thumb|245px| La controversia por el nombre del idioma español alude al debate sobre si el idioma común hablado en España, Hispanoamérica, Guinea Ecuatorial y otras regiones hispanohablantes debe llamarse «español» o «castellano».Descripción de la controversia español-castellano
Actualmente ambas denominaciones se suelen considerar válidas. En España, el término «castellano» se utiliza especialmente para referirse a la lengua oficial de todo el Estado en aquellos territorios donde convive con otras lenguas, varias de ellas cooficiales, como el catalán, el gallego o el vasco. Entrada español-castellano en el DPD
Si bien se suele considerar que ambos nombres equivalen al mismo idioma, la controversia radica en tres cuestiones: si debe usarse el término por su origen histórico (el romance castellano), por su denominación más extendida («español»), o si «castellano» designa solo el español hablado en España o funciona como sinónimo del idioma en todo el mundo hispanohablante.
Introducción Como muchas de las controversias relacionadas con la denominación de una lengua identificable con un determinado territorio (español con España, y castellano con Castilla), o que lleva aparejada una ideología o un pasado histórico que provoca rechazo, o que implica una lucha en favor de una denominación única para facilitar su identificación internacional y la localización de las producciones en dicha lengua (por ejemplo, en redes informáticas), algunas corrientes de opinión consideran la controversia como extralingüística."Español o castellano, ¿qué idioma hablamos?", El Universal, 11/02/2020
Antecedentes en España España thumb|Diócesis administrativa de la Hispania romana tras la reforma diocenaria. Hispania era el nombre dado por los fenicios a la península ibérica, posteriormente utilizado por los romanos, y parte de la nomenclatura oficial de las tres provincias romanas que crearon ahí: Hispania Ulterior Baetica, Hispania Citerior Tarraconensis e Hispania Ulterior Lusitania. Posteriormente se crearon las provincias Carthaginense y Gallaecia.Gramática elemental fenicia. Jesús-Luis Cunchillos y José-Ángel Zamora. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1997, pp. 141-154. ISBN 84-00-07702-4.Linch, John (director), Fernández Castro, María Cruz (segundo tomo), Historia de España El País, volumen II, La península Ibérica en época prerromana, p. 40. «Dossier: La etimología de España, ¿tierra de conejos?», ISBN 978-84-9815-764-2.
El nombre de España deriva de Hispania, nombre con el que los romanos designaban al conjunto de la península ibérica, término alternativo al nombre Iberia, preferido por los autores griegos para referirse al mismo espacio. Sin embargo, el hecho de que el término Hispania no es de raíz latina ha llevado a la formulación de varias teorías sobre su origen, algunas de ellas controvertidas (ver Etimología de Hispania).
Después del Imperio Romano, según cuenta San Isidoro, con la dominación de los visigodos se vuelve a acariciar la idea de la unidad peninsular y se habla por primera vez de la madre España, que igualmente incluye la actual Portugal. La posterior invasión musulmana siguió utilizando el mismo término como raíz (Isbāniyā), y al comienzo del proceso reconquistador los cristianos a menudo denominaban a los territorios todavía no conquistados como las «tierras de España» (inicios del s.), aunque al acabar el siglo pasaron a denominar como los cinco reinos de España a León, Castilla, Navarra, Portugal y Aragón.
A lo largo de la historia, diversos estados y multitud de pueblos asentaron en la península ibérica sus instituciones políticas. Dado que algunos desaparecieron y otros evolucionaron, no existe consenso historiográfico a la hora de precisar en qué momento temporal se puede situar el origen o fundación de España como país (nación o Estado),El DRAE en el Avance de la vigésima tercera edición define Estado, cuando está escrito con mayúscula inicial, como «forma de organización política, dotada de poder soberano e independiente, que integra la población de un territorio». hasta el punto de que incluso se baraja la posibilidad de que tal momento no se pueda precisar, por entender que España es el fruto de un proceso evolutivo.
Existen cinco propuestas principales para situar el momento a partir del cual se puede hablar de España como país: la época del Reino visigodo de Toledo; la unión de las coronas de Castilla y de Aragón a partir de los Reyes Católicos; la existencia de un primer monarca común, Carlos I; la pérdida de la mayoría de territorios europeos extrapeninsulares con motivo de la Guerra de Sucesión unida al cambio organizativo y político que el centralismo de Felipe V supuso; y la guerra de Independencia y consiguiente promulgación de la Constitución de Cádiz.
En 1572, el escritor Luís de Camões, después de más de 25 años de trabajo, termina su obra Os Lusíadas (Los de Lusitania), canto épico sobre la hazaña de Vasco de Gama. Algunos consideran que en esa época los portugueses se consideraban españoles pese a ser un reino independiente,«Eis aqui se descobre a nobre Espanha,Como cabeça ali de Europa toda,... ...Com nações diferentes se engrandeceCercadas com as ondas do Oceano;Todas de tal nobreza e tal valor,Que qualquer delas cuida que é melhorTem o Tarragonês, que se fez claroSujeitando Parténope inquieta;O Navarro, as Astúrias, que reparoJá foram contra a gente Mahometa;Tem o Galego cauto, e o grande e raroCastelhano, a quem fez o seu PlanetaRestituidor de Espanha e senhor dela,Bétis, Lião, Granada, com Castela.Eis aqui, quase cume da cabeçaDe Europa toda, o Reino Lusitano,Onde a terra se acaba e o mar começa,E onde Febo repousa no Oceano.Este quis o Céu justo que floresçaNas armas contra o torpe Mauritano,Deitando-o de si fora, e lá na ardenteÁfrica estar quieto o não consente.Esta é a ditosa pátria minha amada,A qual se o Céu me dá que eu sem perigoTorne, com esta empresa já acabada,Acabe-se esta luz ali comigo.Esta foi Lusitânia, derivadaDe Luso, ou Lisa, que de Baco antigoFilhos foram, parece, ou companheiros,E nela então os Íncolas primeiros.»Os Lusíadas (Canto Tercero, estrofa 17-19) de Luís de Camões (1524-1580) y ven en esta cita una señal de que empiezan a percibir como un peligro para su lusidad los intereses castellanos con y para la península. Sin embargo, la cita menciona a todos los reinos de la península salvo al lusitano.
