thumb|200px|Bandera que agrupa los emblemas de las repúblicas marítimas más conocidas: desde arriba a la izquierda, en sentido horario, los emblemas de Venecia, Génova, Pisa y Amalfi. thumb|200px|Mapa con la ubicación y los emblemas de todas las repúblicas marítimas La definición de repúblicas marítimas (a veces conocidas como repúblicas marineras) se puede extender a algunas ciudades costeras, italianas o no, que entre los siglos y el gozaron de una prosperidad económica gracias a su actividad comercial, en un marco de amplia autonomía política. Generalmente, la definición se refiere en especial a cuatro ciudades italianas: Amalfi, Génova, Pisa y Venecia.
Sin embargo, otras ciudades del área también gozaban de independencia (gobierno autónomo con forma de república oligárquica, moneda y ejército, entre otros), habían participado en las Cruzadas, contaban con una flota naval, tenían fundagos (colonias comerciales), «cónsules de las nationes», que vigilaban los intereses comerciales de sus respectivas ciudades en los puertos mediterráneos, y pueden ser incluidas de pleno derecho entre las repúblicas marítimas. Estas ciudades eran Ancona,Armando Lodolini, Le repubbliche del mare, edizioni Biblioteca di storia patria, a cura dell'Ente per la diffusione e l'educazione storica, Roma 1967; Mario Natalucci Ancona città millenaria; Costanzo Rinaudo, in Rivista storica italiana, Vol. 88; Guglielmo Heyd Le colonie commerciali degli Italiani in Oriente nel Medioevo, Vol. 1; Alberto Guglielmotti Storia della marina Pontificia dal secolo ottavo al decimonono, Vol. 1; Antonio Leoni, Istoria d'Ancona Capitale della Marca Anconitana, Vol. 1; www.batsweb.org/Scienza/AnconaPesaro/Storia/medioevo Gaeta, Noli y Ragusa.
Orígenes La recuperación económica que tuvo lugar en Europa alrededor del año 1000, unida a la inseguridad de las rutas de comunicación internas terrestres, hizo que las principales rutas comerciales se desarrollaran a lo largo de las costas del Mediterráneo. En ese contexto, la creciente independencia que iban asumiendo algunas ciudades con puerto les llevó a asumir un papel de primer orden en el escenario europeo.
Estas ciudades, expuestas a las incursiones de los piratas, en especial sarracenos, organizaron de modo autónomo su defensa, dotándose de poderosas flotas de guerra, y pudieron pasar en los siglos y a la ofensiva, aprovechándose de la rivalidad entre el poder marítimo bizantino e islámico, con los que compitieron en el control del comercio con Asia y África y de las rutas mediterráneas.
Desarrollo En el plano institucional, las ciudades formaron gobiernos autónomos republicanos, que expresaban el matiz comercial que constituía la esencia de su poder. La historia de las repúblicas marítimas se inscribe, de hecho, tanto con el principio de la expansión europea hacia Oriente, como con los orígenes del moderno capitalismo, entendido como un sistema mercantil y financiero. Los comerciantes de las repúblicas marítimas italianas utilizaron moneda acuñada en oro, que se hallaba fuera de uso desde siglos antes en el Mediterráneo occidental, pusieron a punto nuevas operaciones de cambio y de contabilidad. Se vieron además incentivados los progresos tecnológicos en navegación, apoyo fundamental para el crecimiento de la riqueza mercantil.
Las cruzadas les dieron la ocasión de expandirse. Venecia, Amalfi, Ancona y Ragusa estaban ya implicadas en el comercio con el Levante, pero con las cruzadas el fenómeno se acrecienta: miles de miembros de estas repúblicas marítimas miran hacia Oriente, creando bases, escalas y establecimientos comerciales. Estos centros mercantiles tuvieron además una gran influencia política a nivel local: los comerciantes de estas ciudades constituyeron en sus centros de negocios, asociaciones de carácter corporativo, con el objetivo de obtener de los gobiernos extranjeros privilegios jurisdiccionales, fiscales y aduaneros, en un preciso marco político del que nacieron varios señoríos personales.
thumb|400px|Mapa de las posesiones en el Mediterráneo de la República de Venecia, la más importante de las Repúblicas marítimas italianas.
La historia de las repúblicas marítimas es muy diversa y eso se comprende mejor también si consideramos su muy diversa longevidad: Venecia, Génova, Noli y Ragusa tuvieron una larguísima vida como entidades independientes, ya que superaron el periodo medieval, y perduraron hasta los principios de la Edad Contemporánea cuando el desarrollo de los estados europeos se vio sacudido por las campañas napoleónicas. Otras repúblicas tuvieron también una larga vida, permaneciendo independientes hasta el Renacimiento: como Pisa, que pasó a depender de Florencia en 1406, y Ancona, que pasó a depender de los Estados Pontificios en 1532. En cambio Amalfi y Gaeta perdieron muy pronto su independencia: la primera en 1131 y la segunda en 1140; ambas pasaron a manos de los normandos.
Amalfi
200px|thumbnail|La Costa Amalfitana. Amalfi, quizás la primera República marítima que alcanzó un lugar destacado, había desarrollado un intenso comercio con Bizancio y Egipto. Los comerciantes amalfitanos acabaron con el monopolio árabe en el comercio mediterráneo y fundaron en el bases mercantiles en el sur de Italia y en Oriente Medio.
Uno de los testimonios más importantes de la importancia alcanzada por la República de Amalfi, está en las Tablas Amalfitanas, un código que recogía las normas de Derecho marítimo, y que tuvo validez durante toda la Edad Media.
