alta diversidad de ecosistemas del país, que incluye páramos, bosques tropicales y costas, agrava los desafíos de adaptación frente al cambio climático, con consecuencias para la infraestructura, la economía y la calidad de vida.
Emisiones de gases de efecto invernadero miniaturadeimagen|Tráfico en la Autopista Norte de Bogotá en hora pico. En Colombia, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) están principalmente asociadas a sectores como energía, transporte, agricultura y uso de la tierra. Según el Inventario Nacional de Emisiones y Absorciones Atmosféricas elaborado por el Instituto de hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) y metano (CH₄) son las más significativas. Entre 1990 y 2018, las emisiones crecieron debido a la expansión de actividades agrícolas, transporte motorizado y procesos industriales. Sin embargo, en los últimos años, se han implementado estrategias para mitigar este impacto, incluyendo el compromiso de reducir en un 51 % las emisiones de GEI para 2030 y alcanzar la carbono neutralidad en 2050.
El Gobierno Nacional ha desarrollado una hoja de ruta detallada en el marco de su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC), que establece acciones concretas para reducir emisiones en sectores clave. Estas incluyen el fortalecimiento de sistemas de información climática, el fomento de energías renovables y la promoción de prácticas sostenibles en agricultura y silvicultura. Además, Colombia presentará avances en estos compromisos en su próximo Reporte Bienal de Transparencia bajo el Acuerdo de París.
En el país, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) tienen diversas fuentes clave que impactan su contribución al cambio climático global. A continuación, se detallan algunas de las principales áreas responsables de estas emisiones: miniaturadeimagen|Subestación de la Central Hidroeléctrica El Guavio, ubicada en el municipio de UbaláCundinamarca, a 120 km al noreste de Bogotá.
Consumo de Energía El sector energético en Colombia es uno de los mayores emisores de GEI, particularmente debido al uso de combustibles fósiles en la generación de electricidad y el transporte. Aunque el país cuenta con una matriz energética relativamente limpia gracias a la generación hidroeléctrica, la dependencia del gas natural y el carbón sigue siendo significativa. Frente a esta situación El Gobierno nacional ha propuesto una transición energética hacia fuentes renovables, como la energía solar y eólica, con el objetivo de reducir la huella de carbono del sector y diversificar la matriz energética. miniaturadeimagen|Deforestación alrededor del río Medellín.
Deforestación y Degradación de la Vegetación La deforestación es otro de los principales motores de las emisiones de GEI en Colombia. Se estima que más del 60% de las emisiones derivan de la conversión de bosques a tierras agrícolas, ganaderas y por actividades ilícitas como la minería ilegal. El informe del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) muestra que en 2021, Colombia experimentó una de las tasas de deforestación más altas en América Latina, con una pérdida anual de aproximadamente 200,000 hectáreas de bosques. Actividad que no solo aumenta las emisiones de CO₂ debido a la quema y tala de árboles, sino que también reduce la capacidad del país para absorber carbono, exacerbando el cambio climático.
Agricultura y Uso de la Tierra