Los feminismos indígenas son un movimiento político y social que busca la liberación de las mujeres indígenas, desafiando las estructuras de poder colonial, capitalista y patriarcal que las oprimenGarcía Santos, L., Jiménez Castañeda, J. C., Ruiz Martínez, A., & Sánchez Álvarez, M. (2019). Aportes del feminismo indígena decolonial al Buen Vivir: Un acercamiento de estudio en México. Argumentos Estudios críticos De La Sociedad, (90), 219–236. Recuperado a partir de https://argumentos.xoc.uam.mx/index.php/argumentos/article/view/1097 Consultado el 09-11-2024. Este movimiento reconoce la diversidad de las mujeres indígenas y sus cosmovisiones, promoviendo una perspectiva interseccional que vincula la opresión de género con otras formas de discriminación. A pesar de que se utiliza este término para describir esta lucha, no todas las mujeres indígenas lo utilizan para describir su lucha.
Se fundamentan en cosmovisiones ancestrales que vinculan a las mujeres con la naturaleza y la espiritualidad, y que promueven prácticas de cuidado y respeto hacia el entorno. Este movimiento lucha por la autonomía de las mujeres indígenas, defendiendo sus derechos colectivos a la tierra, los territorios y los recursos naturales, y construyendo alternativas de vida basadas en la solidaridad, la cooperación y el buen vivir.
Orígenes del concepto El surgimiento de los feminismos indígenas en Abya Yala no puede entenderse como un envente aislado, sino como el resultado de un largo proceso de maduración política y organizativa. Como señala Andrea Gigena en su artículo La politización feminista e indígena en Abya Yala la politización de las mujeres indígenas precede a menudo a la adopción de la etiqueta “feminista”.
Este movimiento hunde sus raíces en las luchas agrarias de la década de 1970 en la participación de las mujeres en movimientos campesinos mixtos, donde comenzaron a cuestionar su exclusión de la toma de decisiones a pesar de gestionar gran parte de la logística comunitaria.
Como lo explica Rosalva Aída Hernández Castillo, otro factor determinante fue la influencia de la Iglesia, y más específicamente de la Teología de la Liberación y las Comunidades Eclesiales de Base, especialmente en regiones como Chiapas. Aunque inicialmente no promovían una reflexión de género per se, estos espacios permitieron a las mujeres analizar las desigualdades sociales y el racismo, creando una base para cuestionar posteriormente las jerarquías dentro de sus propias comunidades. Este proceso culminó en la creación de espacios organizativos propios, como la Coordinadora Diocesana de Mujeres (CODIMUJ) a finales de los años 80, uno de los espacios organizativos más importante en Chipas.
Paralelamente, las transformaciones económicas y las crisis del modelo neoliberal forzaron cambios en la economía doméstica. La migración masculina y la necesidad de ingresos empujaron a las mujeres hacia la economía informal y la artesanía, sacándolas del espacio privado, y conectándolas con otras mujeres.
Es en este cruce de caminos, entre la lucha por la tierra, la reflexión espiritual-política y la supervivencia y mutación económica donde, a finales de los años 90 y principios de los 2000, comienza a articularse un discurso propio.
La politóloga Andrea Gigena identifica un hito crucial en 1992 con la campaña continental de los "500 Años de Resistencia Indígena, Negra y Popular". Este momento consolidó a una “Generación del Quinto Centenario”, liderada por figuras como la guatemalteca Rigoberta Menchú o la peruana, quechua, Tarcila Rivera Zea. Ellas irrumpieron en la escena política y mediática para disputar la narrative colonial, e introducir unos pensamientos feministas e indígenas en los debates. Abrieron el camino para lo que podemos llamar los feminismos indígenas.
Marco Teórico El feminismo indígena propone un “desprendimiento epistémico” (Catherine Moore Torres, 2018) de la matriz moderna-colonial. Esto implica dejar de mirarse a través de los ojos de Occidente que las ha construido como “la mujer del tercer mundo”.
Entronque patriarcal Desarrollado por la feminista aimara boliviana Juliete Paredes, este concepto de entronque patriarcal es fundamental para entender la violencia específica que sufren las mujeres indígenas. La teoría sostiene que le patriarcado no llegó únicamente con la llegada de los europeos en Abya Yala, existía un “patriarcado ancestral”. Con la colonización, este sistema preesistente se entrelazo con el patriarcado occidental, creando un sistema de opresión reforzado para las mujeres. Esto desafía la idealización del pasado precolonial que a veces encubre el machismo interno en las comunidades. Este concepto es entonces esencial para entender el marco teórico de los feminismos indígenas.
Relación "Cuerpo-Territorio" Este concepto, a la vez político y espiritual articulada por la sanadora maya-xinka Lorena Cabnal, establece que la defensa de la tierra contra el extractivismo (algo que vamos a desarrollar en una última parte) y el capitalismo en general es inseparable de la defensa del cuerpo de las mujeres. Ambos son "territorios" históricamente expropiados y violentados por el mismo sistema patriarcal y colonial. Recuperar la soberanía sobre el propio cuerpo es, por tanto, un acto político de descolonización tan importante como recuperar la tierra.
Propuestas miniaturadeimagen|El 20 de agosto de 2013, tuvo lugar un Conversatorio sobre Derechos de las Mujeres Indígenas en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, en Ciudad de Guatemala|169x169pxPropone una transformación radical de las sociedades, poniendo en el centro el bienestar de las personas y la armonía con la naturaleza. Conceptos como el buen vivir ofrecen una alternativa al desarrollo neoliberal, priorizando las relaciones comunitarias y el respeto a la Pachamama.
