La Capilla de la Soledad es una obra anónima realizada en el siglo . Está ubicada en la Iglesia de San Ginés de Padriñán, en Sangenjo, Pontevedra (Galicia, España).

Historia Origen La capilla fue fundada por disposición de Clemente Bermúdez de la Maza y Lobera, quien poseía un caserón emplazado en la actual calle de San Isidro, en las proximidades de la Iglesia de San Ginés. Bermúdez contrajo matrimonio con Antonia Luisa Calderón y Castillo, con quien procreó un total de nueve hijos: Francisco, José, Alonso, Rosalía, Jacinto, María Deogracias, Brígida, Teresa Luisa y Clemente. El segundo de sus vástagos, José Bermúdez de la Maza, quien realizó el sacramento de la confirmación en 1688,Cuatro de los ocho hermanos de José fueron confirmados ese mismo año: Alonso, Rosalía, María Deogracias y Brígida (Alonso y Brígida fueron confirmados el 1 de junio). fue ordenado presbítero a título de patrimonio, lo que implicó la cesión de determinados bienes por parte de sus progenitores con los cuales se financió su manutención. Con el fin de que José pudiese llevar a cabo sus deberes sacerdotales, Bermúdez y Calderón sufragaron el levantamiento de una capilla en la iglesia la cual se puso bajo la advocación de Nuestra Señora de la Soledad, estando las rentas procedentes del patrimonio acompañadas de varias misas y fundaciones de aniversarios que como dotación dejaron algunas hermanas de José además de una tía, todo ello destinado al aderezamiento y la preservación de la capilla.

La data concreta de fundación de este espacio resulta desconocida, aunque la misma puede situarse con seguridad en la segunda mitad del siglo , más concretamente hacia el final de la centuria gracias a los documentos conservados; uno de ellos corresponde a una visita pastoral efectuada en 1715, guardado en el Libro 1.º de Visitas y Fábrica, registro preservado en el archivo parroquial y llevado a cabo por Juan Antonio Trelles, rector de Noalla para 1699:

Por su parte, otro documento deja constancia igualmente de la identidad del fundador, aunque en el mismo se indica que los propietarios tanto de la capilla como de la imagen que la presidía eran los propios vecinos:

Cabe destacar que la familia de la Maza ya tenía vínculos con la Iglesia de San Ginés antes de la fundación de la Capilla de la Soledad puesto que ostentaba la titularidad de un enterramiento en la capilla mayor tal y como atestigua el testamento de Alonso de la Maza, abuelo de Clemente, firmado en 1621 ante el escribano de Pontevedra Alonso de Cabral, figurando lo siguiente en un registro contenido en el Libro 1.º de Visitas y Fábrica:

Al parecer fue Isabel Bermúdez de la Maza, hermana de Clemente, el primer miembro de la familia en recibir sepultura bajo la tarima de la Capilla de la Soledad en 1703, dejando dotadas por testamento dos misas sobre una heredad en Caldas de Reyes. Por su parte, y pese a ser el fundador de la capilla, Clemente fue sepultado en la capilla mayor al igual que su abuelo tal y como consta en los libros sacramentales: «D. Clemente Bermúdez de la Maza se enterró el 23 de diciembre de 1716, en la sepultura de la capilla mayor habiendo testado ante Benito de Oreiro». Al menos dos de sus vástagos serían sepultados en o cerca de la capilla mayor: Alonso, quien el 8 de agosto de 1717 «se enterró en la 2a hilera bajando de la capilla mayor delante del colateral de Na Sra del Rosario», y Brígida, muerta el 3 de septiembre de 1721. Sin embargo, Antonia Jacinta Bermúdez de la Maza fue sepultada en la Capilla de la Soledad el 29 de enero de 1716 pese a no ser descendiente directa de Clemente ya que era hija de su hermano Juan Antonio Bermúdez de la Maza, aunque dicho entierro pudo deberse a que para ese entonces otra de las hijas de Juan Antonio, María Josefa, figuraba como dotadora de la capilla.

Cofradía La Capilla de la Soledad fungió en el pasado como sede canónica de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad,De esta cofradía es heredera la Hermandad de la Virgen de los Dolores, llamada oficialmente Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores y la Soledad. cuya primera mención en los libros de fábrica data de los últimos años del siglo , aunque se tiene constancia de su existencia desde al menos 1702 gracias a un testimonio dejado por el cura de Sangenjo Francisco Varela Sarmiento:

Desaparición La totalidad de documentos conservados sugieren que la devoción a Nuestra Señora de la Soledad desapareció tras tapiarse la capilla con un retablo de madera a comienzos del siglo , época perjudicial para las cofradías y en general para los bienes de la Iglesia a causa de los devastadores efectos que sobre el patrimonio religioso tuvo la desamortización así como la expansión de las ideas de la Ilustración, si bien la capilla ya había dejado de ser mencionada en los archivos para finales del siglo , concretamente a partir de 1782. Pese a que este espacio se hallaba bajo la advocación de Nuestra Señora de la Soledad, el mismo se encontraba presidido por una imagen de Nuestra Señora de los Dolores, hecho motivado tal vez por la costumbre en la jurisdicción de A Lanzada de venerar a Nuestra Señora de la Soledad bajo diversas advocaciones, como Nuestra Señora de los Dolores o Nuestra Señora de la Piedad. Tras la desaparición de la capilla, la imagen sería mencionada en muy pocas ocasiones, como durante el rectorado de Manuel Couto Pazos de Proven, entre 1868 y 1904, cuando se llevó a cabo un registro de los ropajes de la talla:

