La denominación Ejército de Observación sobre el Perú se refiere a las fuerzas de línea y milicias de la provincia de Salta (que por entonces incluía también Jujuy y Tarija) que quedaron a cargo de Martín Miguel de Güemes desde 1814. Estas fuerzas las que combatieron en la guerra gaucha contra el Ejército Real del Perú, siendo claves para garantizar la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Historia Antecedentes
Salta, al igual que Santa Cruz de la Sierra, Tarija y Cinti, tuvo una historia marcada por su condición de frontera con los chiriguanos (guaraníes) del Gran Chaco. Esto llevó a la formación de milicias coloniales que realizaban constantes expediciones punitivas contra las tribus chaqueñas cuando lo mandaba el gobernador de la gobernación del Tucumán para mantener a raya a esas tribus, siendo apoyadas por los vecinos de las vulnerables ciudades de Córdoba, Santiago del Estero o San Miguel de Tucumán.
Durante el , la defensa de la frontera chaqueña se basó en los presidios, las haciendas y las reducciones. Sin embargo, estas últimas estaban en plena decadencia demográfica y económica para cuando se desató la guerra de Independencia argentina, mientras que las haciendas y milicias ganaron importancia. En 1801, el virrey Gabriel de Avilés y del Fierro sancionó un reglamento para reorganizar las milicias virreinales. En el documento se estableció que los partidos de Salta y San Salvador de Jujuy debían organizar cuatro escuadrones de caballería, equivalentes a unos 1200 milicianos.
Primera invasión de Salta
Entre 1812 y 1821, la provincia de Salta (que por entonces incluía la actual provincia de Jujuy) fue escenario de una larga contienda conocida como la guerra gaucha entre las guerrillas independentistas locales y el Ejército Real del Perú. El mariscal de campo José Manuel de Goyeneche, después de su victoria en Huaqui, planeó enviar un ejército de vanguardia a apoderarse de Salta y Tucumán para convertir a aquellos territorios en su base de operaciones desde donde avanzar contra Buenos Aires.
El 23 de agosto de 1812, el brigadier general Manuel Belgrano y el Ejército Auxiliar del Perú abandonaron San Salvador seguidos por numerosas familias en un episodio conocido como el éxodo jujeño. Al día siguiente, mientras él llega a Salta, los realistas del brigadier Pío Tristán entraron en una urbe desierta. Fue la primera invasión realista de Salta. El 26 de agosto, Belgrano sale de Salta con rumbo a San Miguel. Dos días después, Tristán ocupaba la ciudad.
Buena parte de la aristocracia salteña se mostró partidaria de la monarquía, mientras que el campesinado y la plebe urbana se mostró indiferente en su mayoría. Una minoría de aristócratas que eran independentistas radicalizados se exilió brevemente en el sur y consiguió reclutar guerrillas en la frontera chaqueña y el valle de Lerma. Con la guerra las defensas fronterizas fueron descuidadas y reducciones como la de San Ignacio de los Tobas (Jujuy) o San Juan Bautista de Balbuena (Salta) quedaron casi despobladas de indios, que se dispersaron por el monte y sus tierras fueron vendidas a terratenientes. Mientras, las guarniciones de los presidios fronterizos fueron reclutadas para ser el núcleo de las milicias que enfrentaron las invasiones monárquicas. La frontera quedó a cargo de los terratenientes que eran a la vez comandantes de las milicias constituidas por trabajadores rurales movilizados en caso de incursiones indias.
Durante esa campaña José Ignacio de Gorriti, miembro de una de las familias más ricas de Jujuy, lideró a las milicias salteñas que desgastaron a los realistas mediante tácticas de guerrilla. El 20 de febrero de 1813, Tristán capituló y abandonó Salta. En esta primera campaña destacó el comandante Pablo Latorre quien, al igual que todos los jefes de divisiones de gauchos, era un terrateniente de la provincia. En estos meses empezaron a surgir los liderazgos que destacaran en fases posteriores de la guerra.
