El tratamiento contra el cáncer se desarrolla mediante una amplia gama de tratamientos disponibles para los diferentes tipos de cáncer, ya que cada tipo necesita su propio tratamiento específico. Los tratamientos pueden incluir cirugía, quimioterapia, radioterapia, terapia hormonal, terapia dirigida, incluidos fármacos de molécula pequeña o anticuerpos monoclonales, e inhibidores de PARP como olaparib. Otras terapias incluyen hipertermia, inmunoterapia, terapia fotodinámica y terapia con células madre. Lo más habitual es que el tratamiento del cáncer incluya una serie de terapias independientes, como la quimioterapia antes de la cirugía.Los inhibidores de la angiogénesis se utilizan a veces para potenciar los efectos de las inmunoterapias.

La elección del tratamiento depende de la localización y grado del tumor y del estadio de la enfermedad, así como del estado general del paciente. El análisis de los biomarcadores pueden ayudar a determinar el tipo de cáncer e indicar la mejor terapia. Continuamente se están desarrollando nuevos tratamientos experimentales del cáncer. En 2023 se estimó que una de cada cinco personas será diagnosticada de cáncer en algún momento de su vida. thumb|center|Sistema de radioterapia Accuray HDA en el Centro Oscar Lambret en Lille, Francia. El objetivo principal del tratamiento del cáncer es curarlo mediante su extirpación completa o prolongar considerablemente la vida de la persona. Los cuidados paliativos intervienen cuando el pronóstico es malo y el cáncer ya se califica de terminal. Existen muchos tipos de cáncer, y muchos de ellos pueden tratarse con éxito si se detectan a tiempo.

Tipos de tratamiento El tratamiento del cáncer ha experimentado cambios evolutivos a medida que ha aumentado la comprensión de los procesos biológicos subyacentes. Las cirugías de extirpación de tumores se han documentado en el antiguo Egipto, mientras la terapia hormonal y la radioterapia se desarrollaron a finales del . La quimioterapia, la inmunoterapia y las nuevas terapias dirigidas son productos del . A medida que surja nueva información sobre la biología del cáncer, se desarrollarán y modificarán tratamientos para aumentar la eficacia, la precisión, la capacidad de supervivencia y la calidad de vida.

Cirugía Los tumores malignos pueden curarse si se extirpan por completo mediante cirugía. Pero si el cáncer ya se ha extendido (metástasis) a otras localizaciones, la extirpación quirúrgica completa suele ser imposible. En el modelo halstediano de progresión del cáncer, los tumores crecen localmente, luego se extienden a los ganglios linfáticos y después al resto del cuerpo. Esto ha dado lugar a la popularidad de los tratamientos sólo locales, como la cirugía para cánceres pequeños. Cada vez se reconoce más que incluso los tumores pequeños localizados poseen potencial metastásico.

Algunos ejemplos de procedimientos quirúrgicos para el cáncer son la mastectomía y la tumorectomía para el cáncer de mama, la prostatectomía para el cáncer de próstata y la cirugía del cáncer de pulmón para el cáncer de pulmón de células no pequeñas. El objetivo de la cirugía puede ser la extirpación sólo del tumor, de todo el órgano o de una parte del órgano. Una sola célula cancerosa es invisible a simple vista, pero puede volver a crecer en un nuevo tumor, un proceso llamado recurrencia. Por este motivo, el patólogo examinará la muestra quirúrgica para determinar si existe un margen de tejido sano, disminuyendo así la posibilidad de que queden células cancerosas microscópicas en el paciente.

Además de la extirpación del tumor primario, la cirugía suele ser necesaria para la estadificación, por ejemplo, para determinar la extensión de la enfermedad y si hay metástasis en ganglios linfáticos regionales. La estadificación es un factor determinante del pronóstico y de la necesidad de terapia adyuvante. En ocasiones, la cirugía es necesaria para controlar los síntomas, como la compresión de la médula espinal o la obstrucción intestinal. Esto se conoce como tratamiento paliativo.