Amalfi en 1137 fue saqueada por los pisanos, en un momento en que se había debilitado debido a catástrofes naturales (graves inundaciones) y por la anexión al reino normando. Tras ser conquistada por los normandos, inició una rápida decadencia y fue sustituida en su papel de potencia mercantil por el Ducado de Nápoles.
Venecia
miniaturadeimagen|200px|Arsenal de Venecia. El poder de Venecia nació del desarrollo de las relaciones comerciales con el Imperio bizantino, del que al principio formó parte al menos teóricamente, aunque en el ámbito de una amplia independencia. Venecia permaneció a continuación aliada a los bizantinos en su lucha contra árabes y normandos. Alrededor del año 1000 expulsó a los piratas croatas que ocupaban algunas costas de Istria y Dalmacia y pasó a dominar esta región. A principios del alcanzó el cenit de su poder, dominando los intercambios comerciales en el Mediterráneo y con Oriente. Durante la Cuarta Cruzada (1202-1204) se apoderó de las islas y de las localidades marítimas comercialmente más importantes del Imperio bizantino. La conquista de los importantes puertos de Corfú (1207) y Creta (1209) le garantizó un comercio que se extendía al Levante, y llegaba a Siria y Egipto, puntos terminales de las rutas comerciales. A finales del , Venecia se había convertido en uno de los estados más ricos de Europa.
Pisa
200px|thumb|Antiguo mapa de Pisa. En 1016 Pisa y Génova, aliadas, derrotaron a los sarracenos y conquistaron Córcega y Cerdeña, además de hacerse con el control del mar Tirreno. En 1116, en una expedición conjunta con el conde de Barcelona, asaltaron Mallorca e Ibiza.
Pisa, que por aquella época estaba enfrente del mar, en la desembocadura del Arno, alcanzó su máximo esplendor entre los siglos y , cuando sus barcos controlaban el Mediterráneo occidental. La rivalidad entre Pisa y Génova se agudizó en el y estalló en la batalla de Meloria (1284), que marcó el declive del poderío pisano, con la renuncia de Pisa a toda pretensión sobre Córcega y la cesión a Génova de parte de Cerdeña (1299).
Finalmente en 1402 fue vendida a la República de Florencia por los Visconti e integrada en la república florentina.
Génova
Génova había surgido en los albores del , cuando tras la destrucción de la ciudad por los sarracenos sus habitantes retomaron el camino del mar. La importancia de su flota le hizo merecer el respeto por parte del Emperador del Sacro Imperio, y que se respetaran sus reivindicaciones autonomistas en materia de Derecho consuetudinario y en Economía.
La alianza con Pisa permitió la liberación del sector occidental del Mediterráneo de los piratas sarracenos, con la reconquista de Córcega, Cerdeña, y Provenza.
La constitución de la Compagna Communis, reunión de todos los consorcios comerciales de la ciudad (llamados Compagne), a la que también se adhirieron los nobles feudatarios de los valles limítrofes y de las costas, marcó definitivamente el nacimiento de la República de Génova.
Las riquezas de la ciudad crecieron notablemente gracias a su participación en la Primera Cruzada: su participación permitió la adquisición de grandes privilegios para las comunidades genovesas trasladadas a muchas localidades de Tierra Santa. El punto álgido de la fortuna genovesa se produjo en el con la firma del Tratado de Ninfeo (1261) con el emperador bizantino Miguel VIII Paleólogo, que expulsaba de hecho a los venecianos de los estrechos que conducen al mar Negro. Poco después derrotaron definitivamente a Pisa en la batalla de Meloria, en 1284.
En 1298, los Genoveses derrotaron además a la flota veneciana cerca de la isla dálmata de Curzola. El dominio de los mares estuvo en manos de Génova durante unos 70 años, hasta la segunda gran guerra con Venecia, culminada con la guerra de Chioggia, en 1372: durante esta guerra de finales del cayó prisionero el veneciano Marco Polo, quien durante su prisión en el palacio San Giorgio dictó a Rustichello da Pisa, su compañero de celda, el relato de sus viajes.
Tras el paréntesis del marcado por las epidemias de peste y por la dominación extranjera, la ciudad vivió su apogeo a partir de la liberación a manos de Andrea Doria en 1528 y durante todo el siglo siguiente, en el que la vieja aristocracia mantuvo una gran vitalidad sobre todo en el ámbito económico. La República, objetivo de las mayores potencias limítrofes como Francia y el Ducado de Saboya, fue arrastrada por la oleada napoleónica en 1805 y unida al Reino de Cerdeña en 1815 que ahogó definitivamente la economía y provocó la emigración de gran parte de la población rural hacia América.
Ragusa
thumb|250px|Vista de la antigua ciudad de Ragusa. En la primera mitad del Ragusa comenzó a desarrollar una activa actividad comercial en el Mediterráneo oriental. Desde el surgió como un ciudad marítima y mercantil, especialmente en el Adriático, el primer contrato comercial conocido se remonta al año 1148 y se firmó con la ciudad de Molfetta, pero otras ciudades aparecieron en las décadas siguientes, incluyendo Pisa, Termoli y Nápoles. Después de la caída de Constantinopla durante la Cuarta Cruzada en 1204, Ragusa quedó bajo el dominio de la República de Venecia, de quien heredó la mayor parte de sus instituciones. La soberanía de Venecia se prolongó durante un siglo y medio, la determinación de la estructura institucional de la futura república, con la aparición del Senado (1252) y la aprobación de la Estatuto de Ragusa (9 de mayo de 1272).