Segunda invasión de Salta Después de Ayohuma, el 12 de enero de 1814 Belgrano nuevamente abandonó Salta para retirarse a San Miguel. El 16 de enero los realistas del mariscal de campo Juan Ramírez Orozco ocuparon San Salvador y cinco días después el mariscal de campo Joaquín de la Pezuela entraba en Salta. El 18 de enero, la renuncia de Belgrano era aceptada, siendo sucedido por el coronel José de San Martín. En su calidad de capitán general de las provincias del actual noroeste argentino (Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero) y general en jefe del Ejército Auxiliar, Belgrano había dejado a cargo de las operaciones militares contra los realistas al oficial Martín Miguel de Güemes. El 29 de enero, San Martín nombró a Güemes jefe de su vanguardia.Biografía de Martín Miguel de Güemes. Portal de Salta, publicado en 2020. Las fuerzas salteñas también estuvieron a las órdenes del coronel Luis Burela y el capitán Apolinario Saravia; Gorriti fue nombrado capitán y al año siguiente era primer comandante de la División de Gauchos del departamento de Rosario de la Frontera, donde consiguió gran ascendente.
Güemes consiguió el apoyo del campesinado del valle de Lerma y del sudeste de la provincia, cerca de la frontera con Tucumán, que le brindó víveres y reclutas. Estos campesinos habían sido las principales víctimas de los saqueos y confiscaciones de ganado y víveres realizados por los realistas. El levantamiento del campesinado dejó aisladas a las guarniciones realistas. Pezuela se vio obligado a evacuar Salta (3 de agosto) y San Salvador (12 de agosto) mientras era acosado por Güemes, quien capturó un enorme bagaje de armas en la segunda villa. Por sus victorias, el 30 de octubre era nombrado jefe militar de la zona entre Tarija y Tucumán por el brigadier general José Rondeau. Gorriti, como su amigo íntimo, se volvió su segundo al mando. Las comunicaciones y provisiones de las tropas realistas se vieron interrumpidas hasta tal punto que Pezuela debió abandonar Tarija e incluso gran parte del Alto Perú debido a la acción de las guerrillas salteñas y las republiquetas altoperuanas.
Conflicto entre Güemes y Rondeau thumb|izquierda|250px|Retrato de Martín Miguel de Güemes, por Eduardo Schiaffino, 1902. El 6 de mayo de 1815, el cabildo de Salta nombra a Güemes gobernador de la provincia, justo cuando militarmente era más fuerte por sus victorias. Fue el primer gobernador electo de forma autónoma por su provincia, haciendo patente la fragilidad institucional de las Provincias Unidas del Río de la Plata y la influencia de las ideas federalistas de José Gervasio Artigas. Al debilitado Directorio sólo le quedó reconocerlo un mes después. Aunque meses después, Güemes esperaba 2000 refuerzos al mando del coronel Domingo French.
El 23 de junio, el cabildo salteño se niega a entregar las armas capturadas en San Salvador a Rondeau y el 19 de septiembre, el cabildo de San Salvador termina por reconocer a Güemes como su gobernador. Ante esto, el 13 de marzo de 1816, Rondeau y su ejército salen de San Salvador hacia Salta para arrestar a Güemes, llegando dos días más tarde, a la vez que el cabildo jujeño desconoce la autoridad del gobernador salteño. Sin embargo, al igual que los realistas, Rondeau entra en la ciudad para quedar aislado en ella y sin víveres, debiendo firmar el Pacto de los Cerillos el 22 de marzo antes de volver a Jujuy. El 17 de abril, Rondeau retira todos los cargos legales contra Güemes y el 24 de junio renuncia a su mando para marcharse a San Miguel.
Tercera invasión de Salta
Mientras tanto, después de su victoria en Viluma, Pezuela prepara en Cotagaita un ejército de hombres para recuperar el Alto Perú y Salta, sin embargo, debe asumir como nuevo virrey del Perú. El 19 de septiembre, el mariscal de campo José de La Serna partía de Lima, llegando a Cotagaita el 28 de noviembre y decide liderar la expedición a Salta. El 3 de enero de 1817 entraba en territorio jujeño con 3500 soldados.