La cirugía puede realizarse antes o después de otras formas de tratamiento. El tratamiento previo a la cirugía suele denominarse neoadyuvante. En el cáncer de mama, la tasa de supervivencia de las pacientes que reciben quimioterapia neoadyuvante no difiere de la proporción de las que son tratadas tras la cirugía. La administración precoz de la quimioterapia permite a los oncólogos evaluar la eficacia del tratamiento y puede facilitar la extirpación del tumor. Sin embargo, las ventajas para la supervivencia del tratamiento neoadyuvante en el cáncer de pulmón no están tan claras.

Radioterapia thumb|Paciente preparado para una sesión de radioterapia

La radioterapia (terapia por radiación) es el uso de radiación ionizante para destruir células cancerosas y reducir tumores dañando su ADN y causando muerte celular. La radioterapia puede dañar el ADN directamente o crear partículas cargadas (radicales libres) dentro de las células que, a su vez, pueden dañar el ADN. La radioterapia puede administrarse externamente mediante radioterapia de haz externo, o internamente mediante braquiterapia. Los efectos de la radioterapia son localizados y se limitan a la región tratada. Aunque la radiación daña tanto las células cancerosas como las normales, la mayoría de las células normales pueden recuperarse de los efectos de la radiación y funcionar correctamente. El objetivo de la radioterapia es dañar el mayor número posible de células cancerosas, limitando al mismo tiempo el daño a los tejidos sanos cercanos. Por ello, se administra en muchas fracciones, permitiendo que el tejido sano se recupere entre una y otra.

La radioterapia puede utilizarse para tratar casi todos los tipos de tumores sólidos y también para tratar la leucemia y el linfoma. La dosis de radiación en cada lugar depende de varios factores, como la radiosensibilidad de cada tipo de cáncer y si hay tejidos y órganos cercanos que puedan ser resultar dañados por la radiación. Por lo tanto, como ocurre con cualquier forma de tratamiento, la radioterapia no está exenta de efectos secundarios.

La radioterapia puede provocar sequedad de boca por la exposición de las glándulas salivales a la radiación, lo que se traduce en una disminución de la secreción de saliva. Después de la radioterapia, las glándulas salivales vuelven a funcionar, pero rara vez de la misma manera. La sequedad bucal causada por la radiación puede ser un problema permanente.

Quimioterapia

La quimioterapia es el tratamiento del cáncer con fármacos ("medicamentos contra el cáncer") que pueden destruir las células cancerosas. La quimioterapia puede administrarse de diversas formas, como inyecciones en los músculos, la piel, una arteria o una vena, o incluso puede tomarse por vía oral en forma de píldora. Actualmente, el término "quimioterapia" suele referirse a los fármacos "citotóxicos" que afectan a las células que se dividen rápidamente en general, en contraste con la "terapia dirigida" (véase más adelante). Los fármacos quimioterapéuticos interfieren en la división celular de varias formas posibles, por ejemplo, en la duplicación del ADN o en la separación de los cromosomas recién formados. La mayoría de las formas de quimioterapia se dirigen a todas las células que se dividen rápidamente y no son específicas de las células cancerosas, aunque cierto grado de especificidad puede deberse a la incapacidad de muchas células cancerosas para reparar daños en el ADN, mientras que las células normales generalmente sí pueden hacerlo. Por lo tanto, la quimioterapia tiene el potencial de dañar el tejido sano, especialmente aquellos tejidos que tienen una alta tasa de reemplazo (por ejemplo, el revestimiento intestinal). Estas células suelen repararse a sí mismas tras la quimioterapia.

Debido a que algunos fármacos actúan mejor juntos que solos, a menudo se administran dos o más fármacos al mismo tiempo. Esto se denomina "quimioterapia combinada"; la mayoría de los regímenes de quimioterapia se administran en combinación.