Las mujeres indígenas promueven economías comunitarias basadas en la solidaridad y la cooperación, y rescatan conocimientos ancestrales para construir futuros más sostenibles. Estos principios desafían los sistemas de poder coloniales y patriarcales, buscando sociedades más justas y equitativas.Moore Torres, Catherine. 2018. «Feminismos Del Sur, Abriendo Horizontes De descolonización. Los Feminismos indígenas Y Los Feminismos Comunitarios». Estudios Políticos, n.º 53 (julio):237-59. https://doi.org/10.17533/udea.espo.n53a11. Al defender la autodeterminación de los pueblos indígenas, las mujeres indígenas reclaman el derecho a decidir sobre sus propios destinos y a gestionar sus territorios. Su lucha se une a la de la justicia ambiental, defendiendo los derechos de la naturaleza y combatiendo la contaminación.
El feminismo comunitario fortalece los lazos sociales y empodera a las mujeres indígenas, quienes han sido históricamente marginadas. Estas propuestas se basan en principios como el respeto a la Pachamama, la solidaridad, la valorización de los conocimientos ancestrales y la búsqueda de una justicia social que reconozca la diversidad y los derechos de todos los seres vivos.
Relación con el feminismo occidental La relación con los feminismos hegemónicos (blancos, urbanos e institucionales) ha estado marcada por lo que se denominan "desencuentros históricos" y una brecha cultural significativa.
Las feministas indígenas han criticado duramente la visión universalista del feminismo occidental, que a menudo asume que todas las mujeres sufren la misma opresión, ignorando las estructuras de raza y clase. Retomando a Audre Lorde, cuestionan un feminismo que no reconoce que la “liberación” de la mujer blanca a menudo se sostiene sobre el trabajo de cuidados mal pagados de las mujeres racializadas.
Además, rechazan la actitud “saltacionista” de ciertas académicas y ONGs que ven a las mujeres indígenas solo como víctimas de su cultura, ignorando su capacidad de agencia y resistencia. Esta visión eurocéntrica del feminismo conduce a negar las especificidades históricas y regionales que dan lugar a diferencias en términos de dominación patriarcal. Las formas de dominación colonial siguen influyendo, y en ocasiones estructurando, muchos aspectos de nuestras sociedades, lo que Aníbal Quijano denomina «colonialidad del saber». Este concepto resulta útil para comprender el rechazo de un feminismo monolítico por parte de los feminismos indígenas.
Mientras el feminismo liberal suele centrarse en los derechos individuales y la igualdad ante el Estado, los feminismos indígenas priorizan los derechos colectivos y la autonomía comunitaria. Esto ha generado fricciones, por ejemplo, en los Encuentros Feministas Latinoamericanos (EFLAC), donde las demandas indígenas fueron a menudo invisibilizadas o tratadas con paternalismo.
Expresiones regionales
México y el Zapatismo Los feminismos indígenas han desarrollado una forma particularmente exitosa en México. Las premisas de estos movimientos son visibles desde la década de 1970. En el caso de Chiapas, la organización del Congreso Indígena de 1974 se considera un punto de inflexión en la historia de los pueblos indígenas. Las mujeres ocupan cada vez más espacio en el debate, la logística y la organización. Sin embargo, siguen estando excluidas de ciertas instancias. Poco a poco, con los cambios en la economía doméstica y la creciente influencia de la teología de la liberación (véase la parte sobre el origen del concepto), las redes de mujeres indígenas se multiplican.
Sin embargo, solo a partir de la aparición pública del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994, las mujeres indígenas comenzaron a hacer oír su voz en los espacios públicos. Ahora exigen el respeto de sus derechos específicos como mujeres.
La Ley Revolucionaria de las Mujeres, promovida por militantes zapatistas, es uno de los muchos documentos que ilustran estas nuevas reivindicaciones. Esta ley se ha convertido en un auténtico símbolo que afirma, en particular, el derecho de las mujeres a trabajar y a recibir un salario justo, a decidir el número de hijos que desean tener (lo que podría recordar las premisas de los derechos reproductivos). La ley también afirma el derecho de las mujeres a la educación, a elegir a su pareja y a no ser víctimas de matrimonios forzados, etc.
El feminismo indígena zapatista también cuestiona la dicotomía entre tradición y modernidad, defendiendo el derecho a cambiar las tradiciones cuando estas son opresivas.
Bolivia En Bolivia, el proceso es inseparable de las luchas sociales contra el neoliberalismo, como la "Guerra del Agua" (2000) y la "Guerra del Gas" (2003). En este contexto de movilización popular, colectivos como Mujeres Creando (liderado por María Galindo) y posteriormente Mujeres Creando Comunidad (liderado por Julieta Paredes) desarrollaron un feminismo radical que utiliza la calle, el grafiti y la performance para denunciar el carácter patriarcal del Estado y de la izquierda tradicional. Ellas conceptualizan la "comunidad" no como una estructura idealizada, sino como el espacio político desde donde se debe construir la despatriarcalización.
Este movimiento feminista se puede considerar en la encrucijada del feminismo indígena y comunitario.
Feminismos indígenas y el neoliberalismo miniaturadeimagen|Mujeres indígenas defensoras del medio ambiente leen su documento de conclusiones en el coliseo de Rurrenabaque, durante el 11º Foro Social Panamazónico (FOSPA) en 2024.|170x170px Se oponen al neoliberalismo, principalmente por la destrucción de los recursos naturales, ya que las comunidades indígenas tienen una profunda conexión espiritual y material con la tierra. La explotación de recursos naturales, promovida por el neoliberalismo, amenaza su sustento y su forma de vida.