El derecho a reparar es un derecho de los propietarios de dispositivos y equipamiento para modificar y reparar con libertad productos tales como automóviles, aparatos electrónicos y equipamiento agrícola. El derecho a reparar también puede aludir al movimiento social ciudadano que ejerce presión sobre sus respectivos gobiernos para la adopción de leyes que protejan el derecho a reparar.
Algunos obstáculos usuales para la reparación son, por ejemplo, la exigencia de utilizar de forma exclusiva los servicios de mantenimiento del fabricante, las restricciones de acceso a herramientas y componentes, así como las barreras relacionadas con el software.
Los defensores de este derecho destacan sus ventajas en términos de asequibilidad, sostenibilidad y disponibilidad de suministros críticos en tiempos de crisis.
Impactos Aunque en un principio fue impulsado principalmente por las agencias de protección al consumidor y por la industria de servicios posventa automotriz, el debate sobre el establecimiento de un derecho a reparar no solo vehículos, sino cualquier tipo de producto electrónico cobró fuerza a medida que los productos electrónicos de consumo, como teléfonos inteligentes y computadoras, estuvieron disponibles universalmente, situación que provocó que los productos electrónicos dañados y usados pasaran a constituir el flujo de residuos de más rápido crecimiento. Al día de hoy, se calcula que más de la mitad de la población del mundo occidental tiene uno o varios aparatos electrónicos usados o dañados en casa que no logran introducirse de nuevo en el mercado al no poder repararse a un precio asequible.
Además de los bienes de consumo, el acceso a la reparación de equipamiento de salud llegó a las noticias al comienzo de la pandemia de COVID-19 en 2020, cuando los hospitales experimentaron dificultades para realizar el mantenimiento de algunos equipamientos médicos críticos de alta demanda, en especial de ventiladores.
Asimismo, se le reconoce a la pandemia el haber contribuido al desarrollo del movimiento por el derecho a reparar, ya que muchos talleres de reparación se vieron obligados a cerrar. The Economist cita la expectativa que los propietarios de los productos tienen respecto a la posibilidad de repararlos, visto como un sentido de justicia moral o un derecho de propiedad. Aquellos que luchan contra la obsolescencia programada destacan los casos en los que los costes de reparación superan a los de sustitución debido al monopolio que las empresas que crearon dicho producto han mantenido en relación con su reparación, lo que ha incrementado los precios.
Definición El derecho a reparar alude al concepto de permitir a los usuarios finales de dispositivos técnicos, electrónicos o automotrices reparar con libertad dichos productos. Entre los aspectos notables de un producto están:
El dispositivo debe estar construido y diseñado de forma que facilite su reparación. Los usuarios finales y los proveedores de reparaciones independientes deben poder tener acceso a piezas de repuesto originales y a las herramientas necesarias (tanto informáticas como físicas) en condiciones justas de mercado. Las reparaciones deben ser posibles por diseño y no deben verse obstaculizadas por programaciones de software. El fabricante debe informar con claridad acerca de la reparabilidad de un dispositivo.
Algunas de las metas del derecho a reparar son fomentar la reparación en contraposición a la sustitución y lograr que las reparaciones sean más asequibles, de modo que se genere una economía más sostenible y se reduzcan los residuos electrónicos.
Diseño de fácil reparación El uso de pegamento o tornillos patentados dificulta las reparaciones. Por norma general, las piezas y accesorios patentados pueden dificultar la reparación de los productos, como ocurre con los puertos de carga y adaptadores "lightning" de Apple, cuya reparación requiere un procedimiento no estandarizado, lo que ha llevado a la Unión Europea a estandarizar los puertos de carga de los dispositivos pequeños y exigir que todos los dispositivos utilicen USB-C.
Piezas de repuesto y herramientas accesibles Las piezas y herramientas necesarias para reparar un producto deben estar al alcance de todos, incluso de los consumidores. Sin embargo, existen algunas excepciones que surgen en las vanguardistas tiendas de reacondicionados como Alex Phone o Back Market donde marcas como Apple deben autorizar al uso de piezas oficiales a través de dos vías diferentes: AASP e IRP.
Software El emparejamiento de piezas consiste en la práctica de que una empresa no permita el intercambio de piezas sin una contraseña que ella misma proporciona a determinados técnicos. Entre los fabricantes son cada vez más populares las nuevas formas de bloquear dispositivos, como el emparejamiento de piezas (los componentes de un dispositivo están serializados y no pueden intercambiarse con otros), así como la gestión de derechos digitales. El uso de piezas autorizadas puede aumentar el precio de la reparación, lo que hace que muchos consumidores aceleren su ciclo de renovación a un nuevo dispositivo.
Además del acceso a actualizaciones de software, igualmente se menciona como objetivo prioritario la posibilidad de instalar software de origen externo, lo que permitiría, a modo de ejemplo, ir adaptando algunos dispositivos con el paso del tiempo.
Transparencia Los manuales y esquemas de diseño deben ser de libre acceso y servir para que los consumidores sepan cómo reparar sus dispositivos. +Ejemplos de leyes que abordan distintos aspectos de la reparabilidad Aspecto de reparabilidad Objeto Jurisdicción Índices de reparabilidad Francia Piezas estandarizadas USB-C Unión Europea Emparejamiento de piezas Oregón Software de terceros permitido Soporte de actualización de software Venta de piezas de repuesto Facilidad de acceso a las herramientas necesarias para las reparaciones Manuales y esquemas de diseño disponibles gratuitamente
Historia miniaturadeimagen| El cartel Phoebus es uno de los ejemplos pioneros de obsolescencia programada para aumentar la rentabilidad. La estrategia de modificar de forma continua un producto para crear una demanda permanente para la generación más reciente fue aplicada a gran escala por Alfred P. Sloan, ejecutivo de General Motors. GM superó a Ford como el constructor más grande de automóviles en Estados Unidos, y la obsolescencia programada con versiones anuales de un producto se generalizó a todos los sectores de la economía estadounidense, hasta llegar a ser adoptada por Ford en 1933.