Pese a la existencia de un retablo de madera, más apropiado para cobijar una talla, lo más probable es que la imagen no se custodiase en la iglesia ya que en un registro efectuado en 1871 la misma no figura inventariada, lo que sugiere que era guardada en la vivienda de uno de los camareros, dato apoyado por otro registro relativo a las vestiduras:

El profesor José Manuel García Iglesias considera que el arco fue tapiado al quedar la capilla en desuso por guardarse la talla supuestamente fuera del templo, aunque estima que en el siglo la imagen debía hallarse en la iglesia al menos durante Semana Santa, de lo que deduce que ya entonces era sacada en procesión, aunque existe la posibilidad de que ya desfilase a mediados del siglo , pues se conoce que para 1756 se celebraba una procesión el Domingo de Resurrección. Así mismo, García Iglesias sostiene que el culto a la advocación de Nuestra Señora de la Soledad en Sangenjo fue producto de la divulgación de este título mariano por parte de los franciscanos y, en menor medida, por la promoción llevada a cabo desde la Catedral de Santiago de Compostela, la cual poseía un altar dedicado a la Virgen de la Soledad en el trascoro.

Cabe destacar por otro lado un inventario realizado a finales del siglo en el que se mencionan las joyas de la imagen: «Virgen de los Dolores: Aureola de Plata, corazón de plata con siete espadas». Se sabe que la talla ya contaba con una corona al menos desde mediados del siglo puesto que en 1756 la Cofradía del Rosario realizó un pago al platero pontevedrés Francisco Gómez por el arreglo de la misma: «195 reales costó componer la cruz parroquial yncensario y corona de Na Sra de la Soledad que se le pagó a Francisco Gómez, platero vecino de Pontevedra y para el incensario se le dieron 5 onzas y dos octavos de plata vieja de una que había sido corona de na Sra del Rosario». Al igual que en 1871, en un inventario realizado en 1891 tampoco figura registrada, sucediendo lo mismo en el inventario redactado en 1936 por el cura ecónomo Manuel Pérez Rajoán con destino al boletín del obispado, donde tampoco consta la festividad correspondiente en el apartado de funciones religiosas y fiestas:

El que la imagen no conste en este último registro podría explicarse por el clima de tensión e incertidumbre desatado en el marco de la guerra civil y también por el episodio conocido como «quema de conventos», un suceso ocurrido tan solo cinco años antes el cual supuso la destrucción de una buena parte del patrimonio religioso español. Hay constancia de que numerosos templos fueron desprovistos de sus imágenes como medida de protección poco antes o inmediatamente después del inicio del conflicto, destacando particularmente la Iglesia de San Gil de Sevilla, de la que fueron retiradas las tallas de Jesús de la Sentencia, Nuestra Señora del Rosario y Nuestra Señora de la Esperanza Macarena, esta última escondida en la casa de uno de los miembros de la Hermandad de la Macarena. Sin embargo, la hipótesis de la retirada de la talla de Nuestra Señora de los Dolores por temor a su destrucción pierde fuerza por el hecho de que casi la totalidad de las imágenes de la iglesia, varias de interés histórico y artístico muy superior, fueron dejadas en su sitio, por lo que dicha ausencia, en caso de haber tenido lugar, podría haber obedecido a otras causas plausibles tanto en 1936 como en los años 1871 y 1891, tal vez problemas de espacio dadas las reducidas dimensiones del templo.Aunque la guerra civil tuvo mayor presencia en otros puntos de la geografía pontevedresa, como Vigo, Sangenjo no fue del todo ajeno al conflicto tal y como lo atestigua una bomba descubierta en 2023 en la playa de Portomouros. Pese a no saberse con seguridad si efectivamente se veneraba en la iglesia o no, en caso de que la imagen se encontrase allí para la década de 1970, habría corrido el riesgo de sufrir desperfectos o incluso de resultar destruida puesto que en 1973 se produjo el derrumbe de parte de la cubierta del templo, seriamente afectada ya un siglo antes, en 1870, debido a un fuerte temporal acaecido el 13 de diciembre, aunque reparada con éxito en 1872.

Redescubrimiento y restauración thumb|La Capilla de la Soledad antes de la restauración.

La capilla permaneció tapiada durante todo el siglo ; no sería hasta 2012 cuando la misma volvería a ser descubierta, lo que permitió sacar a la luz una obra de gran valor histórico y artístico. Esta obra consiste en un retablo pintado al fresco; el hecho de que el retablo fuese pintado en vez de construido en madera, como era lo habitual, suponía la asunción de menores costes al tiempo que los trabajos se hacían con más rapidez, si bien en un principio se contempló la hechura de un retablo en madera con los mismos diseños que el retablo pictórico, proyecto que por razones desconocidas (tal vez económicas o por tener los patronos otras prioridades) nunca llegó a ejecutarse. La obra, la cual logró sobrevivir a la costumbre de encalar y picar los murales de los templos, se encontraba sin embargo en pésimas condiciones de conservación, situación que empeoró al quedar expuesta, lo que motivó que entre finales de 2023 y comienzos de 2024, por encargo de la parroquia y con el beneplácito de Patrimonio, se llevasen a cabo labores de restauración, tiempo en que la capilla permaneció cubierta con una lona que solo se levantó puntualmente para facilitar los trabajos de los restauradores, siendo reinaugurada oficialmente el 1 de marzo de 2024 en presencia del vicario general de Santiago de Compostela. El motivo de que el deterioro de las pinturas fuese tan elevado, al punto de dificultar en gran medida la identificación de los símbolos plasmados debido al desprendimiento de la policromía, se debió a que las mismas carecen de una base apropiada ya que los pigmentos fueron aplicados directamente sobre la superficie pétrea, detalle que hace suponer que el mural constituía en realidad un mero boceto que posteriormente se convirtió en el retablo hoy conservado.

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