Ya desde temprano se comienza a hablar de España en el exterior. La palabra «español», el gentilicio, es un término occitano que se comienza a usar en el s.. Antes de que aparezca el concepto de español entre los reinos peninsulares cristianos, en Europa ya se habla de España en términos adulatorios o despectivos, cuando sus reinos comienzan a extenderse. Guicciardini y Castiglione en el s. se refieren a una «nación española».
Castilla Castilla es el nombre de una región histórica española de límites difusos, resultado de la evolución del primitivo y reducido Condado de Castilla (siglos a ), pasando por el Reino de Castilla (siglos a ), la extensa Corona de Castilla (siglos a ), las regiones de Castilla la Vieja y Castilla la Nueva (siglos a ), y dos autonomías que así se autodefinen en sus estatutos (a partir de finales del siglo ).
El origen del Condado de Castilla es un pequeño territorio situado en el norte de la provincia de Burgos, conocido como el Área Paterniani.
Castilla es conocida por ser la cuna del idioma español o castellano.
Castilla (nombrada en los primeros documentos en castellano antiguo como Castella o Castiella) significa, según su etimología, «tierra de castillos». Los historiadores árabes la denominaban Qashtāla قشتالة y su nombre aparece justificado como «tierra sembrada de castillos». El término vendría del latín castellum, diminutivo este a su vez del término castrum (castro, fortificación de la Iberia prerromana).
Se considera que el nombre de Castilla nació testimonialmente el 15 de septiembre del 800 en el hoy desaparecido monasterio de Emeterio de Taranco de Mena (Burgos), situado en esa localidad.
200px|thumb|La Corona de Castilla a lo largo de la historia La Castilla a la que se alude en posteriores fuentes del s. se refiere al territorio que se extiende desde la vertiente sur de la cordillera Cantábrica hasta las localidades de Mena, Losa, Sotoscueva, Brañosera, Aguilar de Campoo, Tedeja, Puentelarrá y Valpuesta. Posteriormente, bajo la misma denominación se incluirá a toda la Bardulia altomedieval.
El territorio donde nació la primigenia Castilla (norte de la provincia de Burgos y parte de las adyacentes de Palencia, Álava y Cantabria) era denominada Bardulia. A partir del siglo será cuando se empieza a extender el uso del término «Castilla».
En la actualidad son dos las comunidades autónomas españolas nominalmente castellanas, ya que mantienen el topónimo en su propia denominación oficial: Castilla y León y Castilla-La Mancha. Una tercera, la Comunidad de Madrid, es considerada castellana también, enclaustramiento geográfico aparte, por los propios planteamientos de su Estatuto de Autonomía, habiéndose originado su proceso autonómico más en expresión del interés estatal que por desafección popular a la castellanidad del territorio.
El idioma históricamente más difundido de Castilla es el castellano, lengua romance del grupo ibérico, idioma que tuvo aquí su lugar de nacimiento. El dialecto castellano primigenio se originó en el condado medieval de Castilla (sur de Cantabria y norte de Burgos), con posibles influencias vascas y germanovisigóticas. Los textos más antiguos que se conocen en un romance similar al castellano son las Glosas Emilianenses, escritas por monjes que posiblemente hablaban vasco, tal y como lo muestran las anotaciones en euskera en los márgenes, que se conservan en el Monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla (La Rioja), localidad considerada centro medieval de cultura, aunque actualmente existen expertos que indican que estos textos no están escritos en castellano sino en dialecto riojano precastellano, una variedad de idioma navarroaragonés, con el detalle de que cuando se redactaron esta región estaba en poder del Reino de Navarra y no del de Castilla, dicha lengua era hablada en la zona junto con el euskera.
Se extendió al sur de la península gracias a la Reconquista y a los demás reinos peninsulares mediante las sucesivas unificaciones dinásticas (unión con León y Galicia con Fernando III de Castilla, introducción de dinastía castellana Trastámara en la Corona de Aragón y posterior unión con los Reyes Católicos). Si bien el motivo más importante de su expansión por la península ibérica, más allá de las conquistas y uniones de los reinos, y de leyes absolutistas que imponían el castellano a otras lenguas locales, como los decretos de Nueva Planta, fue la prominente posición política y económica de, primero el Reino de Castilla y posteriormente de la Corona de Castilla en el entorno peninsular, con el prestigio cultural que ello conllevó.
Es en la ciudad de Toledo, en la corte de Alfonso X, donde se crea por primera vez un castellano escrito estandarizado.
En el s., durante el proceso de unificación española de sus reinos, Antonio de Nebrija publica en Salamanca su Gramática castellana. Es el primer tratado de gramática de la lengua castellana, y también primero de una lengua vulgar europea. La colonización y conquista de América, llevada a cabo simultáneamente, expandió el idioma por la mayor parte del continente americano.
Hoy en día el español es la segunda lengua nativa del mundo por número de habitantes, es oficial en 21 países y es hablado por cerca de medio millardo de personas en todo el mundo.
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