La industria automotriz se situó a la vanguardia en la instauración del concepto de la reparación certificada. A partir de la década de 1910, Ford estableció concesionarios y redes de servicio certificados para promover las piezas fabricadas por Ford en lugar de los talleres independientes o, a menudo, las piezas posventa. Ford también presionó para lograr precios estandarizados entre los talleres de reparación certificados, lo que vuelve obligatorias las tarifas fijas incluso para diferentes reparaciones; esta combinación de renovaciones anuales de modelos de automóviles y de componentes hizo más difícil que los talleres independientes mantuvieran un inventario de las piezas.
Algunas resoluciones judiciales han exigido que los productos que cuenten con componentes reparados o reacondicionados se etiqueten como “usados”.
En 1947, un empresario reacondicionaba bujías viejas para revenderlas. Sin embargo, las revendía bajo una marca registrada. Esto dio lugar a una demanda que sentó las bases para una legislación que otorgaría el derecho a revender artículos reparados o reacondicionados, siempre y cuando estuvieran etiquetados correctamente.
El caso [./Https://supreme.justia.com/cases/federal/us/331/125/ Champion Spark Plug Company contra Sanders] sentó las bases de las directrices de la Comisión Federal de Comercio (FTC por sus siglas en inglés) en virtud de las cuales se concede un derecho ilimitado a revender artículos reparados o reacondicionados siempre que estén etiquetados debidamente. La sentencia también estableció el marco para las directrices sobre marcas registradas relativas a la reventa de productos usados bajo una marca homónima.
Las [./Https://www.ecfr.gov/current/title-16/chapter-I/subchapter-B/part-20%3Ftoc=1 directrices de la Comisión Federal de Comercio (FTC) Título 16, Capítulo I, Subcapítulo B, Parte 20], orientan y regulan el etiquetado de artículos que han sido “reconstruidos”, “restaurados” o “refabricados” con el fin de evitar la competencia desleal en la venta de componentes en la industria automotriz. Por lo tanto, esta directriz permitió a los negocios la posibilidad de reparar aparatos para revenderlos después.
Algunos fabricantes optaron por diseños más fáciles de reparar. Apple, que ascendió rápidamente para convertirse en uno de los mayores fabricantes de computadoras, vendió los primeros equipos con descripciones de las placas de circuitos, con componentes fáciles de reemplazar e instrucciones claras para su reparación.
El derecho de autor relativo al código fuente de los softwares también se convirtió en un frente en la restricción de la reparabilidad. En Estados Unidos, la Ley de Derechos de Autor en la Era Digital (Digital Millennium Copyright Act) de 1998 prohíbe las reparaciones a menos que se otorgue una excepción y se ha utilizado para impedir las reparaciones a medida que el software se hacía más común en diversos dispositivos y aparatos.
Para prevenir la recarga de cartuchos de tinta vacíos, los fabricantes comenzaron a instalar microchips que contabilizaban los niveles de llenado y el uso, lo que dificultaba o imposibilitaba la recarga. En 2017, la Suprema Corte confirmó que la reventa y el reacondicionamiento de productos era legal en el caso Impression Prods, Inc. contra Lexmark Int'l, Inc. En 2022, persisten las quejas sobre la longevidad y reparabilidad de las impresoras. miniaturadeimagen| Activistas a favor del derecho a reparar en una conferencia A principios de la década de 2000, la industria automotriz logró frustrar la primera propuesta de ley sobre el derecho a reparar en el sector automotriz. En 2001, el Grupo de Trabajo Nacional de Servicio Automotriz (The National Automotive Service Task Force por sus siglas en inglés), una organización respaldada por la industria automotriz, creó un directorio en línea para acceder a la información y a las herramientas de los fabricantes. Según un estudio realizado por el Grupo Terrance, alrededor del 59% de los servicios de reparación independientes seguían teniendo dificultades para acceder a las herramientas de diagnóstico y a las piezas de los fabricantes. La proporción de componentes electrónicos en la lista total de materiales para un automóvil también aumentó del 5% en la década de 1970 a más del 22% en 2000. La creciente hibridación de automóviles trajo consigo la necesidad de herramientas especiales que los fabricantes ofrecían exclusivamente a los servicios de reparación autorizados.
La tendencia hacia la instauración del derecho a reparar en la industria automotriz y otros sectores cobró fuerza con más propuestas legislativas y decisiones judiciales. Aunque inicialmente fue impulsada por las agencias de protección de los consumidores y la industria de servicios posventa automotriz, el debate sobre la instauración de un derecho a reparar cualquier tipo de dispositivo producido industrialmente fue ganando fuerza a medida que se generalizaba el uso de dispositivos electrónicos de consumo como teléfonos inteligentes y computadoras, así como la integración de sistemas informáticos avanzados en equipos agrícolas. El movimiento también fue respaldado por activistas contra el cambio climático con el objetivo de reducir los desechos electrónicos.