Dado que la quimioterapia afecta a todo el organismo, puede tener una amplia gama de efectos secundarios. A menudo, los pacientes empiezan a perder el pelo, ya que los fármacos que combaten las células cancerosas también atacan las células de las raíces del cabello. Este potente tratamiento también puede provocar fatiga, pérdida de apetito y vómitos, dependiendo de la persona.

El tratamiento de algunas leucemias y linfomas requiere el uso de altas dosis de quimioterapia e irradiación corporal total (ICT). Este tratamiento destruye la médula ósea y, por tanto, la capacidad del organismo para recuperar y repoblar la sangre. Por este motivo, la extracción de células madre de la médula ósea o de la sangre periférica se lleva a cabo antes de la parte ablativa de la terapia, para permitir el "rescate" tras la administración del tratamiento. Esto se conoce como trasplante de células madre autóloga.

Terapias dirigidas

La terapia dirigida, disponible por primera vez a finales de los años 90, ha tenido un impacto significativo en el tratamiento de algunos tipos de cáncer, y es actualmente un área de investigación muy activa. Consiste en el uso de agentes específicos para las proteínas desreguladas de las células cancerosas. Los fármacos de molécula pequeña son fármacos de terapia dirigida que generalmente son inhibidores de dominios enzimáticos en proteínas mutadas, sobreexpresadas o críticas de algún modo para la célula cancerosa. Ejemplos destacados son los inhibidores de la tirosina cinasa: imatinib (Gleevec/Glivec) y gefitinib (Iressa).

La terapia con anticuerpos monoclonales es otra estrategia en la que el agente terapéutico es un anticuerpo que se une específicamente a una proteína de la superficie de las células cancerosas. Algunos ejemplos son el anticuerpo anti-HER2/neu, trastuzumab (Herceptin), utilizado en el cáncer de mama, y el anticuerpo anti-CD20, rituximab, utilizado en diversas neoplasias de células B.

La terapia dirigida también puede emplear pequeños péptidos como "dispositivos de localización" que pueden unirse a receptores de la superficie celular o a la matriz extracelular afectada de la región que rodea al tumor. Los radionucleidos unidos a estos péptidos (por ejemplo, los RGD) acaban matando la célula cancerosa si el nucleido se desintegra cerca de la célula. Especialmente los oligómeros o multiímeros de estos motivos de unión son de gran interés, ya que esto puede conducir a una mayor especificidad y avidez tumoral.

La terapia fotodinámica (TFD) es un tratamiento ternario para el cáncer que implica un fotosensibilizador, oxígeno tisular y la luz (a menudo utilizando láseresDuarte, F J (Ed.), Tunable Laser Applications (CRC, Nueva York, 2009) Capítulos 5, 7, 8.). La TFD puede utilizarse como tratamiento para el carcinoma de células basales (CCB) o el cáncer de pulmón; la TFD también puede ser útil para eliminar restos de tejido maligno tras la extirpación quirúrgica de tumores grandes. En febrero de 2019, científicos médicos anunciaron que el iridio unido a la albúmina, creando una molécula fotosensibizadora, puede penetrar en las células cancerosas y, tras ser irradiado con luz, puede destruirlas.

Los ultrasonidos terapéuticos de alta energía podrían aumentar la carga de fármacos anticancerígenos de mayor densidad e inducir a algunos nanofármacos para dirigirse a las zonas tumorales 20 veces más que con la terapia tradicional contra el cáncer.

Entre las terapias dirigidas en desarrollo preclínico como posibles tratamientos contra el cáncer se encuentran los oligonucleótidos morfolino de cambio de empalme, que inducen la omisión del exón ERG en modelos de cáncer de próstata, inhibidores multiobjetivo de la cinasa que inhiben la PI3K con otras vías, incluida la MEK y la via PIM, e inhibidores de NF-κB en modelos de resistencia a la quimioterapia.

Inmunoterapia thumb|upright|Un carcinoma de células renales (abajo a la izquierda) en un riñón