El 6 de enero, el brigadier Pedro Antonio Olañeta ocupa San Salvador con la vanguardia de una gran fuerza realista. El 14 de enero, Humahuaca, punto clave para las comunicaciones entre el Alto Perú y San Ramón de la Nueva Orán, también era ocupada. El 15 de abril, los realistas entraban en Salta. Al día siguiente, La Serna entraba en la villa. Güemes realiza una campaña de tierra arrasada y sitia a los monárquicos en la ciudad. Imposibilitado todo avance al sur de los valles Calchaquíes, entre el 4 y 5 de mayo, La Serna ordena la retirada hacia San Salvador. Para aquel entonces, Gorriti ya era coronel y actuó en su contra en la zona de Jujuy. Debido a estas guerrillas, el 21 de mayo los monárquicos también abandonaron San Salvador.
Cuarta invasión de Salta El 18 de enero de 1818, Olañeta ocupó San Salvador, pero fue expulsado al día siguiente por los guerrilleros gauchos. El 8 de mayo de 1820, los brigadieres Olañeta y José de Canterac partieron de Tupiza con rumbo al sur.Borelli, Luis. A 200 años de la sexta invasión realista a Salta. Periódico El Tribuno. Publicado el 10 de mayo de 2020. El 24 de mayo, ocuparon San Salvador y siete días después entraron en Salta, sin embargo, sucedió lo mismo que en las ocasiones anteriores y el 8 de junio se retiraron de Salta con rumbo a Yala. El 8 de junio, en Rancagua, el brigadier general San Martín oficialmente nombró a Güemes general en jefe del Ejército de Observación, quien recibió la noticia el 28 de julio. También hubo rumores (infundados) que el gobernador cordobés Juan Bautista Bustos había reunido 3000 hombres para marchar al norte a ayudarlo. Anteriormente hubo rumores infundados de que San Martín marchaba con 3000 hombres para ayudarlo.
Güemes pasó el resto del año preparando un ejército de 3500 hombres con el que invadir el Alto Perú en coordinación con San Martín, sin embargo, cuando estuvo listo a inicios de 1821 la expedición se canceló. Sin embargo, generó temores en los oficiales españoles, como Ramírez Orozco señaló en una carta.
Posteriormente, Güemes se involucró en las guerras civiles argentinas al atacar a su vecino, el gobernador de la provincia de Tucumán, Bernabé Aráoz, afirmando que le había negado el acceso a armamento necesario para luchar contra los realistas. Sin embargo, el 3 de abril de 1821 fue vencido en el Rincón de Marlopa. El 24 de abril, el coronel realista Guillermo Marquiegui ocupaba San Salvador. El Cabildo salteño, conformado por élites cansadas de pagar el esfuerzo bélico que suponía la guerrilla, le depuso oficialmente el 24 de mayo, nombrando en su reemplazo a Saturnino Saravia. Güemes se negó a reconocer la nueva situación y entró en Salta, pero el coronel realista José María Valdez lo emboscó en la noche del 6 a 7 de junio. El caudillo fue herido y murió diez días después. El 20 de agosto, las nuevas autoridades salteñas firmaron un armisticio con los monárquicos, marcando el fin de la guerra. Rápidamente, el ejército güemesiano se disolvió por la falta de un liderazgo efectivo.
Unidades Entre 1814 y 1821, las fuerzas güemesianas organizaron varios regimientos de caballería gaucha: Gauchos de Salta (5 escuadrones), Gauchos de Jujuy (más pequeño que el anterior), Infernales de Caballería de Línea de Salta (incluían un escuadrón de carabineros y las divisiones Bermejo, San Lorenzo y Salinas, todas ubicadas en la frontera norte de la provincia), Partidarios Veteranos de Salta, Gauchos de Orán, Santa Victoria, San Andrés y la Puna, Gauchos de la Quebrada de Humahuaca, Gauchos de la Frontera del Rosario, Granaderos de Caballería de Salta, Decididos, Dragones de Vanguardia, Coraceros de Salta y Escuadrón de Salteños.